Mapu­ches al lími­te – Pági­na 12

La ina­ni­ción que des­de hace más de 70 días sos­tie­nen cua­tro mapu­che chi­le­nos pre­sos (foto) en recla­mo por la anu­la­ción del jui­cio que los con­de­nó a 25 años de cár­cel está hacien­do estra­gos en su esta­do de salud. Uno de ellos, Ramón Llan­qui­leo, fue tras­la­da­do a un cen­tro asis­ten­cial duran­te algu­nas horas. “La Gen­dar­me­ría dice que lo tras­la­da­ron para hacer­le che­queos, pero no esta­mos segu­ros de que eso sea así. Teme­mos que haya sufri­do una des­com­pen­sa­ción. No pudi­mos ver­lo”, expre­só con urgen­cia Nati­vi­dad Llan­qui­leo, her­ma­na y voce­ra de los mapu­ches en huel­ga de ham­bre. La medi­da bus­ca lla­mar la aten­ción de la diri­gen­cia polí­ti­ca, de la Jus­ti­cia y de la socie­dad chi­le­na en gene­ral sobre su situa­ción: “Exi­gen la nuli­dad del jui­cio en el que fue­ron con­de­na­dos, un pro­ce­so que se basó en la uti­li­za­ción de recur­sos sólo con­tem­pla­dos por la Ley Anti­te­rro­ris­ta chi­le­na, que el pro­pio gobierno de Chi­le se com­pro­me­tió a dejar de lado”, con­ti­nuó la joven. La defen­sa de los cua­tro hom­bres pre­sen­tó un pedi­do de nuli­dad ante la Cor­te Supre­ma que será defi­ni­do la sema­na pró­xi­ma. El Esta­do, por su par­te, ase­gu­ró que está aten­to a la salud de los mapu­ches.

Los huel­guis­tas baja­ron más de 20 kilos y pade­cen cefa­leas, insom­nio y mareos. Des­de que comen­za­ron con la medi­da, cuen­tan con la asis­ten­cia de la enfer­me­ría del penal en el que pur­gan las penas que el tri­bu­nal de Cañe­te les impu­so a fines de mar­zo, que ron­dan entre los 20 y los 25 años. Pero, ade­más, cuen­tan con un moni­to­reo dia­rio de un pro­fe­sio­nal inde­pen­dien­te al sis­te­ma peni­ten­cia­rio chi­leno. “Logra­mos que la Jus­ti­cia acep­ta­ra que los cua­tro huel­guis­tas sean revi­sa­dos una vez al día por un médi­co inde­pen­dien­te –Juan Car­los Rei­nao Mari­lao – . Su últi­mo infor­me advir­tió seve­ra­men­te sobre el gra­ve esta­do de salud de los comu­ne­ros y sobre la urgen­cia de man­te­ner­los moni­to­rea­dos las 24 horas, cosa que aún no se cum­plió”, aña­dió Llan­qui­leo.

A fina­les de la sema­na pasa­da, Rei­nao Mari­lao aler­tó sobre peque­ñas des­com­pen­sa­cio­nes que Ramón Llan­qui­leo y Héc­tor Llai­tul habían comen­za­do a expe­ri­men­tar, tras más de dos meses de inge­rir sólo líqui­dos. Ayer, Llan­qui­leo pasó algu­nas horas en un cen­tro asis­ten­cial. “Estu­vo en el hos­pi­tal, pero regre­só a la cár­cel. Tie­ne com­pli­ca­cio­nes car­día­cas”, expre­só su her­ma­na, que duda de que el tras­la­do del pre­so haya sido a raíz de una des­com­pen­sa­ción car­día­ca.

En ese sen­ti­do, los fami­lia­res y ami­gos de los mapu­ches en huel­ga exi­gie­ron al Esta­do que pres­te aten­ción a la salud de los comu­ne­ros: “Pedi­mos que nos ase­gu­ren que, en caso de nece­si­tar­lo, sean tras­la­da­dos a un hos­pi­tal y no a la enfer­me­ría de una cár­cel. Mari­lao advir­tió que eso no sir­ve por­que no cum­ple con las con­di­cio­nes que requie­re el deli­ca­do esta­do de salud de los pre­sos”, aña­dió la voce­ra.

Llan­qui­leo se que­jó de que des­de el Esta­do no hubo nun­ca nin­gu­na reac­ción ante la huel­ga de ham­bre. Tras cono­cer­se el tras­la­do tem­po­ra­rio del pre­so a un cen­tro asis­ten­cial, el minis­tro de Salud de Chi­le, Jai­me Maña­lich, dio la cara: “Exis­te una enor­me preo­cu­pa­ción por el esta­do de los reos. Siem­pre que Gen­dar­me­ría nos soli­ci­tó ayu­da, se la brin­da­mos”, ana­li­zó.

La cri­sis, en la que los mapu­ches acu­san al gobierno de no cum­plir su pala­bra, esta­lló lue­go de que la auto­ri­dad pro­me­tie­ra cam­biar la nor­ma que per­mi­te los jui­cios dobles en Chi­le, pero lue­go recla­ma­ra su cum­pli­mien­to ante los tri­bu­na­les. La Ley Anti­te­rro­ris­ta chi­le­na, cues­tio­na­da por Nacio­nes Uni­das, per­mi­te que las per­so­nas sean some­ti­das a jui­cios dobles en las jus­ti­cias mili­tar y civil, impi­de las excar­ce­la­cio­nes duran­te los jui­cios y habi­li­ta la exis­ten­cia de tes­ti­gos secre­tos.

En huel­ga de ham­bre, los comu­ne­ros aguar­dan la res­pues­ta de la Cor­te Supre­ma a su pedi­do for­mal de nuli­dad de su jucio, que lle­ga­rá el 3 de junio pró­xi­mo. La Cor­te tam­bién podrá rati­fi­car, o no, la abso­lu­ción que reci­bie­ron los pre­sos en el mar­co del jui­cio mili­tar que se les siguió por el mis­mo deli­to por el que se los con­de­nó. “La Jus­ti­cia mili­tar no usó tes­ti­gos secre­tos. La civil sí”, con­clu­yó Llan­qui­leo. b

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