El 22M, vie­jos retra­tos y nue­vas exi­gen­cias – Ánge­les Maes­tro

Los hechos cen­tra­les que han mar­ca­do estas elec­cio­nes no son ni el des­plo­me del PSOE, ni el corres­pon­dien­te arra­se del PP con el adi­ta­men­to de la subi­da de la extre­ma dere­cha de UPyD o la enési­ma con­fir­ma­ción de la inca­pa­ci­dad de IU para repre­sen­tar el males­tar social.

La anun­cia­da deba­cle socia­lis­ta, es una vez más el com­ple­men­to nece­sa­rio de la lle­ga­da a gobier­nos auto­nó­mi­cos y pos­te­rior­men­te al del Esta­do – muy pro­ba­ble­men­te con mayo­ría abso­lu­ta – de un PP que les sus­ti­tu­ye en el pues­to de man­do del mis­mo pro­yec­to de las cla­ses domi­nan­tes de den­tro y de fue­ra del Esta­do; hoy más que nun­ca.

El pro­ble­ma para el poder real y sus repre­sen­tan­tes polí­ti­cos es que cuan­do los ajus­tes ape­nas se han ini­cia­do y jus­to cuan­do los recor­tes más duros de sala­rios, empleo, pres­ta­cio­nes, nego­cia­ción colec­ti­va, copa­go sani­ta­rio, ..etc, están por venir, lo que pare­cía ata­do y bien ata­do con la izquier­da aber­tza­le ile­ga­li­za­da y exclui­da y con la “paz social” ase­gu­ra­da por unas cúpu­las sin­di­ca­les sobor­na­das, el silen­cio de los cemen­te­rios ha esta­lla­do.

Lo que el PP lla­ma “la fies­ta de la demo­cra­cia”, es decir, los seño­ri­tos de toda la vida que se sacu­den el las­tre de los seño­ri­tos adve­ne­di­zos, tie­ne en su patio tra­se­ro un cla­mor de pue­blo de tal mag­ni­tud que ame­na­za con aguar­les el sarao.

El indi­ca­dor más cla­ro de que la cimen­ta­ción tan sis­te­má­ti­ca­men­te cons­trui­da empie­za a hacer aguas es que “los mer­ca­dos”, léa­se la gran bur­gue­sía, han dis­pa­ra­do el ries­go país – el tipo de inte­rés que se paga a cam­bio de com­prar deu­da espa­ño­la – y la bol­sa pier­de casi dos pun­tos. Que todo eso ocu­rra al día siguien­te de que la dere­cha, los suyos direc­tos, arra­se en unas elec­cio­nes es un indi­ca­dor poten­te de los pro­ce­sos socia­les y polí­ti­cos que están en jue­go.
 
La enor­me vic­to­ria de Bil­du
 
Los resul­ta­dos son demo­le­do­res en Hego Eus­kal Herria: 313.151 votos, el 21,99%, la 2ª fuer­za polí­ti­ca, a menos de 1 pun­to de la 1ª – el PNV – con 327.011 votos. Pri­me­ra fuer­za polí­ti­ca en Gui­púz­coa, tam­bién en el Ayun­ta­mien­to de Donos­ti, segun­da en Ara­ba y Biz­kaia, ter­ce­ra en Nafa­rroa, la pri­me­ra en núme­ro de car­gos elec­tos, 1.137 fren­te a 881 del PNV y una cas­ca­da de datos más que son un páli­do refle­jo de la can­ti­dad y la cali­dad de vita­li­dad polí­ti­ca que han esta­do aplas­tan­do.

Por­que éso es pre­ci­sa­men­te lo que han pre­ten­di­do impe­dir: que la pode­ro­sa voz de la izquier­da inde­pen­den­tis­ta vas­ca – sin duda la fuer­za de izquier­das que obtie­ne más res­pal­do elec­to­ral de toda Euro­pa – ocu­pa­ra su espa­cio de poder en las ins­ti­tu­cio­nes vas­cas y sir­vie­ra de vehícu­lo a sus rei­vin­di­ca­cio­nes nacio­na­les y de cla­se.

Lo han inten­ta­do todo: el ase­si­na­to, la repre­sión, la tor­tu­ra, la ile­ga­li­za­ción de todas las expre­sio­nes socia­les y polí­ti­cas de un pue­blo, vul­ne­rar los prin­ci­pios más ele­men­ta­res de la demo­cra­cia bur­gue­sa y de la jus­ti­cia, tener encar­ce­la­das a cien­tos de per­so­nas, man­te­ner a 40.000 per­so­nas sin poder eje­cer el sufra­gio pasi­vo, poten­ciar polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca­men­te a la extre­ma dere­cha a tra­vés de las orga­ni­za­cio­nes de víc­ti­mas, pro­mo­cio­nar esci­sio­nes que debi­li­ta­ran su orga­ni­za­ción, etc.. Así, des­de una Tran­si­ción mar­ca­da a fue­go por la nega­ción del Dere­cho a la Auto­de­ter­mi­na­ción y una “demo­cra­cia” que obli­ga­da a parir un engen­dro de Esta­do de las Auto­no­mías y a inven­tar­se cada vez una vuel­ta de tuer­ca más en legis­la­cio­nes y tri­bu­na­les espe­cia­les para inten­tar asfi­xiar las ansias de liber­tad de todo un pue­blo.

Han cho­ca­do, no con­tra un muro, sino como decía Jon Maia[1] con­tra “un mar que es mucho más que la suma de los ríos,…siempre igual y siem­pre nue­vo, …que cam­bia de for­ma y se adecua…que trans­for­ma el entorno y es due­ño de su hori­zon­te”. Un mar que supera todas las pre­vi­sio­nes y ase­gu­ra el cam­bio polí­ti­co.
 
Y tam­bién una espe­ran­za
 
Jun­to a la vic­to­ria de Bil­du, las acam­pa­das y asam­bleas del movi­mien­to del 15M, con todas sus con­tra­dic­cio­nes, han roto el male­fi­cio de la impo­ten­cia y la pasi­vi­dad que asom­bra­ba por sus dimen­sio­nes en un Esta­do con más de 5 millo­nes de para­dos, muchos más de pre­ca­rios y con una pér­di­da ver­ti­gi­no­sa de la capa­ci­dad adqui­si­ti­va de los sec­to­res popu­la­res. Sobre todo jóve­nes, pero tam­bién gen­tes de todas las eda­des, gri­tan des­de los muros y des­de los mani­fies­tos, en cada vez más pla­zas de barrios y pue­blos, que esto no pue­de seguir así, que hay que reac­cio­nar por­que se nos cae el por­ve­nir.

Los con­te­ni­dos son incier­tos, con­tra­dic­to­rios y, sobre todo, fácil­men­te mani­pu­la­bles. Sin embar­go sería un error tre­men­do, que algu­nas orga­ni­za­cio­nes han come­ti­do, menos­pre­ciar la fuer­za del gri­to que ha podi­do escu­char­se – bien es ver­dad que con la cola­bo­ra­ción ines­ti­ma­ble de los medios de comu­ni­ca­ción – en el erial en el que dis­cu­rren mani­fes­ta­cio­nes y luchas silen­cia­das y dis­per­sas.

El sen­ti­mien­to de impo­ten­cia pare­ce haber­se roto, al menos duran­te un tiem­po. El “Sí, se pue­de” se ha abier­to paso en las men­tes. Como siem­pre la tarea es inten­tar con todas nues­tras fuer­zas – y de acuer­do con [email protected] otras orga­ni­za­cio­nes que com­par­ten este aná­li­sis – que el gra­do de orga­ni­za­ción avan­ce y que el nivel de con­cien­cia se for­ta­lez­ca. Más allá de los miles que hayan habi­ta­do las pla­zas, ese será el úni­co balan­ce apre­cia­ble.
 
 Empe­zar la cons­truc­ción del Fren­te de Izquier­das apre­mia
 
Si su nece­si­dad está enci­ma de la mesa des­de hace tiem­po, las con­clu­sio­nes que el 22 M ofre­ce nos obli­gan a poner­nos de for­ma inme­dia­ta manos a la obra:
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Tras el tra­ba­jo sucio del PSOE, con la com­pli­ci­dad de las cúpu­las sin­di­ca­les, lle­ga el PP a reto­mar la tarea.
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IU es inca­paz ser­vir como refe­ren­te de la lucha popu­lar. Sec­to­res de ella y del PCE lo per­ci­ben cada vez con más cla­ri­dad.
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La izquier­da alter­na­ti­va no pue­de jugar el papel nece­sa­rio como refe­ren­te polí­ti­co sin abor­dar pro­ce­sos de con­fluen­cia y enmar­car­se en pro­yec­tos uni­ta­rios a nivel de Esta­do.
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Las luchas popu­la­res en cur­so y las que nece­sa­ria­men­te ven­drán con fuer­za en los meses y años veni­de­ros nece­si­tan arti­cu­lar­se con un pro­yec­to polí­ti­co que per­mi­ta la acu­mu­la­ción de fuer­zas.
 
El tema nacio­nal, las carac­te­rís­ti­cas tan radi­cal­men­te dife­ren­cia­das de cada terri­to­rio y la corres­pon­dien­te pre­sen­cia de acto­res socia­les y polí­ti­cos dife­ren­tes, deter­mi­na que el Fren­te de Izquier­das, o es cons­trui­do des­de aba­jo y arti­cu­la­do con total auto­no­mía des­de cada nacio­na­li­dad y región, o no será.

El Fren­te de Izquier­das no pue­de por tan­to aspi­rar a nin­gún tipo de homo­ge­nei­dad ideo­ló­gi­ca o polí­ti­ca. Debe con­fi­gu­rar­se exclu­si­va­men­te en torno a un Pro­gra­ma Común de míni­mos, como el que se vie­ne hablan­do en dife­ren­tes ámbi­tos.

El Fren­te de Izquier­das debe actuar, pri­me­ro y prio­ri­ta­ria­men­te, con el obje­ti­vo de cons­ti­tuir­se en el refe­ren­te de la lucha social como fuen­te pri­ma­ria de su legi­ti­mi­dad.

De nin­gu­na mane­ra debe apa­re­cer como mero engra­na­je elec­to­ral, sino como ins­tru­men­to para el for­ta­le­ci­mien­to del pro­ce­so de acu­mu­la­ción de fuerzas,si bien, el más que pro­ba­ble ade­lan­to de las elec­cio­nes gene­ra­les podría ser un mar­co pri­vi­le­gia­do para dar pasos en este sen­ti­do y comen­zar a arti­cu­lar un refe­ren­te apo­ya­do en las luchas y los movi­mien­tos don­de ya hay con­fluen­cias des­de hace algún tiem­po de diver­sas orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas y socia­les.
 
Ini­ciar los con­tac­tos con orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, sin­di­ca­les y socia­les de cara a la cons­ti­tu­ción de dicho Fren­te es la tarea inme­dia­ta que debe rea­li­zar­se en el con­jun­to de los terri­to­rios en los que hay pre­sen­cia orga­ni­za­da, así como en el ámbi­to esta­tal.

En un esce­na­rio de cri­sis gene­ral pro­fun­da, sin sali­da, y con la bur­gue­sía de den­tro y de fue­ra del Esta­do más deci­di­da que nun­ca a lle­var cabo su pro­gra­ma de gue­rra social en todos los fren­tes con­tra la cla­se obre­ra y los pue­blos, sólo la corre­la­ción de fuer­zas man­da y sólo la acu­mu­la­ción de fuer­zas en una lucha lar­ga y dura pue­de dete­ner­les y cam­biar la socie­dad.
 
30 de Mayo de 2011

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