Bill­board (poco divul­ga­da) entre­vis­ta a Sil­vio Rodri­guez

En vís­pe­ras de nues­tra últi­ma visi­ta a los Esta­dos Uni­dos, Judy Can­tor-Navas, repor­te­ra de la revis­ta de músi­ca Bill­board, me hizo la siguien­te entre­vis­ta. La repro­duz­co ape­nas un año des­pués por­que creo que en su momen­to fue poco divul­ga­da.

Judy Can­tor-Navas
Bill­board Maga­zi­ne
Entre­vis­ta a Sil­vio Rodrí­guez

-¿Por que le pare­ce impor­tan­te tocar en los Esta­dos Uni­dos, des­pués de todo este tiem­po y des­pués de las barre­ras que se han pues­to para usted y otros artis­tas cuba­nos? ¿Que sig­ni­fi­ca para Ud. per­so­nal­men­te, pro­fe­sio­nal­men­te, y qui­zás, para la músi­ca cuba­na en gene­ral y, más allá, para las rela­cio­nes entre Cuba y los Esta­dos Uni­dos?

Por los Esta­dos Uni­dos ha pasa­do prác­ti­ca­men­te toda la músi­ca del mun­do. Me veo como un músi­co más, de tan­tos que han ido por allá. Cuan­do yo era joven dibu­ja­ba his­to­rie­tas y uno de mis refe­ren­tes era la revis­ta MAD. No sé si será posi­ble encon­trar ejem­pla­res de prin­ci­pios de los 60, cuan­do esa revis­ta con­ta­ba con un fabu­lo­so equi­po de ilus­tra­do­res como Jack Davis, Don Mar­tin y Walla­ce Wood. Entre ellos tam­bién esta­ba Pro­hías, un cubano genial. Nun­ca fui a la cos­ta del oes­te y sien­to curio­si­dad por cono­cer esa zona, que fue par­te de Méxi­co. He escri­to dos dis­cos don­de apa­re­cen ánge­les y me gus­ta­ría cono­cer la ciu­dad que se lla­ma así. A nivel polí­ti­co entre los dos paí­ses, veo mi visi­ta como un paso de avan­ce, por­que hacía 30 años que no me daban visa. Oja­lá las rela­cio­nes avan­cen siem­pre en la direc­ción del res­pe­to mutuo.

-¿Aquí en los Esta­dos Uni­dos, se ve el hecho de que el gobierno nor­te­ame­ri­cano ha otor­ga­do un visa­do a Sil­vio Rodrí­guez de mane­ra muy sim­bó­li­ca – es decir, aun­que hemos dis­fru­ta­do de los con­cier­tos de otros músi­cos cuba­nos últi­ma­men­te, su gira es la que ´rom­pió el hie­lo´ de mane­ra defi­ni­ti­va. ¿Apar­te del deseo pro­pio de hacer esta gira, Ud. sien­te una res­pon­si­bi­li­dad de “abrir cami­nos” para otros músi­cos y artis­tas cuba­nos en los Esta­dos Uni­dos?

No sé has­ta qué pun­to eso podrá ser cier­to, por­que últi­ma­men­te han via­ja­do algu­nas orques­tas, jaz­zis­tas e inclu­so tro­va­do­res. Pien­so en Los Van-Van, en La Cha­ran­ga Haba­ne­ra, en Rober­to Car­cas­sés, en Car­los Vare­la. Hoy salió que le habían otor­ga­do la visa al gru­po Mez­cla, de Pablo Menén­dez, un nor­te­ame­ri­cano que vive en Cuba hace 40 años. Me pare­ce muy bien que esto pase y tam­bién me gus­ta­ría mucho que los músi­cos nor­te­ame­ri­ca­nos fue­ran a Cuba más a menu­do.

-¿Le pare­ce injus­to que los artis­tas cuba­nos no pue­den ser paga­dos para sus con­cier­tos de mane­ra nor­mal y corrien­te bajo la ley de los Esta­dos Uni­dos?

Por supues­to que me pare­ce injus­to. Y toda­vía me pare­ce más injus­to que los cuba­nos no poda­mos usar lo que hemos gana­do con tra­ba­jo hon­ra­do, por­que si un ban­co nor­te­ame­ri­cano com­prue­ba que resi­des en Cuba, con­fis­ca tu dine­ro en dóla­res, aun­que no lo hayas gana­do en los Esta­dos Uni­dos.

-¿Duran­te las últi­mas déca­das el embar­go de los Esta­dos Uni­dos ha afec­ta­do su carre­ra de mane­ra direc­ta? (De mane­ra eco­nó­mi­ca o artís­ti­ca)

Hace 20 años yo impul­sé la crea­ción de tres estu­dios de gra­ba­ción. Para hacer­los ayu­dé con lo que había gana­do en con­cier­tos fue­ra de Cuba. En aquel momen­to pudi­mos traer algún equi­pa­mien­to de Ingla­te­rra y de otros luga­res de Euro­pa. Des­pués, cuan­do qui­si­mos com­prar pie­zas, resul­tó que muchas eran nor­te­ame­ri­ca­nas y se nega­ron a ven­dér­nos­las, por mie­do a san­cio­nes eco­nó­mi­cas. Si un cubano com­pra un soft­wa­re nor­te­ame­ri­cano se lo ven­den, pero cuan­do nece­si­ta actua­li­zar­lo le sale un car­tel que dice que las leyes de los Esta­dos Uni­dos no lo per­mi­ten. Este año sólo podrán entrar dos alum­nos de piano en cada escue­la de músi­ca cuba­na y, en algu­nas, sólo uno. Eso es por los ajus­tes eco­nó­mi­cos que nos impo­ne el blo­queo. Hay un tipo de sillas de rue­das para niños dis­ca­pa­ci­ta­dos que no pode­mos com­prar direc­ta­men­te, por ser paten­tes nor­te­ame­ri­ca­nas. Pagar­le a otros para que nos las com­pren nos dupli­ca o tri­pli­ca el cos­te. Cual­quie­ra en mi país tie­ne mil his­to­rias pare­ci­das sobre el blo­queo.

-Pare­ce que esta nue­va aper­tu­ra para los músi­cos cuba­nos en los Esta­dos Uni­dos (no como otras veces) pue­de seguir para el futu­ro pre­de­ci­ble. ¿Como pien­sa que este inter­cam­bio pue­de afec­tar a la músi­ca cuba­na a lar­go pla­zo (en tér­mi­nos de ser más influen­cia­dos por la músi­ca ame­ri­ca­na por ejem­plo)?

La músi­ca cuba­na ha demos­tra­do ser inde­le­ble, por­que ha teni­do muchas influen­cias y siem­pre ha con­ser­va­do su esen­cia. Cuan­do el trío Mata­mo­ros estu­vo gra­ban­do en New Jer­sey, en los años 30, absor­bie­ron influen­cias armó­ni­cas, pero su son siguió sien­do son. Cuan­do lle­ga­ron las Jazz Band a Cuba, Pérez Pra­do las puso a tocar mam­bo y Benny Moré las puso a tocar mon­tu­nos. El blues influ­yó tam­bién al bole­ro cubano, pero nun­ca lo des­ca­rac­te­ri­zó. Yo creo que es bueno que las músi­cas se jun­ten por­que de esos con­tac­tos siem­pre salen cosas intere­san­tes. Gilles­pie decía que Chano Pozo le puso rum­ba al jazz nor­te­ame­ri­cano.

-Su can­cio­nes tie­nen cada una su pro­pia men­sa­je, ¿Pero cual es el men­sa­je gene­ral que qui­sie­ra trans­mi­tir a las audien­cias esta­dou­ni­den­ses duran­te esta gira?

Real­men­te no me plan­teo esta visi­ta en tér­mi­nos de un men­sa­je espe­cial. No creo ser un arque­ti­po artís­ti­co, mucho menos polí­ti­co. De las muy varia­das for­mas de músi­ca que se hacen en Cuba, yo hago tro­va, que es como decir una can­ción poé­ti­ca. Y den­tro de la tro­va, me veo como uno de los muchos que hubo y que hay. Si he logra­do cier­ta voz pro­pia es por­que he tra­ba­ja­do duro y he tra­ta­do de supe­rar­me, como lo hacen muchos otros artis­tas. Qui­zá me gus­ta­ría que pen­sa­ran que soy un vecino que vie­ne a com­par­tir su espí­ri­tu; alguien que vie­ne con sen­ti­mien­tos de amis­tad y espe­ra lo mis­mo.

-¿Des­pués de los años, y de todas las expe­rien­cias de su carre­ra y su país, sigue cre­yen­do que un mun­do mejor es posi­ble, y que la músi­ca tie­ne el poder de cam­biar las cosas?

La músi­ca y la poe­sía no tie­nen tan­to poder como uno pudie­ra ima­gi­nar a los 20 años. Pero sin dudas tam­po­co son nulas o inú­ti­les. La poe­sía y la músi­ca pue­den ser muy influ­yen­tes en la con­duc­ta huma­na, por­que pue­den ser reve­la­do­ras, lo mis­mo a nivel cog­nos­ci­ti­vo que a nivel sen­so­rial. El arte mejo­ra a las per­so­nas, de eso no ten­go dudas, y son las per­so­nas las que pue­den cam­biar el mun­do. Hay que dar mucho arte a la gen­te, para que las per­so­nas estén lo mejor ins­pi­ra­das a la hora de tomar deci­sio­nes. De esta for­ma un mun­do mejor esta­rá más cer­ca de ser posi­ble.

-¿Tie­ne recuer­dos de un momen­to espe­ci­fi­co en lo cual sen­tía el poder de una can­ción?

Una can­ción que escu­ché en una pelí­cu­la, hace 10 años, me hizo dejar de fumar. Una can­ción mía con­si­guió que con­vir­tie­ran en museo a un tren que esta­ba aban­do­na­do en un subur­bio de una ciu­dad.

-Ud. tie­ne su pro­pio estu­dio de gra­ba­ción, Estu­dios Oja­lá. ¿Como fun­cio­na el estu­dio, que tipo de acti­vi­dad sue­len tener allí? ¿Se limi­ta al pro­yec­tos suyos, o es un estu­dio abier­to a otros músi­cos?

Oja­lá se cons­tru­yó en las dos habi­ta­cio­nes supe­rio­res de una peque­ña casa. Yo apor­té la tec­no­lo­gía y los ins­tru­men­tos y el esta­do finan­ció la remo­de­la­ción. Yo lo diri­jo, pero los estu­dios son pro­pie­dad esta­tal, como casi todo en Cuba. Hace sólo dos días Oma­ra Por­tuon­do y Chu­cho Val­dés esta­ban gra­ban­do su segun­do dis­co jun­tos. El pri­me­ro tam­bién lo gra­ba­ron allí. A Chu­cho le gus­ta nues­tro piano, un Stein­way & Son que tra­ji­mos de Ham­bur­go. En él se gra­bó la inte­gral de piano de Harold Gra­mat­ges, cuan­do aún vivía. Leo Brou­wer gra­bó una par­te de “Homo Ludens” con noso­tros. Más del 60% de las gra­ba­cio­nes que hace­mos son dona­cio­nes. Hemos podi­do ayu­dar a alum­nos de las escue­las de músi­ca que nece­si­tan enviar demos a los con­cur­sos; tam­bién a tro­va­do­res sin casas dis­que­ras, o a intér­pre­tes que nun­ca habían gra­ba­do un dis­co. Nues­tro estu­dio se lla­ma Oja­lá, tam­bién por ser alter­na­ti­vo.

-¿Que efec­to le pare­ce que ha teni­do la crea­ción de más estu­dios de gra­ba­ción y el acce­so a nue­va tec­no­lo­gía de gra­ba­ción en la últi­ma déca­da ha teni­do sobre el soni­do de la músi­ca cuba­na?

Aun­que el acce­so a las nue­vas tec­no­lo­gías no lo hemos teni­do fácil, el bene­fi­cio que veo es el hecho de que exis­tan todas esas gra­ba­cio­nes que hemos podi­do hacer. Entre ellas hay algu­nos pre­mios Granmys, y tam­bién pre­mios de Cuba­dis­co, gra­ba­dos lo mis­mo en los estu­dios Abda­la que en los estu­dios Euse­bio Del­fín (de la ciu­dad de Cien­fue­gos), o en los estu­dios Oja­lá. Cuan­do den­tro de 100 años alguien escu­che gra­ba­cio­nes de estos tiem­pos, algu­nas serán las que hici­mos noso­tros. Estos resul­ta­dos son para mí el mejor pre­mio, por­que yo per­dí muchas can­cio­nes por no tener cómo gra­bar­las.

-Aca­ba de empe­zar la feria Cubadisco.…¿le pare­ce que esta nue­va aper­tu­ra de los Esta­dos Uni­dos a los artis­tas cuba­nos pue­de impac­tar posi­ti­va­men­te a la músi­ca cuba­na? Por otro lado, le gus­ta­ría ver a más artis­tas ame­ri­ca­nos tocan­do y gra­ban­do en la Haba­na? ¿Le pare­ce que esto seria posi­ble en un futu­ro pró­xi­mo?

Entre los músi­cos nor­te­ame­ri­ca­nos y los cuba­nos siem­pre ha exis­ti­do admi­ra­ción e inclu­so apo­yo. Cuan­do a fines de la déca­da del 70 ocu­rrió el Hava­na-Jam, ellos deja­ron una mesa de soni­do que la Empre­sa de gra­ba­cio­nes de Cuba (EGREM) usó duran­te años. Mucho des­pués, cuan­do está­ba­mos hacien­do las pri­me­ras gra­ba­cio­nes en Oja­lá y en Abda­la, tuvi­mos a un entu­sias­ta cola­bo­ra­dor nor­te­ame­ri­cano, el inge­nie­ro de soni­do John Fausty, que nos ense­ñó secre­tos de la tec­no­lo­gía que aca­bá­ba­mos de adqui­rir. Oja­lá aprue­ben que los nor­te­ame­ri­ca­nos pue­dan via­jar nor­mal­men­te a Cuba, eso incre­men­ta­ría mucho los con­tac­tos y creo que ambas par­tes nos bene­fi­cia­ría­mos.

-Ud. aca­ba de estre­nar su pro­pio blog – por qué escri­bir un blog?

Lo hice por­que esta­ba de visi­ta en el blog de un tro­va­dor vene­zo­lano y vi un letre­ro que decía ¿quie­re hacer un blog? Me metí y cuan­do vine a ver tenía un blog pro­pio. Yo no sabía muy bien en qué con­sis­tía y me he ido dan­do cuen­ta poco a poco. Lo lamen­ta­ble es que a veces, por el tra­ba­jo, pasan días y no hay tiem­po de escri­bir nada. Uno tra­ta de decir cosas que ten­gan sen­ti­do, pero sin exa­ge­rar, por­que entien­do que el blog es un lugar para estar en con­fian­za, como entre ami­gos. Es un lugar don­de uno pue­de jugar a Dios, por­que pue­de poner y qui­tar lo que deci­da. Yo no he sido capaz de supri­mir ni un solo comen­ta­rio adver­so, que los hay. He resul­ta­do ser un dio­si­to bas­tan­te demo­crá­ti­co.(*)

-En su últi­mo dis­co, hay refle­xio­nes sobre la reali­dad cuba­na actual. Muchas veces se ha des­cri­to a usted «La voz de la revo­lu­ción» cuba­na – se sien­ta como­do con esta des­crip­ción?

Para nada. La voz de la Revo­lu­ción cuba­na es Fidel. Y, can­tan­do, lo fue Car­los Pue­bla. Yo com­par­to los prin­ci­pios que fun­da­men­ta­ron la Revo­lu­ción. O sea, la res­pe­to y podría decir que la sien­to como par­te entra­ña­ble, por­que me hice hom­bre apren­dien­do de la Revo­lu­ción. Fui mili­ciano con 14 años, cuan­do el des­em­bar­co por Bahía de Cochi­nos. Con 30 par­tí a ayu­dar a los ango­le­ños, cuan­do la Sudá­fri­ca del apartheid los inva­dió. Esas viven­cias me dic­ta­ron can­cio­nes de com­ba­te, pero si Ud. revi­sa mi reper­to­rio no encon­tra­rá loas adu­la­to­rias ni fana­tis­mo. Nun­ca he tra­ta­do de escri­bir pan­fle­tos polí­ti­cos; el gus­to que ten­go por la poe­sía no me lo per­mi­te. Me sien­to com­pro­me­ti­do con la dig­ni­dad de mi pue­blo, que ha pasa­do mucho sin doble­gar­se. Y tam­bién ten­go un espí­ri­tu bas­tan­te auto­crí­ti­co.

-He leí­do que tocó en Nue­va York por últi­ma vez en 1978. Bajo que cir­cuns­tan­cias se orga­ni­zó ese con­cier­to?

Lo orga­ni­za­ron las bri­ga­das “Anto­nio Maceo” (jóve­nes cuba­nos que cuan­do niños fue­ron lle­va­dos a los Esta­dos Uni­dos) y “Ven­ce­re­mos” (nor­te­ame­ri­ca­nos ami­gos de Cuba). Fue en Broad­way, en un tea­tro lla­ma­do Mins­kof, que en julio de 1978 esta­ba aca­ba­do de remo­zar. El audi­to­rio esta­ba com­ple­ta­men­te lleno y el públi­co pedía can­cio­nes por sus títu­los . Yo no enten­día cómo eso podía estar pasán­do­me en los Esta­dos Uni­dos. Año y medio des­pués, en febre­ro de 1980, vol­ví a can­tar en Nue­va York, en la Brooklyn Aca­demy of Music. Esta vez iba con Pablo Mila­nés. Fue una noche en que neva­ba mucho y eso nos retra­só dos horas. Nos lle­va­mos una gran sor­pre­sa cuan­do lle­ga­mos, pasa­das las 11, y des­cu­bri­mos que el tea­tro lleno aún nos espe­ra­ba.

-¿Con cual artis­ta ame­ri­cano le gus­ta­ría com­par­tir el esce­na­rio? ¿Habrá posi­bi­li­dad de que se verá algún invi­ta­do en el esce­na­rio en Car­ne­gie Hall?

Conoz­co a Bar­ba­ra Dane, que hace 40 años publi­có el pri­mer dis­co de mi gene­ra­ción en los Esta­dos Uni­dos, en un sello lla­ma­do ―ima­gí­ne­se― Pare­dón Records. Conoz­co a David Byr­ne, que hace 20 años tuvo la gen­ti­le­za de publi­car una anto­lo­gía de mis can­cio­nes. Tam­bién conoz­co a Pete See­ger y a Harry Bela­fon­te, de quie­nes guar­do ense­ñan­zas inol­vi­da­bles. Lo cier­to es que no me gus­ta estar moles­tan­do a las per­so­nas. Así que lo más pro­ba­ble es que can­te con mis com­pa­ñe­ros, que tam­bién son muy bue­nos músi­cos. Se tra­ta del trío de cuer­das pul­sa­das Tro­va­rro­co, el bate­ris­ta y per­cu­sio­nis­ta Oli­ver Val­dés, y la flau­tis­ta y cla­ri­ne­tis­ta Niur­ka Gon­zá­lez. No se los pier­da, que son muy bue­nos.

19 de mayo de 2010.

(*) A par­tir de agos­to o sep­tiem­bre de 2010 tuve que moni­to­rear el blog, por el carác­ter soez de algu­nas mani­fes­ta­cio­nes. (SRD)

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