Tipi­co­lean­do (aus­ka­lo) – Jon Odrio­zo­la

Coll: «¡Tip!». Tip: «¡Coll!». Coll: «¡Cho­que esas cin­co, milord!». Tip: «Hace mal tiem­po». Coll: «Pues apli­que el refrán» Tip: «A mal tiem­po, cara ostia». Coll: «Exac­to». Tip: «No estoy tan segu­ro».

Coll: «Han mata­do a Ben Laden, por­que se dice “Ben” y no “bin”, como se dice Beni­dorm y no “Bini­dorm”». Tip: «¿Otra vez?». Coll: «No le entien­do». Tip: «Que yo creía que ya esta­ba muer­to hace años y va a resul­tar que esta­ba de parran­da. ¿Ha apa­re­ci­do su cadá­ver?». Coll: «No». Tip: «¿Algu­na foto post mor­tem?». Coll: «No». Tip: «O sea, otra tro­la del Impe­rio». Coll: «La men­ti­ra polí­ti­ca como bella arte».

Tip: «Mire, un burro volan­do». Coll: «Me lo creo». Tip: «El direc­tor del FMI, Strauss-Khan, es socia­lis­ta». Coll: «No me lo creo». Tip: «La raíz cua­dra­da de un núme­ro nega­ti­vo sale posi­ti­va (sepa el lec­tor que es impo­si­ble)». Coll: «Me lo creo». Tip: «Mire, dos y dos son cin­co». Coll: «Tam­bién me lo creo». Tip: «Usted sólo cree lo que es fla­gran­te men­ti­ra». Coll: «Exac­to, por eso creo más que un cino­cé­fa­lo vue­le a que un bípe­do como este suje­to sea socia­lis­ta, creo más la men­ti­ra ver­da­de­ra que la ver­dad men­ti­ro­sa o aga­rra esa mos­ca por el rabo». Tip: «Pero la ver­dad es revo­lu­cio­na­ria». Coll: «Y la men­ti­ra con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria». Tip: «Son tiem­pos de men­ti­ra y con­tra­rre­vo­lu­ción per­ma­nen­te». Coll: «Y la gen­te dor­mi­da y ado­ce­na­da». Tip: «Pare­ce que se des­le­ga­ña ulti­ma­da­men­te, que diría Can­tin­flas». Coll: «¿No lo dirá por esa movi­da del 15‑M lla­ma­da Demo­cra­cia Real Ya o algo así?». Tip: «Pues sí, cla­ro, ¿por qué si no?». Coll: «No sé, es raro que, vinien­do de un ludi­ta como usted, del pleis­to­ceno, hable de des­pe­re­za­mien­to de las masas y que…». «Tip: ¡Pero quién ha habla­do aquí de seme­jan­te cosa!». Coll: «Pare­cía…». Tip: «A mí, cual­quier movi­mien­to que pasa por ser de izquier­das y tie­ne un eco sos­pe­cho­sa­men­te des­me­su­ra­do, y no pre­ci­sa­men­te para des­pres­ti­giar­lo, en los medios de comu­ni­ca­ción encar­ga­dos de repro­du­cir la ideo­lo­gía domi­nan­te, de entra­da, me mos­quea». Coll: «Será por el impac­to social que han pro­vo­ca­do, no se habla de otra cosa estos días ante­rio­res a las elec­cio­nes en que se escri­ben estas jurá­si­cas líneas». Tip: «Me que­do con mi ído­lo Jon Man­te­ca». Coll: «Un vio­len­to». Tip: «Sí, una vio­len­cia genui­na, pura, telú­ri­ca y has­ta irra­cio­nal». Coll: «Una vio­len­cia nazi». Tip: «No». Coll: «¿Por qué?». Tip: «Aho­ra a des­tro­zar mobi­lia­rio urbano se le lla­ma “vio­len­cia”, pero la vio­len­cia ver­da­de­ra, aun­que tam­bién con­tra las cosas y la pro­pie­dad, sólo se ejer­ce con­tra las per­so­nas, ésta es la autén­ti­ca vio­len­cia, y esta pla­ta­for­ma lo pri­me­ro que dice, sin que le pre­gun­ten, es que son “anti­vio­len­tos”, o sea, otros lis­tos…». Coll: «¿Le pare­ce mal?». Tip: «No, cla­ro que no, ¿pero usted qué se ha creí­do, mís­ter, que yo voy por la vida repar­tien­do ostias y obleas a tuti­plén cuan­do no he mata­do una mos­ca en mi puta vida?». Coll: «Esto últi­mo es ver­dad». Tip: «Mire, ami­go, con­de­nar la vio­len­cia per se, que es la par­te­ra de la His­to­ria, es idea­lis­mo. Pero anti­ci­par­se a no reac­cio­nar fren­te a una agre­sión es san­tu­rro­ne­ría y anti­rre­vo­lu­cio­na­rio. Ni siquie­ra Gandhi dijo no a la vio­len­cia; no era par­ti­da­rio de ella, pero la reco­no­cía por­que no esta­ba cie­go, es men­ti­ra que lo dije­ra». Coll: «Otra pipa más». Tip: «Mire, un burro volan­do…».

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