EE.UU. en la Tri­ple Fron­te­ra: El «terro­ris­mo» como pre­tex­to para la intro­mi­siòn imperialista.

Un cable fil­tra­do por Wiki­leaks reve­la la deses­pe­ra­ción de los Esta­dos Uni­dos por ampliar el acuer­do sobre la Tri­ple Fron­te­ra. Con­si­de­ran que es el úni­co foro a nivel polí­ti­co que les queda.

Washing­ton tie­ne tan­to inte­rés en con­te­ner el terro­ris­mo como en no per­der peso en Suda­mé­ri­ca. Así se des­pren­de de un cable fil­tra­do por Wiki­leaks al que tuvo acce­so Página/​12. Dice que la cues­tión de la Tri­ple Fron­te­ra entre Para­guay, la Argen­ti­na y Bra­sil es “el úni­co pie” que pue­den inter­po­ner los Esta­dos Uni­dos para que no se les ter­mi­ne de cerrar la puer­ta de los asun­tos de segu­ri­dad en la región.

El des­pa­cho diplo­má­ti­co tie­ne sólo dos años. Es del 6 de febre­ro de 2009 y lo fir­mó el enton­ces emba­ja­dor en Bra­sil, Clif­ford Sobel. Barack Oba­ma aca­ba­ba de asu­mir la pre­si­den­cia unos días antes, el 20 de enero.

El exten­so aná­li­sis está cen­tra­do en el Meca­nis­mo de Segu­ri­dad Tres Más Uno, que se ini­ció en el 2003 para com­bi­nar los esfuer­zos de Para­guay, Bra­sil y la Argen­ti­na, tres por un lado, y por otro lado el uno, los Esta­dos Uni­dos. El obje­to de super­vi­sión es la Tri­ple Fron­te­ra que conec­ta Ciu­dad del Este, Puer­to Igua­zú y Foz do Iguaçú. La zona pasó a estar bajo obser­va­ción lue­go de los aten­ta­dos con­tra la emba­ja­da de Israel en 1992 y con­tra la AMIA en 1994 y aumen­tó su impor­tan­cia tras el aten­ta­do a las Torres Geme­las del 11 de sep­tiem­bre de 2001.

Para Sobel, el Tres Más Uno es “el úni­co ins­tru­men­to dis­po­ni­ble para con­ver­sar sobre con­tra­te­rro­ris­mo con los socios regio­na­les a nivel de for­mu­la­ción de políticas”.

Su diag­nós­ti­co es el siguien­te: “Es pro­ba­ble que el Minis­te­rio de Rela­cio­nes Exte­rio­res (Ita­ma­raty) recha­ce nue­vas pro­pues­tas a nivel de polí­ti­cas para la coope­ra­ción regio­nal en segu­ri­dad”. Y sigue así: “Pues­to que el gobierno bra­si­le­ño está empe­ña­do en cons­truir una arqui­tec­tu­ra regio­nal de segu­ri­dad en Suda­mé­ri­ca que no inclu­ye a los Esta­dos Uni­dos (por ejem­plo los gru­pos de tra­ba­jo de Mer­co­sur en temas de segu­ri­dad y el Con­se­jo Sud­ame­ri­cano de Defen­sa de Una­sur), hay que revi­ta­li­zar el Tres Más Uno por dos moti­vos: como un modo de con­se­guir un com­pro­mi­so de Bra­sil al más alto nivel polí­ti­co en esta cues­tión y como una for­ma de man­te­ner un pie den­tro de las dis­cu­sio­nes de segu­ri­dad regional”.

El des­pa­cho de Sobel está escri­to dos años des­pués del que fir­mó en 2007 el núme­ro dos de la emba­ja­da de los Esta­dos Uni­dos en Para­guay, Michael J. Fitz­pa­trick, publi­ca­do por Página/​12 el 7 de mar­zo últi­mo. “La entra­da de Vene­zue­la en el Mer­co­sur alte­ra cla­ra­men­te el balan­ce y la diná­mi­ca de la orga­ni­za­ción”, dice el tex­to escri­to por Fitz­pa­trick, que resu­me un encuen­tro de emba­ja­do­res esta­dou­ni­den­ses del Cono Sur ame­ri­cano. “El Mer­co­sur fue trans­for­mán­do­se gra­dual­men­te de una unión adua­ne­ra imper­fec­ta en una orga­ni­za­ción más res­tric­ti­va y anti­nor­te­ame­ri­ca­na”, agre­ga. La Argen­ti­na, Bra­sil, Uru­guay y Para­guay fir­ma­ron con Vene­zue­la un acuer­do de incor­po­ra­ción, pero Cara­cas sólo será miem­bro pleno de Mer­co­sur cuan­do se aprue­be la últi­ma rati­fi­ca­ción par­la­men­ta­ria pen­dien­te, la del Sena­do paraguayo.

Si se suman los dos des­pa­chos, la con­clu­sión es que Washing­ton diag­nos­ti­ca la exis­ten­cia de un anti­nor­te­ame­ri­ca­nis­mo real, o sea no en el plano de los dis­cur­sos, y a la vez teme que­dar fue­ra de la región. Qui­zás ambos cables sir­van para expli­car, por con­tras­te, por qué ayer el pre­si­den­te Barack Oba­ma admi­tió un párra­fo espe­cí­fi­co en el comu­ni­ca­do con­jun­to que fir­mó en Bra­si­lia con su cole­ga Dil­ma Rous­seff. El párra­fo dice así: “Los líde­res sub­ra­ya­ron las valio­sas con­tri­bu­cio­nes en favor de la demo­cra­cia, la paz, la coope­ra­ción, la segu­ri­dad y el desa­rro­llo rea­li­za­das por los esfuer­zos y los acuer­dos de inte­gra­ción regio­nal y subre­gio­nal, inclu­yen­do la Una­sur y el Mer­co­sur, y seña­la­ron el valor del diá­lo­go entre la Una­sur y los Esta­dos Unidos”.

El actual emba­ja­dor en Bra­sil es Tho­mas Shan­non, un rea­lis­ta duro que fue sub­se­cre­ta­rio de Asun­tos Inter­ame­ri­ca­nos duran­te la admi­nis­tra­ción Bush.

En el cable, Sobel pro­po­nía un obje­ti­vo de míni­ma y un obje­ti­vo de máxi­ma. El de míni­ma era con­ti­nuar con un meca­nis­mo acti­vo de Tres Más Uno. El de máxi­ma, ampliar­lo has­ta lle­gar a “un diá­lo­go regio­nal más efec­ti­vo” en tér­mi­nos de sus­tan­cia y geografía.

El obs­tácu­lo que men­cio­na­ba Sobel era la per­ti­na­cia con que Bra­sil “limi­ta las dis­cu­sio­nes de temas que no estén inclui­dos en los mar­cos estre­chos del Tres Más Uno”, es decir el inter­cam­bio de infor­ma­ción con­tra el terro­ris­mo inter­na­cio­nal y las accio­nes del terro­ris­mo en la Tri­ple Frontera.

“El gobierno bra­si­le­ño sabe que el Tres Más Uno no es un foro para com­par­tir datos de inte­li­gen­cia”, dice el cable de Sobel. “Como resul­ta­do de eso, es poco lo que los Esta­dos Uni­dos pue­den infor­mar en ese mar­co. Bra­sil usa nues­tra reti­cen­cia a com­par­tir infor­ma­ción para ase­gu­rar que no hay evi­den­cia de accio­nes terro­ris­tas en la Tri­ple Fron­te­ra y que, si hubie­ra evi­den­cias, los Esta­dos Uni­dos se rehú­san a mos­trar­las. Esto pone en duda la exis­ten­cia de acti­vi­dad terro­ris­ta en la Tri­ple Fron­te­ra y cie­rra muchas de las con­ver­sa­cio­nes que apun­tan a ana­li­zar explí­ci­ta­men­te acti­vi­da­des rela­cio­na­das con el terrorismo.”

Sobel acla­ró en su escri­to que no sabe has­ta qué pun­to los diplo­má­ti­cos de Ita­ma­raty que par­ti­ci­pan de las reunio­nes del Tres Más Uno están al tan­to del inter­cam­bio de infor­ma­cio­nes de inte­li­gen­cia entre los ser­vi­cios secre­tos de ambos países.

Otros cables fil­tra­dos por Wiki­leaks a los que tuvo acce­so Página/​12 con­fir­man que exis-te la mis­ma rela­ción bila­te­ral entre orga­nis­mos de inte­li­gen-cia de los Esta­dos Uni­dos y de la Argentina.

La preo­cu­pa­ción del Depar­ta­men­to de Esta­do pare­ce ser, enton­ces, cómo salir de lo que Washing­ton ve como una tram­pa: mien­tras sus ser­vi­cios secre­tos com­par­ten infor­ma­ción de mane­ra bila­te­ral, lo cual es acep­ta­do tan­to por Bra­sil como por la Argen­ti­na, su diplo­ma­cia no con­si­gue avan­zar en la amplia­ción de meca­nis­mos regio­na­les que inclu­yan a los Esta­dos Uni­dos. “La coope­ra­ción con Bra­sil fue siem­pre flui­da a nivel ope­ra­ti­vo”, admi­tió Sobel. “Pero el Tres Más Uno es el úni­co foro de dis­cu­sión subre­gio­nal del que par­ti­ci­pa­mos a nivel polí­ti­co. En la medi­da en que Bra­sil cobra mayor con­fian­za en su lide­raz­go regio­nal, Ita­ma­raty se sien­te más cómo­do cuan­do dice a los Esta­dos Uni­dos que no nece­si­ta de nues­tra presencia.”

El cable habla de Catch 22, Tram­pa 22, en alu­sión a la nove­la y la pelí­cu­la del mis­mo nom­bre. En diplo­ma­cia, la expre­sión alu­de a una impas­se en la que una buro­cra­cia impi­de la solu­ción. La cul­pa­ble sería, en este caso, Itamaraty.

Autor: Mar­tìn Granovsky

Fuen­te: Pàgi­na 12

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