Abe­rri Egu­na 2011 – Eus­kal Herri­ko Komu­nis­tak

Con el Abe­rri Egu­na a la vuel­ta de la esqui­na, cabe pre­gun­tar­se si el pró­xi­mo domin­go se cele­bra el día de la Patria vas­ca en sin­gu­lar, como obje­ti­vo polí­ti­co, o por el con­tra­rio, exis­te más de una patria como rei­vin­di­ca­ción polí­ti­ca y social.

Qué duda cabe que des­de hace bas­tan­tes años vie­nen defi­nién­do­se, cada vez con más niti­dez en los hechos, dos “mode­los” de patria dis­tin­tos, enfren­ta­dos en nume­ro­sas oca­sio­nes en lo coti­diano.

Hay una rei­vin­di­ca­ción de la patria que se auto­de­fi­ne como posi­bi­lis­ta, argu­men­tan­do que es nece­sa­rio el avan­ce gra­dual en cotas de auto­go­bierno (de carác­ter regio­nal) para poder lle­gar al espe­ra­do esce­na­rio de la crea­ción de un esta­do pro­pio. Pero la reali­dad de los actos que acom­pa­ñan estas afir­ma­cio­nes está muy lejos de ser cohe­ren­tes con ella.

Des­pués de más de trein­ta años de auto­no­mis­mo recor­ta­do y vapu­lea­do, hemos lle­ga­do a una situa­ción en la que se per­ci­be, con cla­ri­dad meri­dia­na, que los “Esta­tu­tos vas­con­ga­do y nava­rro” no dan más de si.

Rei­vin­di­ca­dos aho­ra tam­bién por quie­nes en su día los recha­za­ron por “sepa­ra­tis­tas”, se encuen­tran total­men­te blo­quea­dos por la Cons­ti­tu­ción espa­ño­la que, rein­ter­pre­ta­da de mane­ra cada vez más res­tric­ti­va y tota­li­ta­ria, esta­ble­ce de mane­ra con­tun­den­te los lími­tes a los que pue­de aspi­rar y que no son otros que los de la inclu­sión for­zo­sa en la ¨”Patria espa­ño­la úni­ca e indi­vi­si­ble”.

Pero lo real­men­te preo­cu­pan­te no es tan­to el hecho de que los pode­res del esta­do mar­quen los lími­tes de las aspi­ra­cio­nes nacio­na­les vas­cas, negan­do la sobe­ra­nía del pue­blo vas­co a ser el úni­co suje­to de dere­cho en la arti­cu­la­ción de su futu­ro polí­ti­co y social. Lo alar­man­te es que las éli­tes que defien­den la “vía esta­tu­ta­ria” avan­cen en un enten­di­mien­to cada vez mayor con la oli­gar­quía espa­ño­la y sus repre­sen­tan­tes polí­ti­cos (PP-PSOE) en las mate­rias de carác­ter eco­nó­mi­co (Con­cier­to y Con­ve­nio) y polí­ti­co que más direc­ta­men­te afec­tan a la inmen­sa mayo­ría del pue­blo vas­co o de su ciu­da­da­nía, como dicen aho­ra.

Que las sucur­sa­les del PPSOE en los terri­to­rios vas­cos de hegoal­de man­ten­gan esa posi­ción no pue­de ser moti­vo de extra­ñe­za, pero que el PNV-UPN, auto-depo­si­ta­rios de las “esen­cias patrias” hayan veni­do sien­do un apo­yo impres­cin­di­ble para lle­var a cabo y ven­der como nece­sa­ria la mayor agre­sión a los dere­chos de los tra­ba­ja­do­res, la acep­ta­ción del saqueo de las arcas públi­cas y el des­man­te­la­mien­to cre­cien­te de las tími­das con­quis­tas socia­les logra­das en años de lucha, no pue­de enten­der­se de nin­gu­na for­ma en cla­ve regio­na­lis­ta y mucho menos aber­tza­le.

Cada vez más se cons­ta­ta el gra­do de vin­cu­la­ción cre­cien­te entre los intere­ses eco­nó­mi­cos, socia­les y, por ende, polí­ti­cos entre el sec­tor domi­nan­te de la bur­gue­sía vas­ca y la oli­gar­quía espa­ño­la. La defi­ni­ción del PNV como el Par­ti­do del Nego­cio Vas­co y de UPN como la Unión de Padri­nos para el Nego­cio, son cali­fi­ca­ti­vos que ilus­tran de mane­ra cla­ra la evi­den­cia.

Pero no es sola­men­te en el terreno direc­ta­men­te rela­cio­na­do con la eco­no­mía don­de se mani­fies­ta la cola­bo­ra­ción nece­sa­ria entre la bur­gue­sía vas­ca, repre­sen­ta­da bási­ca­men­te por el PNV-UPN, y la oli­gar­quía espa­ño­la, con el Esta­do espa­ñol como garan­te, sino en el terreno más des­ca­ra­da­men­te polí­ti­co.

No se pue­de olvi­dar el papel juga­do por el PNV-UPN al fren­te de las con­se­je­rías de inte­rior y comu­ni­ca­ción duran­te más de dos déca­das.

En cual­quier caso, el mode­lo de Patria laten­te en sus dis­cur­sos polí­ti­cos (que no en sus esfuer­zos para mate­ria­li­zar­lo) con­tras­ta con su polí­ti­ca de supe­di­ta­ción de los dere­chos y nece­si­da­des de la gran mayo­ría del pue­blo vas­co (la cla­se tra­ba­ja­do­ra) a los intere­ses de esa mino­ría que recla­ma para sí, poco menos que por dere­cho divino, los pri­vi­le­gios que con­si­de­ra inhe­ren­tes a su ges­tión.

No des­cu­bri­mos nada si seña­la­mos que hay otro pro­yec­to de Patria basa­do en la Cons­truc­ción nacio­nal de Eus­kal Herria, enten­di­do como pro­ce­so aglu­ti­nan­te de las orga­ni­za­cio­nes, cul­tu­ras y movi­mien­tos polí­ti­cos y socia­les que en la lucha por la defen­sa de los dere­chos socia­les, avan­za sin pau­sa hacia ese hori­zon­te desea­do de la cons­truc­ción de una Repú­bli­ca socia­lis­ta vas­ca.

Sí nos pare­ce útil seña­lar que el momen­to polí­ti­co en que se encuen­tra el pro­ce­so de Cons­truc­ción nacio­nal vie­ne de un pro­ce­so con carac­te­rís­ti­cas muy pre­ci­sas y que avan­za hacia otro con gran­des posi­bi­li­da­des y espe­ran­zas, pero tam­bién con algu­nas incer­ti­dum­bres. La bru­tal ofen­si­va mediá­ti­ca que diri­ge la acción polí­ti­ca con­tra la izquier­da aber­tza­le, bus­ca influir en su inme­dia­to desa­rro­llo, ata­can­do los aspec­tos que la han defi­ni­do como más revo­lu­cio­na­rios, tan­to en el fon­do como en la for­ma.

La Cons­truc­ción nacio­nal en la cla­ve del pro­ce­so hacia la inde­pen­den­cia y el socia­lis­mo es la peor pesa­di­lla que pue­den tener el Régi­men espa­ñol y fran­cés, el Impe­ria­lis­mo que los carac­te­ri­za y el sis­te­ma socio­po­lí­ti­co que los diri­ge.

Por eso enten­de­mos que “lo nacio­nal” y “lo social” no son dos mon­to­nes que, como el cemen­to y la are­na, se pue­dan mez­clar como ele­men­tos sepa­ra­dos según con­ven­ga la con­sis­ten­cia de la mez­cla.

La poten­cia­li­dad de la lucha por la inde­pen­den­cia tie­ne su garan­tía en el hecho de que ade­más lo es por una socie­dad socia­lis­ta. Sin ese doble carác­ter todas las luchas y sacri­fi­cios rea­li­za­dos resul­ta­rían esté­ri­les.

El sal­to cua­li­ta­ti­vo que la izquier­da aber­tza­le está rea­li­zan­do deman­da­rá com­ple­jas com­bi­na­cio­nes de acción polí­ti­ca y social y las ade­cua­cio­nes orga­ni­za­ti­vas nece­sa­rias.

Lo más cons­cien­te y espe­ran­za­dor de los pue­blos de Euro­pa hace tiem­po que tie­nen pues­tos sus ojos en nues­tro peque­ño País.

Eus­kal Herri­ko Komu­nis­tak (EHK)

20 abril 2011

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