“Sufri­mos una doble ocu­pa­ción por ser muje­res y por ser pales­ti­nas”

Entre­vis­ta a Khi­tam Saa­fin, vice­pre­si­den­ta de la Unión de Comi­tés de Muje­res Pales­ti­nas

Des­de la Unión de Comi­tés de Muje­res Pales­ti­nas, fun­da­da en 1980, se lucha tan­to con­tra la ocu­pa­ción como con­tra una socie­dad patriar­cal que impi­de la igual­dad ple­na. Ambas líneas de actua­ción han sido expli­ca­das por su vice­pre­si­den­ta, Khi­tam Saa­fin, en su visi­ta a Valla­do­lid en el mar­co de la Sép­ti­ma Sema­na Inter­na­cio­nal con­tra el Apartheid israe­lí, orga­ni­za­da en el Esta­do espa­ñol por la Red Soli­da­ria con­tra la Ocu­pa­ción de Pales­ti­na.

En sus inter­ven­cio­nes, el men­sa­je de que las muje­res pales­ti­nas son doble­men­te dis­cri­mi­na­das es recu­rren­te.

His­tó­ri­ca­men­te, las muje­res de Pales­ti­na sufri­mos esta doble dis­cri­mi­na­ción. Por una par­te, la ocu­pa­ción israe­lí nos ha cau­sa­do mucho sufri­mien­to, pero por otro lado no hay que olvi­dar que ser mujer es muy duro en la socie­dad pales­ti­na. Sigue habien­do una visión tra­di­cio­nal sobre noso­tras que nos impi­de la igual­dad.

Inclu­so se podría hablar de una ter­ce­ra dis­cri­mi­na­ción, la de Occi­den­te con su mira­da reduc­cio­nis­ta y este­reo­ti­pa­da sobre los pue­blos ára­bes.

Sí, pero es una dis­cri­mi­na­ción de la mis­ma raíz que la de la ocu­pa­ción, son de la mis­ma escue­la. El este­reo­ti­po sobre el mun­do ára­be que hay en la men­te occi­den­tal es un nue­vo tipo de opre­sión. Esta mira­da tópi­ca es un arma de pro­pa­gan­da usa­da para jus­ti­fi­car la con­ti­nui­dad de la ocu­pa­ción: los ára­bes son tra­di­cio­na­lis­tas, son fun­da­men­ta­lis­tas, tie­nen muchos pro­ble­mas, así que no pue­den hacer nada valio­so por el mun­do. Pero la reali­dad es que tan­to la gen­te pales­ti­na como la ára­be podría­mos ofre­cer muchas cosas al mun­do si tuvié­ra­mos la opor­tu­ni­dad.

A pesar de la dis­cri­mi­na­ción, las muje­res pales­ti­nas han teni­do un papel cru­cial en la resis­ten­cia con­tra Israel.

Des­de el prin­ci­pio, las muje­res pales­ti­nas desa­fia­ron a la ocu­pa­ción y sopor­ta­ron por ello una pesa­da car­ga sobre sus hom­bros. Y hemos teni­do éxi­to al afron­tar ese desa­fío. La ocu­pa­ción tra­jo el deber a todo el pue­blo pales­tino de luchar por la libe­ra­ción y las muje­res nos tuvi­mos que pre­gun­tar cuál era nues­tro papel en esta tarea. Muchas muje­res que par­ti­ci­pa­ron en pri­me­ra fila en la lucha nacio­nal se eva­die­ron del papel tra­di­cio­nal que la socie­dad les reser­va­ba, se hicie­ron más fuer­tes, más líde­res, más infor­ma­das de lo que acon­te­cía. Des­de lue­go, de nin­gu­na for­ma quie­ro decir con esto que la ocu­pa­ción mejo­ra­ra la situa­ción de las muje­res, por­que la ocu­pa­ción en sí mis­ma es muy dañi­na.

En esta tarea de empo­de­ra­mien­to de las muje­res y de lucha con­tra la ocu­pa­ción, ¿cómo actúan los Comi­tés de Muje­res Pales­ti­nas?

Tra­ba­ja­mos con las muje­res pales­ti­nas y para las muje­res pales­ti­nas, siem­pre des­de una pers­pec­ti­va de izquier­das y vin­cu­lan­do nues­tra situa­ción con la lucha del pue­blo. Esta­mos pre­sen­tes en pue­blos y ciu­da­des, en los cam­pa­men­tos de refu­gia­dos y en los terri­to­rios ocu­pa­dos y tam­bién en las pobla­cio­nes pales­ti­nas den­tro del terri­to­rio del Esta­do de Israel. Tene­mos una gran diver­si­dad de pro­gra­mas: eco­nó­mi­cos, edu­ca­ti­vos, de infan­cia, sani­ta­rios… Todos están diri­gi­dos al empo­de­ra­mien­to de la mujer. Sin olvi­dar la lucha por la libe­ra­ción, en la que esta­mos pre­sen­tes y con un papel muy des­ta­ca­do des­de la Pri­me­ra Inti­fa­da.

¿Cómo se han vivi­do en Pales­ti­na los levan­ta­mien­tos ára­bes?

Con gran inte­rés, evi­den­te­men­te, pero tam­bién con opti­mis­mo. La gen­te pien­sa que estos cam­bios pue­den ayu­dar a supe­rar la situa­ción del pue­blo pales­tino. Espe­cial­men­te lo suce­di­do en Egip­to. Es el país cla­ve de la región, el más pobla­do y el más influ­yen­te. Ya lo vimos con Anwar el-Sadat. Cuan­do éste empe­zó a caer polí­ti­ca­men­te, el mun­do ára­be empe­zó tam­bién a caer.

Pero qui­zás se espe­ra­ba algo más de Pales­ti­na, tal vez un gra­do de movi­li­za­ción seme­jan­te al de Túnez o Egip­to.

Es indu­da­ble que la divi­sión de la socie­dad pales­ti­na pro­pi­cia esa apa­tía. Ade­más, la línea ofi­cial de la Auto­ri­dad Pales­ti­na es la no inter­fe­ren­cia. Pero aún así el pue­blo se ha expre­sa­do. Tras la sali­da de Ben Ali de Túnez hubo una mani­fes­ta­ción de apo­yo, tam­bién ha habi­do mul­ti­tud de artícu­los, deba­tes, reunio­nes… Lo mis­mo ocu­rrió con Egip­to. La Auto­ri­dad Pales­ti­na inten­tó prohi­bir­las en un prin­ci­pio pero des­pués las auto­ri­zó. Qui­zás la reac­ción no es aún sufi­cien­te, pero sí que hay un pro­fun­do com­pro­mi­so. Se demues­tra tam­bién en las mani­fes­ta­cio­nes que ha habi­do para pedir uni­dad a las fac­cio­nes polí­ti­cas. Creo que es el prin­ci­pio de algo, los pri­me­ros pasos para lograr cam­bios en la socie­dad pales­ti­na.

Muchas muje­res par­ti­ci­pa­ron en las mani­fes­ta­cio­nes de Túnez y Egip­to, pero des­pués han que­da­do exclui­das de los órga­nos de toma de deci­sio­nes.

A los hom­bres les resul­ta más fácil tomar deci­sio­nes sin con­tar las muje­res. Y mucho más en perio­dos de tran­si­ción como éste en los que las muje­res, his­tó­ri­ca­men­te, han teni­do que pelear aún más por sus dere­chos. Sabe­mos que las muje­res están tenien­do muchos pro­ble­mas en Túnez y en Egip­to, pero aún así con­ti­núan tra­ba­jan­do dura­men­te para cam­biar su papel en las revo­lu­cio­nes.

La Unión de Comi­tés de Muje­res Pales­ti­nas es una de las orga­ni­za­cio­nes que ha lan­za­do la cam­pa­ña de Boi­cot, Des­in­ver­sio­nes y San­cio­nes (BDS) con­tra el Esta­do de Israel. ¿Es la mejor arma de la que se dis­po­ne aho­ra con­tra la ocu­pa­ción?

La cam­pa­ña de BDS es una de las más efi­cien­tes estra­te­gias con­tra el Apartheid israe­lí, pero obvia­men­te no es la úni­ca. Otras cam­pa­ñas refe­ri­das a los pri­sio­ne­ros, el dere­cho de retorno o la liber­tad de movi­mien­tos tam­bién son impor­tan­tes. Tene­mos que uti­li­zar todas las herra­mien­tas a nues­tro alcan­ce para debi­li­tar la ocu­pa­ción y, a la vez, refor­zar al pue­blo pales­tino.

El pró­xi­mo mes de mayo par­ti­rá la Segun­da Flo­ti­lla de la Liber­tad, con el obje­ti­vo de rom­per el blo­que de Gaza. En esta oca­sión se fle­ta un bar­co des­de el Esta­do espa­ñol. ¿Cómo se valo­ra esta ini­cia­ti­va des­de Pales­ti­na?

Como una acción muy impor­tan­te y ade­más úni­ca. El ais­la­mien­to del millón y medio de per­so­nas que vive en Gaza y su des­co­ne­xión del res­to del terri­to­rio pales­tino es un gra­ví­si­mo cri­men que se está come­tien­do con­tra nues­tra gen­te. La Flo­ti­lla es una gran ini­cia­ti­va de soli­da­ri­dad y de pre­sión para obli­gar a rom­per el cer­co sobre nues­tro pue­blo.

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