Pri­me­ro de Mayo: Luchar por un nue­vo mode­lo social – Josu Balmaseda

Casi 3 años des­de que se decla­ró «ofi­cial­men­te» la cri­sis eco­nó­mi­ca. Se va con­fir­man­do nues­tra idea ini­cial: esta cri­sis es un robo. Trans­fi­rie­ron can­ti­da­des inmen­sas de dine­ro públi­co para sal­var el sis­te­ma finan­cie­ro. Des­tru­ye­ron empleo: la pre­ca­rie­dad labo­ral pre­via se trans­for­mó en paro y el res­to del empleo empeo­ró sus con­di­cio­nes; para «arre­glar­lo», reba­ja­ron las ayu­das públi­cas a la gen­te más des­fa­vo­re­ci­da; con todo ello, el aumen­to de la pobre­za, los desahu­cios de vivien­das… Hay sec­to­res de la pobla­ción que han resul­ta­do más dam­ni­fi­ca­dos: per­so­nas inmi­gran­tes, muje­res tra­ba­ja­do­ras y juventud.

Una mino­ría pode­ro­sa (ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras inter­na­cio­na­les, cúpu­las patro­na­les, gran­des ban­cos…) ha pues­to a su ser­vi­cio a la mayo­ría de la cla­se polí­ti­ca y las admi­nis­tra­cio­nes públi­cas. Con el gobierno esta­tal mar­can­do el paso y los auto­nó­mi­cos (en Nafa­rroa y en la CAV) acom­pa­sa­dos, esta­mos sufrien­do una cru­za­da neo­li­be­ral: dicen que o acep­ta­mos el expo­lio de bue­na par­te del esta­do de bien­es­tar (ya de por sí limi­ta­do y no gene­ra­li­za­do a toda la pobla­ción) o no habrá sali­da de la cri­sis, con lo que segui­re­mos per­dien­do empleo, sala­rio, vivienda…

En estos 12 meses hemos sopor­ta­do el decre­ta­zo de mayo de 2010, la refor­ma labo­ral de junio y el recor­te de las pen­sio­nes en febre­ro; aho­ra están fra­guan­do una refor­ma de la nego­cia­ción colec­ti­va. Nun­ca en la his­to­ria recien­te hemos cono­ci­do seme­jan­te saqueo; este ata­que es his­tó­ri­co: de no reac­cio­nar, mar­ca­rá un decli­ve tal de dere­chos labo­ra­les y socia­les que las nue­vas gene­ra­cio­nes vivi­rán peor que sus ancestros.

Ante seme­jan­te tra­ge­dia, las res­pues­tas socia­les están sien­do muy dife­ren­tes. Por un lado, el entre­guis­mo y la cola­bo­ra­ción de CCOO y UGT, que tras su rápi­da vuel­ta al redil del diá­lo­go y pac­to social, han lle­ga­do a ava­lar el recor­te de las pen­sio­nes. Por otro, el sin­di­ca­lis­mo de con­fron­ta­ción y lucha que per­vi­ve en nues­tra tie­rra, de la mano de LAB, ELA, ESK, STEE/​EILAS, CGT, CNT, EHNE, HIRU…, acom­pa­ña­do por diver­sos movi­mien­tos socia­les; las huel­gas gene­ra­les de 21 de mayo de 2009, 29 de junio de 2010, 29 de sep­tiem­bre de 2010 (úni­co momen­to don­de CCOO y UGT ama­ga­ron con hacer algo) y 27 de enero de 2011, jun­to con múl­ti­ples movi­li­za­cio­nes, han per­mi­ti­do expre­sar una amplia con­tes­ta­ción al poder del dine­ro y sus sal­va­jes polí­ti­cas neoliberales.

Esta lucha no ha sido sufi­cien­te; hay que seguir insis­tien­do. Aun­que ya haya un pri­mer fru­to: ha que­da­do cla­ro que más allá del sin­di­ca­lis­mo ins­ti­tu­cio­nal, entre­ga­do al sis­te­ma, se pue­de orga­ni­zar masi­vas res­pues­tas gene­ra­les a las agre­sio­nes, por­que exis­te otro modo de hacer sin­di­ca­lis­mo y orga­ni­za­cio­nes dis­pues­tas a rea­li­zar­lo. Hemos sido capa­ces de tirar varios ladri­llos del muro y per­ci­bir así el futu­ro mejor de un mun­do más jus­to; siga­mos has­ta derribarlo.

Por un mun­do más jus­to… Otro mun­do no sólo es posi­ble: es urgen­te­men­te nece­sa­rio. Hay que aca­bar con el ham­bre, las gue­rras, el trá­fi­co de muje­res, la fabri­ca­ción de armas, el pro­ce­so de des­truc­ción del pla­ne­ta (Fukushi­ma ha veni­do a recor­dar­nos las «vir­tu­des» de la ener­gía nuclear), el tra­ba­jo infan­til, el paro, la pre­ca­rie­dad labo­ral… Y lle­gar a una situa­ción de jus­ti­cia, don­de nadie sea más que nadie, uti­li­zan­do los recur­sos estric­ta­men­te necesarios.

Este mun­do mejor pre­ci­sa tres con­di­cio­nes bási­cas: repar­tir la rique­za, repar­tir los tra­ba­jos (el asa­la­ria­do y el de aten­ción a las per­so­nas y a las tareas del hogar) y tener en cuen­ta que habi­ta­mos un eco­sis­te­ma limi­ta­do. Reco­no­cer los lími­tes medio-ambien­ta­les debe lle­var a medi­das de índo­le social (sobe­ra­nía ali­men- taria, limi­ta­cio­nes al trans­por­te, impul­so a los medios colec­ti­vos, agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca…) y a replan­tear­nos indi­vi­dual­men­te cier­tos hábi­tos de con­su­mo. Repar­tir la rique­za y los tra­ba­jos es algo a hacer entre los paí­ses enri­que­ci­dos y los paí­ses empo­bre­ci­dos, por una par­te, y entre las per­so­nas de cada uno de los paí­ses por otra, ponien­do énfa­sis en la impor­tan­cia capi­tal de la des­apa­ri­ción de la divi­sión sexual del trabajo.

El repar­to de la rique­za exi­ge tomar medi­das como con­do­nar la deu­da exter­na a los paí­ses empo­bre­ci­dos, poner en mar­cha un sis­te­ma impo­si­ti­vo para las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras y devol­ver a esos paí­ses los recur­sos roba­dos duran­te siglos.

Para repar­tir los tra­ba­jos hay que recu­pe­rar con­sig­nas clá­si­cas del movi­mien­to obre­ro: jor­na­da de 35 horas (hay un movi­mien­to que pro­cla­ma que sería sufi­cien­te una sema­na labo­ral de 21 horas), no a las horas extras… y trans­for­ma­ción de ese tiem­po en pues­tos de tra­ba­jo. Es nece­sa­rio cues­tio­nar cier­tas pro­duc­cio­nes (armas, vehícu­los indi­vi­dua­les, trans­gé­ni­cos…) y exi­gir más y mejo­res ser­vi­cios públi­cos colec­ti­vos. Y otro sis­te­ma impo­si­ti­vo (que pague más quien más tie­ne), nacio­na­li­zar la ban­ca y las gran­des empre­sas ener­gé­ti­cas bajo con­trol popular.

Supe­rar el capi­ta­lis­mo… Todo esto es inasu­mi­ble por el sis­te­ma capi­ta­lis­ta. El capi­ta­lis­mo ha mos­tra­do que el bien­es­tar de unas mino­rías (amplias, pero mino­rías) se for­ja con la explo­ta­ción de una mayo­ría de las pobla­cio­nes, en par­te de los pro­pios paí­ses enri­que­ci­dos y, sobre todo, de los paí­ses empobrecidos.

Hay que dise­ñar otro sis­te­ma socio-eco­nó­mi­co, basa­do en la igual­dad de dere­chos y de debe­res y en el res­pe­to a los lími­tes ambien­ta­les, y luchar para con­se­guir­lo. El día a día sin­di­cal no pue­de per­der de vis­ta estos obje­ti­vos y debe tra­ba­jar para con­se­guir­los. Al otro lado del muro se atis­ba un mun­do mejor, posi­ble y nece­sa­rio: ¡luche­mos por él!

JOSU BALMASEDA, ISABEL CASTRO, XABIER BARBER | MIEMBROS DE LA COMISIÓN GENERAL DE ESK

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