San­tia­go Alba Rico y Alma Allen­de, ¿qué? – Mikel Arizaleta

El 24 de febre­ro del 2011 ama­ne­cis­teis con una pre­gun­ta tem­pra­na: “¿Qué pasa con Libia? Y una refle­xión: “Del mun­do ára­be a Amé­ri­ca latina.

Decíais que “no hay en los levan­ta­mien­tos popu­la­res ára­bes ni aso­mo de socia­lis­mo, pero tam­po­co de isla­mis­mo ni ‑lo más impor­tan­te- de seduc­ción euro­cén­tri­ca: se tra­ta al mis­mo tiem­po de una revuel­ta eco­nó­mi­ca y de una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca, nacio­na­lis­ta y anti­co­lo­nial, lo que abre de pron­to, cua­ren­ta años des­pués de su derro­ta, una ines­pe­ra­da opor­tu­ni­dad para las izquier­das socia­lis­tas y pan­ara­bis­tas de la región”.

Pasó ya el invierno y flo­re­ció la pri­ma­ve­ra, ha pasa­do un mes lar­go de gue­rra y tiros y hoy me gus­ta­ría una refle­xión vues­tra sobre la afir­ma­ción que enton­ces dejas­teis escri­ta al lec­tor, por­que sobre el tema hay bas­tan­te baru­llo y polvo.

Escri­bíais: “Habrá que opo­ner­se a cual­quier inje­ren­cia occi­den­tal, pero no creo, sin­ce­ra­men­te, que la OTAN vaya a inva­dir Libia; lo que sí nos pare­ce es que esta ame­na­za, ape­nas apun­ta­da, tie­ne el efec­to de enre­dar y embo­rro­nar el cam­po anti­im­pe­ria­lis­ta, y esto has­ta el pun­to de hacer­nos olvi­dar algo que sí debe­ría­mos saber: quién es Gada­fi. Olvi­dar­lo pue­de pro­du­cir al menos tres efec­tos terri­bles: rom­per los lazos con los movi­mien­tos popu­la­res ára­bes, dar legi­ti­mi­dad a las acu­sa­cio­nes con­tra Vene­zue­la y Cuba y «repres­ti­giar» el muy daña­do dis­cur­so demo­crá­ti­co impe­ria­lis­ta. Todo un triun­fo, sin duda, para los intere­ses impe­ria­lis­tas en la región.”

Olvi­dar que nues­tros gobier­nos son cri­mi­na­les de gue­rra es repe­tir el jui­cio mili­tar de Nurem­berg, jus­ti­cia en una gue­rra o inter­ven­ción mili­tar no es que los ven­ce­do­res juz­guen y con­de­nen a los cri­mi­na­les ven­ci­dos, sino que se con­de­ne a los cri­mi­na­les de gue­rra, que nor­mal­men­te se hallan en mayor cuan­tía entre los ven­ce­do­res que entre los ven­ci­dos. USA, Euro­pa, la OTAN, nues­tros gobier­nos… expor­ta­ron de nue­vo gue­rra fue­ra para sal­va­guar­dar sus intere­ses eco­nó­mi­cos en casa. Y su rapi­ña lo ven­den a necios como ayu­da humanitaria.

Sos­te­níais: “No es la OTAN quien está bom­bar­dean­do a los libios sino Gada­fi. “Fusil con­tra fusil” es la can­ción de la revo­lu­ción; “misil con­tra civil” es algo que no pode­mos acep­tar y que, aún antes de hacer­nos pre­gun­tas, debe­mos con­de­nar con toda ener­gía e indig­na­ción. Pero hagá­mo­nos tam­bién las pre­gun­tas. Por­que si nos hace­mos pre­gun­tas, las res­pues­tas que tene­mos ‑por pocas que sean- demues­tran ade­más de qué lado deben estar en estos momen­tos los revo­lu­cio­na­rios del mun­do. Oja­lá cai­ga Gada­fi ‑hoy mejor que maña­na- y Amé­ri­ca Lati­na com­pren­da que lo que ocu­rre en estos momen­tos en el mun­do ára­be tie­ne que ver, no con los pla­nes maquia­vé­li­cos de la UE y EEUU (que sin duda manio­bran en la som­bra), sino con los pro­ce­sos abier­tos en Nues­tra Amé­ri­ca, la de todos, la del ALBA y la dig­ni­dad, des­de prin­ci­pios de los años 90, siguien­do la este­la de la Cuba de 1958. La opor­tu­ni­dad es gran­de y pue­de ser la últi­ma para rever­tir defi­ni­ti­va­men­te la actual rela­ción de fuer­zas y ais­lar a las poten­cias impe­ria­lis­tas en un nue­vo mar­co glo­bal. No cai­ga­mos en una tram­pa tan fácil. No des­pre­cie­mos a los ára­bes.”

Cla­ma­bais: ¡Oja­lá cai­ga Gada­fi! Un mes des­pués, vis­ta la inter­ven­ción de gue­rra y muer­te, los cam­pos de con­cen­tra­ción de agua, des­pre­cio y cosa con los que Euro­pa aco­ge a los afri­ca­nos, que huyen de la gue­rra y la muer­te, me uno a vues­tro deseo con un oja­lá cai­gan nues­tros gobier­nos, por cri­mi­na­les. Trá­gi­co aquel 11 de mar­zo del 2004, jue­ves, en Madrid en el que murie­ron 191 per­so­nas. El jui­cio, que comen­zó el 15 de febre­ro, con­clu­yó en la Audien­cia Nacio­nal el 2 de julio de 2007, tras 57 sesio­nes, des­pués de cua­tro meses y medio y seña­lan­do con el dedo índi­ce a 28 per­so­nas. ¿Para cuán­do el jui­cio de con­de­na y cár­cel para los cri­mi­na­les, que nos gobiernan?

Si el fukushi­ma nos ha reve­la­do de nue­vo la men­ti­ra, la fal­se­dad y el des­pre­cio humano de la ener­gía nuclear y sus após­to­les, Libia nos mues­tra la corrup­ción y la cri­mi­na­li­dad de nues­tros gobier­nos. Derri­bar­los se ha con­ver­ti­do en deber humano si no quie­re con­ver­tir­se en sos­pe­cha cola­bo­ra­cio­nis­ta por nues­tra parte.

San­tia­go Alba Rico y Alma Allen­de, de voso­tros espe­ra­mos una nue­va y sabia refle­xión, nue­vas pre­gun­tas y, qui­zá, algún humano retracto.

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