La OTAN dejó morir de ham­bre y sed a 61 inmi­gran­tes pro­ve­nien­tes de Libia – The Guardian

Doce­nas de inmi­gran­tes afri­ca­nos han muer­to en el mar Medi­te­rrá­neo des­pués de mili­ta­res euro­peos y uni­da­des de la OTAN igno­ra­sen apa­ren­te­men­te sus peti­cio­nes de ayu­da, según publi­ca el dia­rio bri­tá­ni­co The Guar­dian.

La embar­ca­ción con 72 per­so­nas a bor­do, inclu­yen­do varias muje­res, niños y refu­gia­dos polí­ti­cos, aban­do­nó Tri­po­lí, capi­tal libia, con des­tino a la isla ita­lia­na de Lam­pe­du­sa el pasa­do mar­zo. A pesar de las seña­les de alar­ma de los inte­gran­tes de la embar­ca­ción, que enta­bla­ron con­tac­to con uni­da­des mili­ta­res y un heli­cóp­te­ro de la OTAN, nadie se esfor­zó en rescatarles.

Todos los inmi­gran­tes menos 11 murie­ron de sed y ham­bre des­pués de que su embar­ca­ción que­dó a la deri­va en el mar duran­te 16 días.

“Cada maña­na nos levan­ta­mos y encon­trá­ba­mos más cuer­pos, los cua­les tirá­ba­mos al mar”, rela­ta a The Guar­dian Abu Kur­ke, uno de los nue­ve super­vi­vien­tes. La bar­ca­za salió de Trí­po­li el pasa­do 25 de mar­zo car­ga­da con 47 etío­pes, sie­te nige­ria­nos, sie­te eri­treos, seis gha­ne­ses y cin­co suda­ne­ses. Se que­dó sin com­bus­ti­ble cer­ca de Lam­pe­du­sa y sin ali­men­tos ni agua.

Los bar­cos que debie­ron acu­dir en su ayu­da los igno­ra­ron e inclu­so un heli­cóp­te­ro de la OTAN, que según la inves­ti­ga­ción del perió­di­co bri­tá­ni­co corres­pon­día al Ejér­ci­to fran­cés, no aten­dió a su res­ca­te. Des­pués de días a la deri­va en el mar, la embar­ca­ción aca­bó lle­gan­do el 10 de abril a una ciu­dad cos­te­ra cer­ca de Misrata.

La ley inter­na­cio­nal marí­ti­ma obli­ga a todos los buques, inclu­yen­do los mili­ta­res, a dar res­pues­ta a la angus­tia y lla­ma­das de ayu­da de embar­ca­cio­nes cer­ca­nas que lo soli­ci­ten. Orga­ni­za­cio­nes de dere­chos huma­nos han recla­ma­do una inves­ti­ga­ción por las muer­tes, mien­tras que el Alto Comi­sio­na­do de Nacio­nes Uni­das para los Refu­gia­dos (ACNUR) ha pedi­do una estric­ta coope­ra­ción entre navíos mili­ta­res y comer­cia­les en el Medi­te­rrá­neo en un esfuer­zo para sal­var vidas.

En la últi­ma sema­na, el aumen­to del flu­jo de inmi­gran­tes que tra­ta­ron de alcan­zar las cos­tas ita­lia­nas se ha con­ver­ti­do en tra­ge­dia, con el nau­fra­gio el sába­do de un bar­co con 600 per­so­nas a bor­do cer­ca de Trí­po­li. Ayer, se vivie­ron momen­tos dra­má­ti­cos al caer al agua los 500 inmi­gran­tes que lle­ga­ban a Lam­pe­du­sa en otra embar­ca­ción, entre ellos nume­ro­sos muje­res y niños, aun­que final­men­te han sido rescatados.

La bar­ca­za lle­gó al puer­to de la isla ita­lia­na hacia las cua­tro de la madru­ga­da, guia­da por tres miem­bros de la Guar­dia de Finan­zas que habían subi­do a bor­do. Pero la rotu­ra del timón pro­vo­có que enca­lla­se en las rocas a una dece­na de metros de la ori­lla, con ries­go de vuel­co debi­do al olea­je. Los inmi­gran­tes caye­ron al agua o lan­za­ron por mie­do, aun­que no sabían nadar. Una cade­na huma­na, for­ma­da por miem­bros de las fuer­zas de segu­ri­dad, volun­ta­rios de orga­ni­za­cio­nes huma­ni­ta­rias ciu­da­da­nos e inclu­so perio­dis­tas se orga­ni­za­ron para sal­var­los, según el dia­rio Il Corrie­re Della Sera.

Des­de que se ini­cia­ron las revuel­tas en los paí­ses ára­bes, 660.000 per­so­nas han hui­do de Libia por las fron­te­ras de Egip­to y Túnez, según los datos de ACNUR. A Ita­lia han lle­ga­do por mar casi 10.000, si se suman los 2.000 de este fin de sema­na. Tras fre­nar­se la sali­da de bar­cos des­de Túnez, es aho­ra Libia la que ha abier­to la mano.

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