IRAK: Quie­ro ocu­par­te para siempre

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Yaaaaa vol­vió! Cada vez que reapa­re­ce estruen­do­sa­men­te el clérigo/​político nacio­na­lis­ta chií ira­quí Muq­ta­da al-Sadr, el esta­blish­ment esta­dou­ni­den­se tiem­bla como un sau­ce llo­rón, mien­tras los medios cor­po­ra­ti­vos des­em­pol­van la usual retó­ri­ca del “incen­dia­rio clé­ri­go radi­cal, anti­es­ta­dou­ni­den­se, ami­go de Irán”.

El sába­do pasa­do hizo ocho años que des­tru­ye­ron el régi­men de Sadam Hus­sein en Irán; los sade­ris­tas chiíes y la mayo­ría de los suníes con­si­de­ran el 9 de abril como el día igno­mi­nio­so en el que Iraq fue ane­xa­do por Washing­ton. Iraq es esa nación ára­be que vivió bajo una zona de exclu­sión aérea duran­te una déca­da y que lue­go sufrió la des­truc­ción por el Pen­tá­gono de casi toda su socie­dad e infra­es­truc­tu­ra (el Washing­ton neo­con­ser­va­dor soñó con recons­truir­la, en bus­ca de beneficios).

Por lo tan­to lo que los sade­ris­tas envia­ron como tar­je­ta de rega­lo a los “libe­ra­do­res” dice: más vale que os vayáis de nues­tro país antes de que aca­be 2011, para siem­pre, tal como fue acor­da­do. O vol­ve­rá una de las peo­res pesa­di­llas del Pen­tá­gono: un Ejér­ci­to Mah­di resur­gi­do, reor­ga­ni­za­do, que desa­rro­lle tác­ti­cas de guerrilla.

El men­sa­je de la tar­je­ta de rega­lo de Muq­ta­da –sigue estu­dian­do teo­lo­gía en la ciu­dad san­ta ira­ní de Qom– fue entre­ga­do a tra­vés de su por­ta­voz Salah al-Obai­di y res­pal­da­do por una mar­cha de un millón de per­so­nas por Bag­dad. Las masas lle­ga­ron de todo el sur de Iraq y de la pro­vin­cia Diya­la en el este (las mul­ti­tu­des fue­ron más peque­ñas por­que las fuer­zas de segu­ri­dad cerra­ron calles y puen­tes que lle­va­ban a la mani­fes­ta­ción cer­ca de una base mili­tar de EE.UU.)

El men­sa­je lle­gó con gran exac­ti­tud, jus­to un día antes de que el jefe del Pen­tá­gono, Robert Gates, visi­ta­ra el nor­te de Iraq para con­ven­cer al gobierno de Nuri al-Mali­ki de que, bueno, van a seguir ocu­pan­do el país inde­fi­ni­da­men­te. Para enton­ces, el Depar­ta­men­to de Esta­do ya había anun­cia­do que que­ría man­te­ner un ejér­ci­to de mer­ce­na­rios y lo que equi­val­dría a miles de buró­cra­tas en la mayor emba­ja­da esta­dou­ni­den­se del mun­do. Los mer­ce­na­rios supues­ta­men­te pro­te­ge­rán a los buró­cra­tas. Y hable­mos de excep­cio­na­lis­mo estadounidense.

Según Muq­ta­da: “Lo pri­me­ro que hare­mos es esca­lar la acti­vi­dad de resis­ten­cia mili­tar y reac­ti­var el Ejér­ci­to Mah­di en una nue­va decla­ra­ción que se publi­ca­rá pos­te­rior­men­te… Segun­do esca­lar la resis­ten­cia pací­fi­ca y públi­ca median­te sen­ta­das.” De modo que si EE.UU. se que­da, Muq­ta­da con­ver­ti­rá Bag­dad en una gigan­tes­ca Pla­za Tah­rir –con el aña­di­do de que los coman­dos pon­drán roja la Zona Ver­de y con­de­na­rán a los con­tra­tis­tas a la con­di­ción de víc­ti­mas del trá­fi­co en las carre­te­ras. La gran revuel­ta ára­be de 2011 se rein­ven­ta con­ti­nua­men­te en una miría­da de formas.

Cual­quie­ra que hubie­ra apos­ta­do seria­men­te hace algu­nos años a que Washing­ton haría todos los esfuer­zos posi­bles por redac­tar el Acuer­do de Esta­tus de Fuer­zas (SOFA, por sus siglas en inglés) que fir­mó con Iraq, debe haber lle­ga­do a ser ban­que­ro inver­sio­nis­ta en Wall Street.

El SOFA fue fir­ma­do por el ex pre­si­den­te Geor­ge W Bush en noviem­bre de 2008. Según el tex­to todos los mili­ta­res de EE.UU., más su per­so­nal civil, debían salir de Iraq antes del 31 de diciem­bre de 2011 a media­no­che. Si Washing­ton no cum­ple ese acuer­do, EE.UU. esta­rá téc­ni­ca­men­te en gue­rra con Iraq –los sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses están des­ple­ga­dos ile­gal­men­te, sin el con­sen­ti­mien­to del Con­gre­so de EE.UU.

No hay nin­gu­na evi­den­cia en abso­lu­to de que este SOFA se vaya a modi­fi­car antes del pla­zo fija­do, aun­que el gobierno de Mali­ki, bajo extre­ma pre­sión, podría lle­gar a pedir al gobierno de Barack Oba­ma que amplíe la ocu­pa­ción. Pero para hacer­lo, Mali­ki nece­si­ta a los sade­ris­tas, que for­man par­te del gobierno.

Por lo tan­to, el men­sa­je de Muq­ta­da es real­men­te una seria adver­ten­cia a Mali­ki. Y a pro­pó­si­to, no se tra­ta solo de que se vayan 47.000 sol­da­dos de EE.UU.; se tra­ta del fin del capí­tu­lo de Iraq en el impe­rio esta­dou­ni­den­se de bases mili­ta­res (hubo otras mani­fes­ta­cio­nes el sába­do cer­ca de bases de EE.UU. en Kir­kuk, Shi Qar, y Al-Asad en la pro­vin­cia Anbar.

No es sor­pren­den­te que tan­to el gobierno de Oba­ma como el Pen­tá­gono estén en aler­ta roja, El vice­pre­si­den­te Joe Biden lla­mó urgen­te­men­te a Mali­ki des­pués de que Gates aban­do­nó Iraq para man­te­ner la pre­sión. Algu­nos par­la­men­ta­rios ira­quíes, por su par­te, sub­ra­yan que cual­quier amplia­ción ten­dría que ser apro­ba­da por el par­la­men­to. Y Muha­mad Sal­man, del par­ti­do suní Ira­qi­ya (la mayo­ría de los suníes son nacio­na­lis­tas ira­quíes que tam­bién quie­ren que EE.UU. se vaya) ya ha habla­do de un refe­ren­do popular.

Se supo­nía que el pro­pio SOFA debía ser apro­ba­do por refe­ren­do (nun­ca tuvo lugar). En bre­ve, los úni­cos pro­ta­go­nis­tas que quie­ren que EE.UU. se que­de son los mili­ta­res en Kur­dis­tán ira­quí ‑quie­nes temen que los pue­dan domi­nar los ira­quíes árabes.

Esen­cial­men­te, Washing­ton está des­con­cer­ta­do en su reac­ción ante el teje­ma­ne­je de la Casa de Saud en Bah­réin –una con­tra­rre­vo­lu­ción impla­ca­ble que impo­ne su mar­ca intolerante/​represora/​militarista del Islam suní con­tra los chiíes en todo el Gol­fo. La cóle­ra que sien­ten los chiíes del Gol­fo es com­par­ti­da por los chiíes ira­quíes; pero de ahí a supo­ner que Irán aumen­te su influen­cia con ellos no es un hecho dado. El gobierno de Mali­ki está pró­xi­mo a Irán, pero eso no impli­ca que si se van los esta­dou­ni­den­ses del terreno, Bag­dad vaya a con­ver­tir­se en un pro­tec­to­ra­do de Teherán.

Los chiíes ira­quíes tam­bién acu­san ruti­na­ria­men­te a los waha­bíes acau­da­la­dos de Ara­bia Sau­dí y de los Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos (EAU) de haber finan­cia­do gue­rri­llas suníes de la línea dura duran­te la gue­rra civil de Iraq entre 2005 y 2007 (una afir­ma­ción que con­fir­mé en la épo­ca en Bagdad).

Sobre todo Washing­ton se preo­cu­pa por el futu­ro de la Quin­ta Flo­ta de EE.UU. en Bah­réin. A juz­gar por las manio­bras sau­díes, no pare­ce que la base se vaya a ir a nin­gún otro sitio; inclu­so si lo hicie­ra, se pue­de apos­tar a que Qatar o los EAU esta­rían más que feli­ces de aceptarla.

El resul­ta­do final es que la mayo­ría de los ira­quíes, suníes y chiíes, quie­ren que EE.UU. haga sus male­tas y se vaya el 31 de diciem­bre. En el caso impro­ba­ble de que Bag­dad qui­sie­ra segu­ri­dad aérea (¿con­tra quién? ¿La Casa de Saud?), EE.UU. podría pre­sen­tar una posi­bi­li­dad des­de la base al-Udeid en Qatar. El gobierno de Mali­ki no es sui­ci­da; olvi­dad una amplia­ción del SOFA. Des­de el 31 de diciem­bre de 2011, el trá­gi­co capí­tu­lo ira­quí del impe­rio mun­dial de bases de EE.UU. habrá ter­mi­na­do finalmente.

Asia Times On Line /​Rebelión.org

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