Medio Orien­te: la con­tra­rre­vo­lu­ción de Oba­ma-Red Voltaire.

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A pedi­do del rey Hamad ibn Isa Al-Kha­li­fa y con el apo­yo de Esta­dos Uni­dos, las tro­pas de Ara­bia Sau­di­ta pene­tran en Bah­rein el 14 de mar­zo de 2011 para aplas­tar la revuelta. 

Des­pués de reu­nir­se en París con tres emi­sa­rios de la rebe­lión, el pre­si­den­te fran­cés Nico­las Sar­kozy anun­ció, el jue­ves 10 de mar­zo de 2011, que Fran­cia ya no reco­no­ce al régi­men del coro­nel Kha­da­fi como repre­sen­tan­te de Libia sino al Con­se­jo Nacio­nal Libio de Tran­si­ción (CNLT).

Se tra­ta, en este caso, de un acto con­tra­rio a toda la tra­di­ción diplo­má­ti­ca de Fran­cia que, has­ta aho­ra, siem­pre nun­ca había reco­no­ci­do gobier­nos sino Esta­dos. Ante­rior­men­te, el 4 de diciem­bre de 2010, Fran­cia había reco­no­ci­do a Alas­sa­ne Ouat­ta­ra como pre­si­den­te de Cos­ta de Mar­fil, en lugar de Lau­rent Gbag­bo.

En el caso de Cos­ta de Mar­fil, la mayo­ría de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal imi­tó la deci­sión de París, que espe­ra pro­vo­car aho­ra una reac­ción simi­lar en lo tocan­te a Libia. Sin embar­go, nadie pue­de dejar de notar que las deci­sio­nes del pre­si­den­te Nico­las Sar­kozy no res­pon­den a los intere­ses de Fran­cia –cuyas empre­sas están sien­do expul­sa­das de Cos­ta de Mar­fil y no tar­da­rán de ser igual­men­te expul­sa­das de Libia– sino que han sido toma­das en res­pues­ta a pedi­dos expre­sos de las admi­nis­tra­cio­nes del pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se Oba­ma y del pri­mer minis­tro israe­lí Netan­yahu.

Dos ope­ra­cio­nes se desa­rro­llan de for­ma simul­tá­nea: el des­pla­za­mien­to del dis­po­si­ti­vo mili­tar esta­dou­ni­den­se hacia Áfri­ca y el sal­va­men­to de los regi­me­nes títe­res en el mun­do árabe.

Meter las tro­pas impe­ria­les en África

Como he veni­do expli­can­do cons­tan­te­men­te des­de hace 4 años y medio, la vic­to­ria de la resis­ten­cia liba­ne­sa ante Israel en el verano de 2006 puso fin a la estra­te­gia esta­dou­ni­den­se de redi­se­ño del «Medio Orien­te amplia­do» (Grea­ter Midd­le East) [1]. A pesar de diver­sos inten­tos, como la «mano ten­di­da» de Barack Oba­ma en su dis­cur­so del Cai­ro [2], Washing­ton no ha logra­do ela­bo­rar su estra­te­gia de repues­to. Todo pare­ce seguir como antes, pero en reali­dad Esta­dos Uni­dos se está des­en­ten­dien­do poco a poco de esa región.

Des­pués de todo, las reser­vas petro­lí­fe­ras del Medio Orien­te están en decli­ve y una intro­mi­sión mili­tar, masi­va y cos­to­sa, sólo repor­ta bene­fi­cios a lar­go pla­zo, por lo que Washing­ton mira actual­men­te hacia otras lati­tu­des. Lue­go de haber estu­dia­do la posi­bi­li­dad de con­cen­trar­se en el Cari­be, el Impe­rio mira aho­ra hacia Áfri­ca. Tie­ne que apu­rar­se por­que en 2013 el 25% del petró­leo y de las mate­rias pri­mas que se con­su­man en Esta­dos Uni­dos sal­drá del con­ti­nen­te negro. Defi­ni­ti­va­men­te con­ven­ci­do por los tra­ba­jos del ins­ti­tu­to de refle­xion y pro­pa­gan­da israe­lí Ins­ti­tu­te for Advan­ced Stra­te­gic & Poli­ti­cal Stu­dies (IASPS), Washing­ton ha ace­le­ra­do la crea­ción del AfriCom.
El ver­da­de­ro poder que está gobier­nan­do Esta­dos Uni­dos des­de el gol­pe de Esta­do del 11 de sep­tiem­bre de 2011 puso enton­ces a Barack Oba­ma en la Casa Blan­ca y al gene­ral William E. Ward en el AfriCom.

Recor­da­rán uste­des que el sena­dor de ori­gen ken­yano Barack Oba­ma tra­ba­jó acti­va­men­te en la crea­ción de ese dis­po­si­ti­vo y que empren­dió una gira espe­cial por Áfri­ca en agos­to de 2005, gira que ter­mi­nó con una ren­di­ción de cuen­tas en la sede del Afri­Com, en Stutt­gart. El sena­dor Oba­ma se ocu­pó enton­ces espe­cial­men­te de los intere­ses de las fir­mas far­ma­céu­ti­cas en el con­ti­nen­te negro y de los pre­pa­ra­ti­vos para la divi­sión del terri­to­rio de Sudán [3].

El gene­ral Ward, por su par­te, no es sim­ple­men­te un negro esta­dou­ni­den­se, sino que es tam­bién el ex res­pon­sa­ble de la ayu­da esta­dou­ni­den­se de segu­ri­dad a la Auto­ri­dad Pales­ti­na, o sea fue el coor­di­na­dor de segu­ri­dad entre Mah­mud Abbas y Ariel Sha­ron. Estu­vo a car­go de la apli­ca­ción de la «hoja de ruta» y de la reti­ra­da uni­la­te­ral de las fuer­zas israe­líes de Gaza –ante­rior a la cons­truc­ción del muro de sepa­ra­ción, a la divi­sión de los terri­to­rios pales­ti­nos en dos (Gaza y Cis­jor­da­nia) y a su trans­for­ma­ción en «ban­tus­ta­nes» sepa­ra­dos entre sí.

El con­flic­to de Cos­ta de Mar­fil entre Lau­rent Gbag­bo, elec­to por la mayo­ría de la pobla­ción nacio­nal, y Alas­sa­ne Ouat­ta­ra, que goza del apo­yo de una mino­ría local y de los inmi­gran­tes ori­gi­na­rios de Bur­ki­na Fas­so, mar­ca el ini­cio del plan de «redi­se­ño de Áfri­ca». Fal­ta encon­trar una puer­ta de entra­da para las tro­pas impe­ria­les ya que todos los Esta­dos afri­ca­nos han expre­sa­do ofi­cial­men­te su opo­si­ción al des­plie­gue del Afri­Com en terri­to­rio afri­cano. Es en este pun­to que inter­vie­ne la suble­va­ción libia.

La ola de opo­si­ción al impe­ria­lis­mo que vie­ne sacu­dien­do el mun­do ára­be des­de diciem­bre de 2010 ha pro­vo­ca­do la caí­da del gobierno de Saad Hari­ri en el Líbano, la fuga de Zine el-Abb­di­ne Ben Ali en Túnez, la caí­da de OSN Muba­rak en Egip­to, dis­tur­bios en Yemen, en Bah­rein y en Ara­bia Sau­di­ta y enfren­ta­mien­tos en Libia. En este últi­mo país, el coro­nel Mua­mar el-Kha­da­fi se apo­ya en los Kha­da­fa (tri­bu del cen­tro del país) y en la mayo­ría de los Makarha (tri­bu del oes­te) y se enfren­ta a una amplia coa­li­ción que, ade­más de los War­fa­la (tri­bu del este), inclu­ye tan­to a monár­qui­cos prooc­ci­den­ta­les como a inte­gris­tas wahha­bi­tas y revo­lu­cio­na­rios comu­nis­tas o khomeinistas.

Washing­ton ha trans­for­ma­do esta insu­rrec­ción en una gue­rra civil: los mer­ce­na­rios afri­ca­nos de la empre­sa israe­lí CST Glo­bal lle­ga­ron en auxi­lio de Kha­da­fi [4] mien­tras que los mer­ce­na­rios afga­nos de los ser­vi­cios secre­tos de Ara­bia Sau­di­ta arri­ba­ron para apo­yar a los par­ti­da­rios de la monar­quía y gru­pos isla­mis­tas eti­que­tea­dos como «Al-Qae­da».

Ade­más de los com­ba­tes, esta situa­ción está pro­vo­can­do una cri­sis huma­ni­ta­ria inter­na­cio­nal: en dos sema­nas 230 000 inmi­gran­tes han hui­do del país (118 000 hacia Túnez, 107 000 hacia Egip­to, 2 000 hacia Níger y 4 300 hacia Argelia).
Esta cruel situa­ción jus­ti­fi­ca una nue­va «gue­rra huma­ni­ta­ria», según la gas­ta­da ter­mi­no­lo­gía de la pro­pa­gan­da atlantista.

El 27 de febre­ro, los suble­va­dos fun­dan el Con­se­jo Nacio­nal Libio de Tran­si­ción (CNLT). Por su par­te, el minis­tro de Jus­ti­cia Mus­ta­fa Moha­med Abud al-Dje­leil, inter­lo­cu­tor pri­vi­le­gia­do del Impe­rio en el seno del gobierno de Kha­da­fi, se une a la revo­lu­ción y crea un gobierno pro­vi­sio­nal. Las dos estruc­tu­ras se fun­den en una sola el 2 de mar­zo, con­ser­van la eti­que­ta CNLT pero aho­ra es Abud al-Dje­leil quien pre­si­de el Con­se­jo. En otras pala­bras, Washing­ton logró situar su peón a la cabe­za de la insurrección.

Vio­len­tas dis­cu­sio­nes se pro­du­cen duran­te los pri­me­ros deba­tes del nue­vo Con­se­jo Nacio­nal Libio de Tran­si­ción. Los ele­men­tos proes­ta­dou­ni­den­ses pro­po­nen recu­rrir a la ONU para impe­dir los bom­bar­deos de las fuer­zas lea­les a Kha­da­fi, pero la mayo­ría se opone.
El 5 de mar­zo, un diplo­má­ti­co bri­tá­ni­co lle­ga a Ben­ga­si escol­ta­dos por coman­dos del SAS [Siglas del Spe­cial Air Ser­vi­ce, prin­ci­pal fuer­za de ope­ra­cio­nes espe­cia­les del ejér­ci­to bri­tá­ni­co. Nota del Tra­duc­tor.], tra­ta de reu­nir­se con el Con­se­jo Nacio­nal Libio de Tran­si­ción y de con­ven­cer­lo de que recu­rra al Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU, pero los suble­va­dos recha­zan toda for­ma de inje­ren­cia y lo expulsan.

Se tra­ta de un resul­ta­do ines­pe­ra­do. Abud al-Dje­leil no logra cam­biar la posi­ción del CNLT pero lo con­ven­ce de con­for­mar un Comi­té de Cri­sis pre­si­di­do por Mahud Dje­bril. Este últi­mo se pro­nun­cia a favor de la ins­tau­ra­ción de una zona de exclu­sión aérea.

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Mah­mud Dje­bril (minis­tro libio de Pla­ni­fi­ca­ción) y Ali Esaui (emba­ja­dor en la India) se unie­ron a los suble­va­dos. Los occi­den­ta­les los esco­gie­ron para repre­sen­tar la Libia post-Khadafi.

Las agen­cias de pren­sa occi­den­ta­les se esfuer­zan por pre­sen­tar a Mah­mud Dje­bril como «un inte­lec­tual demó­cra­ta» que venía refle­xio­nan­do des­de hace mucho sobre la evo­lu­ción del país y que había redac­ta­do un pro­yec­to titu­la­do Visión libia. La reali­dad es que Mah­mud Dje­bril, jun­to con su ami­go al-Dje­leil, for­ma­ba par­te del gobierno de Kha­da­fi como minis­tro de Pla­ni­fi­ca­ción. Al igual que en los pri­me­ros días de las revo­lu­cio­nes de Túnez y Egip­to, varios cua­dros del régi­men tra­tan de sepa­rar­se del dic­ta­dor para que­dar­se en el poder.

Creen que logra­rán esto últi­mo des­vian­do el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio y ponién­do­se al ser­vi­cio de los intere­ses impe­ria­les. Así que aho­ra agi­tan la ban­de­ra roja, negra y ver­de del rey Idris [5] mien­tras que el aspi­ran­te al trono, Moha­med el-Senus­si, afir­ma, des­de Lon­dres y a tra­vés de los cana­les de tele­vi­sión de Ara­bia Sau­di­ta, que está «dis­pues­to a ser­vir a Su pueblo».

El 7 de mar­zo, el Con­se­jo de Coope­ra­ción del Gol­fo, con­for­ma­do por Ara­bia Sau­di­ta, Bah­rein, los Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, Kuwait, Omán y Qatar, «soli­ci­ta al Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU que tome las medi­das nece­sa­rias para pro­te­ger a los civi­les en Libia, como la impo­si­ción de una zona de exclu­sión aérea». Esta absur­da decla­ra­ción des­vía el deba­te del Con­se­jo de Segu­ri­dad que, des­de la adop­ción de la reso­lu­ción 1970 [6], venia tra­tan­do de hacer entrar en razón al coro­nel Kha­da­fi median­te la limi­ta­ción de sus des­pla­za­mien­tos y la con­ge­la­ción de sus bienes.

El Con­se­jo de Coope­ra­ción del Gol­fo reto­ma así, a nivel esta­tal, la pro­po­si­ción del emba­ja­dor de Libia en la ONU, diplo­má­ti­co que ya se había pasa­do a las filas del CNLT.

Supues­ta­men­te por ini­cia­ti­va de los dipu­tados, Mah­mud Dje­bril via­ja a Estras­bur­go para infor­mar al Par­la­men­te Euro­peo sobre la situa­ción de su país. El ejér­ci­to fran­cés le garan­ti­za el trans­por­te. Bajo el impul­so del libe­ral bel­ga Guy Verhofs­dat y del eco­lo­gis­ta fran­co-ale­mán Daniel Cohn-Ben­dit, el Par­la­men­to Euro­peo adop­ta una reso­lu­ción lla­man­do a una inter­ven­ción inter­na­cio­nal [7].

El pri­mer minis­tro bri­tá­ni­co David Came­ron y el pre­si­den­te fran­cés Nico­las Sar­kozy envían una car­ta de 7 pun­tos al pre­si­den­te de la Unión Euro­pea, Her­man van Rom­puy [8]. Expre­san sus deseos de que el Con­se­jo Euro­peo extra­or­di­na­rio reco­noz­ca al CNLT, apo­ye una denun­cia con­tra Kha­da­fi ante el Tri­bu­nal Penal Inter­na­cio­nal y aprue­be una inter­ven­ción mili­tar inter­na­cio­nal. Pero sus pedi­dos son recha­za­dos [9]. Ale­ma­nia se nie­ga a meter­se en terreno peli­gro­so mien­tras que Bul­ga­ria recha­za al CNLT y acu­sa a sus repre­sen­tan­tes de ser cri­mi­na­les impli­ca­dos en las tor­tu­ras a las enfer­me­ras búl­ga­ras que el régi­men man­tu­vie­ra dete­ni­das por lar­go tiempo.
Simul­tá­nea­men­te, los minis­tros de Defen­sa de la OTAN se reúnen en Bru­se­las para pre­pa­rar una posi­ble zona de exclu­sión aérea [10].

El CNTL –ya reco­no­ci­do por Fran­cia des­de el 10 de mar­zo– entre­ga el 12 de mar­zo una car­ta al secre­ta­rio gene­ral de la Liga Ára­be, Amr Mous­sa. El tex­to refle­ja la posi­ción de Ara­bia Sau­di­ta: pide que «se pon­ga fin al derra­ma­mien­to de san­gre a tra­vés de una deci­sión que impon­ga una zona de exclu­sión aérea en Libia y median­te el reco­no­ci­mien­to del Con­se­jo Nacio­nal de Tran­si­ción como repre­sen­tan­te de Libia». Los minis­tros de Rela­cio­nes Exte­rio­res de la Liga Ára­be se reúnen inme­dia­ta­men­te a puer­tas cerra­das en El Cai­ro, des­le­gi­ti­man a la dele­ga­ción ofi­cial de Libia y reco­no­cen al CNTL como nue­vo inter­lo­cu­tor, satis­fa­cen des­pués la peti­ción de este últi­mo y recu­rren al Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU con vis­tas al esta­ble­ci­mien­to de la «zona de no sobrevuelo».

Esta deci­sión debe ser inter­pre­ta­da como lo que real­men­te es: los regí­me­nes títe­res de Esta­dos Uni­dos e Israel en el mun­do ára­be piden la pro­tec­ción de sus supe­rio­res. El Con­se­jo de Segu­ri­dad pue­de decre­tar una zona de exclu­sión aérea, pero no tie­ne cómo hacer­la res­pe­tar. Será la OTAN quien ten­ga que impo­ner­la. Son las fuer­zas impe­ria­les, dis­fra­za­das de cas­cos azu­les, quie­nes man­ten­drán en tie­rra a la avia­ción Libia, bom­bar­dean­do sus aero­puer­tos e ins­ta­la­cio­nes fijas o móvi­les de misi­les tie­rra-aire y, de ser nece­sa­rio, derri­ban­do los aviones.

La Liga Ára­be no dio a cono­cer los deta­lles del voto. De los 22 Esta­dos miem­bros, sólo 2 vota­ron por el NO. Fue­ron Arge­lia, que teme un des­plie­gue de la OTAN en su fron­te­ra este, y Siria, el úni­co país ára­be que per­sis­te, a pesar de la posi­ción de todos los demás, en su opo­si­ción a la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se y al sio­nis­mo. Es pro­ba­ble que el Líbano y otros paí­ses hayan ele­gi­do la abstención.

Con­tra­ria­men­te a lo que sugie­ren los res­pon­sa­bles occi­den­ta­les, la Unión Afri­ca­na nun­ca ha desea­do una inter­ven­ción mili­tar extran­je­ra. Por el con­tra­rio, la recha­zó explí­ci­ta­men­te el 10 de mar­zo [11]. La razón es evi­den­te. Está cla­ro para todos y cada uno de sus miem­bros que el dra­ma libio está sien­do ampli­fi­ca­do de mane­ra total­men­te inten­cio­nal con vis­tas a uti­li­zar­lo como pre­tex­to para jus­ti­fi­car un des­em­bar­co masi­vo de las fuer­zas arma­das esta­dou­ni­den­ses en África.

Sal­var las monar­quías del Golfo

Ara­bia Sau­di­ta es el eje del dis­po­si­ti­vo impe­rial en la región del Gol­fo. A prin­ci­pios del siglo 20, la fami­lia Saud creó ese Esta­do con el apo­yo de los bri­tá­ni­cos, des­pués de gue­rras de con­quis­ta extre­ma­da­men­te san­grien­tas. Ara­bia Sau­di­ta y sus reser­vas petro­lí­fe­ras –las más impor­tan­tes del mun­do– caye­ron den­tro de la órbi­ta esta­dou­ni­den­se al final de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. En vir­tud del acuer­do del Quincy entre el rey Ibn Saud y el pre­si­den­te Roo­se­velt, la fami­lia Saud está obli­ga­da a sumi­nis­trar petró­leo a Esta­dos Uni­dos y Esta­dos Uni­dos está obli­ga­do a garan­ti­zar la pro­tec­ción de la fami­lia rei­nan­te, no la pro­tec­ción del país.

Ara­bia Sau­di­ta no es en reali­dad un Esta­do y ni siquie­ra tie­ne nom­bre. No es más que la par­te de Ara­bia que per­te­ne­ce a la fami­lia Saud, cuyos miem­bros admi­nis­tran ese terri­to­rio según sus intere­ses per­so­na­les (y los de Esta­dos Uni­dos) mien­tras lle­van una vida diso­lu­ta que nada tie­ne que ver con la aus­te­ri­dad wahha­bi­ta de la que tan­to pre­su­men. Como el rey Ibn Saud tuvo 32 espo­sas y 53 hijos, por lo que se deci­dió, en aras de limi­tar los con­flic­tos fami­lia­res, que la coro­na no se trans­mi­tie­ra de padre a hijo, sino de her­mano a her­mano. El hijo mayor de Ibn Saud murió de enfer­me­dad y fue por lo tan­to el siguien­te hijo, que tenía enton­ces 51 años, quien le suce­dió en el trono en 1953.

En 1960, le siguió el ter­cer hijo, que con­ta­ba enton­ces 60 años, y así suce­si­va­men­te. El actual rey tie­ne 87 años, recien­te­men­te sufrió com­pli­ca­das inter­ven­cio­nes qui­rúr­gi­cas y es pro­ba­ble que no le que­de mucho tiem­po de vida. Su her­mano Sul­tan, el pre­sun­to suce­sor, pade­ce el mal de Alzhei­mer. El resul­ta­do de todo lo ante­rior es un régi­men impo­pu­lar y frá­gil, que ya estu­vo a pun­to de derrum­bar­se en 1979. Es por eso que tan­to Riad como Washing­ton ven con temor las insu­rrec­cio­nes ára­bes que se están pro­du­cien­do alre­de­dor de Ara­bia Sau­di­ta, en Yemen y en Bahrein.

El ejér­ci­to de Ara­bia Sau­di­ta ya está pre­sen­te en Yemen y espe­ra ayu­dar al pre­si­den­te Ali Abdu­llah Saleh a poner fin a la revuel­ta, con la ayu­da de la CIA. Que­da Bahrein.

Bah­rein es una isli­ta del tama­ño de Micro­ne­sia o de la isla de Man. En el siglo 18, la fami­lia de los Al-Kha­li­fa, pri­mos de la fami­lia rei­nan­te en Kuwait, arre­ba­ta­ron a Per­sia ese peque­ño terri­to­rio. Así que la monar­quía de Bah­rein es sun­ni­ta mien­tras que la pobla­ción es ára­be chií­ta. Su eco­no­mía, a dife­ren­cia de las demás monar­quías del Gol­fo, no depen­de úni­ca­men­te de los ingre­sos del petró­leo. En Bah­rein exis­te, sin embar­go, una fuer­te inmi­gra­ción, cer­ca del 40% de la pobla­ción total, pro­ve­nien­te prin­ci­pal­men­te de Irán y la India.

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Ian Hen­der­son, tor­tu­ra­dor al ser­vi­cio de Su Majes­tad Isa­bel II, ha man­te­ni­do el orden en Bah­rein duran­te 40 años.

Bah­rein cayó en la órbi­ta bri­tá­ni­ca en 1923. Lon­dres depu­so al emir y puso en el poder a su hijo, más dis­pues­to a hacer con­ce­sio­nes. Duran­te los años 1950 y 1960, nacio­na­lis­tas ára­bes y comu­nis­tas tra­ta­ron de libe­rar el país. El Rei­no Uni­do res­pon­dió con el envío de sus mejo­res espe­cia­lis­tas en repre­sión, como Ian Hen­der­son, cono­ci­do des­de enton­ces como el «car­ni­ce­ro de Bahrein».

En defi­ni­ti­va, el país reco­bró su inde­pen­den­cia en 1971, sólo para caer en la órbi­ta de Esta­dos Uni­dos, que ins­ta­ló allí su base mili­tar regio­nal y esta­cio­nó en ella la 5ª Flo­ta. Nue­vos dis­tur­bios, ins­pi­ra­dos en la Revo­lu­ción ira­ní, se pro­du­je­ron en Bah­rein duran­te los años 1980. En los años 1990, las fuer­zas de opo­si­ción –mar­xis­tas, nacio­na­lis­tas ára­bes y kho­mei­nis­tas– se unie­ron en una lar­ga Intifada.

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Alain Bauer, con­se­je­ro de segu­ri­dad de Nico­las Sar­kozy, fue pues­to a car­go de la reor­ga­ni­za­ción de la poli­cía de Bahrein.

La cal­ma no vol­vió has­ta 1999, con el ascen­so al trono del rey Ahmad, un dés­po­ta ilus­tra­do que ins­ti­tu­yó una Asam­blea con­sul­ti­va elec­ta y favo­re­ció el acce­so de las muje­res a los car­gos de res­pon­sa­bi­li­dad. Esto le valió cier­ta con­ci­lia­ción con su opo­si­ción his­tó­ri­ca, pero ale­jó de él a los extre­mis­tas de la mino­ría sun­ni­ta que sir­ve de apo­yo al régimen.

Des­de el 14 de febre­ro de 2011, nue­vas mani­fes­ta­cio­nes han veni­do tenien­do lugar en Bah­rein. Orga­ni­za­das al prin­ci­pio por el Wefaq, el par­ti­do kho­mei­nis­ta, las mani­fes­ta­cio­nes denun­cia­ban la corrup­ción y el sis­te­ma poli­cial. Pero el éxi­to popu­lar del movi­mien­to y la bru­tal repre­sión de que fue obje­to pro­vo­ca­ron una rápi­da radi­ca­li­za­ción, a pesar de un tími­do inten­to de aper­tu­ra del prín­ci­pe here­de­ro [12].

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Al cen­tro, el prín­ci­pe Kha­lil bin Ahmad bin Muham­mad Al Kha­li­fa, minis­tro de Rela­cio­nes Exte­rio­res del rei­no de Bah­rein, y sus ami­gos del Ame­ri­can Jewish Committee.

La monar­quía per­dió su legi­ti­mi­dad como resul­ta­do de las reve­la­cio­nes sobre el for­ta­le­ci­mien­to de sus víncu­los con el movi­mien­to sio­nis­ta. A par­tir de 2007, los Kha­li­fa se vin­cu­la­ron con el Ame­ri­can Jewish Com­mit­tee. Según la opo­si­ción de Bah­rein, dichos víncu­los se esta­ble­cie­ron a tra­vés de Alain Bauer, el con­se­je­ro del pre­si­den­te fran­cés Nico­las Sar­kozy. Fue el pro­pio Bauer quien se encar­gó de reor­ga­ni­zar el sis­te­ma poli­cial de Bahrein.

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El secre­ta­rio esta­dou­ni­den­se de Defen­sa, Robert Gates, lle­gó a Mana­ma el 13 de mar­zo de 2011 para reu­nir­se con el rey de Bah­rein y expre­sar­le el apo­yo de Esta­dos Uni­dos. Al día siguien­te, el ejér­ci­to de Ara­bia Sau­di­ta pene­tró en Bah­rein para aplas­tar la rebelión.

La mayo­ría de los mani­fes­tan­tes luchan aho­ra por el derro­ca­mien­to de la monar­quía, lo cual cons­ti­tu­ye la línea roja que no se pue­de atra­ve­sar, según los pará­me­tros de las demás monar­quías del Gol­fo y de su pro­tec­tor esta­dou­ni­den­se. Es por ello que el secre­ta­rio esta­dou­ni­den­se de Defen­sa, Robert Gates, via­jó a Mana­ma el 13 de mar­zo de 2011.

Ofi­cial­men­te, Gates invi­tó al rey a tener en cuen­ta los recla­mos de su pue­blo y a bus­car una sali­da pací­fi­ca al con­flic­to. Cla­ro está, ese tipo de con­se­jo no corres­pon­de a un secre­ta­rio de Defen­sa, sino a un secre­ta­rio de Esta­do. En reali­dad, el señor Gates había ido a Bah­rein para con­cre­tar la par­te polí­ti­ca de una ope­ra­ción mili­tar que ya esta­ba lista.

Al día siguien­te, el 14 de mar­zo, los otras 5 monar­quías del Con­se­jo de Coope­ra­ción del Gol­fo die­ron su con­sen­ti­mien­to para la acti­va­ción del «Escu­do de la penín­su­la», una fuer­za común de inter­ven­ción pre­vis­ta des­de hace mucho para con­te­ner la posi­ble expan­sión de la revo­lu­ción kho­mei­nis­ta. Esa mis­ma tar­de, 1 000 sol­da­dos de Ara­bia Sau­di­ta y 500 poli­cías de los Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos entra­ban en Bahrein.

Se decre­tó el esta­do de urgen­cia por espa­cio de 3 meses. Se sus­pen­die­ron las pocas liber­ta­des tole­ra­das. En la madru­ga­da del 16 de mar­zo, las fuer­zas de las monar­quías, arma­das y entre­na­das por Esta­dos Uni­dos, actua­ron de con­jun­to para des­alo­jar a los mani­fes­tan­tes de los luga­res don­de esta­ban acam­pan­do. En vez de gases lacri­mó­ge­nos, uti­li­za­ron gases de com­ba­te y muni­ción real. Las auto­ri­da­des reco­no­cen más de 1 000 heri­dos de gra­ve­dad, entre los que se cuen­tan varios heri­dos de bala, pero sólo admi­ten 5 muer­tos, una pro­por­ción muy poco creíble.

La Doc­tri­na Obama

Así que Washing­ton hizo su elec­ción. Des­pués de un ador­me­ce­dor dis­cur­so sobre los dere­chos huma­nos y de salu­dar la «pri­ma­ve­ra ára­be» con for­za­do entu­sias­mo, la admi­nis­tra­ción Oba­ma optó por la fuer­za para sal­var lo que aún pue­de salvarse.

Al igual que en la épo­ca en que los comu­nis­tas derro­ca­ron la monar­quía afga­na, fue el laca­yo sau­di­ta quien reci­bió de Washing­ton el encar­go de diri­gir la con­tra­rre­vo­lu­ción. Armó a una fac­ción de la opo­si­ción libia y con­vir­tió el deba­te de la ONU sobre san­cio­nes con­tra Libia en un deba­te sobre la crea­ción de una zona de exclu­sión aérea, o sea sobre la inter­ven­ción mili­tar, e inter­vino mili­tar­men­te en Bahrein.

No hay dife­ren­cia entre la «doc­tri­na Oba­ma» y la «doc­tri­na Brezh­nev». En 1968, los tan­ques del Pac­to de Var­so­via ponían fin a la «pri­ma­ve­ra de Pra­ga» para pro­te­ger el vaci­lan­te Impe­rio sovié­ti­co. En 2011, los blin­da­dos de Ara­bia Sau­di­ta aplas­tan al pue­blo de Bah­rein para pro­te­ger el Impe­rio anglosajón.
Hip­no­ti­za­dos por las catás­tro­fes natu­ra­les y nuclea­res que se están pro­du­cien­do al mis­mo momen­to en Japón, los medios de pren­sa occi­den­ta­les obser­van el mayor silen­cio sobre el desa­rro­llo de toda esta operación.

La Revo­lu­ción fran­ce­sa tuvo que hacer fren­te a la inva­sión de las monar­quías que unie­ron sus fuer­zas. La Revo­lu­ción rusa tuvo que afron­tar la arre­me­ti­da de los ejér­ci­tos blan­cos. La Revo­lu­ción ira­ní tuvo que enfren­tar la inva­sión ira­quí. La Revo­lu­ción ára­be ten­drá que hacer fren­te al ejér­ci­to de Ara­bia Saudita.

Thierry Meys­san.

[1] Ver: La gran impos­tu­ra II. Mani­pu­la­ción y des­in­for­ma­ción en los medios de comu­ni­ca­ción, por Thierry Meys­san, Edi­cio­nes Timé­li /​Mon­te Avi­la, 2008.

[2] «Decla­ra­cio­nes de Barack Oba­ma en la Uni­ver­si­dad de El Cai­ro», por Barack Oba­ma; «El dis­cur­so de Oba­ma en el Cai­ro», por Fidel Cas­tro Ruz; «Oba­ma y las segun­das inten­cio­nes de la mano ten­di­da a los musul­ma­nes», por Thierry Meys­san, Red Vol­tai­re, 4 y 9 de junio de 2009.

[3] «L’esperienza poli­ti­ca afri­ca­na di Barack Oba­ma», por Thierry Meys­san, in Eura­sia, Rvis­ta di Stu­di Geo­po­li­ti­ci, Vol. 3, 2009.

[4] «Israel se movi­li­za para soco­rrer a su alia­do Gada­fi», «La com­pa­ñía CST Glo­bal espe­cia­li­za­da en el reclu­ta­mien­to de mer­ce­na­rios y el cri­mi­nal de gue­rra Israel Ziv nos escri­ben», por Thierry Meys­san, Red Vol­tai­re, 3 y 7 de mar­zo de 2011.

[5] «Quand flot­tent sur les pla­ces lib­yen­nes les dra­peaux du roi Idris», por Man­lio Dinuc­ci, Réseau Vol­tai­re, 1º de mar­zo de 2011.

[6] «Reso­lu­ción 1970 apro­ba­da por el Con­se­jo de Segu­ri­dad», Red Vol­tai­re, 26 de febre­ro de 2011.

[7] «Reso­lu­ción del Par­la­men­to Euro­peo sobre los paí­ses veci­nos meri­dio­na­les, y Libia en par­ti­cu­lar», Red Vol­tai­re, 10 de mar­zo de 2011.

[8] «Let­tre con­join­te de Nico­las Sar­kozy et David Came­ron à Her­man Van Rom­puy sur la Lib­ye», Réseau Vol­tai­re, 10 de mar­zo de 2011.

[9] «Decla­ra­ción adop­ta­da por el Con­se­jo Euro­peo Extra­or­di­na­rio sobre los paí­ses veci­nos meri­dio­na­les, y Libia en par­ti­cu­lar», «Remarks by Her­man Van Rom­puy at the press con­fe­ren­ce follo­wing the extra­or­di­nary Euro­pean Coun­cil on EU Southern Neigh­bourhood and Lib­ya», Réseau Vol­tai­re, 11 de mar­zo de 2011.

[10] «Press con­fe­ren­ce by Anders Fogh Ras­mus­sen on Lib­ya», Vol­tai­re Net­work, 10 de mar­zo de 2011.

[11] «Com­mu­ni­qué de l’Union afri­cai­ne sur la Lib­ye», Réseau Vol­tai­re, 10 de mar­zo de 2011.

[12] «Crown Prin­ce Sal­man bin Hamad bin Isa Al Kha­li­fa inter­view with Bah­rain TV», Vol­tai­re Net­work, 6 de mar­zo de 2011.

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