Por qué Israel no es una demo­cra­cia – Barat Frank

Frank Barat: Recien­te­men­te EEUU han veta­do una reso­lu­ción del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU decla­ran­do que todos los asen­ta­mien­tos israe­líes son ile­ga­les, cons­ti­tu­yen un obs­tácu­lo para la paz (…) y han resul­ta­do per­ju­di­cia­les para las con­ver­sa­cio­nes de paz. Curio­sa­men­te, todos los demás paí­ses vota­ron a favor y EEUU tuvo que aguan­tar las crí­ti­cas de sus alia­dos euro­peos. Da la impre­sión de que los EEUU están cada vez más ais­la­dos cuan­do se tra­ta de Israel. ¿Cuál es actual­men­te la impor­tan­cia estra­té­gi­ca de Israel para EEUU? ¿Ha cam­bia­do des­de 1967?

Ilan Pap­pé: Creo que la impor­tan­cia de Israel para los Esta­dos Uni­dos sigue sien­do la mis­ma de siem­pre. Debe­mos aguar­dar a ver si las revo­lu­cio­nes ára­bes con­se­gui­rán cam­biar­la, pero cuan­do se emi­tió ese veto creo que inclu­so si lo suce­di­do en el mun­do ára­be tuvie­ra un impac­to fun­da­men­tal en el pen­sa­mien­to esta­dou­ni­den­se con res­pec­to a Israel, toda­vía es dema­sia­do pron­to para que su efec­to pue­da sen­tir­se en la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se. Así que mi con­je­tu­ra es, y lo hemos vis­to a lo lar­go de toda la polí­ti­ca del gobierno de Barack Oba­ma hacia Israel, que las mis­mas pre­sio­nes bajo las que se mol­deó y for­mu­ló la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se con res­pec­to a Israel duran­te la admi­nis­tra­ción de Bush toda­vía siguen vigen­tes en la admi­nis­tra­ción Oba­ma. Así que nadie debe­ría sor­pren­der­se de que Oba­ma haya veta­do esa reso­lu­ción, y si se pre­sen­ta­ra otra la vol­ve­ría a vetar, aun­que sí creo que el hecho de que los Esta­dos euro­peos miem­bros no la veta­ran y no le siguie­ran la corrien­te a EEUU en este asun­to es un signo de la ten­den­cia gene­ral, eso es algo pal­pa­ble. Usted lo lla­ma ais­la­mien­to de los Esta­dos Uni­dos; yo diría que es el comien­zo de un pro­ce­so interno de repen­sa­mien­to de la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se que tar­da­rá toda­vía bas­tan­te tiem­po en madu­rar pero que defi­ni­ti­va­men­te está ocurriendo.

Frank Barat: Haa­retz y The Guar­dian han publi­ca­do que Ange­la Mer­kel man­tu­vo una durí­si­ma con­ver­sa­ción tele­fó­ni­ca con Netan­yahu sobre el pro­ce­so de paz, y que le dijo a éste: «Sois voso­tros los que nos habéis decep­cio­na­do a noso­tros. No habéis dado ni un solo paso hacia la paz». Vinien­do de Ale­ma­nia, el defen­sor euro­peo nº1 de Israel (jun­to con Polo­nia), se tra­ta de algo bas­tan­te extra­or­di­na­rio. ¿Es posi­ble que vea­mos pron­to un cam­bio en la pos­tu­ra de Euro­pa hacia Israel? Más impor­tan­te aún, ¿podría jugar Euro­pa un papel más equi­li­bra­do que EEUU en la cues­tión de Palestina?

Ilan Pap­pé: Hemos de ser cui­da­do­sos en este pun­to. Eso es cier­to tan­to en lo que res­pec­ta a Ange­la Mer­kel como a Barack Oba­ma. Lo que ellos quie­ren en lugar del gobierno de Netan­yahu, que es defi­ni­ti­va­men­te un tipo de gobierno con el que no les gus­ta tra­tar, es un gobierno sio­nis­ta de cen­tro, el gobierno de Kadi­ma, el cual, se lo recuer­do, según las fil­tra­cio­nes de Al Jazee­ra duran­te el man­da­to de Olmert se negó inclu­so a acep­tar la más gene­ro­sa y estú­pi­da ofer­ta jamás rea­li­za­da por la diri­gen­cia pales­ti­na a los israe­líes. Por eso, cuan­do Ange­la Mer­kel se enfa­da con Netan­yahu lo que quie­re es ver a Tzi­pi Liv­ni como pri­me­ra minis­tra, lo que no supo­ne nin­gún cam­bio en la polí­ti­ca israe­lí y en abso­lu­to ali­via la opre­sión de los palestinos.

Ésa es la cues­tión, de modo que no hay tan­to de lo que ale­grar­se por el hecho de que estén eno­ja­dos con Netan­yahu. El tiem­po dirá si eso pue­de sig­ni­fi­car algo más pro­fun­do que la situa­ción anti­de­mo­crá­ti­ca en Euro­pa en vir­tud de la cual exis­te una opi­nión públi­ca que es anti israe­lí y pro pales­ti­na pero que no apa­re­ce refle­ja­da en las polí­ti­cas de la eli­te polí­ti­ca. Es posi­ble que [el inci­den­te] refle­je tam­bién un deseo por par­te de polí­ti­cos como Ange­la Mer­kel de repre­sen­tar más fiel­men­te el impul­so y las posi­cio­nes bási­cas de la opi­nión públi­ca euro­pea con res­pec­to a Israel, pero creo que debe­mos espe­rar para ver si este momen­to de trans­for­ma­ción está ocu­rrien­do real­men­te ante nues­tros los ojos.

Frank Barat: Los recien­te “Pape­les pales­ti­nos” han con­fir­ma­do que Israel y EEUU fue­ron los dos prin­ci­pa­les obs­tácu­los en el con­flic­to entre Israel y Pales­ti­na. Sin embar­go, en lugar de uti­li­zar los docu­men­tos para denun­ciar el obs­truc­cio­nis­mo de Israel, la Auto­ri­dad Pales­ti­na ha ata­ca­do a Al Jazee­ra, el men­sa­je­ro. ¿Cómo expli­ca usted eso y cuán­to tiem­po cree usted que la Auto­ri­dad Pales­ti­na podrá jugar el papel de «cola­bo­ra­dor» antes de que esta­lle un nue­vo tipo de Intifada?

Ilan Pap­pé: Es muy fácil enten­der por qué la Auto­ri­dad Pales­ti­na ata­có a Al Jazee­ra. Aque­llo tuvo lugar en un momen­to muy des­agra­da­ble en el que en el mun­do ára­be toda la gen­te esta­ba pidien­do más demo­cra­cia, trans­pa­ren­cia y una repre­sen­ta­ción jus­ta, y las fil­tra­cio­nes de Al Jazee­ra reve­la­ron que la Auto­ri­dad Pales­ti­na era exac­ta­men­te todo lo con­tra­rio de eso. Así que no me extra­ña que pre­fie­ran ata­car a Al Jazee­ra que a Israel. Por lo que res­pec­ta a la lon­ge­vi­dad de la AP, en reali­dad ésta sólo se pue­de rela­cio­nar con más trans­for­ma­cio­nes gene­ra­les. No creo que se pro­duz­ca una trans­for­ma­ción inter­na pales­ti­na si antes no suce­den varias cosas. Una de ellas es la con­ti­nua­ción con éxi­to del tipo de trans­for­ma­cio­nes que hemos vis­to en el mun­do ára­be. Un pro­ce­so de demo­cra­ti­za­ción en mar­cha, más que demo­cra­cias, como una espe­cie de resul­ta­do final, inclu­so un con­ti­nuo pro­ce­so de demo­cra­ti­za­ción en el mun­do ára­be es algo que ani­ma­rá a la gen­te a des­ha­cer­se de la Auto­ri­dad Palestina.

En segun­do lugar, el movi­mien­to de la cam­pa­ña de la socie­dad civil en con­tra de Israel en la esfe­ra de la eli­te polí­ti­ca y del poder polí­ti­co. En ter­cer lugar, y lo más impor­tan­te, es nece­sa­rio encon­trar una solu­ción a la cues­tión de la repre­sen­ta­ción pales­ti­na. Por­que es evi­den­te que la AP no es la OLP, pero no está muy cla­ro quién es la OLP. Sólo los pales­ti­nos, en una reali­dad casi impo­si­ble­men­te frag­men­ta­da, debe encon­trar la mane­ra de reani­mar el pro­ce­so de repre­sen­ta­ción. Si hay repre­sen­ta­ción pales­ti­na y se pro­du­ce un cam­bio en el mun­do ára­be y sur­ge una éli­te polí­ti­ca en Occi­den­te dis­pues­ta a hacer algo que su públi­co quie­re que haga, creo que la AP des­apa­re­ce­rá, y esa será la pri­me­ra esta­ción en la sen­da hacia más trans­for­ma­cio­nes fun­da­men­ta­les sobre el terreno.

Frank Barat: En los últi­mos meses han ocu­rri­do en el mun­do ára­be algu­nos acon­te­ci­mien­tos extra­or­di­na­rios. Las esce­nas de la pla­za Tah­rir en El Cai­ro, por ejem­plo, per­ma­ne­ce­rán en la men­te de la gen­te duran­te años. La gen­te de Egip­to, Túnez, Marrue­cos, Yemen… tomó las calles y pro­tes­tó con­tra la fal­ta de pues­tos de tra­ba­jo, por el acce­so a la edu­ca­ción, con­tra la repre­sión, la corrup­ción… y se des­hi­zo de su dic­ta­dor res­pal­da­do por Occi­den­te. Un ami­go mío lla­mó a eso «la segun­da fase del pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción». ¿Cuál es su opi­nión sobre estos acon­te­ci­mien­tos y tam­bién sobre la situa­ción de Libia, con res­pec­to a la cual se han vota­do san­cio­nes en la ONU y la OTAN habla de inter­ven­ción militar?

Ilan Pap­pé: Sí, en pri­mer lugar estoy de acuer­do con la expre­sión «la segun­da fase de la des­co­lo­ni­za­ción», o segun­da fase del pos­co­lo­nia­lis­mo. Es un tér­mino muy exac­to para des­cri­bir lo que esta­mos vien­do. Creo que es un momen­to muy impor­tan­te para todos noso­tros, no sólo para las per­so­nas que viven en Orien­te Medio, sino tam­bién para las per­so­nas que se rela­cio­nan con el mun­do ára­be y creen com­pren­der lo que está suce­dien­do allí, por lo gene­ral a tra­vés de herra­mien­tas que han dis­tor­sio­na­do al mun­do ára­be y en reali­dad lo han retra­ta­do de una mane­ra muy negativa.

Así que creo que la pri­me­ra cosa que se pue­de decir sobre lo que está ocu­rrien­do es que no se tra­ta sola­men­te de una reafir­ma­ción de la pro­pia dig­ni­dad por par­te del mun­do ára­be, es tam­bién un momen­to deci­si­vo para Occi­den­te y su acti­tud más bien colo­nia­lis­ta hacia el mun­do ára­be. En segun­do lugar, esta­mos hablan­do, natu­ral­men­te, de un pro­ce­so en mar­cha. Vemos a Libia como un dolo­ro­so recor­da­to­rio de que no en todas par­tes las cosas serán tan fáci­les como en Egip­to, y tam­po­co está cla­ro que lo de Egip­to se haya aca­ba­do, pero creo que real­men­te abre gran­des espe­ran­zas. Que yo recuer­de, es la pri­me­ra vez en toda mi vida que del mun­do ára­be nos lle­gan bue­nas noti­cias, y por esta pura sen­sa­ción de posi­ti­vi­dad o de ener­gía posi­ti­va que nos lle­ga de allí cons­ti­tu­ye un momen­to de no retorno.

En tan­to que his­to­ria­dor, no dejo de recor­dar­me a mí mis­mo que un momen­to de no retorno no sig­ni­fi­ca que inme­dia­ta­men­te se alum­bra­rá el tipo de reali­dad mejo­ra­da que desea­mos ver esta­ble­ci­da. Sig­ni­fi­ca que hay que estar aler­ta, que habrá un mon­tón de pode­res y una gran can­ti­dad de acto­res, entre ellos Israel, que harán todo lo posi­ble para hacer des­apa­re­cer este momen­to. Así que ni siquie­ra se pue­de ser pasi­vo al res­pec­to, hay que ser acti­vos, cada uno de noso­tros a nues­tra mane­ra, para ayu­dar a que estas revo­lu­cio­nes se reali­cen y, como en el caso de Pales­ti­na, tie­ne que haber una cla­ra dis­tri­bu­ción del tra­ba­jo sobre lo que cada uno pue­de hacer. Pero es un momen­to dra­má­ti­co y fan­tás­ti­co que creo que, a la lar­ga, tam­bién afec­ta­rá a Pales­ti­na de una for­ma muy, muy positiva.

Frank Barat: ¿Cuál es la impli­ca­ción más glo­bal de las “revo­lu­cio­nes” del mun­do ára­be? ¿Tie­nen Israel y EEUU razo­nes para sen­tir­se amenazados?

Ilan Pap­pé: Bueno, aquí hay dos cues­tio­nes dife­ren­tes. La con­se­cuen­cia glo­bal es que, así se tra­te de aca­dé­mi­cos, perio­dis­tas o polí­ti­cos, la for­ma esque­má­ti­ca en que des­cri­ben la socie­dad y la divi­den entre agen­tes o fac­to­res acti­vos que pue­den cam­biar la reali­dad, y ele­men­tos recep­to­res que no pue­den cam­biar la reali­dad, ha que­da­do des­man­te­la­da, ha colap­sa­do. Así que creo que la con­se­cuen­cia glo­bal es que por mucho poder eco­nó­mi­co, polí­ti­co y mili­tar que uno ten­ga hay pro­ce­sos que no se pue­den con­tro­lar. Ya sea a cau­sa de Inter­net o de las pul­sio­nes que empu­jan a la gene­ra­ción más joven de todo el mun­do, el caso es que hay una espe­cie de una­ni­mi­dad entre los estu­dian­tes bri­tá­ni­cos que pro­tes­tan en Lon­dres y París, y los que pro­tes­ta­ban en Túnez, Argel y El Cairo.

Eso nos mues­tra que se ha ases­ta­do un duro gol­pe a la mane­ra en que el mun­do ha veni­do sien­do repre­sen­ta­do a tra­vés de los ojos de la éli­te occi­den­tal, lo cual es una bue­na noti­cia. En cuan­to a Esta­dos Uni­dos e Israel, creo que EEUU es un poco más com­ple­jo que Israel, así que, por dar una res­pues­ta cor­ta en lugar de una lar­ga, yo diría que quie­nes en EEUU —y hay gen­te impor­tan­tí­si­ma en EEUU— han con­fia­do en Israel para que les guia­ra por los veri­cue­tos de la polí­ti­ca de Orien­te Medio e Israel, están en estos momen­tos que no se tie­nen del sus­to. Es un momen­to de pánico.

He esta­do en Israel varias veces des­de que comen­za­ron las revo­lu­cio­nes e Israel está sumi­do en un esta­do de autén­ti­co páni­co. Saben que el habi­tual arse­nal de poder y diplo­ma­cia no sir­ve para nada en vis­ta de lo que está suce­dien­do en el mun­do ára­be. Son pre­sas del páni­co por­que sien­ten que si la demo­cra­cia real­men­te sur­ge a su alre­de­dor no podrán ven­der el cuen­to de que son ellos la úni­ca demo­cra­cia en Orien­te Medio y, de hecho, aca­ba­rían sien­do retra­ta­dos como otro régi­men dic­ta­to­rial ára­be. Eso podría traer con­si­go una nue­va for­ma de pen­sar en EEUU y, para muchos israe­líes, una nue­va for­ma de pen­sar en EEUU supo­ne el fin de Israel tal como lo conocemos.

Frank Barat: Como coor­di­na­dor del Tri­bu­nal Rus­sell sobre Pales­ti­na estoy pre­pa­ran­do la pró­xi­ma sesión del tri­bu­nal que va a cele­brar­se en Sudá­fri­ca, don­de se tra­ta­rá del cri­men de apartheid en rela­ción con Israel. Para muchos Israel es una demo­cra­cia por­que todo el mun­do pue­de votar y los ára­bes están repre­sen­ta­dos en la Knes­set. Aho­ra bien, ¿es Israel una democracia?

Ilan Pap­pé: No, defi­ni­ti­va­men­te Israel no es una demo­cra­cia. Un país que ocu­pa a otro pue­blo duran­te más de 40 años y que con­cul­ca sus dere­chos civi­les y huma­nos más ele­men­ta­les no pue­de ser una demo­cra­cia. Un país que apli­ca una polí­ti­ca dis­cri­mi­na­to­ria con­tra una quin­ta par­te de sus ciu­da­da­nos pales­ti­nos den­tro de las fron­te­ras del 67 no pue­de ser una demo­cra­cia. De hecho, Israel es lo que en cien­cias polí­ti­cas sole­mos lla­mar una demo­cra­cia Herren­volk, una demo­cra­cia sólo para los amos.

El hecho de que se per­mi­ta a la gen­te par­ti­ci­par en el aspec­to for­mal de la demo­cra­cia, a saber, en el acto de votar y ser vota­do, es inú­til y sin sen­ti­do si no se per­mi­te a esa mis­ma gen­te par­ti­ci­par del bien común o de los recur­sos comu­nes del Esta­do, o si se la dis­cri­mi­na aun­que se le per­mi­ta par­ti­ci­par en las elec­cio­nes. Prác­ti­ca­men­te a todos los nive­les, des­de la legis­la­ción ofi­cial pasan­do por las prác­ti­cas guber­na­men­ta­les, has­ta las acti­tu­des socia­les y cul­tu­ra­les, Israel es una demo­cra­cia sólo para un gru­po, un solo gru­po étni­co, que, dado el terri­to­rio que Israel con­tro­la en estos momen­tos, ni siquie­ra es ya el gru­po mayo­ri­ta­rio, así que sos­pe­cho que le será a usted muy difí­cil encon­trar una defi­ni­ción acep­ta­da de demo­cra­cia que sea apli­ca­ble al caso de Israel.

Frank Barat: ¿Cuál es su nacio­na­li­dad, Ilan?

Ilan Pap­pé: No ten­go una nacio­na­li­dad cla­ra. Ten­go una ciu­da­da­nía, la ciu­da­da­nía israe­lí. Curio­sa­men­te, tam­bién ten­go la nacio­na­li­dad euro­pea, por­que como segun­da gene­ra­ción los judíos euro­peos tene­mos dere­cho al pasa­por­te euro­peo, lo cual no equi­va­le a la nacio­na­li­dad, pero con­fun­de la cues­tión de la nacio­na­li­dad. Me gus­ta­ría defi­nir­me como miem­bro de una poten­cial nue­va nación que sur­gi­ría en el Esta­do demo­crá­ti­co lai­co de Israel como pro­duc­to de la com­bi­na­ción de una socie­dad for­ma­da por la ter­ce­ra gene­ra­ción de los colo­nos que lle­ga­ron a Pales­ti­na a fines del siglo pasa­do y la pobla­ción nati­va indí­ge­na. El hecho de que para cuan­do tal reali­dad se mate­ria­li­ce la gen­te toda­vía se siga defi­nien­do en tér­mi­nos nacio­na­les o no, es algo que no me impor­ta y que igno­ro, pero yo sien­to que soy par­te de una comu­ni­dad de colo­nos que pre­ten­de ser una comu­ni­dad nacio­nal inde­pen­dien­te y reco­no­ci­da como tal, como Aus­tra­lia y Nue­va Zelan­da, pero si este es el úni­co tipo de iden­ti­dad nacio­nal dis­po­ni­ble para mí, enton­ces lo recha­zo y me gus­ta­ría tra­ba­jar para con­se­guir algo mucho mejor para mí y para otros.

Frank Barat: Para muchas per­so­nas el con­flic­to entre Israel y Pales­ti­na tie­ne que ver con el Holo­caus­to y con el hecho de que los judíos de Euro­pa nece­si­ta­ban tener un lugar para vivir y sen­tir­se segu­ros. Cuan­do los judíos lle­ga­ron a Pales­ti­na comen­zó entre ellos y los habi­tan­tes indí­ge­nas, los pales­ti­nos, la lucha por la pose­sión de la tie­rra. La dispu­ta ha con­ti­nua­do duran­te más de 60 años y ha sido impo­si­ble para ambas par­tes lle­gar a un acuer­do de paz. ¿Cree usted que ése es el meo­llo de este conflicto?

Ilan Pap­pé: No, no, defi­ni­ti­va­men­te no. El con­flic­to no tie­ne que ver con el Holo­caus­to. El Holo­caus­to está sien­do mani­pu­la­do por los israe­líes para man­te­ner vivo el con­flic­to en bene­fi­cio de sus pro­pios intere­ses. El con­flic­to es una sim­ple his­to­ria de colo­nos euro­peos que lle­gan a fina­les del siglo XIX movi­dos por todo tipo de ideas, sien­do la idea domi­nan­te aque­lla que decía que nece­si­ta­ban un refu­gio segu­ro por­que Euro­pa no era segu­ra y que aquí esta­ba su anti­gua patria. Ya suce­dió antes, este no es el úni­co lugar don­de la gen­te ha abra­za­do ese tipo de ideas excén­tri­cas que les lle­van a creer­se que pue­den pre­sen­tar­se en un lugar des­pués de 2000 años y recla­mar algo que supues­ta­men­te les per­te­ne­ció. Es por­que hubo el sufi­cien­te núme­ro de poten­cias impe­ria­les dis­pues­tas a apo­yar este pro­yec­to de colo­ni­za­ción por lo que con­si­guie­ron asen­tar­se con éxito.

Pri­me­ro comen­za­ron a com­prar tie­rras y lue­go ins­tau­ra­ron un régi­men de explo­ta­ción de la tie­rra en vir­tud del cual se podía com­prar tie­rra a gen­te a la que real­men­te no le per­te­ne­cía y expul­sar a la gen­te que real­men­te la cul­ti­va­ba. Pero ni siquie­ra en eso obtu­vie­ron un éxi­to com­ple­to. Como usted pro­ba­ble­men­te sabe, para cuan­do expi­ró el Man­da­to Bri­tá­ni­co el movi­mien­to sio­nis­ta había con­se­gui­do adqui­rir menos del 7% de Pales­ti­na y solo pudo atraer a una can­ti­dad de refu­gia­dos —inclu­so des­pués del Holo­caus­to — , que dis­ta­ba de ser impre­sio­nan­te. Abso­lu­ta­men­te toda la comu­ni­dad judía del mun­do pre­fe­ría emi­grar a Gran Bre­ta­ña, Esta­dos Uni­dos o per­ma­ne­cer en Euro­pa, a pesar del Holo­caus­to. Una mino­ría muy peque­ña lle­gó a Israel y por eso, en con­tra de sus deseos ini­cia­les, el movi­mien­to sio­nis­ta deci­dió traer judíos des­de el mun­do ára­be y des­ara­bi­zar­los para que se trans­for­ma­ran en judíos y no se iden­ti­fi­ca­ran con la pobla­ción árabe.

De modo que el con­flic­to es sobre un movi­mien­to colo­nial que gra­cias al Holo­caus­to con­si­gue dis­fra­zar su natu­ra­le­za colo­nia­lis­ta en un mun­do en el colo­nia­lis­mo ya no está bien vis­to y que uti­li­za todo tipo de medios y alian­zas para seguir colo­ni­zan­do, ocu­pan­do y prac­ti­can­do la lim­pie­za étni­ca. Es una atro­ci­dad incom­ple­ta. El sio­nis­mo es una atro­ci­dad incom­ple­ta con­tra el pue­blo pales­tino. Si se hubie­ra com­ple­ta­do, como hicie­ron los blan­cos en Aus­tra­lia y en Nue­va Zelan­da, pro­ba­ble­men­te hoy en día no habría con­flic­to. Con­vie­ne enten­der por qué es incom­ple­ta. Ello se debe a la cons­tan­cia y resis­ten­cia pales­ti­na. Eso lo resu­me todo. Un pro­yec­to colo­nia­lis­ta que inten­ta com­ple­tar su plan, una pobla­ción indí­ge­na que se resis­te, ése sería el con­flic­to, a menos que se des­co­lo­ni­ce Pales­ti­na y se avan­ce hacia una eta­pa pos­co­lo­nial en la his­to­ria de este lugar.

Frank Barat: Des­de hace muchos años es usted un acti­vis­ta en favor de los dere­chos huma­nos que lucha en todos los fren­tes para ayu­dar a los pales­ti­nos, aun­que con pocos resul­ta­dos, des­gra­cia­da­men­te. Todos los días [los israe­líes] roban más tie­rras, matan a más gen­te, des­tru­yen más casas y la comu­ni­dad inter­na­cio­nal recom­pen­sa a Israel por todo ello. Enton­ces, ¿de qué modo pue­den avan­zar los pales­ti­nos y quie­nes les apoyan?

Ilan Pap­pé: Lo pri­me­ro que hay que decir es que nece­si­ta­mos tener una visión his­tó­ri­ca más amplia del éxi­to y el fra­ca­so. No creo que haya­mos fra­ca­sa­do en todo. La actual comu­ni­dad pales­ti­na en Cis­jor­da­nia y la Fran­ja de Gaza, la actual comu­ni­dad pales­ti­na en Israel no va a que­brar. Eso está muy cla­ro. Sea cual sea la polí­ti­ca que adop­te Israel, ya no pue­de con­tem­plar tan fácil­men­te la posi­bi­li­dad de per­pe­trar otra lim­pie­za étni­ca, y enten­der eso es muy importante.

En segun­do lugar, creo que algo ha cam­bia­do en la opi­nión públi­ca: cier­to, no ha encon­tra­do refle­jo en la polí­ti­ca, pero es posi­ble que nos encon­tre­mos en el momen­to deci­si­vo para Pales­ti­na sin aún saber­lo. Así que me gus­ta­ría tener una visión más equi­li­bra­da sobre el fra­ca­so y el éxi­to de todos noso­tros. Creo que es impor­tan­te enten­der que no todo es fra­ca­so. Sin embar­go, estoy de acuer­do en que nece­si­ta­mos una estra­te­gia cla­ra para seguir avanzando.

Hay tres cosas que me gus­ta­ría seña­lar rápi­da y bre­ve­men­te. Una es que nece­si­ta­mos com­pren­der mejor la dis­tri­bu­ción del tra­ba­jo entre exte­rior e inte­rior. Es decir, que el sis­te­ma polí­ti­co pales­tino debe actuar de for­ma con­jun­ta, en tér­mi­nos de repre­sen­ta­ción, uni­fi­ca­ción y demás, y el movi­mien­to de soli­da­ri­dad no debe­ría tra­tar de sus­ti­tuir­lo en cues­tio­nes de repre­sen­ta­ción sino que debe­ría con­cen­trar­se en con­ver­tir a Israel en un Esta­do paria, cosa que creo es muy impor­tan­te para des­blo­quear la situa­ción. Así pues, el pun­to pri­me­ro es dis­tri­buir las tareas.

En segun­do lugar, creo que debe­mos cam­biar el dic­cio­na­rio. Debe­ría­mos dejar de hablar del pro­ce­so de paz, debe­ría­mos aban­do­nar la idea de la solu­ción de los dos Esta­dos, en mi opi­nión debe­ría­mos vol­ver a hablar de colo­nia­lis­mo, de anti-colo­nia­lis­mo, de cam­bio de régi­men, de lim­pie­za étni­ca, de repa­ra­cio­nes a lar­go pla­zo. Todo ese reper­to­rio de fra­ses cono­ci­das que son per­fec­ta­men­te apli­ca­bles a la situa­ción de Pales­ti­na y que, no obs­tan­te, por efec­to de la pro­pa­gan­da israe­lí y del apo­yo esta­dou­ni­den­se a esa pro­pa­gan­da, no nos atre­ve­mos a emplear. Tene­mos que hacer que sean uti­li­za­das inclu­so por los medios de comu­ni­ca­ción mayo­ri­ta­rios, por el mun­do aca­dé­mi­co y, des­de lue­go, por los políticos.

La ter­ce­ra cosa que tene­mos que hacer es acep­tar los aná­li­sis, [en el sen­ti­do de] que es impro­ba­ble que el cam­bio ven­ga des­de den­tro. Ello plan­tea la cues­tión de qué tipo de estra­te­gia con­ven­dría adop­tar para pro­vo­car el cam­bio des­de el exte­rior. Afor­tu­na­da­men­te, tene­mos un ejem­plo muy bueno. La mayo­ría de la gen­te está a favor de uti­li­zar la estra­te­gia no vio­len­ta —en lugar de la estra­te­gia vio­len­ta— para con­se­guir el cam­bio. Eso es bueno por­que creo que una nue­va reali­dad que va a nacer de la lucha no vio­len­ta va a crear una rela­ción mucho mejor cuan­do lle­gue el momen­to de la recon­ci­lia­ción. Mien­tras que si se con­si­gue la libe­ra­ción, por así decir­lo, median­te la vio­len­cia, sabe­mos por otros casos his­tó­ri­cos que la socie­dad mis­ma se trans­for­ma en violenta.

Así que creo que hay mucho por hacer, y lo bueno de nues­tra épo­ca es que hay muchas cosas que uno pue­de hacer como indi­vi­duo, pero sin olvi­dar nun­ca a las orga­ni­za­cio­nes, tam­po­co a las vie­jas orga­ni­za­cio­nes, sobre todo en el caso de la repre­sen­ta­ción pales­ti­na. No siem­pre hay que inven­tar la rue­da, a veces hay que engra­sar­la y ase­gu­rar­se de que fun­cio­na de nue­vo, igual que lo hizo en el pasado.


Ilan Pap­pé es pro­fe­sor de la Facul­tad de Cien­cias Socia­les y Estu­dios Inter­na­cio­na­les de la Uni­ver­si­dad de Exeter, en el Rei­no Uni­do, direc­tor del Cen­tro Euro­peo de Estu­dios Pales­ti­nos de la Uni­ver­si­dad, codi­rec­tor del Cen­tro Exeter de Estu­dios Etno-polí­ti­cos y acti­vis­ta polí­ti­co. Ha escri­to entre otros los siguien­tes libros: A Modern His­tory of Pales­ti­ne, La lim­pie­za étni­ca de Pales­ti­na y Gaza en cri­sis (en cola­bo­ra­ción con Noam Chomsky).

* Frank Barat es coor­di­na­dor del Tri­bu­nal Rus­sell sobre Palestina

Coun­ter­punch. El video com­ple­to de esta entre­vis­ta está dis­po­ni­ble aquí: http://​vimeo​.com/​2​0​7​5​4​275 – Tra­du­ci­do para Rebe­lión por LB

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