No hay nego­cio como el de la gue­rra – Asia Times Onli­ne

Men­ti­ra, hipo­cre­sía y pro­gra­mas secre­tos. De eso no habló el pre­si­den­te de EE.UU., Barack Oba­ma, cuan­do expli­có su doc­tri­na libia a EE.UU. y al mun­do. La men­te se atur­de con tan­tos agu­je­ros negros que engu­llen esta esplén­di­da gue­rri­ta que no es una gue­rra (una “acción mili­tar, limi­ta­da en el tiem­po, limi­ta­da en su alcan­ce”, según la Casa Blan­ca), com­bi­na­da con la inca­pa­ci­dad del pen­sa­mien­to pro­gre­sis­ta de con­de­nar, al mis­mo tiem­po, la incle­men­cia del régi­men de Gada­fi y los bom­bar­deos “huma­ni­ta­rios” anglo​-fran​ce​ses​-esta​dou​ni​den​ses​.La Reso­lu­ción 1973 del Con­se­jo de Segu­ri­dad de las Nacio­nes Uni­das ha fun­cio­na­do como un caba­llo de Tro­ya, al per­mi­tir que el con­sor­cio anglo-fran­cés-esta­dou­ni­den­se –y la OTAN– se con­vir­tie­ran en la fuer­za aérea de la ONU en apo­yo a un levan­ta­mien­to arma­do. Apar­te de no tener nada que ver con la pro­tec­ción de civi­les, esta acción es abso­lu­ta­men­te ile­gal según el dere­cho inter­na­cio­nal. La fase final incor­po­ra­da, como ya lo saben inclu­so niños afri­ca­nos des­nu­tri­dos, pero que nun­ca ha sido reco­no­ci­da, es el cam­bio de régi­men.

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