La últi­ma Ley del apartheid de Israel – Ilan Pap­pe

Quie­nes hemos sido com­pa­ñe­ros vete­ra­nos en la lucha por la paz y la jus­ti­cia en Pales­ti­na nos hemos sen­ti­do muy a menu­do frus­tra­dos por la inca­pa­ci­dad de impul­sar el apo­yo sufi­cien­te en las ins­ti­tu­cio­nes polí­ti­cas y en los medios de comu­ni­ca­ción de Occi­den­te con­tra la bru­tal ocu­pa­ción de Cis­jor­da­nia y la estran­gu­la­ción de Gaza. Creía­mos que la cla­ra evi­den­cia de la opre­sión y de las muy visi­bles polí­ti­cas cri­mi­na­les que esta­lla­ron des­de 1967 debe­ría haber pro­vo­ca­do al menos una reac­ción inter­na­cio­nal simi­lar a la que aho­ra se ha pues­to en mar­cha con­tra Libia, y más aún.Pero todos cono­ce­mos las razo­nes por las que eso no ocu­rrió ni ocu­rri­rá. Y sin embar­go, pue­de que haya­mos pasa­do por alto una razón par­ti­cu­lar, de hecho una manio­bra exi­to­sa del cam­po de la paz israe­lí que pare­ce haber abor­ta­do el embrión de cual­quier esfuer­zo de este tipo. Los sio­nis­tas libe­ra­les creen fir­me­men­te en la exis­ten­cia de dos enti­da­des sepa­ra­das, una en Israel y otra al otro lado de la Línea ver­de de 1967, que tie­nen muy poco en común. La acep­ta­ción de esta línea como una cru­da reali­dad es la prin­ci­pal jus­ti­fi­ca­ción de Occi­den­te para la inac­ción con­tra Israel (tam­bién apo­ya­da por algu­nos de los mejo­res ami­gos de Pales­ti­na y, por supues­to, por la Auto­ri­dad Pales­ti­na). La línea no es sólo una fron­te­ra polí­ti­ca sino, sobre todo, una fron­te­ra moral. Todo lo que está suce­dien­do en el mun­do ocu­pa­do es dia­me­tral­men­te opues­to a la vida demo­crá­ti­ca de Israel y, por lo tan­to, el argu­men­to es que si se tra­ta a Israel como Esta­do paria, se per­ju­di­ca­rá a “la par­te bue­na”, el Esta­do pre­vio a 1967. Esta es tam­bién la base para el apo­yo sos­te­ni­do a la solu­ción de dos Esta­dos que basa la paz en la capa­ci­dad moral de Israel para rein­ven­tar­se a sí mis­mo en las fron­te­ras ante­rio­res a 1967.

Espe­ro que esta dis­tin­ción des­apa­rez­ca al menos del voca­bu­la­rio y del dic­cio­na­rio del movi­mien­to occi­den­tal de soli­da­ri­dad con Pales­ti­na (don­de toda­vía se pue­de escu­char leal­tad al cam­po de la paz israe­lí, a la Auto­ri­dad Pales­ti­na y al señor invi­si­ble de la real­po­li­tik). Que esta dis­tin­ción es fal­sa se ha demos­tra­do una vez más esta sema­na (el 20 de mar­zo de 2011) al apro­bar­se otra ley del apartheid en Israel. Esta nue­va ley per­mi­te a los asen­ta­mien­tos judíos cons­trui­dos en tie­rras del Esta­do del inte­rior de Israel que no admi­tan a ciu­da­da­nos pales­ti­nos de Israel como resi­den­tes, y lega­li­za el deseo de estos nue­vos colo­nos de no ven­der tie­rras a los ciu­da­da­nos pales­ti­nos del inte­rior del Esta­do. Es una de las muchas leyes apro­ba­das recien­te­men­te (la Ley de jura­men­to de leal­tad, que con­vier­te a los pales­ti­nos de Israel en ciu­da­da­nos de segun­da cla­se por ley, y otra que no les per­mi­te vivir con sus cón­yu­ges pales­ti­nos de los terri­to­rios ocu­pa­dos, son dos de las más famo­sas leyes del apartheid apro­ba­das recien­te­men­te). La nue­va ley, como las ante­rio­res, ins­ti­tu­cio­na­li­za el Esta­do del Apartheid de Israel o, para abre­viar, ASOI, [Apartheid Sta­te of Israel, en inglés].

ASOI es en la actua­li­dad uno de los peo­res regí­me­nes de apartheid del mun­do. Con­tro­la casi toda Pales­ti­na (apar­te de Gaza, que ha encar­ce­la­do her­mé­ti­ca­men­te des­de 2005). Tie­ne, en tér­mi­nos abso­lu­tos, el mayor núme­ro de pre­sos polí­ti­cos (los infor­mes indi­can que Chi­na tie­ne menos de mil, Irán unos esca­sos miles); Israel tie­ne cer­ca de 10 mil. Tie­ne mayor núme­ro de leyes y regu­la­cio­nes de apartheid que cual­quier otro país del mun­do y, apar­te de los regí­me­nes ára­bes que aho­ra están colap­san­do y de Esta­dos parias como Mira­mar y Corea del Nor­te, tie­ne la mayor impo­si­ción de leyes y regla­men­tos de emer­gen­cia median­te las que se roba a los ciu­da­da­nos la mayo­ría de dere­chos huma­nos y civi­les bási­cos. Su polí­ti­ca con­tra la dis­cri­mi­na­da pobla­ción nati­va, que en la actua­li­dad repre­sen­ta casi la mitad de la pobla­ción de ASOI, inclu­ye atro­ci­da­des tales como res­trin­gir a la gen­te el uso de las fuen­tes de agua, el cul­ti­vo de sus cam­pos, la cons­truc­ción de más casas, el lle­gar al tra­ba­jo, las escue­las o uni­ver­si­da­des y las prohi­bi­cio­nes de con­me­mo­rar su his­to­ria, en par­ti­cu­lar, al-Nak­ba de 1948.

ASOI está pro­te­gi­do por filó­so­fos de la izquier­da en su mayo­ría judíos, aun­que no solo, en Esta­dos Uni­dos y Occi­den­te, así como de los nue­vos miem­bros de la Unión Euro­pea, cuyo deplo­ra­ble his­to­rial duran­te el holo­caus­to pue­de expli­car su apo­yo incon­di­cio­nal a ASOI. Cuen­ta con el apo­yo incon­di­cio­nal de muchas comu­ni­da­des judías del mun­do, de los cris­tia­nos sio­nis­tas y de las cor­po­ra­cio­nes que se bene­fi­cian de la ten­den­cia de la éli­te mili­tar de ASOI a uti­li­zar armas leta­les a volun­tad así como del pro­gre­sis­ta sis­te­ma esta­tal ban­ca­rio y de su alta tec­no­lo­gía del cono­ci­mien­to.

ASOI podría con­ver­tir­se en la Repú­bli­ca Libre de Israel y Pales­ti­na (FRISP, en sus siglas en inglés) o cual­quier otro nom­bre simi­lar, don­de la gen­te dis­fru­ta­ra de los mis­mos dere­chos por los que aho­ra lucha todo el mun­do ára­be y que Occi­den­te dice difun­dir y pro­te­ger en todas par­tes. Si ASOI no se con­vier­te en FRISP, cual­quier acción como la adop­ta­da aho­ra por Occi­den­te en Libia se con­si­de­ra­rá con razón sos­pe­cho­sa, cíni­ca y des­ho­nes­ta.

La unión ha per­di­do atrac­ti­vo por­que Sad­dam Hus­sein la uti­li­zó mal en 1991. Pero aho­ra es el momen­to de revi­vir­la. Es hora de dar­se cuen­ta de que no habrá un nue­vo Orien­te Pró­xi­mo —de hecho, no habrá paz en el mun­do— si ASOI sigue gozan­do de inmu­ni­dad y no se le pone freno, se le para y —es de espe­rar que un día— se rem­pla­za por una FRISP demo­crá­ti­ca.

Fuen­te: http://​www​.coun​ter​punch​.org/​p​a​p​p​e​0​3​2​2​2​0​1​1​.​h​tml

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