Kirru­li- Mikel Ari­za­le­ta

En la noche del 7 al 8 de junio de 1986 murió en la cár­cel espa­ño­la de Herre­ra de la Man­cha el bil­baino Jose­ba Asen­sio Arta­raz, hace aho­ra 25 años. Él tenía 27 y esta­ba sol­te­ro. Murió fru­to de la ven­gan­za, del des­pre­cio, de la des­aten­ción, de ser cosa y no hom­bre en manos de fun­cio­na­rios. Murió de la inde­cen­cia de un Esta­do a pocos meses de que­dar libre.

Jose­ba ingre­só en la cár­cel el 3 de junio de 1980, mal­vi­vió en los igno­mi­nio­sos zulos de Cara­ban­chel, Bur­gos, Soria, Puer­to de San­ta María, Alca­lá Meco, Herre­ra de la Man­cha y Basau­ri: pade­ció seis años de cár­cel y aban­dono, y murió cuan­do toca­ba con los dedos y su son­ri­sa la liber­tad, la pri­ma­ve­ra y la vida.

En su cau­ti­vi­dad sufrió una serie de dolen­cias: pade­cía una infec­ción pul­mo­nar tubercu­losa vie­ja, de años, que en nin­gún momen­to le fue diag­nos­ti­ca­da en vida a pesar de lo evo­lu­cio­na­da que se cons­ta­tó en la autop­sia de muer­to y a pesar de sus que­jas y lamen­tos. Los reclu­sos en manos del Esta­do espa­ñol son tra­pos vie­jos y de des­he­cho. Tam­po­co lo detec­ta­ron en otros reclu­sos has­ta la muer­te de Asen­sio y al ver que tama­ña desidia pudie­ra traer­les con­se­cuen­cias y fama de barrio­ba­je­ros.

Se sabe que la tubercu­losis es enfer­me­dad de alto ries­go en estos antros som­bríos y aban­do­na­dos, refle­jo fiel de la desidia del per­so­nal sani­ta­rio y de la des­con­si­de­ra­ción huma­na que al Esta­do y fun­cio­na­rios les mere­cen los pri­sio­ne­ros: gana­do y cosa des­ti­na­da al mata­de­ro y la pape­le­ra. Por sie­te veces la doc­to­ra Nuria Cas­tro de Pedro y Olga Muñoz Cas­te­jón cata­lo­ga­ron los sín­to­mas de Jose­ba como sim­ples “sín­dro­mes gri­po­sos cata­rra­les”. Le des­pa­chan con diso­frol, rino­ba­ne­dif y eli­xi­fi­lin. Pero “al abrir la cavi­dad torá­ci­ca del difun­to obser­van el pul­món izquier­do ate­lac­tá­si­co y retraí­do con una dis­mi­nu­ción apro­xi­ma­da­men­te la mitad del pul­món dere­cho de su masa total con des­apa­ri­ción de los lími­tes lobu­la­res y con abun­dan­te infil­tra­ción del teji­do con­jun­ti­vo que for­ma una gran adhe­ren­cia con la parri­lla cos­tal. El pul­món dere­cho se mues­tra neu­mo­co­nió­ti­co, sobre todo en el lóbu­lo supe­rior y dan­do unos cor­tes apa­re­ce un líqui­do de aspec­to blan­cuz­co en diver­sas áreas del mis­mo, que pue­de corres­pon­der a un exuda­do puru­len­to o case­so”. “La cau­sa inme­dia­ta de la muer­te ha sido una sep­sis ful­mi­nan­te o una insu­fi­cien­cia res­pi­ra­to­ria agu­da por neu­mo­nía vila­te­ral o un pro­ce­so mix­to”.

La desidia y el tra­to des­hu­mano ‑cla­ro ya con ante­rio­ri­dad en denun­cias, lamen­ta­cio­nes y que­jas for­mu­la­das por reclu­sos- se hace aho­ra paten­te y muer­te en una autop­sia de difun­to.

Des­de la soli­da­ri­dad y la amis­tad de com­pa­ñe­ro se for­mu­la denun­cia por par­te de Fer­nan­do Arbu­rua Ipa­rra­gui­rre ante el juez de Ins­truc­ción de Man­za­na­res por “la mani­fies­ta inca­pa­ci­dad del cua­dro médi­co de este cen­tro peni­ten­cia­rio, por la desidia a la hora de explo­rar­le, por la míni­ma preo­cu­pa­ción mos­tra­da, por la fal­ta de medios de explo­ra­ción, por el erró­neo e insu­fi­cien­te tra­ta­mien­to admi­nis­tra­do…”.

¡Y cómo no! Tres fun­cio­na­rios de ese mis­mo Esta­do, que vie­ne vul­ne­ran­do los ele­men­ta­les dere­chos huma­nos no sólo en comi­sa­ría sino tam­bién y espe­cial­men­te en las pri­sio­nes, en sen­ten­cia del 31 de enero de 1989, deter­mi­nan que “por lo expues­to, en nom­bre del Rey y por la auto­ri­dad con­fe­ri­da por el pue­blo espa­ñol, falla­mos por una­ni­mi­dad que debe­mos absol­ver y absol­ve­mos libre­men­te a la pro­ce­sa­da Nuria Cas­tro de Pedro del deli­to de impru­den­cia teme­ra­ria que le era impu­tado por el Minis­te­rio Fis­cal y la acu­sa­ción pri­va­da, con decla­ra­ción de las cos­tas de ofi­cio y libe­ra­ción de las medi­das de ase­gu­ra­mien­to y de res­pon­sa­bi­li­dad civil que se hubie­ran acor­da­do”.

Ya otros habían muer­to antes en pri­sio­nes por mal­tra­to y aban­dono, lue­go otros más engor­da­rían las cifras. Sólo una cosa ha cam­bia­do en los últi­mos años de PSOE en el gobierno: siguen engor­dan­do la desidia y la des­aten­ción, sólo que aho­ra los mori­bun­dos mue­ren en casa. Mien­tras les pue­den putear les con­ser­van en pri­sión, cuan­do su muer­te se ve cer­ca­na se les man­da a casa, no quie­ren fiam­bres en sus antros por lo de la mala fama y la alta cifra de falle­ci­mien­tos car­ce­la­rios. Son muchos los pri­sio­ne­ros polí­ti­cos vas­cos que pade­cen des­de años gra­ves enfer­me­da­des, cán­ce­res y dolen­cias inhu­ma­na y son sádi­ca­men­te tra­ta­dos, chan­ta­jea­dos en su pro­ce­so; muje­res y hom­bres a los que se les impi­de la más ele­men­tal con­fi­den­cia­li­dad y pri­va­ci­dad en el tra­to con el psi­có­lo­go, el gine­có­lo­go…, en el que un segui­mien­to nor­mal y sin sed de ven­gan­za haría más huma­na la vida car­ce­la­ria. Son varios los falle­ci­dos a los pocos meses de aban­do­nar la pri­sión. Su esta­do era sen­ci­lla­men­te cala­mi­to­so y ter­mi­nal. Puro aban­dono.

Hoy por des­gra­cia pedir al Esta­do espa­ñol tra­to digno con los pre­sos es pedir peras al olmo. Su gra­do de baje­za huma­na, sobre todo en las cár­ce­les, tras­pa­sa muchas barre­ras que due­len la dig­ni­dad, hie­ren cual­quier sen­ti­mien­to noble y ponen en peli­gro has­ta la mis­ma exis­ten­cia. Las lamen­ta­cio­nes de Kirru­li des­de la cár­cel, hace aho­ra 25 años, y la denun­cia de sus com­pa­ñe­ros des­de la pri­sión de Herre­ra de la Man­cha de enton­ces no han ami­no­ra­do en nues­tros días. Esta­do y fun­cio­na­rios, médi­cos y jue­ces, siguen desem­pe­ñan­do un papel de laca­yos y sumi­sos, cola­bo­ran­do en una fun­ción que des­hon­ra y envi­le­ce su papel y su misión, y lo que es más gra­ve, ennu­blan los ojos del pre­so y aten­tan con­tra su dig­ni­dad huma­na.

Ayer en Duran­go (Biz­kaia) se pre­sen­tó el pro­yec­to “K.M.O: Las mil caras de la dis­per­sión”, que nace con la voca­ción y el obje­ti­vo de acer­car la dura reali­dad de las per­so­nas que cada sema­na rea­li­zan miles de kiló­me­tros para visi­tar a sus fami­lia­res y ami­gos pre­sos; quie­ren mos­trar ese sufri­mien­to aña­di­do, esa ven­gan­za esta­tal y de gobierno, ahon­dan­do y agu­je­rean­do la sepa­ra­ción cruel y atroz entre espo­sos, padres e hijos o ami­gos pre­sos. Según Etxe­rat las fami­lias de los pasa­dos 760 pre­sos vas­cos reco­rren anual­men­te más de 47 millo­nes de kiló­me­tros con un cos­te gene­ral anual de 14. 700. 450 ´96€. Y si la dis­per­sión lle­va ya 20 años quie­re esto decir que los fami­lia­res y ami­gos de los reclu­sos polí­ti­cos lle­van gas­ta­dos unos 300 millo­nes de euros en visi­tar­les. Quien no vive en sus car­nes es difí­cil que entien­da las con­se­cuen­cias bes­tia­les de la dis­per­sión, de ese cas­ti­go sádi­co aña­di­do por el Esta­do espa­ñol y sus gen­tes. Reali­dad que nos con­vo­ca este pró­xi­mo fin de sema­na en Bil­bo a alzar­nos con­tra la agre­sión, a refor­zar sus jus­tas deman­das y a soli­da­ri­zar­nos con la rei­vin­di­ca­ción de pre­soak etxe­ra.

En el recuer­do a Kirru­li un beso a los pre­sos polí­ti­cos vas­cos y a todos los hom­bres y muje­res, que sufren en pri­sio­nes y en sus car­nes la inde­cen­cia de sus Esta­dos, gobier­nos y fun­cio­na­rios.

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