El silen­cio y la infa­mia- Ricar­do Alarcon

Pala­bras en la Reu­nión del Comi­té Eje­cu­ti­vo del Con­se­jo Mun­dial por la Paz, en La Haba­na, el 29 de abril de 2011

Cra. María do Soco­rro Gómez

Com­pa­ñe­ras y compañeros:

Nos hon­ra que acá se reúna el Comi­té Eje­cu­ti­vo del Con­se­jo Mun­dial por la Paz, ins­ti­tu­ción que bre­ga por la con­vi­ven­cia armo­nio­sa entre las nacio­nes y el res­pe­to a los dere­chos de los pue­blos, y lo ha hecho siem­pre sin vaci­lar des­de su fun­da­ción cuan­do se ini­cia­ba la lla­ma­da Gue­rra Fría.

Fue­ron cons­tan­tes sus luchas para evi­tar el enfren­ta­mien­to mili­tar entre los dos blo­ques en que enton­ces se divi­día el mun­do. Esa gue­rra nun­ca esta­lló aun­que sí se repi­tie­ron las agre­sio­nes impe­ria­les con­tra pue­blos que bus­ca­ban libe­rar­se de la domi­na­ción colo­nial. En aque­llos tiem­pos se pro­me­tía que al supe­rar­se la gue­rra fría se habría de alcan­zar el desar­me gene­ral y com­ple­to y los cuan­tio­sos recur­sos así libe­ra­dos ser­vi­rían para finan­ciar el desa­rro­llo de los paí­ses del ter­cer Mun­do. No se alcan­zó ni lo uno ni lo otro.

Ter­mi­nó la gue­rra fría pero se inten­si­fi­ca la carre­ra arma­men­tis­ta, ya no exis­te el Tra­ta­do de Var­so­via, pero la OTAN aumen­ta su mem­bre­sía y extien­de su acción beli­cis­ta fue­ra de su ámbi­to ori­gi­nal, pri­me­ro inva­dien­do a Afga­nis­tán y aho­ra bom­bar­dean­do y masa­cran­do en Libia a una pobla­ción que dice cíni­ca­men­te pro­te­ger. Se hace más hon­da la bre­cha que sepa­ra a ricos y pobres y ya casi nadie recuer­da las vie­jas pro­me­sas de coope­ra­ción inter­na­cio­nal para el desa­rro­llo. Son cada vez más evi­den­tes los sig­nos de la cri­sis del medio ambien­te que ame­na­za con aca­bar con la espe­cie huma­na y el ham­bre gol­pea a cen­te­na­res de millo­nes en todo el planeta.

Vie­nen uste­des a La Haba­na poco des­pués de con­clui­do el VI Con­gre­so del Par­ti­do Comu­nis­ta de Cuba que movi­li­zó a toda la socie­dad para exa­mi­nar nues­tros pro­ble­mas prin­ci­pa­les y apro­bar los cam­bios indis­pen­sa­bles en nues­tro pro­yec­to eco­nó­mi­co y social. Fue un Con­gre­so del que salió for­ta­le­ci­da la uni­dad patrió­ti­ca de la nación. Todas y todos nos empe­ña­re­mos por edi­fi­car una socie­dad mejor en la que flo­rez­ca el socia­lis­mo nues­tro, el socia­lis­mo posi­ble en Cuba, hoy.

Son gran­des los desa­fíos que enfren­ta nues­tro pue­blo. Resis­ti­mos una gue­rra eco­nó­mi­ca que dura ya más de medio siglo, el geno­ci­dio más pro­lon­ga­do de la his­to­ria. Enca­ra­mos otras for­mas de agre­sión inclu­yen­do el terro­ris­mo que ha qui­ta­do la vida o se la ha daña­do gra­ve­men­te a miles de compatriotas.

Hace seis años que Luis Posa­da Carri­les, ase­sino con­fe­so, dis­fru­ta de la pro­tec­ción ofi­cial y des­de terri­to­rio nor­te­ame­ri­cano anun­cia crí­me­nes futu­ros con total impu­ni­dad. Por tra­tar de impe­dir tales ata­ques fue­ron injus­ta­men­te con­de­na­dos y sufren cruel pri­sión los Cin­co com­pa­trio­tas a quie­nes uste­des han hecho un reco­no­ci­mien­to muy especial.

Apre­cia­mos pro­fun­da­men­te la soli­da­ri­dad de uste­des. Los Cin­co son prue­ba irre­fu­ta­ble de que Washing­ton prac­ti­ca el terro­ris­mo con­tra el pue­blo cubano. No se tra­ta de una his­to­ria del pasa­do. Lo sigue hacien­do aho­ra mismo.

Por eso el lunes 25 de abril de este año, hace ape­nas cin­co días, la Fis­ca­lía deman­dó que sea recha­za­da suma­ria­men­te, sin audien­cia ni con­si­de­ra­ción algu­na, la peti­ción de Habeas Cor­pus a favor de Gerar­do Her­nán­dez Nor­de­lo. Igual reac­ción tuvo más tar­de res­pec­to a la moción seme­jan­te de Anto­nio Gue­rre­ro y la de René Gon­zá­lez. Washing­ton quie­re que el tri­bu­nal de Mia­mi recha­ce esas ape­la­cio­nes sin dis­cu­tir­las, sin revi­sar las prue­bas, sin escu­char siquie­ra a un acu­sa­do sobre el que pesa una des­co­mu­nal con­de­na a dos cade­nas per­pe­tuas más quin­ce años.

Quie­ren con el secre­to per­pe­tuar una bru­tal injus­ti­cia. Es el esti­lo de quie­nes han crea­do cár­ce­les clan­des­ti­nas y han lega­li­za­do la tortura.

Creen poder hacer­lo impu­ne­men­te por­que cuen­tan con la com­pli­ci­dad de los lla­ma­dos medios de infor­ma­ción que ocul­tan la ver­dad e impi­den al pue­blo nor­te­ame­ri­cano cono­cer­la. Es urgen­te con­vo­car a la soli­da­ri­dad de todas las per­so­nas honestas.

Hay que mul­ti­pli­car por todas par­tes accio­nes como las que uste­des rea­li­zan y mere­cen nues­tra gra­ti­tud. Sólo así podre­mos derro­tar a la dic­ta­du­ra mediá­ti­ca que es el prin­ci­pal ins­tru­men­to del Impe­rio y cul­pa­ble tam­bién por sus infa­mias. Que se alce en todo el mun­do el recla­mo al Pre­si­den­te Oba­ma para que libe­re a los Cin­co, a todos y cada uno de ellos, sin excep­ción ni con­di­ción alguna

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