Sig­ni­fi­ca­do del ase­si­na­to de Osa­ma – Mumia Abu-Jamal

Des­pués de las espon­tá­neas cele­bra­cio­nes, de las fies­tas en las calles y de los gri­tos de ale­gría por­que el equi­po nor­te­ame­ri­cano de Seals había ase­si­na­do a Osa­ma bin Laden, el jefe de al Qae­da, gen­te más cal­ma­da qui­zás des­cu­bra que tan­tas cele­bra­cio­nes podrían haber sido pre­ma­tu­ras.

Esto es por­que, a pesar de lo que dicen los polí­ti­cos y los medios de comu­ni­ca­ción, el ase­si­na­to de bin Laden no ha hecho nada para debi­li­tar a al Qae­da. En ver­dad, según una per­so­na bién ente­ra­da sobre la lucha con­tra el terro­ris­mo, al Qae­da es más fuer­te hoy que lo que era diez años atrás, antes de los ata­ques del 11 de Setiem­bre.

Leah Farrell, que fue Ana­lis­ta Deca­na de Inves­ti­ga­cio­nes Con­tra el Terro­ris­mo, de la poli­cía fede­ral de Aus­tra­lia, escri­bió pre­ci­sa­men­te sobre éso en el últi­mo núme­ro de la revis­ta, Foreign Affairs.

Escri­be Farrell:

“…[D]esde que huyó de Afga­nistán a las áreas tri­ba­les de Pakistán, a los fina­les de 2001, al Qae­da ha fun­da­do una rama regio­nal en la Penín­su­la Arábica, y ha gana­do par­ti­da­rios en Irak y el Magh­reb.

Hoy, al Qae­da tie­ne más miem­bros, tie­ne acce­so a un área geográfica más gran­de y un nivel de sofis­ti­ca­ción e influen­cia que no tenía hace diez años.” *

Por lo que a Osa­ma se refie­re, él no ha teni­do el poder de con­tro­lar o dise­ñar ope­ra­cio­nes des­de hace varios años. Por éso, su muer­te va a tener un impac­to míni­mo en los pla­nes o accio­nes de la orga­ni­za­ción.

Es impor­tan­te recor­dar que esta­mos tra­tan­do de una gue­rra entre uno de los paí­ses más pode­ro­sos e inven­ti­vos de la his­to­ria, y un gru­po. Digá­mos­lo seria­men­te, ¿quién está en la des­ven­ta­ja?

Las Fuer­zas Espe­cia­les de Esta­dos Uni­dos podrían haber eli­mi­na­do a Osa­ma la sema­na siguien­te del 11 de Setiem­bre. ¿Por­qué no lo hicie­ron?

Por­que si lo hubie­ran hecho, no hubie­ra habi­do pre­tex­to para inva­dir Irak. El pue­blo nor­te­ame­ri­cano, con su gran sed de ven­gan­za, jamás lo hubie­ra aguan­ta­do –ade­más, los neo-cons de la Casa Blan­ca que­rían inva­dir Irak –deses­pe­ra­da­men­te.

Así que Osa­ma, como Muba­rak, como Ben-Alí, y como Quad­dafy, han sobre­vi­vi­do a su uti­li­dad al impe­rio.

¿Recuer­dan lo que dijo el Gene­ral Colin Powell (duran­te la pri­me­ra gue­rra con­tra Irak)? “Ya nos esta­mos que­dan­do sin mons­truos inven­ta­dos para asus­tar!”

A los medios de comu­ni­ca­ción y al sis­te­ma polí­ti­co les gus­ta crear demo­nios para intran­qui­li­zar a los nor­te­ame­ri­ca­nos.

Osa­ma lle­nó esa fun­ción por diez años.

Ellos aho­ra ya no lo nece­si­tan.

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