Hon­du­ras: Esca­la­da de femi­ni­ci­dios – SEM­lac

SEM­lac).- “Vil­ma” tra­ba­ja jun­to a sus hijas en el mer­ca­do de Coma­ya­güe­la, en Tegu­ci­gal­pa, la capi­tal de Hon­du­ras. En enero de 2009 escu­chó el lla­ma­do deses­pe­ra­do de su hija María Sole­dad, de 21 años, a quien habían dis­pa­ra­do por la espal­da a pocas cua­dras de su pues­to de tra­ba­jo, mien­tras se diri­gía a almor­zar.

«Lle­gué a tiem­po para car­gar­la en bra­zos. Allí se me desan­gró mien­tras espe­ra­ba un taxi para lle­var­la al hos­pi­tal», cuen­ta esta mujer, cuyo nom­bre real pre­fie­re ocul­tar, por temor a repre­sa­lias.

María Sole­dad esta­ba emba­ra­za­da de cin­co meses al momen­to de su ase­si­na­to y tenía un hijo peque­ño de dos años que que­dó al cui­da­do de la abue­la. Cáce­res pien­sa que los res­pon­sa­bles de la muer­te de su hija son inte­gran­tes de la Poli­cía Nacio­nal, ya que antes habían reci­bi­do ame­na­zas de muer­te y cateos ile­ga­les a su vivien­da por par­te de los dele­ga­dos de la Pos­ta poli­cial de su colo­nia. María Sole­dad hacía vida de pare­ja con un miem­bro de una mara (pan­di­lla en el argot cen­tro­ame­ri­cano).

«Yo creo que su muer­te fue por ven­gan­za; nos pasa­ban dicien­do que eso iba a pasar, que ella iba a pagar por él y has­ta aho­ra creo que todo que­dó en el olvi­do, por­que las veces que he ido a la Fis­ca­lía no me hacen caso y, cuan­do regre­so, acá me sien­to ame­na­za­da por­que están los poli­cías», rela­ta a SEM­lac.

Vil­ma se refie­re a la Fis­ca­lía de la Mujer, orga­nis­mo del Minis­te­rio Públi­co que se encar­ga de los crí­me­nes con­tra las muje­res. Actual­men­te cuen­ta con una ofi­ci­na espe­cia­li­za­da de crí­me­nes con­tra la vida de las muje­res, con repre­sen­ta­ción en ocho regio­na­les y 12 fis­ca­les encar­ga­dos a nivel nacio­nal.

«Estoy muy tris­te, pero sigo ade­lan­te. No hay res­pues­tas para noso­tras, no hay apo­yo, por eso ten­go que tra­ba­jar y dejar que las cosas pasen, pues ten­go nie­tos que man­te­ner», pro­si­gue.

El caso de María Sole­dad se agre­ga a los más de 2.000 ase­si­na­tos de muje­res come­ti­dos en los últi­mos ocho años en el país, según datos de la cam­pa­ña nacio­nal con­tra los femi­ni­ci­dios en el país y de los cua­les 1.010 corres­pon­den al perío­do 2008 – 2010, repor­ta Oxfam-Hon­du­ras.

El pico más alto de estos crí­me­nes ocu­rrió en 2009, año en que se come­tie­ron 407 ase­si­na­tos, según la Fis­ca­lía de la Mujer, fren­te, a 351 en 2010. La inves­ti­ga­ción Femi­ci­dios en Hon­du­ras, pre­sen­ta­da por la Tri­bu­na de Muje­res con­tra los Femi­ni­ci­dios, que agru­pa diver­sas orga­ni­za­cio­nes de muje­res a nivel nacio­nal, des­ta­ca que 2009, el año del Gol­pe de Esta­do, hubo más ase­si­na­tos de este tipo debi­do a la frac­tu­ra de la ins­ti­tu­cio­na­li­dad del Esta­do.

En esos momen­tos, las ins­tan­cias de admi­nis­tra­ción de jus­ti­cia no sólo no aten­die­ron las denun­cias por vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos de las muje­res, sino que se con­vir­tie­ron, como en el caso de la Poli­cía, en agen­tes repre­so­res y vio­la­do­res de esos dere­chos.

Entre 2009 – 2010 se cono­cie­ron 456 casos de vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos de las muje­res, inclu­yen­do ame­na­zas de muer­te, ata­ques físi­cos y ver­ba­les, vio­la­cio­nes y abu­sos sexua­les entre otros, repor­ta en infor­me pre­sen­ta­do por la orga­ni­za­ción Femi­nis­tas en Resis­ten­cia a la Cor­te Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos, en agos­to de 2010.

En el actual año se han repor­ta­do a la Fis­ca­lía de la Mujer más de 60 ase­si­na­tos de muje­res, por lo que la ten­den­cia pare­ce igua­lar a la de 2009, con una muer­te vio­len­ta de mujer por día. En un país con poco más de ocho millo­nes de habi­tan­tes, don­de las muje­res cons­ti­tu­yen 51 por cien­to de la pobla­ción, el pro­ble­ma pare­ce agra­var­se en tan­to se cal­cu­la que ocu­rren 10 muer­tes por cada 100.000 muje­res, con poca o nin­gu­na res­pues­ta del Esta­do, indi­ca la mis­ma fuen­te.

La impu­ni­dad que acom­pa­ña estos casos tam­bién se refle­ja en su judi­cia­li­za­ción, ya que entre 2008 y 2010 solo se logró ingre­sar 221 casos a los Juz­ga­dos de Letras de lo Penal y a los Tri­bu­na­les de Sen­ten­cia ape­nas lle­ga­ron 58, de los cua­les 48 corres­pon­den a reso­lu­cio­nes para las víc­ti­mas, infor­ma­ron la Fis­ca­lía de la Mujer y el Cen­tro Elec­tró­ni­co de Docu­men­ta­ción Judi­cial.

Gladys Lan­za, repre­sen­tan­te del Movi­mien­to de Muje­res por la Paz «Visi­ta­ción Padi­lla», ase­gu­ra a SEM­lac que «la situa­ción es gra­ve, tan­to por el pro­ble­ma en sí mis­mo, como por el retro­ce­so ins­ti­tu­cio­nal en las ins­tan­cias admi­nis­tra­do­ras de jus­ti­cia, en las que la pobla­ción no con­fía».

En su opi­nión, la situa­ción crea­da en el con­tex­to del Gol­pe de Esta­do no ha sido supe­ra­da, las vio­la­cio­nes siguen ocu­rrien­do y no se ha dado res­pues­ta a los casos pre­sen­ta­dos, pese a los recla­mos del movi­mien­to femi­nis­ta y de muje­res.

Nue­vo esce­na­rio: la vio­len­cia polí­ti­ca

La inves­ti­ga­ción «Femi­ci­dios e impu­ni­dad: la gue­rra con­tra las muje­res» tipi­fi­ca, entre otros hallaz­gos, el con­tex­to, los roles y acto­res que par­ti­ci­pan en las muer­tes vio­len­tas de muje­res. Estos esce­na­rios, según el estu­dio, corres­pon­den al de la pare­ja en sie­te por cien­to, el cri­men orga­ni­za­do (tra­ta de per­so­nas y nar­co­trá­fi­co) en 22 por cien­to, el de «ven­gan­za con­tra ter­ce­ros» en 13 por cien­to y vio­len­cia polí­ti­ca en tres por cien­to.

Este últi­mo, pese a no ser nue­vo en Hon­du­ras, se iden­ti­fi­ca de for­ma recien­te con la par­ti­ci­pa­ción de las muje­res en acti­vi­da­des polí­ti­cas de resis­ten­cia popu­lar pos­gol­pe de Esta­do.

El infor­me «La con­ti­nui­dad del Gol­pe de Esta­do y su impac­to en la vida de las muje­res», emi­ti­do por Femi­nis­tas en Resis­ten­cia el pasa­do año, reve­la que has­ta agos­to de 2010 se repor­ta­ron nue­ve casos de femi­ni­ci­dio en que los fami­lia­res y com­pa­ñe­ros de las víc­ti­mas expo­nen, como cau­sa de la muer­te, la impli­ca­ción direc­ta de estas muje­res en acti­vi­da­des polí­ti­cas de resis­ten­cia.

Este esce­na­rio no es acep­ta­do por los orga­nis­mos del Poder Judi­cial, res­pon­sa­bles de la Admi­nis­tra­ción de la Jus­ti­cia, ni por otros entes esta­ta­les; sin embar­go, es defi­ni­do como tal por el movi­mien­to femi­nis­ta y de muje­res, que exi­ge su reco­no­ci­mien­to públi­co y deman­dan accio­nes al res­pec­to.

Si bien la figu­ra de femi­ci­dio no está con­te­ni­da en la legis­la­ción hon­du­re­ña, sí se han crea­do uni­da­des para la pre­ven­ción y com­ba­te del deli­to, tan­to en el Minis­te­rio Públi­co como en la Poli­cía Nacio­nal.

En la Fis­ca­lía de la Mujer exis­te la uni­dad de crí­me­nes con­tra la vida de las muje­res, que inclu­ye la tra­ta de muje­res y el femi­ni­ci­dio, y al inte­rior de la Direc­ción Nacio­nal de Inves­ti­ga­ción Cri­mi­nal (DNIC) se ha crea­do la uni­dad de Femi­ci­dios.

Sin embar­go, estas uni­da­des enfren­tan serias difi­cul­ta­des, a cri­te­rio del movi­mien­to de muje­res. Dul­ce Ulloa, de la Orga­ni­za­ción Inti­bu­ca­na de Muje­res «Las Hor­mi­gas», pre­ci­só a SEMLAC que «no hay que per­der de vis­ta que el actor prin­ci­pal sigue sien­do des­co­no­ci­do, lo que nos lle­va a creer que hay fallas en la inves­ti­ga­ción cri­mi­nal».

Los cálcu­los indi­can que más de 60 por cien­to de los ase­si­na­tos ocu­rre en esce­na­rio des­co­no­ci­do y casi 70 por cien­to de los agre­so­res tam­bién son des­co­no­ci­dos.

«Estos son datos del Poder Judi­cial, de la Fis­ca­lía, de la Poli­cía, son datos grue­sos. No pode­mos creer que, en la mayo­ría de los casos, sim­ple­men­te se des­co­noz­ca quién es el cul­pa­ble», sos­tie­ne Ulloa, par­ti­da­ria de que «no hay volun­tad polí­ti­ca, ni inte­rés de par­te de los agen­tes corres­pon­dien­tes para inves­ti­gar y dar solu­ción a estos femi­ni­ci­dios», sub­ra­ya.

El Foro inter­na­cio­nal sobre femi­ni­ci­dios, lle­va­do a cabo en la ciu­dad de Tegu­ci­gal­pa el pasa­do 8 de mar­zo con la par­ti­ci­pa­ción de orga­ni­za­cio­nes de muje­res, socie­dad civil y orga­nis­mos del Esta­do, con­clu­yó que «el pro­ble­ma no es de capa­ci­ta­ción por­que se ha inver­ti­do a lo lar­go de la últi­ma déca­da en for­ma­ción de poli­cías, de agen­tes de inves­ti­ga­ción y de jue­ces que no han dado res­pues­ta al pro­ble­ma. Al con­tra­rio, han sido estos mis­mos acto­res los res­pon­sa­bles de diver­sos actos de repre­sión y hos­ti­ga­mien­to con­tra las muje­res».

El foro con­si­de­ró, ade­más, que los femi­ni­ci­dios están ínti­ma­men­te rela­cio­na­dos con la cul­tu­ra arma­men­tis­ta de la región, ya que la mayo­ría de las muje­res ase­si­na­das son eje­cu­ta­das (en más de 60%) con armas de fue­go.

El padre de una víc­ti­ma de femi­ci­dio que par­ti­ci­pó en la inves­ti­ga­ción afir­mó, en un dos­sier entre­ga­do duran­te el foro, que le envió una car­ta al Minis­tro de Segu­ri­dad, pero nun­ca reci­bió una res­pues­ta del fun­cio­na­rio.

«El Minis­tro de Segu­ri­dad se jac­ta de que es solo una per­cep­ción de uno, pero si a él le mata­ran una hija y estu­vie­ra sufrien­do el dolor que uno sien­te, creo que sí se preo­cu­pa­ría por resol­ver el caso», mani­fes­tó.

En este mis­mo foro, la Tri­bu­na de Muje­res exi­gió a las ins­tan­cias públi­cas res­pon­sa­bles de tute­lar los dere­chos de las muje­res que asu­man su res­pon­sa­bi­li­dad en fun­ción de la inves­ti­ga­ción y judi­cia­li­za­ción de los casos de femi­ci­dio y pre­sen­ten un infor­me, res­pe­tan­do y hacien­do valer los acuer­dos y con­ve­nios inter­na­cio­na­les que el Esta­do ha fir­ma­do para hacer fren­te a la vio­len­cia con­tra las muje­res y que actual­men­te no se están apli­can­do.

Tam­bién sugi­rie­ron la san­ción a fun­cio­na­rios que no cum­plan con el deber de inves­ti­gar y san­cio­nar los femi­ni­ci­dios.

Tacua­zi­na Mora­les

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