Malos polí­ti­cos o pési­mos elec­to­res- Josu Sorau­ren

Está de moda hablar mal de los polí­ti­cos. Es como una catar­sis. Pare­ce que una vez cum­pli­do el trá­mi­te, ya pode­mos irnos tran­qui­los a la pla­ya, a cenar con los cole­gas o inclu­so en tiem­po de comi­cios a votar­los (qui­zás al mis­mo que habi­tual­men­te des­pe­lle­jas)

Si til­da­mos al polí­ti­co de ladrón, corrup­to, embau­ca­dor, inso­li­da­rio, men­ti­ro­so com­pul­si­vo, pará­si­to etc…etc…, pocos se van a ame­dren­tar, por­que de una for­ma u otra, son los piro­pos con los que ya des­de el alba al oca­so, se ven rega­la­dos sus oídos. Ya cuen­tan con ellos.

Me man­da un buen ami­go un símil que expli­ca per­fec­ta­men­te la idio­sin­cra­sia de los cofra­des del esta­men­to polí­ti­co.

“Los polí­ti­cos son como una tor­tu­ga subi­da en un pos­te. 1: No enten­de­mos como lle­gó ahí. 2: No podrás creer que esté ahí. 3: Sabrás que no pudo haber subi­do soli­ta ahí. 4: Estás segu­ro de que no debe­ría estar ahí. 5: Serás cons­cien­te de que no va hacer nada útil mien­tras esté ahí”.

Sin duda ‑como digo- tales piro­pos, son la pecha que sus seño­rías, ros­tro de bron­ce, cora­zón de roca, han de satis­fa­cer a cam­bio de sus pin­gües y escan­da­lo­sos pri­vi­le­gios. Ya sabe­mos lo que les impor­ta…

Lo preo­cu­pan­te es que no les fallen los estú­pi­dos que les votan…

La cas­ta polí­ti­ca, cuan­do acce­de a la gober­nan­za, gene­ra una espe­cie de endor­fi­nas que pro­fun­di­zan sus cua­li­da­des cama­leó­ni­cas, endio­sa­mien­to, fal­se­dad –“jeta”, dotes espe­cia­les para fal­si­fi­car y entur­biar­lo todo-.

Por ejem­plo, lo de la fal­se­dad.

¡Cuan­ta des­ver­güen­za y eso, fal­se­dad, en los epi­so­dios, a veces increí­bles y dis­pa­ra­ta­dos, sobre la cosa del terro­ris­mo, que nos atri­bu­yen a los vas­cos!

Sería demen­cial, si al mis­mo tiem­po no fue­ran tan dra­má­ti­cos.

Y que cons­te que una vez des­mon­ta­dos muchos de tales epi­so­dios, ni polí­ti­cos, ni sus esbi­rros mediá­ti­cos ten­drán la decen­cia de pedir dis­cul­pas. ¿Para qué? ¿Aca­so no son ellos los amos del cota­rro, pri­mos de la bene­mé­ri­ta y lamecu­los de la AN?

Y que polí­ti­cos y jeri­fal­tes mediá­ti­cos –evi­den­te­men­te sal­vo muy hon­ro­sas excepciones‑, son a la éti­ca lo que el PP al Abe­rri egu­na…

Por­que el sopor­te “sine qua non”, de esta socie­dad enfer­ma, son unos medios al ser­vi­cio de la des­in­for­ma­ción, dema­gó­gi­cos, tra­ful­cas, embau­ca­do­res, peda­gó­gi­ca­men­te zafios…

Ellos son en gran medi­da res­pon­sa­bles de este desier­to moral, cul­tu­ral y de tole­ran­cia de esta “piel de toro” de bio­rrit­mos tan car­pe­to­ve­tó­ni­cos.

Pero has­ta cier­to pun­to, uno lo entien­de; no en vano están los medios, en manos y al arbi­trio de los intere­ses de la oli­gar­quía.

Pero en fin, no des­va­rie­mos…

De una vez por todas habrá que poner los pun­tos sobre las íes. A nada con­du­ce poner a cal­do a la mafia polí­ti­ca. Si está ahí es por­que la gen­te les ha pues­to.

¿Que­rrá decir esto, que los elec­to­res son tan ladro­nes, men­ti­ro­sos y corrup­tos e inso­li­da­rios como los polí­ti­cos a los que sabien­do como son siguen votan­do?

Para un ser­vi­dor, sí. Por eso la Espa­ña de los dos gran­des par­ti­dos, es lo más cer­cano a un cir­co de quin­quis. Un mun­do cutre y deca­den­te. ¡Todos al tru­llo, ele­gi­dos y elec­to­res!

Des­de que Espa­ña se mal­for­mó, ‑un feto infor­me, que algún día ten­drá que abortar‑, nun­ca se pudo hablar en esta inco­ne­xa enti­dad de una jus­ti­cia homo­lo­ga­ble.

La gober­na­bi­li­dad pudo ejer­cer­se exclu­si­va­men­te, a base de orga­nis­mos inqui­si­to­ria­les, como la pro­pia inqui­si­ción y la lar­ga lis­ta de tri­bu­na­les espe­cia­les –TOP, AN-.

Cuar­te­la­zos, dic­ta­du­ras…

Y evi­den­te­men­te con el pro­ta­go­nis­mo de empre­sas coer­ci­ti­vas: ejér­ci­to y Guar­dia Civil…

Que uno sepa, jamás de los jama­ses, se brin­dó a los pue­blos penin­su­la­res, la posi­bi­li­dad de incor­po­rar­se libre y demo­crá­ti­ca­men­te a este pro­yec­to que unos lla­ma­ron Impe­rio, otros uni­dad de des­atino en lo uni­ver­sal.

El hecho es que tan­to los polí­ti­cos espa­ño­les como gran par­te del cuer­po de sus elec­to­res, se han ins­ta­la­do en unos pará­me­tros de corrup­ción e inmo­vi­lis­mo, que alar­man por la inexis­ten­cia de sali­das.

Ni hay lugar para la ilu­sión, ni pre­vi­sión de posi­bles espa­cios polí­ti­cos que se libe­ren del inte­gris­mo eco­nó­mi­co y social vigen­tes.

PP y PSOE, no ofre­cen otras alter­na­ti­vas fue­ra de unas prác­ti­cas mar­ca­das por un matiz neo­ca­pi­ta­lis­ta y anti­so­cial fero­ces.

Segui­rán con sus lis­tas cerra­das, un sis­te­ma ya cadu­co y per­ver­so que ha dado ya todo lo que tenía que dar de sí.

Un sis­te­ma que atrin­che­ra, la prin­gue y el cohe­cho – a los cho­ri­zos- de los polí­ti­cos. Un sis­te­ma que por per­ver­so y cadu­co –al mar­gen de la cre­di­bi­li­dad de los par­ti­dos, para un ser­vi­dor nula‑, se debie­ra prohi­bir, por la impo­si­bi­li­dad de gene­rar un teji­do social jus­to y soli­da­rio.

Es por lo que en seme­jan­te coyun­tu­ra, y vis­ta la des­com­po­si­ción “demo­crá­ti­ca” vis­ta, los vas­cos debié­ra­mos pro­po­ner y luchar, para edi­fi­car en Eus­kalhe­rría otras alter­na­ti­vas que goza­ran de una cali­dad demo­crá­ti­ca incon­tro­ver­ti­ble y “siem­pre veri­fi­ca­ble”.

La iner­cia de corrup­ción del esta­do espa­ñol, nos empu­ja hacia unos derro­te­ros que pue­den con­du­cir­nos como pue­blo, hacia el mag­ma de la inde­fi­ni­ción, la des­per­so­na­li­za­ción y la anu­la­ción de nues­tra iden­ti­dad.

Sería el momen­to de plan­tear­nos en serio, lo que cada vez se ver­ba­li­za con más deci­sión a la hora de dise­ñar una socie­dad más huma­na y via­ble. Orga­ni­za­cio­nes cívi­cas fue­ra del con­trol de los par­ti­dos.

Pasó el momen­to de los par­ti­dos polí­ti­cos. Cree­mos demo­cra­cias repre­sen­ta­ti­vas, don­de nues­tros ele­gi­dos, sean per­so­nas hono­ra­bles, libres de la pre­sión de los apa­ra­tos polí­ti­cos y sur­gi­das des­de las bases mis­mas de los pue­blos.

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