Fran­cia esta­ba pre­pa­ran­do el derro­ca­mien­to de Kadha­fi des­de noviem­bre-Red Vol­tai­re

Pri­me­ra eta­pa del via­je, 20 de octu­bre de 2010, Túnez. Allí des­cen­dió de un avión de Lib­yan Air­li­nes, con toda su fami­lia, Nuri Mes­ma­ri, el jefe de pro­to­co­lo de la cor­te del coro­nel Mua­mar el-Kadha­fi. Se tra­ta de uno de los gran­des loros del régi­men libio y ha esta­do des­de siem­pre jun­to al coro­nel.

Era el úni­co, jun­to con el minis­tro de Rela­cio­nes Extran­je­ras Mus­sa Kus­sa, que tenía acce­so direc­to a la resi­den­cia de Kadha­fi sin tener que tocar la puer­ta antes de entrar. Era el úni­co con dere­cho a pasar el umbral de la sui­te 204 del vie­jo círcu­lo ofi­cial de Bengha­zi don­de el coro­nel libio reci­bió con todos los hono­res al pri­mer minis­tro ita­liano Sil­vio Ber­lus­co­ni duran­te la visi­ta ofi­cial a Libia.

La visi­ta de Mes­ma­ri a Túnez no dura más que unas horas. No se sabe con quién se reúne en la capi­tal, don­de ya se per­ci­be el mur­mu­llo de revuel­ta con­tra Bel Ali. Hoy se sabe con cer­te­za que duran­te esa estan­cia Mes­ma­ri esta­ble­ce los con­tac­tos para lo que va a con­ver­tir­se, a media­dos de febre­ro, en la rebe­lión de la región de Cire­nai­ca. Y pre­pa­ra la esto­ca­da con­tra Kadha­fi bus­can­do y obte­nien­do alian­zas en dos fren­tes. El pri­me­ro es el de la disi­den­cia tune­ci­na. El segun­do es el de la Fran­cia de Nico­las Sar­kozy. Dos alian­zas que esta­ble­ce con éxi­to.

Así lo demues­tran docu­men­tos de la DGSE, el ser­vi­cio secre­to fran­cés, y una serie de noti­cias sen­sa­cio­na­les que cir­cu­la­ron en los medios diplo­má­ti­cos fran­ce­ses a par­tir del bole­tín con­fi­den­cial Magh­reb Con­fi­den­tial (del cual exis­te una ver­sión sin­te­ti­za­da y acce­si­ble median­te pago).

Mes­ma­ri lle­ga a París al día siguien­te, el 21 de octu­bre. Ya no se move­rá de allí. En Libia, Mes­ma­ri no había ocul­ta­do su via­je a Fran­cia ya que lle­va­ba con él a toda su fami­lia. La ver­sión es que va a París para some­ter­se a un tra­ta­mien­to médi­co y pro­ba­ble­men­te a una inter­ven­ción qui­rúr­gi­ca. Pero jamás verá a nin­gún médi­co. En cam­bio, si verá, y todos los días, a varios fun­cio­na­rios de los ser­vi­cios secre­tos fran­ce­ses.

La reu­nión

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El anti­guo cama­ra­da de Kadha­fi, Nuri Masud El-Mes­ma­ri, deser­tó el 21 de octu­bre de 2010. Se encuen­tra actual­men­te bajo la pro­tec­ción de los ser­vi­cios secre­tos fran­ce­ses.

Está com­pro­ba­do que estre­chos cola­bo­ra­do­res del pre­si­den­te fran­cés fue­ron vis­tos a prin­ci­pios de noviem­bre mien­tras entra­ban en el hotel Con­cor­de Lafa­yet­te de París, don­de resi­de Mes­ma­ri. El 16 de noviem­bre, una hile­ra de autos azu­les se man­tie­ne ante el hotel. Una lar­ga y con­cu­rri­da reu­nión tie­ne lugar en la sui­te de Mes­ma­ri. Dos días des­pués, una nutri­da y extra­ña dele­ga­ción fran­ce­sa sale para Bengha­zi. La com­po­nen fun­cio­na­rios del minis­te­rio de Agri­cul­tu­ra, diri­gen­tes de Fran­ce Export Céréa­les y de Fran­ce Agri­mer, diri­gen­tes de Souf­flet, de Louis Drey­fus, de Glen­co­re, de Cani Céréa­les, Car­gill y Cona­gra.

En los pape­les, se tra­ta de una dele­ga­ción comer­cial encar­ga­da de obte­ner, pre­ci­sa­men­te en Bengha­zi, impor­tan­tes pedi­dos libios. Pero el gru­po inclu­ye tam­bién varios mili­ta­res fran­ce­ses camu­fla­dos como hom­bres de nego­cios.

En Bengha­zi van a reu­nir­se con un coro­nel de la avia­ción libia cuyo nom­bre les ha pro­por­cio­na­do Mes­ma­ri: Abda­llah Geha­ni. El hom­bre está por enci­ma de toda sos­pe­cha, pero el ex jefe de pro­to­co­lo de Kadha­fi ha reve­la­do que Geha­ni está dis­pues­to a deser­tar y que tie­ne tam­bién bue­nos con­tac­tos con la disi­den­cia tune­ci­na.

La ope­ra­ción se desa­rro­lla en el mayor secre­to, pero algo se fil­tra y lle­ga a oídos de los hom­bres más cer­ca­nos a Kadha­fi. El coro­nel sos­pe­cha algo. El 28 de noviem­bre fir­ma una orden inter­na­cio­nal de arres­to con­tra Mes­ma­ri. La orden lle­ga tam­bién a Fran­cia a tra­vés de los cana­les pro­to­co­la­res. Alar­ma­dos, los fran­ce­ses deci­den aca­tar la orden de arres­to de mane­ra for­mal.

Cua­tro días des­pués, el 2 de diciem­bre, la noti­cia se fil­tra pre­ci­sa­men­te des­de París. No se dan nom­bres, pero se reve­la que la poli­cía fran­ce­sa ha arres­ta­do a uno de los prin­ci­pa­les cola­bo­ra­do­res de Kadha­fi. Al prin­ci­pio, Libia se sien­te tran­qui­la nue­va­men­te. Has­ta que se ente­ra de que Mes­ma­ri está en reali­dad bajo arres­to domi­ci­lia­rio en su sui­te del hotel Con­cor­de Lafa­yet­te. Kadha­fi empie­za a moles­tar­se.

La cóle­ra de Kadha­fi

Cuan­do lle­ga la noti­cia de que Mes­ma­ri ha soli­ci­ta­do ofi­cial­men­te asi­lo polí­ti­co en Fran­cia, esta­lla la cóle­ra de Kadha­fi, quien orde­na el reti­ro de pasa­por­tes, inclu­so al pro­pio minis­tro de Rela­cio­nes Exte­rio­res Mus­sa Kus­sa, acu­sa­do de ser res­pon­sa­ble de la deser­ción de Mes­ma­ri. Des­pués tra­ta de enviar a sus hom­bres a París, con men­sa­jes para el trai­dor: «Regre­sa. Serás per­do­na­do». El 16 de diciem­bre, es Abda­llah Man­sur, jefe de la tele­vi­sión libia, quien tra­ta de hacer lle­gar el men­sa­je. Los fran­ce­ses lo detie­nen a la entra­da del hotel. Otros libios lle­gan a París el 23 de diciem­bre. Son Farj Cha­rrant, Fathi Bukh­ris y Alla Unes Man­su­ri.

Los cono­ce­re­mos mejor des­pués del 17 de febre­ro, por­que son pre­ci­sa­men­te ellos quie­nes, jun­to a Al Had­ji, diri­gi­rán la revuel­ta de Bengha­zi con­tra las mili­cias del coro­nel.

Los fran­ce­ses auto­ri­zan a estos tres per­so­na­jes a salir a cenar con Mes­ma­ri en un ele­gan­te res­tau­ran­te de los Cam­pos Elí­seos. Tam­bién par­ti­ci­pan en la cena varios fun­cio­na­rios de la pre­si­den­cia de la Repú­bli­ca Fran­ce­sa y algu­nos diri­gen­tes de los ser­vi­cios secre­tos fran­ce­ses. Entre la Navi­dad y el Día de Año Nue­vo apa­re­ce en el bole­tín Magh­reb Con­fi­den­tial la noti­cia de que Bengha­zi se encuen­tra en ebu­lli­ción –cosa que nadie sabe toda­vía– y tam­bién apa­re­cen varias indis­cre­cio­nes sobre cier­tas ayu­das logís­ti­cas y mili­ta­res que pare­cen haber lle­ga­do a la segun­da ciu­dad libia, ayu­das pro­ve­nien­tes pre­ci­sa­men­te de Fran­cia. Ya está cla­ro que Mes­ma­ri se ha con­ver­ti­do en un ins­tru­men­to en manos de Sar­kozy, quien tra­ta de sacar a Kadha­fi de Libia. El bole­tín con­fi­den­cial sobre el nor­te de Áfri­ca comien­za a fil­trar los con­te­ni­dos de esta cola­bo­ra­ción.

Mes­ma­ri se gana el apo­do de «Lib­yan Wiki­leak» por­que reve­la uno tras otro los secre­tos de la defen­sa mili­tar del coro­nel y cuen­ta todos los deta­lles sobre las alian­zas diplo­má­ti­cas y finan­cie­ras del régi­men, tra­zan­do inclu­so un ver­da­de­ro mapa de la dis­tri­bu­ción de los sec­to­res en des­acuer­do y de las fuer­zas que se encuen­tran en el terreno. A media­dos de enero, Fran­cia tie­ne en mano todas las lla­ves para tra­tar de derro­car al coro­nel. Pero se pro­du­ce una fil­tra­ción. El 22 de enero, el jefe de los ser­vi­cios secre­tos en la región de Cire­nai­ca, fiel a Kadha­fi, el gene­ral Audh Saai­ti, arres­ta al coro­nel de avia­ción Geha­ni, quien tra­ba­ja en secre­to para los fran­ce­ses des­de el 18 de noviem­bre.

El 24 de enero, Geha­ni es envia­do a una pri­sión en Trí­po­li, acu­sa­do de haber crea­do en Cire­nai­ca una red social que elo­gia­ba la opo­si­ción tune­ci­na con­tra Ben Ali. Pero es dema­sia­do tar­de. Geha­ni ya tenía pre­pa­ra­da la revuel­ta de Bengha­zi, con los fran­ce­ses.

Fran­co Bechis
Uno de los direc­to­res del coti­diano ita­liano Libe­ro.

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