CADTM: 20 años de lucha al lado de los explo­ta­dos – Eric Toussaint

La cri­sis sacu­de a la Unión Euro­pea has­ta los cimien­tos. Para varios paí­ses la soga de la deu­da públi­ca se cie­rra sobre ellos y están asfi­xia­dos por los mer­ca­dos finan­cie­ros. Con la com­pli­ci­dad acti­va de los gobier­nos, de la Comi­sión Euro­pea, del Ban­co Cen­tral Euro­peo y del FMI, las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras res­pon­sa­bles de la cri­sis se enri­que­cen y espe­cu­lan sobre las deu­das de los Esta­dos. La patro­nal apro­ve­cha la situa­ción para lan­zar una ofen­si­va bru­tal con­tra una serie de dere­chos eco­nó­mi­cos y socia­les de la mayo­ría de la población.

La reduc­ción del défi­cit públi­co no debe hacer­se redu­cien­do los gas­tos socia­les públi­cos, sino luchan­do con­tra el gran frau­de fis­cal y gra­van­do más el capi­tal, las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras, el patri­mo­nio y las ren­tas de los más ricos. Para redu­cir el défi­cit, tam­bién es nece­sa­rio redu­cir drás­ti­ca­men­te los gas­tos de arma­men­to, así como otros gas­tos social­men­te inú­ti­les y peli­gro­sos para el medio ambien­te. En cam­bio es fun­da­men­tal aumen­tar los gas­tos socia­les, espe­cial­men­te para amor­ti­guar los efec­tos de la depre­sión eco­nó­mi­ca. Pero más allá hay que con­si­de­rar esta cri­sis como una posi­bi­li­dad de rom­per con la lógi­ca capi­ta­lis­ta y rea­li­zar un cam­bio radi­cal de socie­dad. La nue­va lógi­ca que hay que cons­truir debe­rá rom­per con el pro­duc­ti­vis­mo, incluir la cues­tión eco­ló­gi­ca, erra­di­car las diver­sas for­mas de opre­sión [racial, patriar­cal, etc.] y pro­mo­ver los bie­nes comunes.

Para eso es nece­sa­rio cons­truir un fren­te anti­cri­sis, tan­to a esca­la euro­pea como local­men­te, con el fin de agru­par las ener­gías para crear una rela­ción de fuer­za favo­ra­ble a la pues­ta en prác­ti­ca de solu­cio­nes radi­ca­les cen­tra­das en la jus­ti­cia social y cli­má­ti­ca. Des­de agos­to de 2010 el CADTM ha for­mu­la­do ocho pro­pues­tas rela­ti­vas a la actual cri­sis euro­pea |1|. El ele­men­to cen­tral es la nece­si­dad de pro­ce­der a la anu­la­ción de la par­te ile­gi­ti­ma de la deu­da públi­ca. Para ello, el CADTM reco­mien­da la rea­li­za­ción de una audi­to­ría de la deu­da públi­ca efec­tua­da bajo con­trol ciu­da­dano. En deter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias dicha audi­to­ría debe­rá com­bi­nar­se con la sus­pen­sión uni­la­te­ral y sobe­ra­na del reem­bol­so de la deu­da públi­ca. El obje­ti­vo de la audi­to­ría es lle­gar a la anulación/​repudio de la par­te ile­gal de la deu­da públi­ca y a una fuer­te reduc­ción del res­to de la deuda.

La reduc­ción drás­ti­ca de la deu­da públi­ca es una con­di­ción nece­sa­ria pero insu­fi­cien­te para sacar a los paí­ses de la Unión Euro­pea de la cri­sis. Hay que com­ple­tar­la con toda una serie de medi­das de gran ampli­tud en dife­ren­tes ámbitos.

1. Rea­li­zar una audi­to­ría de la deu­da públi­ca con el fin de anu­lar la par­te ilegitima

Una par­te impor­tan­te de la deu­da públi­ca de los Esta­dos de la Unión Euro­pea es ile­gi­ti­ma por­que es el resul­ta­do de una polí­ti­ca deli­be­ra­da de gobier­nos que deci­die­ron pri­vi­le­giar sis­te­má­ti­ca­men­te a una cla­se social, la cla­se capi­ta­lis­ta, y a otros sec­to­res favo­re­ci­dos, en detri­men­to del res­to de la socie­dad. La reba­ja de impues­tos sobre las ren­tas altas de las per­so­nas físi­cas, sobre sus patri­mo­nios y sobre los bene­fi­cios de las empre­sas pri­va­das, han lle­va­do a los pode­res públi­cos a incre­men­tar la deu­da públi­ca con el fin de cubrir el agu­je­ro pro­du­ci­do por esa reba­ja. Así, dichos pode­res públi­cos han aumen­ta­do fuer­te­men­te la car­ga impo­si­ti­va sobre los hoga­res modes­tos que cons­ti­tu­yen la mayo­ría de la pobla­ción. A eso hay que aña­dir, des­de 2007 – 2008, el res­ca­te de las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras pri­va­das, res­pon­sa­bles de la cri­sis, que ha cos­ta­do muy caro a las finan­zas públi­cas y ha hecho esta­llar la deu­da públi­ca. La dis­mi­nu­ción de los ingre­sos pro­vo­ca­da por la cri­sis que han cau­sa­do las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras pri­va­das, una vez más se ha teni­do que cubrir con prés­ta­mos masi­vos. Ese mar­co gene­ral seña­la cla­ra­men­te la ile­gi­ti­mi­dad de una par­te impor­tan­te de las deu­das públi­cas. A eso se aña­de, en cier­to núme­ro de paí­ses some­ti­dos al chan­ta­je de los mer­ca­dos finan­cie­ros, otras fuen­tes evi­den­tes de ile­gi­ti­mi­dad. Las nue­vas deu­das con­traí­das a par­tir de 2008 se han asu­mi­do en un con­tex­to en el que los ban­que­ros [y otras ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras pri­va­das] uti­li­zan el dine­ro con­se­gui­do de los ban­cos cen­tra­les a tipos de inte­rés bajos para espe­cu­lar y obli­gar a los pode­res públi­cos a aumen­tar las remu­ne­ra­cio­nes que éstos tie­nen que reem­bol­sar. Ade­más en paí­ses como Gre­cia, Hun­gría, Leto­nia, Ruma­nia o Irlan­da, los prés­ta­mos con­ce­di­dos por el FMI se han com­bi­na­do con con­di­cio­nes que cons­ti­tu­yen una vio­la­ción de los dere­chos eco­nó­mi­cos y socia­les de las pobla­cio­nes. Con el agra­van­te de que esas con­di­cio­nes, una vez más, favo­re­cen a los ban­que­ros y a las demás ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras. Tam­bién por estas razo­nes son ile­gi­ti­mas. Final­men­te, en algu­nos casos se ha hecho bur­la de la volun­tad popu­lar: por ejem­plo, mien­tras que en febre­ro de 2011 una amplia mayo­ría de los irlan­de­ses votó con­tra los par­ti­dos que hicie­ron rega­los a los ban­cos y acep­ta­ron las con­di­cio­nes impues­tas por la Comi­sión Euro­pea y el FMI, la nue­va coa­li­ción guber­na­men­tal con­ti­núa gros­so modo la mis­ma polí­ti­ca que sus pre­de­ce­so­res. Más gene­ral­men­te, en algu­nos paí­ses se asis­te a la mar­gi­na­ción del poder legis­la­ti­vo en bene­fi­cio de una polí­ti­ca de hechos con­su­ma­dos impues­ta por el poder eje­cu­ti­vo que pasa los acuer­dos con la Comi­sión Euro­pea y el FMI. A con­ti­nua­ción el poder eje­cu­ti­vo pre­sen­ta al Par­la­men­to ese acuer­do «lo tomas o lo dejas», que lle­ga inclu­so a orga­ni­zar un deba­te sin vota­ción en asun­tos de pri­mer orden. La ten­den­cia del poder eje­cu­ti­vo a trans­for­mar el órgano legis­la­ti­vo en una ofi­ci­na de regis­tro se refuerza.

En ese inquie­tan­te con­tex­to, sabien­do que antes o des­pués una serie de Esta­dos se enfren­ta­rá al ries­go con­cre­to de la impo­si­bi­li­dad de pagar por fal­ta de liqui­dez y que el reem­bol­so de una deu­da ile­gi­ti­ma es inacep­ta­ble por prin­ci­pios, con­vie­ne pro­nun­ciar­se cla­ra­men­te por la anu­la­ción de las deu­das ile­gi­ti­mas. Anu­la­ción cuyo cos­te debe recaer sobre los cul­pa­bles de la cri­sis, a saber, las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras privadas.

Para los paí­ses como Gre­cia, Irlan­da, Por­tu­gal o los paí­ses de Euro­pa del Este [y los de fue­ra de la Unión Euro­pea, como Islan­dia], es decir, los paí­ses que están some­ti­dos al chan­ta­je de los espe­cu­la­do­res, del FMI y de otros orga­nis­mos como la Comi­sión Euro­pea, con­vie­ne recu­rrir a una mora­to­ria uni­la­te­ral del reem­bol­so de la deu­da públi­ca. Esta pro­pues­ta se hace popu­lar en los paí­ses más afec­ta­dos por la cri­sis. A fina­les de noviem­bre de 2010 en Dublín, en una encues­ta de opi­nión rea­li­za­da por telé­fono a cer­ca de 500 per­so­nas, el 57% de los irlan­de­ses pre­gun­ta­dos se pro­nun­ció a favor de la sus­pen­sión del pago de la deu­da [«default» en inglés] más que por la ayu­da de emer­gen­cia del FMI y Bru­se­las. «Default ! say the peo­ple» [el pue­blo por la sus­pen­sión del pago] titu­la­ba el Sun­day Inde­pen­dent, prin­ci­pal dia­rio de la isla. Según el CADTM, ese tipo de mora­to­ria uni­la­te­ral debe unir­se a la rea­li­za­ción de una audi­to­ría de los prés­ta­mos públi­cos [con par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na]. La audi­to­ría debe per­mi­tir que se apor­ten al gobierno y a la opi­nión públi­ca las prue­bas y los argu­men­tos nece­sa­rios para la anulación/​repudio de la par­te de la deu­da iden­ti­fi­ca­da como ile­gi­ti­ma. El dere­cho inter­na­cio­nal y el dere­cho interno de los paí­ses ofre­cen una base legal para ese tipo de acción sobe­ra­na uni­la­te­ral de anulación/​repudio.

A los paí­ses que recu­rran a la sus­pen­sión del pago, con la expe­rien­cia sobre la cues­tión de la deu­da de los paí­ses del sur, el CADTM pone en guar­dia con res­pec­to a una medi­da insu­fi­cien­te, una sim­ple sus­pen­sión del reem­bol­so de la deu­da, que pue­de reve­lar­se con­tra­pro­du­cen­te. Hay que hacer la mora­to­ria sin aña­di­do de intere­ses de demo­ra sobre las sumas no reembolsadas.

En otros paí­ses como Fran­cia, Gran Bre­ta­ña o Ale­ma­nia, no es impe­ra­ti­vo decre­tar una mora­to­ria uni­la­te­ral duran­te la rea­li­za­ción de la audi­to­ría. Pero tam­bién debe lle­var­se a cabo allí con el fin de deter­mi­nar la ampli­tud de la anulación/​repudio a la que habrá que pro­ce­der. En caso de dete­rio­ro de la coyun­tu­ra inter­na­cio­nal la sus­pen­sión del pago pue­den lle­gar a ser nece­sa­ria inclu­so para los paí­ses que se creen a sal­vo del chan­ta­je de los pres­ta­mis­tas privados.

La par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na es la con­di­ción impe­ra­ti­va para garan­ti­zar la obje­ti­vi­dad y la trans­pa­ren­cia de la audi­to­ría. Esta comi­sión de audi­to­ría debe­rá estar com­pues­ta espe­cial­men­te por los dife­ren­tes órga­nos del Esta­do afec­ta­dos, así como por audi­to­res exper­tos de las finan­zas públi­cas, eco­no­mis­tas, juris­tas, cons­ti­tu­cio­na­lis­tas, repre­sen­tan­tes de los movi­mien­tos socia­les… y per­mi­ti­rá deter­mi­nar las dis­tin­tas res­pon­sa­bi­li­da­des en el pro­ce­so de endeu­da­mien­to y exi­gir que los res­pon­sa­bles, tan­to nacio­na­les como inter­na­cio­na­les, rin­dan cuen­tas a la jus­ti­cia. En caso de hos­ti­li­dad de un gobierno con res­pec­to a la audi­to­ría, será nece­sa­rio cons­ti­tuir una comi­sión ciu­da­da­na de audi­to­ría sin par­ti­ci­pa­ción gubernamental

En cual­quier caso es legí­ti­mo que las ins­ti­tu­cio­nes pri­va­das y las per­so­nas físi­cas de altas ren­tas que poseen los títu­los de esas deu­das asu­man el cos­te de la anu­la­ción de deu­das sobe­ra­nas ile­gi­ti­mas, ya que son amplia­men­te res­pon­sa­bles de la cri­sis de la cual, por aña­di­du­ra, se bene­fi­cia­ron lar­ga­men­te. El hecho de que deban asu­mir el cos­te de la anu­la­ción no es más que una jus­ta vuel­ta hacia una mayor jus­ti­cia social. Es impor­tan­te ela­bo­rar un regis­tro de los pro­pie­ta­rios de títu­los con el fin de indem­ni­zar a los ciu­da­da­nos y ciu­da­da­nas con ren­tas bajas y medias que haya entre ellos.

Si la audi­to­ría demues­tra la exis­ten­cia de deli­tos rela­cio­na­dos con el endeu­da­mien­to ile­gal, hay que con­de­nar fir­me­men­te a sus auto­res a pagar las repa­ra­cio­nes y no per­mi­tir que se libren de las penas de cár­cel en fun­ción de la gra­ve­dad de sus actos. Hay que exi­gir jus­ti­cia con­tra las auto­ri­da­des que pusie­ron en mar­cha los prés­ta­mos ilegales.

En cuan­to a las deu­das que no están afec­ta­das de ile­gi­ti­mi­dad, con­ven­dría impo­ner un esfuer­zo a los acree­do­res en tér­mi­nos de reduc­ción del stock y de los tipos de inte­rés, así como una amplia­ción del perío­do de reem­bol­so. Tam­bién seria con­ve­nien­te efec­tuar una dis­cri­mi­na­ción posi­ti­va a favor de los peque­ños pro­pie­ta­rios de títu­los de la deu­da públi­ca que con­ven­dría reem­bol­sar nor­mal­men­te. Por otra par­te, el mon­tan­te de la par­te del pre­su­pues­to del Esta­do des­ti­na­do al reem­bol­so de la deu­da debe­rá limi­tar­se en fun­ción de la situa­ción de la eco­no­mía, de la capa­ci­dad de reem­bol­so de los pode­res públi­cos y del carác­ter irre­du­ci­ble de los gas­tos socia­les. Hay que ins­pi­rar­se en lo que se hizo con Ale­ma­nia tras la Segun­da Gue­rra Mun­dial. El Acuer­do de Lon­dres de 1953 sobre la deu­da ale­ma­na, que con­sis­tía, en par­ti­cu­lar, en redu­cir el 62% del stock de la deu­da, esti­pu­la­ba que la rela­ción entre el ser­vi­cio de la deu­da y los ingre­sos de las expor­ta­cio­nes no debía sobre­pa­sar el 5%. |2| Se podría defi­nir una ratio de este tipo: la suma asig­na­da al reem­bol­so de la deu­da no pue­de exce­der el 5% de los ingre­sos del Esta­do. Tam­bién hay que adop­tar un mar­co legal para evi­tar que se repi­ta la cri­sis que comen­zó en 2007 – 2008: prohi­bi­ción de socia­li­zar las deu­das pri­va­das, obli­ga­ción de orga­ni­zar una audi­to­ría per­ma­nen­te de la polí­ti­ca de endeu­da­mien­to públi­co con par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na, impres­crip­ti­bi­li­dad de los deli­tos rela­cio­na­dos con el endeu­da­mien­to ile­gal, nuli­dad de las deu­das ilegales…

2. Dete­ner los pla­nes de aus­te­ri­dad, son injus­tos y pro­fun­di­zan la crisis

De acuer­do con las exi­gen­cias del FMI, los gobier­nos de los paí­ses euro­peos han opta­do por impo­ner a sus pue­blos polí­ti­cas de estric­ta aus­te­ri­dad, con cla­ros recor­tes en el gas­to públi­co: jubi­la­cio­nes en la fun­ción públi­ca, con­ge­la­ción e inclu­so reba­ja de los sala­rios de los fun­cio­na­rios, reduc­ción del acce­so a algu­nos ser­vi­cios públi­cos vita­les y de pro­tec­ción social, retra­so de la edad de jubi­la­ción. A la inver­sa las empre­sas públi­cas recla­man ‑y obtie­nen- un aumen­to de sus tari­fas mien­tras que el cos­te del acce­so a la sani­dad y la edu­ca­ción tam­bién se revi­sa al alza. Cre­ce el recur­so a la subi­da de impues­tos indi­rec­tos par­ti­cu­lar­men­te injus­tos, en espe­cial el IVA. Las empre­sas públi­cas del sec­tor com­pe­ten­te se pri­va­ti­zan masi­va­men­te. Las polí­ti­cas de aus­te­ri­dad que se ponen en prác­ti­ca se están empu­jan­do a un nivel nun­ca vis­to des­de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. De esta for­ma los efec­tos de la cri­sis se dupli­can por los pre­sun­tos reme­dios que se diri­gen sobre todo a pro­te­ger los intere­ses de los pro­pie­ta­rios de capi­ta­les. En resu­men, ¡los ban­que­ros beben, los pue­blos pagan!

Pero los pue­blos cada vez tole­ran menos la injus­ti­cia de esas refor­mas carac­te­ri­za­das por una amplia regre­sión social. En tér­mi­nos rela­ti­vos son los tra­ba­ja­do­res, los para­dos y las fami­lias más modes­tas quie­nes más tie­nen que con­tri­buir para que los Esta­dos con­ti­núen engor­dan­do a los acree­do­res. Y entre las pobla­cio­nes más afec­ta­das las muje­res ocu­pan el pri­mer pues­to, ya que la actual orga­ni­za­ción de la eco­no­mía y la socie­dad patriar­cal hace que cai­gan sobre ellas los desas­tro­sos efec­tos de la pre­ca­rie­dad, del tra­ba­jo par­cial y mal paga­do. Afec­ta­das direc­ta­men­te por la degra­da­ción de los ser­vi­cios socia­les públi­cos, ellas pagan un pre­cio muy alto. La lucha para impo­ner otra lógi­ca es indi­so­cia­ble de la lucha por el res­pe­to total de los dere­chos de las mujeres.

3. Ins­tau­rar una ver­da­de­ra jus­ti­cia fis­cal euro­pea y una jus­ta redis­tri­bu­ción de la rique­za. Prohi­bir las tran­sac­cio­nes con los paraí­sos judi­cia­les y fis­ca­les. Luchar con­tra el frau­de fis­cal masi­vo de las gran­des empre­sas y de los más ricos

Des­de 1980 no han deja­do de bajar los impues­tos direc­tos sobre las ren­tas más ele­va­das y las gran­des empre­sas. Así en la Unión Euro­pea, de 2000 a 2008, las tasas supe­rio­res del impues­to sobre la ren­ta y el impues­to de socie­da­des baja­ron res­pec­ti­va­men­te 7 y 8,5 pun­tos. Esos cien­tos de miles de millo­nes de euros de rega­los fis­ca­les se orien­ta­ron esen­cial­men­te hacia la espe­cu­la­ción y la acu­mu­la­ción de rique­zas por par­te de los más ricos.

Hay que dise­ñar una refor­ma pro­fun­da de la fis­ca­li­dad con el obje­ti­vo de la jus­ti­cia social [redu­cir al mis­mo tiem­po las ren­tas y el patri­mo­nio de los más ricos para aumen­tar los de la mayo­ría de la pobla­ción] armo­ni­zán­do­la en el plano euro­peo con el fin de impe­dir el dum­ping fis­cal. |3| Se tra­ta de aumen­tar los ingre­sos públi­cos, espe­cial­men­te por medio del impues­to pro­gre­si­vo sobre la ren­ta de las per­so­nas físi­cas más ricas [la tasa mar­gi­nal sobre el tra­mo más ele­va­do de ren­ta debe lle­var­se al 90% |4|], el impues­to sobre el patri­mo­nio a par­tir de cier­to mon­tan­te y el impues­to de socie­da­des. Este aumen­to de los ingre­sos debe ir pare­jo con una rápi­da reba­ja del pre­cio del acce­so a los bie­nes y ser­vi­cios de pri­me­ra nece­si­dad [ali­men­tos bási­cos, agua, elec­tri­ci­dad, cale­fac­ción, trans­por­te públi­co, mate­rial esco­lar…] espe­cial­men­te por una reduc­ción fuer­te y con­cre­ta del IVA de dichos bie­nes y ser­vi­cios vita­les. Se tra­ta tam­bién de adop­tar una polí­ti­ca fis­cal que favo­rez­ca la pro­tec­ción del medio ambien­te gra­van­do de for­ma disua­si­va a las indus­trias contaminantes.

La Unión Euro­pea debe adop­tar una tasa sobre las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras, espe­cial­men­te sobre los mer­ca­dos de inter­cam­bios, con el fin de aumen­tar los ingre­sos de los pode­res públicos.

Los dife­ren­tes G20, a pesar de sus decla­ra­cio­nes de inten­cio­nes, en reali­dad se han nega­do a ata­car a los paraí­sos judi­cia­les y fis­ca­les. Una medi­da sen­ci­lla para luchar con­tra los paraí­sos fis­ca­les [que todos los años hacen per­der a los paí­ses del nor­te, y tam­bién a los del sur, recur­sos vita­les para el desa­rro­llo de las pobla­cio­nes], con­sis­te para un Par­la­men­to en prohi­bir a todas las per­so­nas físi­cas y a todas las empre­sas pre­sen­tes en su terri­to­rio rea­li­zar cual­quier tran­sac­ción que pase por los paraí­sos fis­ca­les, bajo pena de una mul­ta de un impor­te equi­va­len­te. Ade­más hay que erra­di­car esos agu­je­ros negros de las finan­zas, de trá­fi­cos cri­mi­na­les, de corrup­ción y de delin­cuen­cia de cue­llo blanco.

El frau­de fis­cal pri­va a la colec­ti­vi­dad de medios con­si­de­ra­bles y actúa con­tra el empleo. Los medios públi­cos con­se­cuen­tes deben poner­se al ser­vi­cio del minis­te­rio de finan­zas para luchar efi­caz­men­te con­tra ese frau­de. Los resul­ta­dos deben hacer­se públi­cos y san­cio­nar seve­ra­men­te a los culpables.

4. Poner en orden los mer­ca­dos finan­cie­ros, en espe­cial por la crea­ción de un regis­tro de los pro­pie­ta­rios de títu­los, por la prohi­bi­ción de las ven­tas a des­cu­bier­to y la espe­cu­la­ción en una serie de sec­to­res. Crear una agen­cia públi­ca euro­pea de calificación

La espe­cu­la­ción a esca­la mun­dial repre­sen­ta varias veces el total de las rique­zas pro­du­ci­das en el pla­ne­ta. Los sofis­ti­ca­dos mon­ta­jes de la mecá­ni­ca finan­cie­ra la vuel­ven total­men­te incon­tro­la­ble. Los engra­na­jes que sus­ci­ta alte­ran la estruc­tu­ra de la eco­no­mía real. La opa­ci­dad sobre las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras es la nor­ma. Para gra­var a los acree­do­res en el ori­gen, es nece­sa­rio iden­ti­fi­car­los. La dic­ta­du­ra de los mer­ca­dos finan­cie­ros debe aca­bar y se debe prohi­bir la espe­cu­la­ción en toda una serie de sec­to­res. Es con­ve­nien­te prohi­bir la espe­cu­la­ción con los títu­los de la deu­da públi­ca, con las divi­sas y con los ali­men­tos. |5| Tam­bién se deben prohi­bir las ven­tas a des­cu­bier­to |6| y los Cre­dit Default Swaps se deben regu­lar estric­ta­men­te. Hay que cerrar los mer­ca­dos de con­tra­ta­ción direc­ta de pro­duc­tos deri­va­dos, que son ver­da­de­ros agu­je­ros negros que esca­pan a toda regla­men­ta­ción y vigilancia.

El sec­tor de las agen­cias de cali­fi­ca­ción tam­bién debe refor­mar­se y enmar­car­se estric­ta­men­te. Lejos de una herra­mien­ta de eva­lua­ción cien­tí­fi­ca obje­ti­va, esas agen­cias son, estruc­tu­ral­men­te, par­tes intere­sa­das de la glo­ba­li­za­ción neo­li­be­ral y en varias oca­sio­nes han des­en­ca­de­na­do repe­ti­cio­nes de catás­tro­fes socia­les. En efec­to, la reba­ja de la nota de un país impli­ca una subi­da de los tipos de inte­rés sobre los prés­ta­mos que se le han con­ce­di­do. En con­se­cuen­cia la situa­ción eco­nó­mi­ca del país en cues­tión se dete­rio­ra toda­vía más. El com­por­ta­mien­to borre­guil de los espe­cu­la­do­res mul­ti­pli­ca las difi­cul­ta­des encon­tra­das que pesa­rán toda­vía más dura­men­te sobre las pobla­cio­nes. La mar­ca­da sumi­sión de las agen­cias de cali­fi­ca­ción a los medios finan­cie­ros esta­dou­ni­den­ses las con­vier­te en acto­res prin­ci­pa­les a nivel inter­na­cio­nal, y su res­pon­sa­bi­li­dad en el des­en­ca­de­na­mien­to y la evo­lu­ción de la cri­sis no ha sido sufi­cien­te­men­te acla­ra­da por los medios de comu­ni­ca­ción. La esta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca de los paí­ses euro­peos se ha deja­do en manos de esas agen­cias de cali­fi­ca­ción, sin pro­tec­ción, sin medios serios de con­trol por par­te de los pode­res públi­cos. Es impres­cin­di­ble la crea­ción de una agen­cia públi­ca de cali­fi­ca­ción para esca­par de este calle­jón sin salida.

5. Trans­fe­rir los ban­cos al sec­tor públi­co bajo con­trol ciudadano

Tras dece­nios de des­via­cio­nes finan­cie­ras y pri­va­ti­za­cio­nes ya es hora de pasar el sec­tor cre­di­ti­cio al domi­nio públi­co. Los Esta­dos deben recu­pe­rar su capa­ci­dad de con­tro­lar y orien­tar la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca y finan­cie­ra. Tam­bién deben con­tar con ins­tru­men­tos para rea­li­zar inver­sio­nes y finan­ciar el gas­to públi­co redu­cien­do al míni­mo el endeu­da­mien­to con ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras pri­va­das y/​o extran­je­ras. Hay que expro­piar los ban­cos, sin indem­ni­za­ción, y trans­fe­rir­los al sec­tor públi­co bajo con­trol ciudadano.

En algu­nos casos, la expro­pia­ción de los ban­cos pri­va­dos pue­de repre­sen­tar un cos­te para el Esta­do debi­do a las deu­das pue­dan haber acu­mu­la­do. El cos­te en cues­tión debe recu­pe­rar­se del patri­mo­nio gene­ral de los gran­des accio­nis­tas. En efec­to, las empre­sas pri­va­das que son accio­nis­tas de los ban­cos y que los lle­va­ron al abis­mo mien­tras obte­nían jugo­sos bene­fi­cios, son pro­pie­ta­rias de una par­te de su patri­mo­nio en otros sec­to­res de la eco­no­mía. Debe hacer­se, pues, una pun­ción en el patri­mo­nio gene­ral de los accio­nis­tas. Se tra­ta de evi­tar al máxi­mo la socia­li­za­ción de las pér­di­das. El ejem­plo irlan­dés es emble­má­ti­co. La for­ma en que se efec­tuó la nacio­na­li­za­ción del Allied Bank irlan­dés es inacep­ta­ble. Hay que apren­der de eso.

6. Socia­li­zar las nume­ro­sas empre­sas y ser­vi­cios pri­va­ti­za­dos des­de 1980

Una carac­te­rís­ti­ca de los últi­mos trein­ta años ha sido la pri­va­ti­za­ción de muchas empre­sas y ser­vi­cios públi­cos. Des­de los ban­cos al sec­tor indus­trial pasan­do por correos, las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes, la ener­gía y el trans­por­te, los gobier­nos han entre­ga­do al sec­tor pri­va­do gran par­te de la eco­no­mía, per­dien­do al mis­mo tiem­po toda la capa­ci­dad de regu­lar­la. Esos bie­nes públi­cos, pro­ce­den­tes del tra­ba­jo colec­ti­vo, deben vol­ver al sec­tor públi­co. Se tra­ta de crear nue­vas empre­sas públi­cas y adap­tar los ser­vi­cios públi­cos según las nece­si­da­des de la pobla­ción para res­pon­der, en par­ti­cu­lar, a la pro­ble­má­ti­ca del cam­bio cli­má­ti­co, por ejem­plo con la crea­ción de un ser­vi­cio públi­co de ais­la­mien­to tér­mi­co de las viviendas.

7. Redu­cir drás­ti­ca­men­te las horas de tra­ba­jo para crear empleos y aumen­tar los sala­rios y las pensiones

Dis­tri­buir de otra for­ma la rique­za es la mejor res­pues­ta a la cri­sis. La par­te de la rique­za crea­da des­ti­na­da a los tra­ba­ja­do­res se ha redu­ci­do con­si­de­ra­ble­men­te des­de hace varios dece­nios mien­tras los acree­do­res y las empre­sas han aumen­ta­do sus bene­fi­cios para dedi­car­los la espe­cu­la­ción. El aumen­to de los sala­rios no sólo per­mi­te que las per­so­nas vivan con dig­ni­dad, sino que tam­bién for­ta­le­ce los medios uti­li­za­dos para finan­ciar la pro­tec­ción social y las pensiones.

Al redu­cir el tiem­po de tra­ba­jo sin men­guar los sala­rios y crean­do empleos, se mejo­ra la cali­dad de vida de los tra­ba­ja­do­res y se pro­por­cio­na empleo a aqué­llos que lo bus­can. La reduc­ción radi­cal del tiem­po de tra­ba­jo tam­bién ofre­ce la opor­tu­ni­dad de prac­ti­car un rit­mo de vida dife­ren­te, una for­ma dife­ren­te de vivir en socie­dad ale­ján­do­nos del con­su­mis­mo. El tiem­po gana­do para el ocio per­mi­ti­rá una mayor par­ti­ci­pa­ción acti­va de las per­so­nas en la vida polí­ti­ca, en el for­ta­le­ci­mien­to de la soli­da­ri­dad, en acti­vi­da­des de volun­ta­ria­do y en la crea­ti­vi­dad cultural.

8. Refun­dar demo­crá­ti­ca­men­te otra Unión Euro­pea basa­da en la solidaridad

Varias dis­po­si­cio­nes de los tra­ta­dos que rigen la Unión Euro­pea, la euro­zo­na y el BCE deben dero­gar­se. Por ejem­plo, es nece­sa­rio eli­mi­nar los artícu­los 63 y 125 del Tra­ta­do de Lis­boa, que prohí­ben cual­quier con­trol de los movi­mien­tos de capi­ta­les y cual­quier ayu­da a un Esta­do en difi­cul­ta­des. Tam­bién hay que aban­do­nar el Pac­to de Esta­bi­li­dad y Cre­ci­mien­to. Y más allá, es nece­sa­rio sus­ti­tuir los tra­ta­dos actua­les por otros nue­vos en el mar­co de un genuino pro­ce­so cons­ti­tu­yen­te demo­crá­ti­co para alcan­zar un pac­to de soli­da­ri­dad de los pue­blos a favor del empleo y la ecología.

Se debe revi­sar por com­ple­to la polí­ti­ca mone­ta­ria así como la nor­ma­ti­va y las prác­ti­cas del Ban­co Cen­tral Euro­peo. La inca­pa­ci­dad del poder polí­ti­co de obli­gar al BCE a emi­tir dine­ro es un obs­tácu­lo muy gra­ve. Con la crea­ción del BCE como enti­dad por enci­ma de los gobier­nos y de los pue­blos, la UE tomó una deci­sión desas­tro­sa, la del some­ter a los seres huma­nos a las finan­zas y no a la inversa.

Mien­tras que muchos movi­mien­tos socia­les denun­cia­ron los rígi­dos y pro­fun­da­men­te inade­cua­dos esta­tu­tos, el BCE se ha vis­to obli­ga­do a cam­biar de opi­nión en lo más álgi­do de la cri­sis modi­fi­can­do con urgen­cia el papel que le había sido asig­na­do. Por des­gra­cia el BCE acce­dió a hacer­lo por razo­nes equi­vo­ca­das: no por­que se tuvie­ran en cuen­ta los intere­ses de los pue­blos, sino para pre­ser­var los de los acree­do­res. Es la prue­ba evi­den­te de que hay que bara­jar y repar­tir las car­tas de nue­vo. El BCE debe tener el poder de finan­ciar direc­ta­men­te a los Esta­dos que desean lograr los obje­ti­vos socia­les y medioam­bien­ta­les que inte­gran per­fec­ta­men­te las nece­si­da­des bási­cas de la población.

En la actua­li­dad, acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas muy dife­ren­tes, como la inver­sión en la cons­truc­ción de un hos­pi­tal o un pro­yec­to pura­men­te espe­cu­la­ti­vo, se finan­cian de mane­ra simi­lar. El poder polí­ti­co debe, al menos plan­tear­se, impo­ner cos­tes muy dife­ren­tes a unos y otros: los bajos tipos de inte­rés se deben reser­var para inver­sio­nes social­men­te jus­tas y ambien­tal­men­te sos­te­ni­bles, mien­tras que las tasas muy altas, inclu­so prohi­bi­ti­vas cuan­do la situa­ción lo exi­ge, deben apli­car­se a las ope­ra­cio­nes de tipo espe­cu­la­ti­vo sien­do tam­bién desea­ble que pura y sim­ple­men­te se prohí­ban en cier­tos sec­to­res [véa­se más arriba].

Una Euro­pa basa­da en la soli­da­ri­dad y la coope­ra­ción debe dar la espal­da a la com­pe­ten­cia y la riva­li­dad que nive­lan «por aba­jo». La lógi­ca neo­li­be­ral ha con­du­ci­do a la cri­sis y ha reve­la­do su fra­ca­so. Dicha lógi­ca ha empu­ja­do los indi­ca­do­res socia­les a la baja: menos pro­tec­ción social, menos empleo, menos ser­vi­cios públi­cos. Los que se han bene­fi­cia­do de esta cri­sis lo han hecho piso­tean­do los dere­chos de la mayo­ría. ¡Los cul­pa­bles han gana­do, las víc­ti­mas pagan! Esta lógi­ca, que sub­ya­ce en todos los tex­tos fun­da­do­res de la Unión Euro­pea, comen­zan­do por el Pac­to de Esta­bi­li­dad y Cre­ci­mien­to, debe ata­car­se direc­ta­men­te: no se pue­de sos­te­ner. El obje­ti­vo prio­ri­ta­rio debe ser otra Euro­pa basa­da en la coope­ra­ción entre los Esta­dos y la soli­da­ri­dad entre los pue­blos. Para ello, las polí­ti­cas pre­su­pues­ta­rias y fis­ca­les no deben ser uni­for­mes, ya que las eco­no­mías euro­peas pre­sen­tan gran­des dife­ren­cias, pero hay que coor­di­nar­las para que final­men­te sur­ja una nive­la­ción «por arri­ba». Hay que impo­ner polí­ti­cas glo­ba­les a esca­la euro­pea que inclu­yan inver­sio­nes públi­cas masi­vas para la crea­ción de empleo públi­co en áreas cla­ves [de los ser­vi­cios comu­ni­ta­rios a las ener­gías reno­va­bles, de la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co a los sec­to­res socia­les básicos].

Esta otra Euro­pa demo­cra­ti­za­da debe, según el CADTM, tra­ba­jar para impo­ner prin­ci­pios no nego­cia­bles: el for­ta­le­ci­mien­to de la jus­ti­cia fis­cal y social, deci­sio­nes diri­gi­das a ele­var el nivel y la cali­dad de vida de sus habi­tan­tes, el desar­me y la reduc­ción radi­cal del gas­to mili­tar [inclui­da la reti­ra­da de las tro­pas euro­peas de Afga­nis­tán y la sali­da de la OTAN], optar por ener­gías sos­te­ni­bles sin recu­rrir a la nuclear, recha­zo de los orga­nis­mos modi­fi­ca­dos gené­ti­ca­men­te [OGM]. Tam­bién debe aca­bar resuel­ta­men­te con su polí­ti­ca de for­ta­le­za sitia­da fren­te a los inmi­gran­tes y con­ver­tir­se en un socio jus­to y ver­da­de­ra­men­te soli­da­rio con los pue­blos del Sur del planeta.

Tra­du­ci­do para Rebe­lión por Jor­ge Aldao y Caty R.

notes arti­cles:

|1| Ver http://​www​.cadtm​.org/​J​u​n​t​o​s​-​p​a​r​a​-im… En este artícu­lo recu­pe­ra­mos estas ocho pro­pues­tas, las actua­li­za­mos y las desarrollamos.

|2| Ver, de Éric Tous­saint, Ban­co Mun­dial. El gol­pe de Esta­do per­ma­nen­te, capí­tu­lo 4.

|3| Pen­sa­mos en Irlan­da, que apli­ca una tasa sólo del 12,5% sobre los bene­fi­cios de las sociedades.

|4| Hay que seña­lar que esa tasa del 90% se impu­so a los ricos a par­tir de la pre­si­den­cia de Fran­klin Roo­se­velt en Esta­dos Uni­dos en los años 1930.

|5| Ver, de Éric Tous­saint, La Cri­sis glo­bal, Edi­to­rial de las Madres de la Pla­za de Mayo, Bue­nos Aires, 2010, capí­tu­lo 4.

|6| Las ven­tas a des­cu­bier­to per­mi­ten espe­cu­lar sobre la baja­da de un títu­lo ven­dien­do final­men­te dicho títu­lo cuan­do ni siquie­ra se tie­ne. Las auto­ri­da­des ale­ma­nas han prohi­bi­do las ven­tas a des­cu­bier­to mien­tras que las auto­ri­da­des fran­ce­sas y las de otros paí­ses se opo­nen a esa medida.

infos arti­cle
URL: http://​www​.cadtm​.org

Éric TOUSSAINT, doc­tor en Cien­cias Polí­ti­cas de la Uni­ver­si­dad de Liè­ge ‑Bél­gi­ca- y de la Uni­ver­si­dad Paris VIII – Francia‑, Maî­tre de con­fé­ren­ces en la Uni­ver­si­dad de Liè­ge (Bél­gi­ca), pre­si­den­te del Comi­té para la Anu­la­ción de la Deu­da del Ter­cer Mun­do – Bélgicawww.cadtm.org, miem­bro del Con­se­jo Inter­na­cio­nal del Foro Social Mun­dial y de la Comi­sión Pre­si­den­cial de Audi­to­ría Inte­gral de la Deu­da (CAIC) de Ecua­dor, miem­bro del Con­se­jo Cien­tí­fi­co de ATTAC Fran­ce. Autor de La Cri­sis glo­bal, Edi­to­rial de las Madres de la Pla­za de Mayo, Bue­nos Aires, 2010; Una mira­da al retro­vi­sor. El neo­li­be­ra­lis­mo des­de sus orí­ge­nes has­ta la actua­li­dad, Edi­to­rial Ica­ria, Bar­clo­na, 2010; Ban­co del sur y Nue­va cri­sis inter­na­cio­nal, Edi­to­rial Vie­jo Topo (Bar­ce­lo­na), 2007 ; Edi­to­rial Abya-Yala (Qui­to), 2007 ; Edi­to­rial Obser­va­to­rio DESC, La Paz, 2007). Co-autor con Damien Millet de 60 preguntas/​60 Res­pues­tas sobre la deu­da, el Fmi y el Ban­co mun­dial, Ica­ria-Inter­mon, Bar­ce­lo­na, 2010.

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