Alí Rodrí­guez: El colap­so de la OPEP sería una derro­ta catas­tró­fi­ca – Cuba­de­ba­te

Alí Rodríguez Araque, ministro de Energía Eléctrica de Venezulea, conversa con Cubadebate. (Foto: Archivo)

Alí Rodrí­guez Ara­que, minis­tro de Ener­gía Eléc­tri­ca de Vene­zue­la, con­ver­sa con Cuba­de­ba­te. (Foto: Archi­vo)

Alí Rodrí­guez, el Minis­tro del Poder Popu­lar para la Ener­gía Eléc­tri­ca de Vene­zue­la, estu­vo bre­ve­men­te en Cuba esta sema­na. Eru­di­to en cues­tio­nes petro­le­ras, mar­xis­ta de pro­fun­dos cono­ci­mien­tos teó­ri­cos y con­ver­sa­dor fas­ci­nan­te, Alí tie­ne la capa­ci­dad de hacer­se enten­der en las cues­tio­nes más com­ple­jas de este mun­do has­ta con las pie­dras. Es un lujo que acce­da a con­ver­sar con Cuba­de­ba­te pre­ci­sa­men­te sobre el tema petro­le­ro, el ver­da­de­ro leit­mo­tiv que ha lle­va­do a la coa­li­ción impe­rial al zafa­rran­cho de Libia, nue­va inva­sión en el Medio Orien­te dis­fra­za­da, para variar, de cíni­cos pre­tex­tos huma­ni­ta­rios.

Petró­leo, el obje­to del deseo
-¿Qué tan anti­gua es la lucha por el con­trol de la ener­gía?

-El ser humano ha reque­ri­do ener­gía a lo lar­go de toda su exis­ten­cia, pero con el desa­rro­llo de las indus­trias capi­ta­lis­ta, esa nece­si­dad se mul­ti­pli­có expo­nen­cial­men­te. Con el motor de com­bus­tión inter­na, la deman­da fue extra­or­di­na­ria. En la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial ya esta­ba pre­sen­te la lucha por los terri­to­rios petro­le­ros.

En la Segun­da Gue­rra Mun­dial, toda la ofen­si­va de Hitler por ocu­par Bakú, el cora­zón de la región petro­lí­fe­ra de la Unión Sovié­ti­ca, tenía una fuer­te moti­va­ción en el con­trol de la ener­gía. Los ale­ma­nes pro­du­cían gaso­li­na sin­té­ti­ca, a par­tir del car­bón, deci­si­vo para su maqui­na­ria de gue­rra. De enton­ces acá, en tan­to que el petró­leo sigue sien­do la prin­ci­pal fuen­te ener­gé­ti­ca del mun­do, los paí­ses que poseen este recur­so serán obje­to de la avi­dez de las gran­des poten­cias con­su­mi­do­ras de ener­gía, y muy par­ti­cu­lar­men­te de Esta­dos Uni­dos.

-Pero los pre­tex­tos para la inter­ven­ción siem­pre son otros.

-Gue­rras como las de Iraq, cuyo obje­ti­vo era el con­trol de sus rique­zas, se lan­za­ron tras pre­tex­tos tan absur­dos como que el gobierno de Sad­dam Hus­sein tenía armas de des­truc­ción masi­va. El pre­tex­to para inva­dir aho­ra a Libia no solo es absur­do, sino cíni­co: pro­te­ger a los ciu­da­da­nos de ese país. Lo que han hecho es inter­na­cio­na­li­zar el con­flic­to.

Des­de el mis­mo momen­to en que las gran­des poten­cias deci­den ata­car y apo­yar a las fuer­zas insur­gen­tes arma­das, inter­na­cio­na­li­zan el con­flic­to. Ya no es una gue­rra civil, es una gue­rra de carác­ter inter­na­cio­nal, de una gran coa­li­ción de poten­cias con­tra un peque­ño país que defien­de su sobe­ra­nía.

El inte­rés fun­da­men­tal en Libia es con­tro­lar su petró­leo
‑Hemos vis­to esta sema­na preo­cu­pa­cio­nes ante el entu­sias­mo de Esta­dos Uni­dos de armar a los rebel­des libios, una opo­si­ción que es cual­quier cosa menos pací­fi­ca.

-Ya lo han hecho. Los rebel­des tie­nen caño­nes, equi­pos pesa­dos, avio­nes, tan­ques, armas lige­ras de todo tipo. Con este inter­ven­ción en el con­flic­to, no pro­te­gen a la pobla­ción civil. El inte­rés fun­da­men­tal de la coa­li­ción impe­rial es con­tro­lar el petró­leo libio, que tie­ne una gran ven­ta­ja para las poten­cias occi­den­ta­les. No solo por la cali­dad del petró­leo de ese país, de los más livia­nos del mun­do y, por tan­to, los que más esca­sean, sino por la ubi­ca­ción geo­grá­fi­ca de ese país, cer­cano a Euro­pa.

Libia tie­ne la ven­ta­ja de lo que el vene­zo­lano Juan Pablo Pérez Alfon­zo ‑fun­da­dor de la Orga­ni­za­ción de Paí­ses Expor­ta­do­res de Petró­leo, OPEP- lla­ma­ba “la ren­ta geo­grá­fi­ca”. La pro­xi­mi­dad al mer­ca­do, en este caso Euro­pa, es una gran ven­ta­ja por­que aba­ra­ta los cos­tos del trans­por­te.

-Nada bueno trae este tipo de esca­la­da a los paí­ses inva­di­dos, pero ¿será bene­fi­cio­sa para los alia­dos de EEUU en la región?

-La inter­ven­ción de Occi­den­te, en par­ti­cu­lar de EEUU, en con­flic­tos inter­nos de los paí­ses del Medio Orien­te le ha traí­do en otros momen­tos gra­ves dolo­res de cabe­za. La inter­ven­ción de EEUU en la gue­rra en Afga­nis­tán, por ejem­plo, pro­vo­có gran­des pro­ble­mas en Ara­bia Sau­di­ta. Duran­te la inter­ven­ción sovié­ti­ca en Afga­nis­tán, EEUU for­zó a los paí­ses de la región a apo­yar a los tali­ba­nes, y a Osa­ma bin Laden, con­cre­ta­men­te. Pero cuan­do EEUU inva­dió Afga­nis­tán, no pudo uti­li­zar las bases en Ara­bia Sau­di­ta para bom­bar­dear a los tali­ba­nes. Des­ata­ron con­flic­tos de todo tipo.

En esos paí­ses, ade­más del petró­leo, con­flu­yen múl­ti­ples fac­to­res, a lo que se aña­de que es una región muy ines­ta­ble, don­de se mue­ve todo tipo de intere­ses. Cer­ca está tam­bién Corea del Nor­te, por el momen­to en “rece­so”, por­que ahí tam­bién están en jue­go los intere­ses de las gran­des poten­cias.

-¿Por qué ni Chi­na ni Rusia ejer­cie­ron su dere­cho al veto, que qui­zás habría demo­ra­do la inter­ven­ción mili­tar?

-En reali­dad, nun­ca lo han uti­li­za­do. El úni­co que ha ejer­ci­do el veto en el Con­se­jo de Segu­ri­dad es Esta­dos Uni­dos. Es un pri­vi­le­gio de EEUU. La úni­ca res­pues­ta que pue­de dar cual­quier ana­lis­ta a este cua­dro es que están en jue­go los intere­ses de las gran­des poten­cias. Todo lo demás son pre­tex­tos.

El petró­leo está en manos de los espe­cu­la­do­res
-¿La subi­da de los pre­cios del petró­leo en estos días tie­ne que ver con la inva­sión occi­den­tal a Libia?

-Los pre­cios del petró­leo no están deter­mi­na­dos por la ley de la ofer­ta y la deman­da. La ten­den­cia uni­ver­sal del capi­ta­lis­mo está orien­ta­da más al sec­tor espe­cu­la­ti­vo, que al pro­duc­ti­vo. Así como han subi­do las Bol­sas para el inter­cam­bio de accio­nes de las empre­sas, en el caso del petró­leo se ha for­ma­do tam­bién una espe­cie de Bol­sa. Ahí están el NYMEX de Nue­va York, que tie­ne como valor refe­ren­cial el West Texas Inter­me­dia­te (WTI) y no lle­ga a pro­du­cir 600 000 barri­les dia­rios; y tam­bién, la Bol­sa Inter­na­cio­nal del Petró­leo de Lon­dres (IPE), que se coti­za en barri­les Brent en el mer­ca­do euro­peo. El barril, en nin­guno de estos dos blo­ques, ni remo­ta­men­te tie­ne el peso del con­jun­to de la pro­duc­ción de los paí­ses de la OPEP.

En estos luga­res lo que se coti­za son con­tra­tos, es decir, barri­les de papel. Cuan­do las espe­cu­la­do­ras per­ci­ben que por cual­quier razón pue­de sobre­ve­nir un aumen­to del pre­cio, com­pran con­tra­tos y eso sube arti­fi­cial­men­te el pre­cio del barril. Cuan­do suce­de lo con­tra­rio, ven­den con­tra­tos y bajan el pre­cio. En el 2005, por cada barril físi­co que se entre­ga­ba en el mer­ca­do real, se nego­cia­ban cin­co barri­les de papel. En el 2009, por cada barril físi­co, se nego­cia­ban 18 barri­les de papel. Eso dis­tor­sio­na com­ple­ta­men­te el pre­cio del petró­leo.

-Sien­do usted Secre­ta­rio Gene­ral de la OPEP se logró esta­bi­li­zar el pre­cio del barril a nive­les acep­ta­bles para todos. ¿Cómo fue posi­ble?

-Cuan­do estu­ve en la OPEP pla­tea­mos fijar la ban­da de los pre­cios del petró­leo entre los 22 y 28 dóla­res, que era acep­ta­ble para todos los paí­ses expor­ta­do­res. Eso fun­cio­nó bien por dos años, has­ta que inter­vi­nie­ron otros fac­to­res inter­nos. Recuer­do haber dis­cu­ti­do esto con Loyo­la de Pala­cio, la Comi­sa­ria euro­pea para la Ener­gía, y con Bill Richard­son, enton­ces Secre­ta­rio de Ener­gía de EEUU. Ambos dije­ron que pre­fe­rían que esa rela­ción entra la pro­duc­ción y los pre­cios la siguie­ra deci­dien­do el mer­ca­do, pero se equi­vo­ca­ron. El valor no lo fija­ba enton­ces, ni aho­ra, el mer­ca­do, sino los espe­cu­la­do­res y los mer­ca­dos espe­cu­la­ti­vos.

No hay rela­ción con entre el mer­ca­do real y los pre­cios
-¿Cree que la agre­sión a Libia se expre­sa­rá en algún momen­to tam­bién en tér­mi­nos de menos barri­les físi­cos?

-Cuan­do hay fenó­me­nos como estos, los espe­cu­la­do­res per­ci­ben que pue­de haber un aumen­to del pre­cio. Pero el pre­cio al que ha lle­ga­do el petró­leo en tan cor­to tiem­po, no tie­ne nada que ver con la reduc­ción de la pro­duc­ción en Libia. No hay rela­ción entre lo que ocu­rre en el mer­ca­do real y en el mer­ca­do espe­cu­la­ti­vo. En ese sen­ti­do, va a con­tra­co­rrien­te de lo que ocu­rre en Japón, debi­do a la tra­ge­dia que están vivien­do. Se ha con­te­ni­do la pro­duc­ción indus­trial de ese país y por tan­to, ha baja­do la deman­da de con­su­mo de ener­gía. Debe­ría influir más la situa­ción de Japón para bajar el pre­cio, que lo que ocu­rre en Libia, para subir­lo. Y lo que vemos es exac­ta­men­te esto últi­mo. Ayer esta­ba en 110 dóla­res el barril OPEP, y ha subi­do más el Brent, por­que el con­flic­to lo tie­ne Euro­pa, y en su bol­sa se sien­te más que en el NYMEX, de Nue­va York.

-¿Cree que la cri­sis nuclear en Japón tras el terre­mo­to pone en cri­sis la gene­ra­ción de elec­tri­ci­dad con ter­mo­nu­clea­res?

-Inde­pen­dien­te­men­te de lo que ocu­rra con la obten­ción de ener­gía a par­tir del núcleo, esta ofre­ce una gran can­ti­dad de ven­ta­jas a las que no se va a renun­ciar. Más del 70 por cien­to de la elec­tri­ci­dad en Fran­cia se pro­du­ce en cen­tra­les elec­tro-nuclea­res. ¿Qué va a hacer? ¿Renun­ciar a esa fuen­te? No lo creo.

Oba­ma es un rehén
-¿Por qué cree que Oba­ma se ha com­por­ta­do de la mane­ra en que lo ha hecho, trai­cio­nan­do sus pro­pias pro­me­sas de no inter­ven­ción mili­tar sin con­sul­tar con el Con­gre­so?

-Para muchos de noso­tros, des­de el comien­zo de la admi­nis­tra­ción Oba­ma, esta­ba cla­ro que el Pre­si­den­te era un rehén. Él no lle­gó a la Casa Blan­ca con una fuer­za pro­pia, con un Par­ti­do estruc­tu­ra­do, sino tras una nego­cia­ción con la dere­cha más reac­cio­na­ria de los Esta­dos Uni­dos, par­ti­cu­lar­men­te aque­lla que con­tro­la el sec­tor de Segu­ri­dad y Defen­sa. Eso ade­lan­ta­ba por don­de ven­drían las cosas. Por otro lado, ape­la tam­bién al sec­tor más pro­gre­sis­ta del Par­ti­do Demó­cra­ta, para poder gober­nar. Está entre dos aguas, y eso es evi­den­te has­ta en su expre­sión cor­po­ral. Él no es un hom­bre como Geor­ge W. Bush, con­ven­ci­do de lo que dice.

-En cier­tos aspec­tos ha ido más lejos que Bush. Orde­nó la inter­ven­ción en Libia, sin enco­men­dar­se a nadie y des­de un ter­cer país, Bra­sil.

-El gran dra­ma del sis­te­ma capi­ta­lis­ta mun­dial, par­ti­cu­lar­men­te de Esta­dos Uni­dos y Euro­pa, es que se están cum­plien­do cier­tas leyes his­tó­ri­cas: la ten­den­cia decre­cien­te de la eco­no­mía. El boom tec­no­ló­gi­co tocó techo. En la mis­ma medi­da en que el sec­tor pro­duc­ti­vo no pue­de repro­du­cir con la mis­ma inten­si­dad el capi­tal, ape­la cada vez más y más al sec­tor espe­cu­la­ti­vo. Lo que más cre­ce es la espe­cu­la­ción finan­cie­ra, que pro­vo­ca la famo­sa bur­bu­ja que con­du­jo a la cri­sis e inten­ta­ron “resol­ver­la” impri­mien­do más dine­ro. Los euro­peos reac­cio­na­ron de una for­ma más con­ser­va­do­ra, pero aún así no van a poder dete­ner sus efec­tos devas­ta­do­res.

La cri­sis lle­va implí­ci­ta una fuer­za iner­cial suma­men­te pode­ro­sa, y las gue­rras siem­pre han sido vál­vu­las de esca­pe a esas gran­des ten­sio­nes que gene­ran las gran­des eco­no­mías capi­ta­lis­tas. Ocu­rrió duran­te la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial, la Segun­da Gue­rra Mun­dial y aho­ra, como ha adver­ti­do Fidel, pue­de des­atar una gue­rra nuclear que se podría trans­for­mar en una gue­rra mun­dial. Esta­mos vivien­do chis­pa­zos que anun­cian ese perío­do, y por eso lo sen­sa­to sería un arre­glo pací­fi­co en el caso de Libia, no por sim­pa­tías con Mua­mar el Gada­fi, sino por el peli­gro que eso repre­sen­ta para la esta­bi­li­dad mun­dial, por­que en la medi­da en que más se ha mun­dia­li­za­do el capi­tal y se han acen­tua­do los con­flic­tos Nor­te-Sur, cual­quier chis­pa pue­de incen­diar toda la pra­de­ra del mun­do.

La OPEP corre peli­gros tre­men­dos
-¿Qué va a pasar con la OPEP?

-La OPEP está corrien­do peli­gros des­de que nació. Cuan­do se creó en agos­to de 1960, Henry Kis­sin­ger con­vo­có a los prin­ci­pa­les paí­ses indus­tria­li­za­dos para rom­per la OPEP. EEUU no podía tole­rar que paí­ses del Ter­cer Mun­do, por el sim­ple hecho de ser pro­pie­ta­rios de un recur­so estra­té­gi­co tan impor­tan­te como el petró­leo, se unie­ran y pudie­ran impo­ner su volun­tad.

La OPEP repre­sen­tó lite­ral­men­te una ver­da­de­ra revo­lu­ción en el mun­do. Por pri­me­ra vez peque­ños paí­ses del Ter­cer Mun­do podían impo­ner sus tér­mi­nos a par­tir del con­trol de su pro­duc­ción y de la defen­sa sobe­ra­na de este recur­so natu­ral, que por demás esta­ba con­sa­gra­do ya en la Cons­ti­tu­ción nor­te­ame­ri­ca­na. EEUU reac­cio­nó crean­do la Agen­cia Inter­na­cio­nal de Ener­gía. Se podría decir que en ese pri­mer inten­to, fra­ca­sa­ron, pero no renun­cia­ron a rom­per la OPEP como pre­ten­dió Kis­sin­ger.

El segun­do inten­to de estran­gu­lar la OPEP ocu­rrió tras el derrum­be de la Unión Sovié­ti­ca, con la crea­ción de la Car­ta Ener­gé­ti­ca Euro­pea. Su obje­ti­vo era con­tro­lar los recur­sos de la anti­gua URSS, que son des­co­mu­na­les, en petró­leo, pero sobre todo en gas. De no haber sido por la pre­sen­cia de Norue­ga, un país desa­rro­lla­do y petro­le­ro, se habría cum­pli­do el pro­pó­si­to de las gran­des poten­cias. En uno de sus exce­len­tes tra­ba­jos, Ber­nard Mom­mer demues­tra los inten­tos de cam­biar inclu­so la sig­ni­fi­ca­ción de los tér­mi­nos de modo intere­sa­do. Por ejem­plo, ya el petró­leo no se iden­ti­fi­ca como un “recur­so natu­ral”, sino como un “recur­so ener­gé­ti­co”. Y a veces más sutil­men­te aún: un “com­mo­dity”, que en eco­no­mía es cual­quier pro­duc­to des­ti­na­do a uso comer­cial. Como una sim­ple mer­can­cía de valo­res con­tra valo­res.

-¿Y eso por qué?

-Defen­der las pala­bras tie­ne una impor­tan­cia doc­tri­na­ria, ideo­ló­gi­ca, fun­da­men­tal: antes que todo el petró­leo es un recur­so natu­ral. Por ejem­plo, en Vene­zue­la, se le ha lla­ma­do a los recur­sos de la Faja del Ori­no­co como “Faja bitu­mi­no­sa del Ori­no­co”. Bitu­men (betún) es la are­na de Alber­ta, Cana­dá, que la explo­tan como una mina. Pero los petró­leos pesa­dos de 8 – 9 gra­dos de Vene­zue­la flu­yen en las con­di­cio­nes de yaci­mien­to. Cuan­do está en la super­fi­cie, al disi­par­se la par­te volá­til, ya no flu­ye natu­ral­men­te, hay que mez­clar­lo o calen­tar­lo. El títu­lo de “Faja bitu­mi­no­sa” des­vir­túa la natu­ra­le­za de nues­tro recur­so natu­ral.

Al no lograr impo­ner los tér­mi­nos de la Car­ta Ener­gé­ti­ca Euro­pea, aho­ra inten­tan esta­ble­cer un Diá­lo­go entre pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res de ener­gía, y para ello ins­ta­la­ron una ofi­ci­na des­de 1991, en Riad, Ara­bia Sau­di­ta. Estos tie­nen una nue­va ofen­si­va en este orden, para tra­tar al petró­leo como “recur­so ener­gé­ti­co”, como “com­mo­dity”, y no como “recur­so natu­ral”, que refie­re al prin­ci­pio uni­ver­sal, acep­ta­do por todos, del dere­cho sobe­rano de los paí­ses a dis­fru­tar de sus recur­sos natu­ra­les, que están alo­ja­dos en la tie­rra. En con­se­cuen­cia, si tie­nes un recur­so sobe­rano, tie­nes dere­cho a cobrar una con­tri­bu­ción por el acce­so a ese recur­so. Eso no le con­vie­ne al empre­sa­rio capi­ta­lis­ta. De modo que el cam­bio de len­gua­je, que pare­ce sim­ple suti­le­za, tie­ne muchas impli­ca­cio­nes des­de el pun­to de vis­ta de sobe­ra­nía.

Tras las som­bras chi­nes­cas
-¿Qué ries­gos supo­nen la agre­sión con­tra Libia para el futu­ro de la OPEP?

-Libia era uno de los paí­ses que se opo­nían, jun­to con Vene­zue­la, a este “Diá­lo­go” en el que la mayo­ría de los paí­ses de la OPEP caye­ron. Ese es otro fac­tor que cla­ri­fi­ca bas­tan­te lo que está ocu­rrien­do. Eso ocu­rre, como decía Trotsky, “tras las som­bras chi­nes­cas”, y el aná­li­sis nos debe lle­var pre­ci­sa­men­te a ver más allá de esas apa­rien­cias.

-¿Ten­drá enton­ces la OPEP los días con­ta­dos?

-Yo no lo diría en esos tér­mi­nos, pero sí que corre peli­gros enor­mes. Y el colap­so de la OPEP sería una derro­ta catas­tró­fi­ca para la sobe­ra­nía de los paí­ses petro­le­ros. Una derro­ta de la OPEP va más allá del petró­leo. No olvi­de­mos que, des­de hace años, las gran­des poten­cias tie­nen pues­to los ojos en la Ama­zo­nia, por­que es un gigan­tes­co reser­vo­rio de todo tipo de recur­sos natu­ra­les. Dicen que como es un recur­so de la huma­ni­dad debe­ría tener libre acce­so para su explo­ta­ción, pero ellos no le dan libre acce­so a los hallaz­gos cien­tí­fi­cos que logran en sus labo­ra­to­rios. Han crea­do un sis­te­ma de paten­tes que pri­va­ti­za y mono­po­li­za el desa­rro­llo cien­tí­fi­co y el acce­so al cono­ci­mien­to, que debe ser tam­bién patri­mo­nio de la huma­ni­dad.

Están en jue­go intere­ses vin­cu­la­dos a un recur­so natu­ral muy impor­tan­te para los paí­ses pro­duc­to­res de petró­leo, y gené­ri­ca­men­te, a todos los recur­sos natu­ra­les del pla­ne­ta.

Un con­flic­to ances­tral
-¿Qué deten­dría la vora­ci­dad del sis­te­ma hege­mó­ni­co?

-Esta­mos ante un con­flic­to ances­tral. Las Revo­lu­cio­nes bur­gue­sas ocu­rrie­ron por esa vora­ci­dad. Los pro­pie­ta­rios de la tie­rra, los pri­va­dos, que eran el sos­tén del poder feu­dal, le impo­nían una con­tri­bu­ción por la ren­ta de la tie­rra al capi­ta­lis­ta. Era com­par­tir la tor­ta de la plus­va­lía con el capi­ta­lis­ta, sin correr los ries­gos del capi­ta­lis­ta. Cuan­do se apli­ca como prin­ci­pio uni­ver­sal, con la úni­ca excep­ción de Esta­dos Uni­dos, la pro­pie­dad de los Esta­dos sobre sus recur­sos natu­ra­les, enton­ces el con­flic­to des­bor­da lo nacio­nal, adquie­re un carác­ter pla­ne­ta­rio. Eso ocu­rre con la mine­ría, con el agua, los bos­ques. Por eso quie­ren borrar del dic­cio­na­rio el con­cep­to “recur­so natu­ral”.

Yo, fran­ca­men­te, no me hago ilu­sio­nes. El capi­ta­lis­mo tie­ne toda­vía la sar­tén por el man­go en el mun­do, y mien­tras esa sea una reali­dad, serán sus intere­ses los que se impon­drán. O bien por la fuer­za físi­ca, o bien por la media­ti­za­ción cul­tu­ral.

-Pero ha habi­do avan­ces nota­bles en Amé­ri­ca Lati­na con el ALBA, con la expre­sión de una comu­ni­dad regio­nal que resis­te a las pre­sio­nes de EEUU…

-Es un error creer que esos avan­ces se con­so­li­da­ron, que ya no tie­nen retro­ce­so, y que no hay peli­gros. No. La con­tra­ofen­si­va es tre­men­da. En Vene­zue­la, por ejem­plo, la bata­lla es de todos los días, y eso ocu­rre tam­bién a esca­la pla­ne­ta­ria.

Vene­zue­la, un libro abier­to
‑Vene­zue­la, por cier­to, mar­ca­da con el sino a veces trá­gi­co, a veces espe­ran­za­dor del petró­leo.

-Vene­zue­la es un libro abier­to don­de se pue­de leer muy grá­fi­ca­men­te lo que esta­mos habla­do. ¿Qué ocu­rrió en la lla­ma­da IV Repú­bli­ca? Lo viví muy direc­ta­men­te, por­que pre­si­día la Comi­sión de Ener­gía y Minas del Con­gre­so nacio­nal, don­de se dis­cu­tie­ron los lla­ma­dos Con­tra­tos petro­le­ros. Esta­ba vigen­te una Ley de Hidro­car­bu­ros apli­ca­da en 1943, dic­ta­da por el gobierno de isaías Medi­na Anga­ri­ta y por la cual lo derro­ta­ron. Esa Ley esta­ble­cía una sis­te­ma de rega­lías, o con­tri­bu­ción patri­mo­nial por el acce­so al recur­so natu­ral, de un 16 por cien­to. Y gra­cias a otra Ley que tam­bién dic­tó Medi­na Anga­ri­ta, sobre el impues­to sobre la ren­ta, este lle­gó a ser del 67 por cien­to. Las empre­sas se valían de dis­tin­tos arti­lu­gios para eva­dir la con­tri­bu­ción fis­cal, pero en todo caso el nacio­na­lis­mo vene­zo­lano estu­vo muy vin­cu­la­do a la rei­vin­di­ca­ción de la par­ti­ci­pa­ción del país en el ingre­so petro­le­ro.

En 1975, des­pués de toda la olea­da nacio­na­lis­ta en el mun­do ára­be, con la OPEP a ple­ni­tud, las com­pa­ñías esta­ban a la defen­si­va, atra­pa­das entre dos fuer­zas. Una, el incre­men­to de los pre­cios por par­te de la OPEP ‑para ese enton­ces había un recor­te de pro­duc­ción y los con­su­mi­do­res se resen­tían-; la otra, el pago a los paí­ses pro­duc­to­res de petró­leo una rega­lía por el impues­to sobre la ren­ta. Vino enton­ces una olea­da neo­li­be­ral orien­ta­da por un lado a liqui­dar la con­tri­bu­ción fis­cal petro­le­ra y por la otro, a la pri­va­ti­za­ción. Esto tra­jo como con­se­cuen­cia una con­tri­bu­ción míni­ma para la nación. Los pri­me­ros con­tra­tos hacían cero con­tri­bu­ción. Armé un escán­da­lo allí y enton­ces, muy patrió­ti­ca­men­te, lle­va­ron la con­tri­bu­ción al 1%, que de todas for­mas era una vio­la­ción de la Ley. Y los impues­tos sobre la ren­ta los baja­ron del 67 por cien­to, al 34 por cien­to, el mis­mo que tenía enton­ces un pana­de­ro o un ferre­te­ro cual­quie­ra. Inme­dia­ta­men­te, gene­ró súper ganan­cias para los gran­des con­sor­cios petro­le­ros.

Pero, ade­más, esos con­tra­tos esta­ble­cían la par­ti­ci­pa­ción accio­na­ria de PDVSA (la empre­sa nacio­nal) en una com­pa­ñía mix­ta, con un 35 por cien­to como máxi­mo, so pre­tex­to de que el con­trol que esta­ble­cía la Ley de Nacio­na­li­za­ción se podía acce­der a tra­vés de la “acción dora­da” de la mayo­ría accio­na­ria de la empre­sa. Eso le daba una gran des­ven­ta­ja a PDVSA, por­que seguía pagan­do dos ter­cios de rega­lías y 67% de impues­tos. Y a eso se suma­ba la maxi­mi­za­ción de la pro­duc­ción: incre­men­tar al máxi­mo la pro­duc­ción de petró­leo, lo cual rom­pía con los acuer­dos de la OPEP. Era un misil con­tra el cora­zón de la OPEP.

Esto tra­jo como con­se­cuen­cia que caye­ra abrup­ta­men­te el ingre­so petro­le­ro, que es el prin­ci­pal ingre­so de que dis­po­ne el Esta­do para man­te­ner a flo­te al país. Tam­bién, una pro­fun­di­za­ción y exten­sión abrup­ta de la pobre­za en Vene­zue­la. Cuan­do Hugo Chá­vez ganó las elec­cio­nes en 1999, me tocó ser enla­ce del nue­vo gobierno con PDVSA. El geren­te de la empre­sa me infor­mó que si se man­te­nían los pre­cios como esta­ban, no habría decla­ra­ción de impues­tos a la ren­tas, por­que no había ren­tas que decla­rar. No habría divi­den­dos que decla­rar por­que no había ganan­cias. Y las rega­lías se redu­ci­rían abrup­ta­men­te tam­bién, por­que estas salen tras mul­ti­pli­car el pre­cio del petró­leo por el del barril. Me infor­mó que era urgen­te con­tra­tar un emprés­ti­to de 3 000 millo­nes de dóla­res para poder pagar a los emplea­dos. Chá­vez me desig­nó a una misión para ir a bus­car dine­ro. Ape­nas con­se­gui­mos 100 millo­nes de dóla­res, por­que con esos pre­cios. ¿quién nos pres­ta­ba dine­ro? ¿Qué garan­tías tenía­mos de pagar­lo des­pués?

¿Qué es lo que moles­ta tan­to al impe­rio? Que Hugo Chá­vez res­ta­ble­ce la rega­lía del 16 por cien­to. Lue­go, cuan­do se dic­ta le Ley de Hidro­car­bu­ros, esta­ble­ce la mayo­ría accio­na­ria del Esta­do con un míni­mo del 51 por cien­to. Se amplía la rega­lía al 33 por cien­to, y el impues­to sobre la ren­ta al 50 por cien­to. Los con­sor­cios toman como “pér­di­da” estas nue­vas con­di­cio­nes, aun­que siguen tenien­do ganan­cias. Si algo apren­di­mos noso­tros es a correr mode­los para saber cuán­to en ver­dad se esta­ba ganan­do o per­dien­do.

Obje­ti­vo Vene­zue­la
‑Si se impo­nen los obje­ti­vos impe­ria­les en Libia, ¿Vene­zue­la no es el blan­co que ven­dría a con­ti­nua­ción?

-Ten­go dudas. ¿Cuál es la estra­te­gia en Vene­zue­la? Pro­vo­car la des­es­ta­bi­li­za­ción inter­na y el ais­la­mien­to inter­na­cio­nal. El pri­mer obje­ti­vo, lo logra­ron una vez, con el gol­pe de Esta­do del 2002, y lo per­die­ron a pesar del fuer­te con­tin­gen­te que tenían en el seno de la Fuer­za Arma­da. Lue­go lan­zan el gol­pe petro­le­ro. Tam­bién son derro­ta­dos y pier­den el otro gran pun­tal, que era PDVSA. Pero no quie­re decir que renun­cien al obje­ti­vo con­tra Vene­zue­la, por­que tie­nen fuer­tes alian­zas inter­nas, que actúan abso­lu­ta­men­te ali­nea­dos con EEUU en la des­es­ta­bi­li­za­ción del país, pero tam­bién apro­ve­chan­do las liber­ta­des que ellos dicen que no exis­ten en Vene­zue­la.

inter­na­cio­nal­men­te, tie­nen una cam­pa­ña feroz con­tra Vene­zue­la. No hay rin­cón del pla­ne­ta al que uno vaya don­de no exis­ta un ata­que con­tra Vene­zue­la. Demo­ni­zan al país para vol­tear la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, que por cier­to es otra tram­pa. Diez paí­ses deci­den ata­car a Libia y eso, nos dicen, es “la comu­ni­dad inter­na­cio­nal”. Otra vez vemos aquí la fal­si­fi­ca­ción del len­gua­je. Esa gen­te no repre­sen­ta a 6 000 mil millo­nes de seres huma­nos. Los gran­des pre­di­ca­do­res de la demo­cra­cia en el mun­do tie­nen una abier­ta y cíni­ca dic­ta­du­ra.

En la medi­da en que se man­ten­ga la uni­dad del pue­blo y la con­cien­cia, la orga­ni­za­ción y la com­ba­ti­vi­dad, que es lo prin­ci­pal, ya están arre­gla­dos. Cuba, com­ple­ta­men­te ais­la­da, duran­te lar­gos años sobre­vi­vió por­que desa­rro­lló la con­cien­cia del pue­blo y sabía el Impe­rio que paga­ría un altí­si­mo pre­cio ata­can­do a Cuba. En Vene­zue­la la cla­ve del éxi­to está tam­bién en el pue­blo.

Leyen­das dora­das y negras
‑El petró­leo en Vene­zue­la, ¿una suer­te o una des­gra­cia?

-Siem­pre hay leyen­das dora­das y leyen­das negras. No com­par­to la leyen­da negra, tam­po­co el entu­sias­mo de la leyen­da dora­da. El entorno natu­ral, bien apro­ve­cha­do, pue­de ser muy pro­ve­cho­so para el pue­blo. Mal uti­li­za­do, trae muchas des­gra­cias, y esos son los mode­los que están en deba­te en Vene­zue­la. El ren­tis­mo supo­ne gran­des defor­ma­cio­nes. Recuer­do una fra­se de Marx, en El Capi­tal. Refi­rién­do­se a Ale­ma­nia dice: “Lo que me angus­tia de Ale­ma­nia no es su capi­ta­lis­mo, sino su fal­ta de capi­ta­lis­mo”.

Diría como Marx, pen­san­do en Vene­zue­la, lo que me angus­tia no es solo su desa­rro­llo capi­ta­lis­ta, sino el tipo de desa­rro­llo capi­ta­lis­ta que tenía Vene­zue­la. No ha sido pro­duc­to de la acu­mu­la­ción de plus­va­lía, sino que se debe a la plus­va­lía que flu­ye del mun­do hacia el país en for­ma de ren­ta inter­na­cio­nal de petró­leo. Esto Ber­nard Mom­mer lo ha ana­li­za­do muy espe­cial­men­te. El rol del Esta­do vene­zo­lano ha sido sim­ple­men­te dis­tri­buir esa ren­ta, lo cual ha influi­do muchí­si­mo en la cul­tu­ra nacio­nal. Los sala­rios no depen­den de la rela­ción capi­tal-tra­ba­jo, sino de deci­sio­nes del gobierno en torno al aumen­to sala­rial. Eso mella la con­cien­cia de cla­se del tra­ba­ja­dor, como decía Lenin.

Sin embar­go, en estos años la ren­ta ha ser­vi­do para mejo­rar la vida de los vene­zo­la­nos. Según el Minis­tro de Pla­ni­fi­ca­ción y Finan­zas, Jor­ge Gior­da­ni, en estos doce años se han vol­ca­do hacia la edu­ca­ción, la salud y el mejo­ra­mien­to en gene­ral de las con­di­cio­nes de la pobla­ción más de 330 mil millo­nes de dóla­res. Hoy más del 50 por cien­to de la pobla­ción vene­zo­la­na está estu­dian­do en los dife­ren­tes nive­les de ins­truc­ción del país. Y toda­vía que­dan gran­des tareas, por­que aún no hemos derro­ta­do com­ple­ta­men­te la pobre­za en el país.

Aho­ra hay un con­flic­to entre la dis­tri­bu­ción de esa ren­ta y el estí­mu­lo pro­duc­ti­vo del país. Vivi­mos tres gran­des para­do­jas en Vene­zue­la: tene­mos ingre­sos que supe­ran amplia­men­te la pro­duc­ti­vi­dad nacio­nal ‑la pro­duc­ción es cos­to­sa, y es más bara­to impor­tar que pro­du­cir-; tene­mos una capa­ci­dad de com­pra que supera amplia­men­te la capa­ci­dad de pro­duc­ción ‑ahí está la raíz estruc­tu­ral de la inflación‑, y final­men­te, tene­mos ingre­sos que supe­ran amplia­men­te la capa­ci­dad geren­cial del país, tan­to la públi­ca como la pri­va­da.

En Vene­zue­la, supe­rar estas para­do­jas nos per­mi­ti­rán hablar de socia­lis­mo, o no.

* Alí Rodrí­guez Ara­que (naci­do en Eji­do, Vene­zue­la en 1937) es un polí­ti­co, abo­ga­do, eco­no­mis­ta y diplo­má­ti­co vene­zo­lano. Actual Minis­tro de Ener­gía Eléc­tri­ca de su país. El Coman­dan­te Faus­to de la gue­rri­lla vene­zo­la­na ha sido tam­bién nego­cia­dor de paz, exper­to petro­le­ro y líder par­la­men­ta­rio en los últi­mos gobier­nos de la lla­ma­da IV Repú­bli­ca. Ha ocu­pa­do diver­sos car­gos en el gobierno del Pre­si­den­te Hugo Chá­vez, como los Minis­te­rios de Ener­gía y minas (petró­leo), secre­ta­rio gene­ral de la OPEP entre el 2002 y el 2002, Pre­si­den­te de PDVSA, Can­ci­ller, Minis­tro de Eco­no­mía y Finan­zas y Emba­ja­dor de Vene­zue­la.

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