Ni «revo­lu­ción islá­mi­ca» ni «rebe­lión popu­lar»: Egip­to mar­cha hacia la «demo­cra­ti­za­ción» USA-impe­rial

El obje­ti­vo es ter­mi­nar con el títe­re, y pre­ser­var la con­ti­nui­dad del titi­ri­te­ro. La «sali­da demo­crá­ti­ca» no es una opción islá­mi­ca como pre­go­nan el «pro­gre­sis­mo» y la izquier­da, sino una opción con­cer­ta­da entre la Casa Blan­ca de Oba­ma, los hal­co­nes del Com­ple­jo Mili­tar Indus­trial y la logia ban­ca­ria de Wall Street. Los due­ños de Egip­to.

Por Manuel Frey­tas (*)
[email protected]​iarnoticias.​com

Ni «revo­lu­ción musul­ma­na» ni «rebe­lión popu­lar, tras casi tres sema­nas de pro­tes­tas calle­je­ras, Egip­to empie­za a des­apa­re­cer de las pan­ta­llas y de los titu­la­res de los gran­des medios inter­na­cio­na­les.

Nadie, ni EEUU ni las poten­cias impe­ria­les «alia­das», lo quie­ren a Muba­rak (un títe­re des­gas­ta­do y en desuso de Washing­ton) en el gobierno que ya cum­plió su ciclo y debe­rá reti­rar­se a gozar de su jubi­la­ción.

En un esce­na­rio mon­ta­do por el Pen­tá­gono y el Depar­ta­men­to de Esta­do (las líneas matri­ces que con­tro­lan Egip­to y al res­to de los Esta­dos ára­bes «alia­dos») Washing­ton nego­cia entre bam­ba­li­nas la «demo­cra­ti­za­ción» de Egip­to con un amplio aba­ni­co de «fuer­zas opo­si­to­ras» en el cual se inclu­yen los «Her­ma­nos Musul­ma­nes», el bas­tión his­tó­ri­co de la resis­ten­cia con­tra Muba­rak.

En la prác­ti­ca, y lue­go de tres sema­nas de mul­ti­tu­di­na­rias pro­tes­tas, y con el ejér­ci­to sin orden de repri­mir, solo unos miles de opo­si­to­res resis­ten atrin­che­ra­dos en la pla­za Tah­rir de El Cai­ro y piden la renun­cia de Muba­rak, con­ver­ti­do (con la ben­di­ción de EEUU y la Unión Euro­pea) en el timo­nel de la «tran­si­ción hacia la demo­cra­cia».

Con el ex direc­tor de la OIEA, Moha­med Mus­ta­fa el-Bara­dei , por el «ala izquier­da» con el Depar­ta­men­to de Esta­do, y con el bra­zo local de la CIA, Omar Sulei­man, y con el «ala dere­cha» del Pen­tá­gono, toda la «opo­si­ción» polí­ti­ca egip­cia tie­ne su lugar­ci­to bajo el sol en el nue­vo dise­ño de con­trol de Egip­to con la «sali­da demo­crá­ti­ca»

De esta mane­ra, el país de los farao­nes se inte­gra al dis­po­si­ti­vo estra­té­gi­co (aggior­na­do y corre­gi­do) del pro­yec­to de «remo­de­la­ción del Medio Orien­te» ini­cia­do por los hal­co­nes del lobby judío neo­con de la era Bush con Runs­feld y Che­ney a la cabe­za.

La idea de la Casa Blan­ca, hoy con­tro­la­da por el lobby judío «libe­ral» con Oba­ma como geren­te, es plas­mar en la órbi­ta de sus saté­li­tes ára­bes el «pro­yec­to demo­cra­cia» reno­van­do la cara del vie­jo «orden arma­do» y ter­mi­nan­do con la figu­ra gas­ta­da de los dic­ta­do­res al esti­lo Muba­rak que gene­ran odio y resis­ten­cia popu­lar.

Des­de el pun­to de vis­ta estra­té­gi­co, las revuel­tas calle­je­ras des­ata­das con­tra Muba­rak en Egip­to, tie­nen varias lec­tu­ras. Inclui­das las que ali­men­tan inge­nua­men­te las hipó­te­sis de una «revo­lu­ción musul­ma­na» o de un «levan­ta­mien­to popu­lar» que ins­ta­le en Egip­to un régi­men ale­ja­do del dis­po­si­ti­vo de con­trol impe­rial que rige en Medio Orien­te.

En los hechos, y más allá de las pro­cla­mas volun­ta­ris­tas de la izquier­da, en Egip­to no hay una «revo­lu­ción musul­ma­na» con­tra EEUU, sino una pro­tes­ta social para ter­mi­nar con Muba­rak, un títe­re des­gas­ta­do que ya no le sir­ve al eje EEUU-UE-Israel en sus estra­te­gia de con­trol regio­nal.

El obje­ti­vo es derro­car al títe­re, y pre­ser­var la con­ti­nui­dad del titi­ri­te­ro. La «sali­da demo­crá­ti­ca» no es una opción islá­mi­ca como pre­go­nan el «pro­gre­sis­mo» y la izquier­da, sino una opción con­cer­ta­da entre la Casa Blan­ca de Oba­ma, los hal­co­nes del Com­ple­jo Mili­tar Indus­trial y la logia ban­ca­ria de Wall Street. Los due­ños de Egip­to.

Como sos­tie­ne acer­ta­da­men­te el pro­fe­sor Michel Chos­su­dovsky en un artícu­lo en Glo­bal Research: «Las con­sig­nas en Egip­to son «Aba­jo Muba­rak, aba­jo el régi­men”. No se habla de car­te­les con­tra EEUU… La influen­cia deci­si­va y des­truc­ti­va de EEUU. en Egip­to y en todo Medio Orien­te sigue sin men­cio­nar­se».

O sea, en la prác­ti­ca más rigu­ro­sa del esce­na­rio egip­cio, nadie quie­re derro­car al due­ño del cir­co (EEUU), sino vol­tear al paya­so de turno, sacan­do de la esce­na apa­ren­te al poder mili­tar, y sus­ti­tu­yén­do­lo por el refi­na­do meca­nis­mo (tam­bién apa­ren­te) del domi­nio con el poder «demo­crá­ti­co».

De acuer­do con Chos­su­dovsky, «Las poten­cias extran­je­ras que ope­ran entre bas­ti­do­res están pro­te­gi­das con­tra el movi­mien­to de pro­tes­ta. La emba­ja­da de EEUU en El Cai­ro es una impor­tan­te enti­dad polí­ti­ca que inva­ria­ble­men­te res­ta impor­tan­cia al gobierno nacio­nal. La emba­ja­da no es un obje­ti­vo del movi­mien­to de pro­tes­ta».

Está cla­ro enton­ces, y mira­do obje­ti­va­men­te en todos sus ámbi­tos de reso­lu­ción, que en Egip­to no hay nin­gu­na «revo­lu­ción musul­ma­na», al esti­lo del Irán de Komei­ni de fines de los seten­ta (ni nada que le parez­ca), sino un pro­ce­so digi­ta­do en todas sus líneas por la emba­ja­da nor­te­ame­ri­ca­na y las usi­nas ope­ra­ti­vas de la CIA y el Pen­tá­gono, que con­tro­lan la poli­cía y las fuer­zas arma­das egip­cias.

Como siem­pre, el cli­ma social y polí­ti­co de la rebe­lión calle­je­ra con­tra Muba­rak está ali­men­ta­do por las líneas con­ver­gen­tes de la poli­ti­ca impe­rial nor­te­ame­ri­ca­na en Medio Orien­te con sus rami­fi­ca­cio­nes y ter­mi­na­les en Israel y en la Unión Euro­pea.

Egip­to es un país cla­ve en el dis­po­si­ti­vo estra­té­gi­co regio­nal del eje USA-UE-Israel. No sola­men­te por­que es el país ára­be islá­mi­co «alia­do» con mayor poten­cial mili­tar para con­tra­ba­lan­cear la influen­cia y el poder mili­tar de Irán, sino por­que el país de los farao­nes se ha cons­ti­tui­do en la mayor base mili­tar terres­tre del Pen­tá­gono encla­va­da en la zona roja de Medio Orien­te.

El obje­ti­vo de la «demo­cra­ti­za­ción» (que comien­za por Túnez y Egip­to) es ter­mi­nar con los regí­me­nes resa­bios de la era de la «doc­tri­na de segu­ri­dad nacio­nal» e ins­ta­lar gobier­nos títe­res legi­ti­ma­dos en las urnas. El pro­pó­si­to evi­den­te es «lavar­le la cara» a las bases del domi­nio impe­rial en Medio Orien­te, para neu­tra­li­zar focos de resis­ten­cia arma­da en alian­za con Irán que pue­dan des­es­ta­bi­li­zar el domi­nio impe­rial en la región.

Seña­la la BBC: «Los jóve­nes que comen­za­ron a alen­tar las pro­tes­tas en inter­net, ani­ma­dos por la caí­da del gobierno de Túnez, no han con­se­gui­do la sali­da de Muba­rak, pero algu­nos cam­bios son evi­den­tes. En pala­bras del pre­si­den­te de EEUU, Barack Oba­ma: «Egip­to ya no vol­ve­rá a ser lo que era».

O como afir­ma Michel Chos­su­dovsky: «Tan­to Hos­ni Muba­rak como Ben Alí per­ma­ne­cie­ron en el poder por­que sus gobier­nos obe­de­cie­ron e impu­sie­ron efec­ti­va­men­te los dic­ta­dos del FMI. De Pino­chet y Vide­la a Baby Doc, Ben Alí y Muba­rak, los dic­ta­do­res han sido ins­ta­la­dos por Washing­ton. His­tó­ri­ca­men­te en Lati­noa­mé­ri­ca, los dic­ta­do­res fue­ron colo­ca­dos en sus sitios median­te una serie de gol­pes mili­ta­res patro­ci­na­dos por EEUU. En el mun­do actual se hace median­te «elec­cio­nes libres y lim­pias” bajo la super­vi­sión de la “comu­ni­dad inter­na­cio­nal”.

«Bajo los aus­pi­cios de Free­dom Hou­se ‑continua‑, disi­den­tes egip­cios y opo­nent­tes de Hos­ni Muba­rak fue­ron reci­bi­dos en mayo de 2008 por Con­do­leez­za Rice en el Depar­ta­men­to de Esta­do y el Con­gre­so de EEUU Tam­bién se reu­nie­ron con el Con­se­je­ro de Segu­ri­dad Nacio­nal de la Casa Blan­ca, Stephen Had­ley, quien fue “el prin­ci­pal con­se­je­ro de polí­ti­ca exte­rior de la Casa Blan­ca” duran­te el segun­do perío­do de Geor­ge W. Bush.

«La cap­ta­ción de los diri­gen­tes de los gran­des par­ti­dos de opo­si­ción y orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad civil en anti­ci­pa­ción del colap­so de un gobierno títe­re auto­ri­ta­rio for­ma par­te de los cálcu­los de Washing­ton, apli­ca­dos en dife­ren­tes regio­nes del mun­do», agre­ga el pro­fe­sor Chos­su­dovsky.

Y se pre­gun­ta:¿Los titi­ri­te­ros apo­yan al movi­mien­to de pro­tes­ta con­tra sus pro­pios títe­res?

«La remo­ción de Hos­ni Muba­rak ha esta­do, duran­te varios años, entre los pla­nes de la polí­ti­ca exte­rior de EEUU.
El reem­pla­zo del régi­men sir­ve para ase­gu­rar la con­ti­nui­dad, mien­tras sumi­nis­tra la ilu­sión de que ha teni­do lugar un cam­bio polí­ti­co sig­ni­fi­ca­ti­vo», afir­ma Chos­su­dovsky .

En su opi­nión, «La agen­da de Washing­ton para Egip­to ha sido «secues­trar el movi­mien­to de pro­tes­ta» y reem­pla­zar al pre­si­den­te Hos­ni Muba­rak por otro jefe de Esta­do títe­re, dócil».

En este esce­na­rio, el reem­pla­zo de Muba­rak, no es nada más que la con­cre­ción de una estra­te­gia de doble vía. Crear por un lado una facha­da de «aper­tu­ra demo­crá­ti­ca» con elec­cio­nes libres y par­ti­ci­pa­ti­vas. Y por otro, legi­ti­mar y refor­zar el apa­ra­to mili­tar y poli­cial egip­cio como rease­gu­ro interno y externo con­tra la influen­cia islá­mi­ca irra­dia­da por Irán y los paí­ses del «eje del mal».

En tér­mi­nos estra­té­gi­cos, el reem­pla­zo del régi­men «mili­ta­ris­ta» de Muba­rak por un gobierno «demo­crá­ti­co» ele­gi­do en las urnas sig­ni­fi­ca la com­bi­na­ción del «poder duro» (El Pen­tá­gono) con el «poder blan­do» (el Depar­ta­men­to de Esta­do) den­tro de un dis­po­si­ti­vo con­ver­gen­te de con­trol por «izquier­da y por «dere­cha».

En otras pala­bras, con­tro­lar Egip­to sin opo­si­ción, y con todos los gatos meti­dos en una sola bol­sa.

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