Muchas gra­cias, ami­go, dijo el geno­ci­da… – Ingrid Stor­gen

San­tos, al líder revo­lu­cio­na­rio Hugo Chá­vez. Y bajo el para­guas de esa amis­tad se lle­va­ron pues­to a otro revo­lu­cio­na­rio: Julián Con­ra­do, miem­bro del Esta­do Mayor de las FARC y quien can­ta­ra con su melo­dio­sa voz, aren­gas faria­nas a tra­vés de las cua­les mucha gen­te en el mun­do cono­ce­ría la lucha que en su patria se desa­rro­lla. Diri­gía el pro­yec­to cul­tu­ral de la orga­ni­za­ción ade­más de tener una amplia con­sis­ten­cia polí­ti­ca boli­va­ria­na y fue lite­ral­men­te caza­do por otro revo­lu­cio­na­rio. La deten­ción fue posi­ble en el mar­co de coope­ra­ción entre la inte­li­gen­cia de ambos paí­ses, Colom­bia- Vene­zue­la. Paí­ses has­ta hace poqui­to casi a pun­to de ini­ciar una gue­rra fra­tri­ci­da, situa­ción que sacu­dió a todos los revo­lu­cio­na­rios del mun­do, los que sin nin­gu­na duda esta­ría­mos del lado de la que lla­má­ra­mos, Revo­lu­ción Boli­va­ria­na. Según San­tos, quien ya esta­rá brin­dan­do con sus pares “lle­vá­ba­mos detrás de él, con nues­tra inte­li­gen­cia, varios años has­ta que por fin pudi­mos con­cre­tar un paque­te de inte­li­gen­cia creí­ble que nos mos­tró que esta­ba en Vene­zue­la. Lo com­par­ti­mos con las auto­ri­da­des de Vene­zue­la que de inme­dia­to actua­ron”.
Según el minis­tro de defen­sa colom­biano, Julián será entre­ga­do (otra vez esa pala­bri­ta que eno­jó a tan­tos cuan­do nos escu­cha­ron men­cio­nar­la, pero que resul­ta irreem­pla­za­ble) a Colom­bia, lugar don­de ya hay más de 7500 pri­sio­ne­ros polí­ti­cos en pau­pé­rri­mas con­di­cio­nes, a los que se les pre­pa­ra la comi­da con mate­ria fecal por lo que muchos de ellos están en esta­do de gra­ve­dad y sin aten­ción, no digo médi­ca, sino huma­na. Julián Con­ra­do, revo­lu­cio­na­rio como el pre­si­den­te de Vene­zue­la, cuyo peca­do es en este mun­do des­pa­ta­rra­do, luchar con­tra la injus­ti­cia y con­tra el dolor de su pue­blo, espe­ra la deci­sión de quien todo indi­ca­ba, cono­cía de cabo a rabo la situa­ción del pue­blo her­mano: el pre­si­den­te Chá­vez. Eso es la amis­tad, leal­tad, incon­di­cio­na­li­dad que trae apa­re­ja­da la uni­dad en las accio­nes, sobre todo cuan­do se tra­ta de apo­yar­se en cues­tio­nes has­ta ayer nomás dife­ren­cia­do­ras. Algo que resul­ta­ría muy tierno y emo­cio­nan­te si no se nece­si­ta­ra, para cele­brar­la, la crea­ción de más már­ti­res. Por supues­to, uno hubie­ra que­ri­do que el geno­ci­da olvi­da­ra su adic­ción por la san­gre gra­cias a que el bueno hubie­ra logra­do la con­ver­sión. Lo bra­vo es cuan­do la his­to­ria es al revés y es enton­ces cuan­do más de uno esta­mos pen­san­do en usar almoha­do­nes en el tra­se­ro por­que ya se está hacien­do cos­tum­bre eso de reci­bir zan­ca­di­llas que nos tiran de lleno al sue­lo. Y nos due­le, vaya si due­le. Vol­ve­rán a escu­char­se –leer­se- las voces de quie­nes tenía­mos espe­ran­zas en la per­so­na bien inten­cio­na­da y los eno­jos de quie­nes dicen que no se debe cri­ti­car, que hay que dejar a las revo­lu­cio­nes seguir sus rum­bos, que los que tene­mos muy incor­po­ra­do el sen­ti­do de la amis­tad y su noble­za, somos des­ti­tu­yen­tes y que hace­mos mucho daño. Sal­drán gran­des ilu­mi­nat­tis siglo XXI a elu­cu­brar monó­lo­gos rebus­ca­dos, en los que argu­men­ta­rán que de no hacer­se las cosas así, el impe­rio ata­ca­ría a Vene­zue­la, que la revo­lu­ción podría des­apa­re­cer si se qui­ta la moda esa de hacer ENTREGA de lucha­do­res y que para ello hace fal­ta nada más ni nada menos, que aliar­se con los geno­ci­das. Y no fal­ta­rán los inte­lec­tua­les de paco­ti­lla dicien­do que Julián Con­ra­do tal vez fue­ra un agen­te de los grin­gos. Todo eso lo reedi­ta­rán, todo eso lo sopor­ta­re­mos con la con­cien­cia en alto y el repu­dio más fir­me fren­te a la que lla­ma­mos trai­ción. Los revo­lu­cio­na­rios “den’serio” esta­mos acos­tum­bra­dos a que nos apa­leen. Lo gra­ve es cuan­do los apa­lea­mien­tos nos los apli­can por den­tro. Y la trai­ción no tie­ne excu­sa, no tie­ne jus­ti­fi­ca­ti­vo más que para los trai­do­res. Creo que esta­mos escri­bien­do nue­vos capí­tu­los en esta que ame­na­za ser una espan­to­sa tele­no­ve­la lati­no­ame­ri­ca­na, mitad terror, un cuar­to de espe­ran­zas trun­cas, otro cuar­to de preo­cu­pa­ción, cuyo títu­lo podría­mos ade­lan­tar que sería: Muchas gra­cias, ami­go. Usted lo mere­ce, her­mano!!!!

Ingrid Stor­gen

En soli­da­ri­dad con Julián Con­ra­do, con Joa­quín Pérez Bece­rra y con los más de 7500 des­ga­rra­dos en las cár­ce­les colom­bia­nas.

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