La par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na, pros­cri­ta – Juan Mari Zulai­ka

En polí­ti­ca sufri­mos una repre­sión total: la ile­ga­li­za­ción, un férreo apartheid que con­de­na a la clan­des­ti­ni­dad a milla­res de ciu­da­da­nos. En la polí­ti­ca corrien­te, por ejem­plo, en las rela­cio­nes con el Ayun­ta­mien­to, tam­bién nos tro­pe­za­mos con toda suer­te de obs­tácu­los. En Bil­bao la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na está de moda, más aún en vís­pe­ra de las Elec­cio­nes Muni­ci­pa­les. El Con­sis­to­rio le dedi­ca jor­na­das y orques­ta cam­pa­ñas, como ésa de «Ima­gi­na Otxar­koa­ga», mien­tras asis­te indi­fe­ren­te al atro­pe­llo de pro­ce­sos modé­li­cos de par­ti­ci­pa­ción, como el de Ira­la recla­man­do la Dorretxea para cen­tro cul­tu­ral

La con­ce­ja­la del área de par­ti­ci­pa­ción, decla­ra­ba: «Todos, aso­cia­cio­nes, ciu­da­da­nos y Con­sis­to­rio deben tra­ba­jar al uní­sono». Entu­sias­ma­do el corres­pon­sal, titu­ló así el repor­ta­je: «Veci­nos, el 5º Poder». ¿Surrea­lis­ta, no? Nos cons­ta que Bil­bao pun­túa muy por detrás de otras capi­ta­les del Esta­do en cuan­to a par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na. Azku­na tan con­de­co­ra­do, no se mere­ce ni un «itu­rri» en este aspec­to.

Nos espe­ran dos acon­te­ci­mien­tos impor­tan­tes: las Elec­cio­nes Muni­ci­pa­les y la Revi­sión del Plan Gene­ral de Orde­na­ción Urba­na de Bil­bao (PGOU). Fren­te a ellos caben dos res­pues­tas: 1. La par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na ter­mi­na con la pape­le­ta en las urnas, dele­gan­do en el Con­sis­to­rio la ges­tión. 2. Apar­te de ele­gir a los repre­sen­tan­tes polí­ti­cos, la ciu­da­da­nía pue­de y debe con­tro­lar a la Cor­po­ra­ción, plan­tean­do sus rei­vin­di­ca­cio­nes por todos los medios.

Nues­tra pos­tu­ra, lógi­ca­men­te, es la segun­da. No pode­mos dejar a los edi­les a su albur. Las pro­pias ins­ti­tu­cio­nes entien­den que deben con­tar con la ciu­da­da­nía y des­pués de la dic­ta­du­ra se han dota­do de órga­nos que supues­ta­men­te encau­cen la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na. Por des­ta­car dos, están los Con­se­jos de Dis­tri­to, ocho en Bil­bao y el Con­se­jo Ase­sor de Pla­nea­mien­to Urba­nís­ti­co. ¿Sir­ven para algo? ¿Fun­cio­nan?

Hace un año el TSJPV sen­ten­ció a favor de los veci­nos de El Canal con­tra unas actua­cio­nes del Con­sis­to­rio, en rela­ción a la ope­ra­ción urba­nís­ti­ca del entorno de Zorro­zau­rre y El Canal. La razón fue que el Con­sis­to­rio des­cui­dó el obli­ga­do infor­me del Con­se­jo Ase­sor. Por una vez vemos al poder judi­cial poner­se del lado del ciu­da­dano. Pero, sólo ha sido una excep­ción que con­fir­ma la regla. La regla es que estos órga­nos para la par­ti­ci­pa­ción son meros ten­tácu­los del Con­sis­to­rio.

Bási­ca­men­te están cons­ti­tui­dos por los edi­les elec­tos en pro­por­ción a sus votos. El res­to de par­ti­ci­pan­tes son nom­bra­dos direc­ta­men­te por la Jun­ta Muni­ci­pal o por aso­cia­cio­nes no polí­ti­cas, desig­na­das tam­bién por la Jun­ta. Sobre todo, los Con­se­jos de Dis­tri­to son una répli­ca del Con­sis­to­rio, un clono. Las con­vo­ca­to­rias, el orden del día, las actas son hilos mane­ja­dos por los polí­ti­cos. Sir­ven para apro­bar lo apro­ba­do y echar balo­nes fue­ra. Los tre­ce voca­les polí­ti­cos tie­nen voz y voto, el res­to sólo voz. ¿En estas con­di­cio­nes, pode­mos apos­tar por los Con­se­jos de Dis­tri­to? A mi modo de ver, antes que nada habría­mos de exi­gir su demo­cra­ti­za­ción de fon­do y for­ma.

En cuan­to al Con­se­jo Ase­sor de Pla­nea­mien­to Urbano, bien haría éste en con­si­de­rar, entre otros, el docu­men­to de la Fede­ra­ción de AA.VV. cara a la revi­sión del Plan Gene­ral de Orde­na­ción Urba­nís­ti­ca, «Bil­bao, la Ciu­dad que que­re­mos», don­de se decla­ra el final del ciclo del desa­rro­llo urba­nís­ti­co de Bil­bao como esca­pa­ra­te turís­ti­co y el cam­bio al nue­vo ciclo de desa­rro­llo armo­nio­so de los barrios de la peri­fe­ria, cubrien­do las defi­cien­cias de ser­vi­cios y huma­ni­zan­do las resi­den­cias masi­vas.

El mode­lo de desa­rro­llo urba­nís­ti­co de Aban­do-Iba­rra ha ele­va­do el caché de Bil­bao, pero ¿a cam­bio de qué? ¿Los cien­tos de vivien­das de super­lu­jo, resuel­ven algún pro­ble­ma de vivien­da? Las áreas de actua­ción urba­nís­ti­ca pen­dien­tes, como Zorro- zau­rre-El Canal, Basur­to, Ira­la-Rekal­de, etc. debe­rán aten­der otros pará­me­tros, más socia­les y menos espe­cu­la­ti­vos. Lo malo es que se ha hipo­te­ca­do todo el sue­lo, o casi todo.

Ello es tan gra­ve y peli­gro­so, Sr. Azku­na, como la hipo­te­ca finan­cie­ra. Habría que recon­si­de­rar los usos del sue­lo post­in­dus­trial tan ale­gre y ale­vo­sa­men­te reca­li­fi­ca­do para vivien­da. Como decía­mos al prin­ci­pio, hay un hecho aún más trau­má­ti­co y fun­da­men­tal a denun­ciar en vís­pe­ras de las elec­cio­nes.

¿Cómo se pue­de negar a una impor­tan­te fran­ja de ciu­da­da­nos el dere­cho a repre­sen­tar y par­ti­ci­par en ellas, ale­gan­do argu­men­tos recha­za­dos ya por el pro­pio Cons­ti­tu­cio­nal? Con­fia­mos que el 22 mayo una amplia repre­sen­ta­ción de Bil­du lle­ve aire res­pi­ra­ble más social y demo­crá­ti­co a los con­sis­to­rios ile­gí­ti­ma­men­te muti­la­dos.

.* JUAN MARI ZULAIKA | MIEMBRO DE LA FEDERACIÓN DE AAVV DE BILBO

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