La izquier­da en el mun­do árabe

Entre­vis­ta con Gil­bert Ach­kar :: «El movi­mien­to de cla­se en Egip­to, por pri­me­ra vez des­de la épo­ca nase­ris­ta, ha lle­va­do a la crea­ción de un sin­di­ca­to inde­pen­dien­te»

«Pre­sen­cia­mos el comien­zo del ascen­so de una fuer­za alter­na­ti­va a nivel de masas, que se mani­fies­ta en el ascen­so de la lucha de cla­ses y de las luchas obre­ras en cier­to núme­ro de paí­ses ára­bes, des­de Marrue­cos has­ta Jor­da­nia e Iraq; en Egip­to prin­ci­pal­men­te, don­de se desa­rro­lla des­de hace tres años la mayor ola de luchas obre­ras des­de hace más de medio siglo. que es el el Sin­di­ca­to de Emplea­dos de los Impues­tos Inmo­bi­lia­rios, y hay inten­tos de repe­tir la expe­rien­cia en otros sec­to­res. Por lo que se refie­re a la corrien­te reli­gio­sa, está casi ausen­te en este ámbi­to, y los acti­vis­tas sin­di­ca­les son izquier­dis­tas en el sen­ti­do amplio, des­de nase­ris­tas radi­ca­les a marxistas.»

Resu­men de una entre­vis­ta a Gil­bert Ach­kar, sobre la izquier­da ára­be en un núme­ro de la revis­ta liba­ne­sa Al-Âdâb de comien­zos del año 2010, un año antes de los levan­ta­mien­tos popu­la­res ára­bes con­tra las dic­ta­du­ras a par­tir de Enero de 2011. Tra­du­ci­do del ára­be por José Durán Velas­co, doc­tor en Filo­lo­gía Ára­be, y autor de la obra «El Con­flic­to Pales­tino-Israe­lí: Una visión no estatolátrica».

Gil­bert Ach­kar es pro­fe­sor en el Ins­ti­tu­to de Estu­dios Orien­ta­les y Afri­ca­nos en la uni­ver­si­dad de Lon­dres, es autor de nume­ro­sos libros, el últi­mo de ellos es: Los ára­bes y el holo­caus­to nazi: la gue­rra ára­be-israe­lí de los rela­tos (El Cai­ro y Bei­rut, 2010).

-El hablar de la cri­sis de la izquier­da mar­xis­ta ára­be es muy ante­rior al hun­di­mien­to del blo­que socialista.

-Hablar de la cri­sis de la izquier­da ára­be no es algo nue­vo. Ya se habla­ba de ello en la épo­ca de radi­ca­li­za­ción a par­tir de 1967. La izquier­da ára­be fue inca­paz de impo­ner­se como fuer­za hege­mó­ni­ca sal­vo en casos excep­cio­na­les y tem­po­ra­les. Y esos raros casos die­ron lugar a cri­sis por­que la izquier­da ‑por ejem­plo en Iraq a fina­les de los años cin­cuen­ta- cuan­do fue capaz de con­ver­tir­se en fuer­za hege­mó­ni­ca, no lle­gó a hacer­se con el poder, por cau­sas diver­sas que remi­ten en pri­me­ra ins­tan­cia a la depen­den­cia de la URSS, que apo­ya­ba al régi­men de ´Abd al-Karîm Qâsim y no desea­ba el enfren­ta­mien­to con el blo­que occi­den­tal en una región tan extre­ma­da­men­te sensible.

-Hablas del Par­ti­do Comu­nis­ta Iraquí…

-Efec­ti­va­men­te. Y la ani­qui­la­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta Suda­nés en el año 1971 aca­bó con otra orga­ni­za­ción comu­nis­ta que tenía capa­ci­dad de hege­mo­nía en un país ára­be. Des­pués de eso, se pro­du­jo la ola de radi­ca­li­za­ción izquier­dis­ta que se exten­dió a par­tes del movi­mien­to nacio­na­lis­ta ára­be –en el Movi­mien­to de los Nacio­na­lis­tas Ára­bes, el Ba´t y otros- a raíz de la derro­ta de 1967. Pero el úni­co que lle­gó a hacer­se con el poder fue la rama sur­ye­me­ní del MNA. Esta expe­rien­cia úni­ca pasó por cri­sis suce­si­vas des­de su naci­mien­to, y con­clu­yó con su caí­da. En otros aspec­tos la izquier­da cono­ció cri­sis, des­ga­rra­mien­tos y disputas.

Pero hay que dis­tin­guir entre cri­sis en el tiem­po actual y cri­sis duran­te la radi­ca­li­za­ción des­pués de 1967, que fue la oca­sión his­tó­ri­ca más impor­tan­te de la izquier­da mar­xis­ta ára­be para exten­der­se por el mun­do ára­be. En aquel tiem­po se tra­ta­ba de una cri­sis de cre­ci­mien­to, mien­tras que aho­ra habla­mos de una cri­sis de ocaso.

La reali­dad es que la marea radi­cal tuvo un cor­to alcan­ce. El pri­mer gran gol­pe que sufrió fue el ani­qui­la­mien­to de la izquier­da del movi­mien­to comu­nis­ta ira­quí (Direc­ción Cen­tral), cuan­do los ba´tistas se apo­de­ra­ron del poder el año 1968. El segun­do gran gol­pe fue la ani­qui­la­ción de la resis­ten­cia pales­ti­na en Jor­da­nia, que empe­zó el año 1970. Y aun­que siguie­ron exis­tien­do fuer­zas de izquier­da radi­ca­les en otros luga­res, la situa­ción gene­ral a fina­les de los años seten­ta era de cri­sis y retro­ce­so. Esto suce­dió en un con­tex­to más amplio, de cla­ro retro­ce­so de la ola de radi­ca­li­za­ción de izquier­das des­de fina­les de los años seten­ta y el sur­gi­mien­to en los años ochen­ta de la ofen­si­va neo­li­be­ral. La des­apa­ri­ción de la URSS cons­ti­tu­yó un gol­pe devas­ta­dor con­tra el movi­mien­to comu­nis­ta ára­be en su con­jun­to. La situa­ción que vemos hoy de recons­truc­ción o revi­ta­li­za­ción en el Par­ti­do Comu­nis­ta en el Líbano es casi excep­cio­nal a nivel árabe.

-¿El Par­ti­do Comu­nis­ta Libanés?

-Sí. Ocu­rre des­de hace poco. Es algo sin igual en nin­gún otro país ára­be, sal­vo qui­zás Sudán (pero no ten­go infor­ma­ción sufi­cien­te sobre lo que suce­de allí). El Par­ti­do Comu­nis­ta Liba­nés es el úni­co que ha inten­ta­do una recons­truc­ción seria tras el hun­di­mien­to de la URSS. Y eso a pesar de que es mucho más débil de lo que era en los años seten­ta. Pero esta excep­ción con­fir­ma la regla de que des­de hace años la corrien­te comu­nis­ta ára­be ago­ni­za des­de la caí­da de la URSS. El Par­ti­do Comu­nis­ta Liba­nés era el menos depen­dien­te de la URSS des­pués de que Geor­ges Hawi se hicie­ra con su direc­ción y tie­ne una vita­li­dad incomparable.

-Dices que una de las cau­sas más impor­tan­tes de la cri­sis de la izquier­da ára­be fue su vin­cu­la­ción a la URSS, y has habla­do de la expe­rien­cia de Yemen del Sur como ejem­plo. Pero esa expe­rien­cia pasó por varias eta­pas, no com­ple­ta­men­te pro-sovié­ti­cas, hubo en ella ten­den­cias diver­sas, y uno de los fac­to­res de su implo­sión fue la estruc­tu­ra social yeme­ní, las luchas tri­ba­les que se tras­la­da­ron al Par­ti­do Socia­lis­ta Yemení.

-La hege­mo­nía sovié­ti­ca en el Yemen del Sur tuvo un papel fun­da­men­tal en el cho­que que se pro­du­jo entre ´Abd al-Fat­tâh Ismâ´îl y Sâlim Rabî´ en con­cre­to, y de una mane­ra gene­ral en la buro­cra­ti­za­ción de la expe­rien­cia y su deri­va, de ser una expe­rien­cia revo­lu­cio­na­ria lumi­no­sa para la zona, a ser un esta­do que inten­tó aco­mo­dar­se en el medio reac­cio­na­rio cir­cun­dan­te, lo que con­clu­yó con su ani­qui­la­mien­to. Si com­pa­ra­mos el movi­mien­to comu­nis­ta euro­peo des­de los años cin­cuen­ta y el movi­mien­to comu­nis­ta ára­be, vere­mos la dife­ren­cia en el papel de la URSS: cuan­do des­de los años seten­ta fue a menos la capa­ci­dad sovié­ti­ca de influir en la mayo­ría de los par­ti­dos comu­nis­tas euro­peos, la depen­den­cia de los par­ti­dos comu­nis­tas ára­bes aumen­tó por­que depen­dían del apo­yo mate­rial sovié­ti­co, des­pués de que hubie­ran per­di­do su pro­pia pujan­za a cau­sa de la repre­sión. Esto se apli­ca al Yemen del Sur.

La com­pa­ra­ción con Cuba es útil en este aspec­to: Cuba había sido obli­ga­da por el blo­queo yan­ki asfi­xian­te y con­ti­nuo a depen­der de la URSS eco­nó­mi­ca­men­te, a cos­ta de su papel revo­lu­cio­na­rio, pero la pujan­za de la revo­lu­ción cuba­na y el afe­rra­mien­to de su direc­ción a su inde­pen­den­cia res­pec­to a Mos­cú, hicie­ron que Cuba pudie­ra resis­tir a pesar de la des­apa­ri­ción de la URSS. Lue­go se pro­du­jo el fin de su ais­la­mien­to en Amé­ri­ca Lati­na por la nue­va olea­da izquier­dis­ta que refor­zó su resis­ten­cia. En cam­bio en Yemen el inter­ven­cio­nis­mo sovié­ti­co pro­vo­có la corro­sión, a lo que se sumó el con­flic­to interno y el con­tex­to gene­ral de decli­ve de la olea­da radi­ca­li­za­ción ára­be de los años seten­ta, ade­más de que en Yemen la pobre­za y el atra­so eran mucho mayo­res, todo ello fue­ron fac­to­res fun­da­men­ta­les con toda seguridad.

-La URSS tuvo una gran res­pon­sa­bi­li­dad en la “cas­tra­ción” de los par­ti­dos comu­nis­tas. ¿Pero aca­so la estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca y social ára­be no ha teni­do una res­pon­sa­bi­li­dad mayor?

-Yo no car­go a la URSS “la res­pon­sa­bi­li­dad”. Lo cier­to es que su papel fue un fac­tor fun­da­men­tal entre varios fac­to­res que expli­can el fra­ca­so. Sin embar­go, la res­pon­sa­bi­li­dad por el fra­ca­so es endó­ge­na sin duda, recae en las direc­cio­nes de los par­ti­dos comu­nis­tas, en la expe­rien­cia yeme­ní recae en el ala de ´Abd al-Fat­tâh Ismâ´îl que domi­nó la direc­ción. Pero la depen­den­cia de la URSS no se impu­so a nadie. Por lo que se refie­re a la estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca y social ára­be, me he refe­ri­do a la fun­ción de la pobre­za y el gran­dí­si­mo atra­so del Yemen, pero creo que una posi­ble un camino dis­tin­to, si la direc­ción yeme­ní hubie­ra sido más cohe­ren­te, y si hubie­ra pre­do­mi­na­do el ala que abo­ga­ba por la sobe­ra­nía nacio­nal y recha­za­ba la depen­den­cia de Moscú.

Por lo que se refie­re a los otros par­ti­dos comu­nis­tas, como el ira­quí, el sirio o el jor­dano, las con­di­cio­nes socia­les y eco­nó­mi­cas no expli­can su trans­for­ma­ción en lo que han sido (¿aca­so esas con­di­cio­nes en Chi­na o Viet­nam eran más avan­za­das para pro­du­cir dos par­ti­dos que se hicie­ran con la direc­ción de la nación?). La cri­sis del Par­ti­do Comu­nis­ta Sirio vie­ne de anti­guo, el ala “ofi­cial” o pro-sovié­ti­ca se con­vir­tió en una momia de par­ti­do. El Par­ti­do Comu­nis­ta Ira­quí con­ser­vó algo de su pujan­za des­pués de los años seten­ta, pero su pujan­za se extin­guió en el exi­lio con el tiem­po, tras la inva­sión de Iraq por EEUU se dejó arras­trar a polí­ti­cas que no tie­nen nada que ver no sólo con el mar­xis­mo sino inclu­so con el patrio­tis­mo o el anti­im­pe­ria­lis­mo, que cons­ti­tu­ye­ron ele­men­tos comu­nes para la izquier­da y los nacio­na­lis­tas has­ta fina­les de los años sesenta.

-Cuan­do has habla­do de la cri­sis de la izquier­da en eta­pas pre­ce­den­tes te has refe­ri­do a las corrien­tes mar­xis­tas, “radi­ca­les” o tra­di­cio­na­les. ¿Hoy cómo debe­mos enten­der el con­cep­to de “izquier­da”? ¿Es una corrien­te que sur­ge de un ante­ce­den­te social o eco­nó­mi­co o una corrien­te que posee un pro­gra­ma eco­nó­mi­co y social revo­lu­cio­na­rio o reformista?

-¿Exis­te algo lla­ma­do izquier­da ára­be? Hay fuer­zas que pue­den cla­si­fi­car­se como izquier­da en dis­tin­tos gra­dos de radi­ca­li­dad, des­de el océano al Gol­fo, pero en su mayor par­te tie­ne un tama­ño e influen­cia limi­ta­dos. Esto tie­ne poco que ver con lo que lla­má­ba­mos así entre los años cin­cuen­ta y seten­ta. Hay una izquier­da nue­va for­ma­da por res­tos y embrio­nes. Y todo ello es muy limi­ta­do. Los res­tos en com­pa­ra­ción con el pasa­do. Todo ello en rela­ción con sus socie­da­des. En lo con­cer­nien­te al pasa­do he par­ti­do de la dis­tin­ción entre la cri­sis de cre­ci­mien­to y la cri­sis de ago­nía. La cues­tión es: ¿qué hacer? en un con­tex­to de inexis­ten­cia de una izquier­da dig­na de tal nom­bre. Pero tras noso­tros tene­mos una his­to­ria, no un vacío. Ante noso­tros tene­mos un pro­yec­to de izquier­da, mien­tras esta­mos en un pre­sen­te que se carac­te­ri­za por una casi ausen­cia de la izquierda.

-¿Pero es correc­to redu­cir siem­pre la izquier­da a los mar­xis­tas? Ade­más, muchos son los que se defi­nen como “izquier­dis­tas ára­bes”. ¿No sig­ni­fi­ca la izquier­da para ellos más que la secularización?

-¿Qué se quie­re decir con “izquier­da”? Se quie­re decir todos aque­llos que tie­nen el pro­gra­ma de un cam­bio social en direc­ción a unos valo­res que se con­si­de­ran de izquier­das. Entre ellos el secu­la­ris­mo, cla­ro, pero no exclu­si­va y ais­la­da­men­te, sino tam­bién y nece­sa­ria­men­te los valo­res de la jus­ti­cia social, la igual­dad y la auto­li­be­ra­ción de todas las for­mas de opre­sión: la nacio­nal, racial, sexual, cla­sis­ta, etc. Y entre las par­tes exis­ten­tes hoy, sean res­tos o embrio­nes, hay dis­tin­tas con­cep­cio­nes de los valo­res de la izquier­da. Los ele­men­tos comu­nes más impor­tan­tes son el anti­ca­pi­ta­lis­mo y el antiimperialismo.

-Bien, si par­ti­mos del con­cep­to de izquier­da que has expre­sa­do, vamos al tema de la rela­ción de “los res­tos y los embrio­nes” con los regí­me­nes exis­ten­tes, prin­ci­pal­men­te los que se cla­si­fi­can a sí mis­mos y los cla­si­fi­ca el impe­ria­lis­mo como enemi­gos de él. Esa rela­ción se cri­ti­ca, tan­to des­de los que pro­pug­nan el acuer­do con el pro­yec­to occi­den­tal como de voces que qui­zás sean izquier­dis­tas pero que temen el some­ti­mien­to de los res­tos y embrio­nes (o algu­nos de ellos) a la hege­mo­nía de los sis­te­mas de la opo­si­ción. Si pasa­mos revis­ta a la mayo­ría de los res­tos exis­ten­tes, con excep­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta Ira­quí que has cla­si­fi­ca­do fue­ra del dis­cur­so patrió­ti­co y si habla­mos de las fuer­zas que qui­zás sean más inde­pen­dien­tes en sus rela­cio­nes, las encon­tra­mos en el cam­po de la oposición…

-Creo que la expre­sión “el cam­po de la opo­si­ción” es exa­ge­ra­do para des­cri­bir lo que no pasa de ser un mari­da­je de intere­ses entre regí­me­nes y fuer­zas que no tie­nen nada que ver unas con otras. Entre el régi­men del Ba´t de Siria y el régi­men fun­da­men­ta­lis­ta ira­ní hay un abis­mo en los fun­da­men­tos ideo­ló­gi­cos a pesar del mari­da­je de intere­ses exis­ten­te entre ambos. Lo mis­mo se pue­de decir de la rela­ción entre Irán y Vene­zue­la. Es una rela­ción de inte­rés entre dos regí­me­nes extre­ma­da­men­te dife­ren­tes, pero entre los que hay dos cosas en común: que son dos esta­dos petro­le­ros y que son anti-EEUU. Pero esa rela­ción es delez­na­ble si la com­pa­ra­mos con las rela­cio­nes de Vene­zue­la con sus her­ma­nas izquier­dis­tas de Amé­ri­ca Lati­na. Por ello, la expre­sión “cam­po” para tal alian­za es un jue­go total­men­te con­fun­di­dor, pues nada tie­ne que ver con, por ejem­plo, cuan­do se habla­ba del “blo­que socia­lis­ta” fren­te al “blo­que occi­den­tal” al hablar de alian­zas sóli­das entre regí­me­nes de una natu­ra­le­za similar.

Por lo que se refie­re a tu segun­da pre­gun­ta, no sé de nin­gu­na fuer­za de izquier­da ára­be que ten­ga rela­cio­nes con el régi­men ira­ní, pues este últi­mo, aun­que ten­ga alian­zas de inte­rés con esta­dos a los que ve de izquier­das, es difí­cil que apo­ye a fuer­zas de izquier­das que no gobier­nan en su lucha con­tra los regí­me­nes de sus paí­ses, espe­cial­men­te si están den­tro de la “Dâr al-islâm”, don­de exis­ten fuer­zas islá­mi­cas fun­da­men­ta­lis­tas que com­par­ten los pun­tos de par­ti­da ideo­ló­gi­cos isla­mis­tas. Toda­vía menos si se tra­ta de fuer­zas de izquier­da mar­xis­tas… ¡O sea, “ateas”! Ese régi­men ha aplas­ta­do a la izquier­da en su país, inclu­yen­do a las fac­cio­nes que apo­ya­ban al régi­men jomei­nis­ta. Lo que no le impi­de tejer alian­zas de inte­rés con esta­dos gober­na­dos por par­ti­dos comu­nis­tas, como China.

El régi­men ira­ní se basa en una ideo­lo­gía reli­gio­sa islá­mi­ca fun­da­men­ta­lis­ta chií, y esa ideo­lo­gía limi­ta las fuer­zas con las que pue­de rela­cio­nar­se den­tro de la “Dâr al-islâm”, don­de hay fuer­zas her­ma­nas que com­par­ten todos sus com­po­nen­tes ideo­ló­gi­cos (como Hiz­bu­llah en el Líbano y al-Maÿ­lis al-Islâ­mî, y has­ta cier­to pun­to el par­ti­do de ad-Da´wa y la corrien­te de Muq­ta­dà as-Sadr, en Iraq); fue­ra de este estric­to ámbi­to de her­ma­nos en el sen­ti­do sec­ta­rio e ideo­ló­gi­co, están los sala­fis­tas islá­mi­cos sun­níes como el movi­mien­to de los Her­ma­nos Musul­ma­nes en Egip­to y Hamás en el ámbi­to pales­tino. Pero el régi­men ira­ní no tie­ne inte­rés en esta­ble­cer rela­cio­nes con fuer­zas comu­nis­tas en el mun­do islámico.

-No me refie­ro a rela­cio­nes de coope­ra­ción orga­ni­za­ti­va sino si hay den­tro de “la izquier­da de res­tos y embrio­nes” quie­nes pro­pon­gan un fren­te amplio que se extien­da de Corea del Nor­te a Venezuela.

-Es cier­to que hay quie­nes son de esa opi­nión entre los res­tos de la corrien­te nacio­na­lis­ta pan­ára­be o entre ex-izquier­dis­tas que se han pseu­do­is­la­mis­ti­za­do al modo de Munîr Sha­fîq. Pero creo que una con­di­ción para la recons­truc­ción de la izquier­da en nues­tra zona es su com­ple­ta inde­pen­den­cia de los regí­me­nes ára­bes exis­ten­tes, no se tra­ta sólo de con­de­nar su natu­ra­le­za y sus prác­ti­cas repre­si­vas. No tie­ne cre­di­bi­li­dad quien se dice de izquier­das pero esta­ble­ce rela­cio­nes con un régi­men no demo­crá­ti­co. Si quie­res nos refe­ri­mos a la izquier­da pales­ti­na en esta cuestión.

-Vol­vien­do un poco a la his­to­ria: los comu­nis­tas en Iraq eran masa­cra­dos, mien­tras había par­ti­dos comu­nis­tas her­ma­nos en el Movi­mien­to Nacio­nal Liba­nés y en la OLP que esta­ble­cie­ron rela­cio­nes a nivel de diri­gen­cia con el Ba´t iraquí.

-Lo que dices es cier­to. Y los par­ti­dos de izquier­da que esta­ble­cen una alian­za hoy con los regí­me­nes repre­si­vos hacen eso a cos­ta de la sin­ce­ri­dad de sus posi­cio­nes y en con­tra de su iden­ti­dad. Al final ven­den su alma. ¿Y para qué? Por casi nada, sólo por un puña­do de dóla­res y abrir ofi­ci­nas bajo estric­tí­si­ma vigi­lan­cia mujabarática.

-Eso es lo que decían los que abo­ga­ban por la radi­ca­li­za­ción del movi­mien­to comu­nis­ta des­pués de 1967 y cri­ti­ca­ban la posi­ción de los par­ti­dos comu­nis­tas res­pec­to a la cues­tión nacio­na­lis­ta pan­ára­be. ¿Se impu­so la cau­sa nacio­na­lis­ta sobre las cau­sas de la gen­te y la cues­tión del cam­bio social, ya que se alia­ron con los regí­me­nes nacionalistas?

-La mayo­ría de los par­ti­dos de izquier­da esta­ble­cie­ron rela­cio­nes con esos regí­me­nes. Toma como ejem­plo el régi­men ba´tista ira­quí: era un régi­men bru­tal, san­gui­na­rio y terri­ble, que lle­gó al poder a tra­vés del gol­pe de esta­do de 1968 (y en coor­di­na­ción con la CIA) para sal­var al esta­do bur­gués ira­quí de ser barri­do, aplas­tó el peli­gro comu­nis­ta que ame­na­za­ba a ese esta­do y que esta­ba repre­sen­ta­do por el ala de “la Direc­ción Cen­tral” del Par­ti­do Comu­nis­ta Ira­quí y el foco de lucha arma­da diri­gi­do por Jâlid Ahmad Zakî. Y no tar­dó en ser aplas­ta­da la otra ala del Par­ti­do Comu­nis­ta Ira­quí, la dere­chis­ta pro-sovié­ti­ca, des­pués de que esta tuvie­ra una sucia eta­pa de cola­bo­ra­cio­nis­mo con el poder ba´tista. El régi­men inten­tó impo­ner­se en el ámbi­to ára­be con un plus de patrio­te­ris­mo ver­bal, pero eso no le impi­dió, por ejem­plo, apo­yar al régi­men jor­dano en el ani­qui­la­mien­to de la resis­ten­cia pales­ti­na en sep­tiem­bre de 1970, al impe­dir que el régi­men sirio del 23 de febre­ro ayu­da­ra a la resis­ten­cia pales­ti­na. Lue­go empren­dió una gue­rra con­tra los kur­dos que lle­vó a un omi­no­so acuer­do con el shah de Irán. Y no tar­dó en empren­der otra gue­rra catas­tró­fi­ca fomen­ta­da por EEUU con­tra la Repú­bli­ca Islá­mi­ca (tras la revo­lu­ción iraní).

Obser­va que el hecho de que algu­nas fac­cio­nes de la izquier­da pales­ti­na esta­ble­cie­ran rela­cio­nes con el régi­men de Bag­dad no indi­có en reali­dad que la visión nacio­na­lis­ta pan­ara­bis­ta pre­do­mi­na­se, sino que se tra­tó de una nega­ción com­ple­ta de la dimen­sión nacio­na­lis­ta pan­ára­be. Pues cada orga­ni­za­ción impli­ca­da no mira­ba en otra cosa que en su inte­rés loca­lis­ta estre­cho, ya que tra­ta­ba de sacar pro­ve­cho de su rela­ción con un régi­men repre­si­vo en otro país. Si esa orga­ni­za­ción hubie­ra teni­do una visión efec­ti­va­men­te nacio­na­lis­ta pan­ára­be, no habría esta­ble­ci­do rela­cio­nes con un régi­men como el de Bag­dad. La expli­ca­ción del fenó­meno no se encuen­tra en que tuvie­ra una visión nacio­na­lis­ta pan­ara­bis­ta sino, por el con­tra­rio, en su visión regio­na­lis­ta. Tomo por ejem­plo el FPLP en tan­to que fue la fac­ción prin­ci­pal de “la nue­va izquier­da” de fina­les de los años sesen­ta, el FPLP sur­gió de la radi­ca­li­za­ción y “mar­xis­ti­za­ción” en un movi­mien­to nacio­na­lis­ta peque­ño-bur­gués, pero era una fac­ción que con­si­de­ró que su mar­xis­ti­za­ción aca­ba­ba con su iden­ti­dad nacio­na­lis­ta pan­ara­bis­ta ori­gi­na­ria. Natu­ral­men­te, algu­nas fac­cio­nes del MNA se con­vir­tie­ron en orga­ni­za­cio­nes que lle­va­ron el nom­bre de Par­ti­do Socia­lis­ta Ára­be del Tra­ba­jo en varios paí­ses ára­bes, pero fue­ron débiles.

Esta lógi­ca la resu­mió Geor­ge Habash en la con­sig­na “el Movi­mien­to al ser­vi­cio del Fren­te, no el Fren­te al ser­vi­cio del Movi­mien­to”. Y esa lógi­ca pura­men­te regio­na­lis­ta lle­va­ba a con­ver­tir el “Movi­mien­to” en un apén­di­ce del Fren­te, igual que en el movi­mien­to comu­nis­ta el inter­na­cio­na­lis­mo en los par­ti­dos igua­les en su labor revo­lu­cio­na­ria, cada uno en su país, se con­vir­tió en un movi­mien­to de apén­di­ces de la URSS. Pues la lógi­ca regio­na­lis­ta es la que pre­do­mi­na cuan­do la izquier­da pales­ti­na pone su inte­rés estre­cho es coope­rar con regí­me­nes por enci­ma de su deber revo­lu­cio­na­rio de coope­rar con las fuer­zas nacio­na­les demo­crá­ti­cas radi­ca­les de otros paí­ses árabes.

-Pero hay una dife­ren­cia, pues una cosa es decir que los par­ti­dos comu­nis­tas con su para­dig­ma sovié­ti­co lla­ma­ron a la defen­sa incon­di­cio­nal de la URSS, y otra hablar de una fac­ción con­cre­ta y com­ba­tien­te que afec­ta al apa­ra­to mili­tar y colo­nial israe­lí, pues qui­zás eso se entien­da como mate­ria­li­za­ción de hecho de la con­sig­na “libe­ra­ción de Palestina”.

-Esa no es una dife­ren­cia real. Pues tam­bién se veía a la URSS como fac­ción com­ba­tien­te por la eli­mi­na­ción del capi­ta­lis­mo mun­dial, pero eli­mi­nó el con­cep­to de “revo­lu­ción mun­dial” y lo sus­ti­tu­yó por la con­sig­na de “el socia­lis­mo en un solo país”, y trans­for­mó el ins­tru­men­to para la revo­lu­ción mun­dial –o sea, la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta- en un movi­mien­to de soli­da­ri­dad incon­di­cio­nal con un esta­do, los par­ti­dos comu­nis­tas de los dis­tin­tos paí­ses adap­ta­ron sus polí­ti­cas de acuer­do con los intere­ses del esta­do sovié­ti­co con los gobier­nos de sus paí­ses. Quie­ro decir que la fac­ción pales­ti­na com­ba­tien­te con­tra el sio­nis­mo puso su inte­rés regio­na­lis­ta por enci­ma del con­cep­to de “revo­lu­ción ára­be”, disol­vió la revo­lu­ción ára­be en la revo­lu­ción pales­ti­na, igual que la revo­lu­ción mun­dial se disol­vió en apo­yo al “socia­lis­mo” (o sea, al esta­li­nis­mo) en la URSS. El resul­ta­do es que la lógi­ca regio­na­lis­ta y el inte­rés egoís­ta estre­cho de la fac­ción pales­ti­na sobre toda otra con­si­de­ra­ción para obte­ner apo­yo mate­rial de algu­nos regí­me­nes, sólo sir­vió para que esos regí­me­nes obtu­vie­ran gra­cias a ello una legi­ti­ma­ción patrió­ti­ca y nacio­na­lis­ta pan­ára­be. Si esas fac­cio­nes hubie­sen con­ce­bi­do su lucha den­tro de una misión de cons­truir un movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio en todo el mun­do ára­be, habrían creí­do que había una inter­re­la­ción entre los intere­ses de la lucha revo­lu­cio­na­ria de cada región ára­be y las cosas habrían sido muy distintas.

-No entra­re­mos aho­ra en el tema de la OLP, sus fac­cio­nes y la cues­tión de la iden­ti­dad nacio­nal pales­ti­na, o el tema del Fren­te Popu­lar, que tuvo una posi­ción y par­ti­ci­pa­ción en Jor­da­nia el año 1970 y en la gue­rra del Líbano. Pero quie­ro tu opi­nión sobre por qué moti­vos la izquier­da pales­ti­na erró ponien­do el inte­rés regio­na­lis­ta al nacio­na­lis­ta panárabe.

-La izquier­da se basa en ins­tru­men­tos que están al ser­vi­cio de una estra­te­gia. Y la pre­gun­ta enton­ces es: ¿Cual es la estra­te­gia de izquier­da en el ámbi­to ára­be? Todos los regí­me­nes ára­bes exis­ten­tes en los años seten­ta (a excep­ción del Yemen del Sur) esta­ban en con­tra de que hubie­ra un movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio de masas.

La uni­dad ára­be es una misión fun­da­men­tal para la revo­lu­ción ára­be. La revo­lu­ción en el más pro­fun­do sen­ti­do de la pala­bra, la que lle­va a libe­rar a las fuer­zas pro­duc­ti­vas con­tra de las estruc­tu­ras socio­po­lí­ti­cas que impi­den su desa­rro­llo. Lo cier­to es que el desa­rro­llo de las fuer­zas pro­duc­ti­vas ára­bes no sólo cho­ca con la natu­ra­le­za de cla­se de cada esta­do ára­be, sino con la hege­mo­nía impe­ria­lis­ta sobre el mer­ca­do mun­dial y el frac­cio­na­mien­to ára­be en esta­dos sepa­ra­dos, cada uno de los cua­les está mucho más vin­cu­la­do con la eco­no­mía impe­ria­lis­ta que con la de los demás paí­ses ára­bes. Esta­mos en la épo­ca de for­ma­ción de gran­des uni­da­des eco­nó­mi­cas. Un taxis­ta que iba de Bei­rut a Damas­co se que­ja­ba de las tra­bas buro­crá­ti­cas que impo­nen las fron­te­ras entre los dos paí­ses, y de que los euro­peos, que hablan len­guas dife­ren­tes, se unen, mien­tras que noso­tros, los ára­bes, que habla­mos un solo idio­ma, segui­mos con las barre­ras entre nues­tros estados.

La olea­da nacio­na­lis­ta de los años cin­cuen­ta y sesen­ta sigue laten­te y podría resur­gir. Es sabi­do que el con­cep­to de “inter­na­cio­na­lis­mo” de Marx no es moral sino basa­do en un aná­li­sis de la natu­ra­le­za del sis­te­ma capi­ta­lis­ta como modo de pro­duc­ción mun­dial, que crea la nece­si­dad de la soli­da­ri­dad de intere­ses pro­le­ta­rios y de un movi­mien­to obre­ro mun­dial fren­te a las cla­ses capi­ta­lis­tas del mun­do. Los intere­ses en los que debe basar­se la izquier­da son los de los pro­le­ta­rios de todos los paí­ses ára­bes, y la revo­lu­ción debe basar­se en la rela­ción inter­pro­le­ta­ria, no en fac­cio­nes que se digan repre­sen­tan­tes de los intere­ses de los pro­le­ta­rios y se rela­cio­nan con un gobierno que con­tro­la la explo­ta­ción y la repre­sión de esos proletarios.

-Esas rela­cio­nes se jus­ti­fi­ca­ron con la con­sig­na de “alian­za fren­tis­ta amplia” que incluía a los repre­sen­tan­tes de la cla­se obre­ra y de las fuer­zas peque­ño-bur­gue­sas “revo­lu­cio­na­rias”. Pero esta con­sig­na posi­ble­men­te asfi­xió al movi­mien­to comu­nis­ta y lo con­vir­tió en depen­dien­te y apén­di­ce. ¿Ame­na­za hoy a los embrio­nes y al pro­yec­to, prin­ci­pal­men­te cuan­do se habla de “la con­tra­dic­ción prin­ci­pal” y “la con­tra­dic­ción secun­da­ria” y la prio­ri­dad de la pri­me­ra sobre la segun­da? Por ejem­plo: Hiz­bu­llah com­ba­te a Israel, pero está en con­tra­dic­ción con los otros obje­ti­vos de la izquier­da. ¿Debe­mos hacer pre­do­mi­nar “la con­tra­dic­ción prin­ci­pal” sobre “la con­tra­dic­ción secun­da­ria” aquí también?

-Esa lógi­ca es super­fi­cial y erró­nea. ¡No hay una con­tra­dic­ción “prin­ci­pal” y otra “secun­da­ria”, de mane­ra que la segun­da se con­vier­ta en rela­ción de amis­tad! La ver­dad es que todo eso lle­va a que el adver­sa­rio “secun­da­rio” aca­be apu­ña­lan­do por la espal­da al alia­do con­tra el enemi­go “prin­ci­pal”; la tra­yec­to­ria del Líbano en su eta­pa pri­me­ra es el mejor tes­ti­go de lo que digo. Igual que la uni­dad de los intere­ses de los tra­ba­ja­do­res a nivel ára­be no es una cues­tión de alian­za fan­tás­ti­ca, sino de una uni­dad orgá­ni­ca y debe mate­ria­li­zar­se en víncu­los orgá­ni­cos del movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio a nivel ára­be, sobre bases igua­li­ta­rias entra las par­tes. ¡No en víncu­los de cada fac­ción con los gobier­nos de otros paí­ses ára­bes en con­flic­to con el gobierno de su país! Por lo que se refie­re a que los regí­me­nes nacio­na­lis­tas repre­sen­tan a la peque­ña bur­gue­sía, se tra­ta de un error por­que son gobier­nos que no expre­san sólo los intere­ses de la peque­ña bur­gue­sía o las cla­ses medias, sino que en ellos pri­man los intere­ses del apa­ra­to de segu­ri­dad sobre cual­quier otro interés.

-¡Pero tam­bién hay movi­mien­tos popu­la­res como Hamás o Hiz­bu­llah que com­ba­ten a Israel!

-Sí, esos dos movi­mien­tos son ver­da­de­ra­men­te de natu­ra­le­za peque­ño-bur­gue­sa y difie­ren de la situa­ción de los regí­me­nes de los que he habla­do. Son dos movi­mien­tos que encar­nan la lucha con­tra el esta­do sio­nis­ta, pero con un hori­zon­te social e ideo­ló­gi­co sala­fis­ta que cons­ti­tu­ye en sí la expre­sión más elo­cuen­te del retro­ce­so pro­fun­do que se ha pro­du­ci­do en el ámbi­to ára­be a lo lar­go de las últi­mas tres déca­das. Natu­ral­men­te, ni Hamás ni Hiz­bu­llah se dicen de izquier­da, ni nadie sen­sa­to los cla­si­fi­ca­ría como izquier­da, son dos fuer­zas con una ideo­lo­gía reli­gio­sa con­tra­ria a todo lo que repre­sen­ta la izquier­da social y cul­tu­ral­men­te, aun­que tam­bién son dos fuer­zas patrió­ti­cas en cuan­to que anti­sio­nis­tas y opo­si­to­ras al pro­yec­to impe­ria­lis­ta. Pero, por lo que se refie­re a Hamás con­cre­ta­men­te, esta últi­ma cla­si­fi­ca­ción tie­ne lími­tes obvios, por­que tam­bién tie­ne una rela­ción con el rei­no sau­dí, que es el pro­te­gi­do impe­ria­lis­ta fun­da­men­tal en el mun­do ára­be des­pués del esta­do sio­nis­ta, e inclu­so antes que él, de mane­ra que se apli­ca a Hamás lo que se apli­có al Fath en el pasa­do y por el mis­mo moti­vo. Y a pesar de que la depen­den­cia del Fath con el rei­no era mayor que la de Hamás, su ideo­lo­gía era mucho menos reac­cio­na­ria que la de este último.

-Pero mi pre­gun­ta es: ¿La izquier­da ára­be pue­de esta­ble­cer víncu­los con movi­mien­tos como Hiz­bu­llah y Hamás?

-Hay una dife­ren­cia fun­da­men­tal entre la rela­ción de la izquier­da pales­ti­na con los regí­me­nes repre­so­res, y la rela­ción con las fuer­zas com­ba­tien­tes. Por ejem­plo veo correc­to que una fac­ción de izquier­da del Líbano ten­ga rela­ción con Hiz­bu­llah, pero no que una fac­ción de izquier­da del Líbano ten­ga rela­ción con el régi­men ira­ní. El régi­men ira­ní es un régi­men capi­ta­lis­ta y una dic­ta­du­ra reli­gio­sa que actúa ins­pi­ra­da por sus intere­ses de cla­se y de gru­pos. En cam­bio Hiz­bu­llah, a pesar de su vin­cu­la­ción con el esta­do ira­ní, repre­sen­ta en pri­me­ra ins­tan­cia una fuer­za popu­lar del Líbano y la cora­za de una comu­ni­dad con­fe­sio­nal que es uno de los com­po­nen­tes fun­da­men­ta­les de la socie­dad libanesa.

La cues­tión no es si es líci­ta una rela­ción en sí (la veo com­ple­ta­men­te líci­ta) sino que la cues­tión son sus con­di­cio­nes y cómo sea esa rela­ción. De acuer­do en la rela­ción en la lucha anti­co­lo­nial. Pero la rela­ción debe ser des­de una posi­ción de com­ple­ta inde­pen­den­cia, con una pra­xis de con­fron­ta­ción ideo­ló­gi­ca, aun­que la otra par­te sea un alia­do en la lucha patrió­ti­ca. Y natu­ral­men­te eso está vin­cu­la­do a la nece­si­dad de que la izquier­da lle­ve a cabo su deber revo­lu­cio­na­rio sin cor­ta­pi­sas, para que apa­rez­ca a la vis­ta de las masas como el movi­mien­to más opues­to a la situa­ción exis­ten­te que es nece­sa­rio cambiar.

Hable­mos del para­dig­ma de hecho: la izquier­da pales­ti­na, por ejem­plo, no lle­vó a cabo su deber de salir al paso ideo­ló­gi­ca­men­te con­tra la corrien­te de Hamás de mane­ra cla­ra y vigo­ro­sa. Y eso que en la pri­me­ra Inti­fa­da, en el año 1988, la izquier­da era más fuer­te que Hamás, que sólo esta­ba en sus comien­zos. Las fac­cio­nes pales­ti­nas como el FPLP y otras, desem­pe­ña­ban un papel fun­da­men­tal en la orga­ni­za­ción de la Inti­fa­da. Pero dos cosas lle­va­ron al debi­li­ta­mien­to de la izquier­da en el ámbi­to palestino:

La pri­me­ra: que no se enfren­ta­ron con­tun­den­te­men­te a la direc­ción dere­chis­ta de la OLP, acep­ta­ron que esa direc­ción se hicie­ra con la Inti­fa­da, a cos­ta de pri­var de deci­sión a los diri­gen­tes del inte­rior y dejar que los mani­fies­tos se emi­tie­ran des­de Túnez; así la izquier­da renun­ció a su posi­ción de fuer­za en lo terri­to­rios ocu­pa­dos en 1967.

La segun­da: cuan­do coli­sio­nó con la dere­cha pales­ti­na des­pués de que esta apos­ta­ra por Washing­ton, la izquier­da pales­ti­na se alió con Hamás bajo la égi­da siria, desis­tien­do de la mili­tan­cia ideo­ló­gi­ca. Por ejem­plo: se emi­tie­ron en Damas­co mani­fies­tos con­jun­tos de las diez fac­cio­nes de la opo­si­ción pales­ti­na que empe­za­ban con la bas­ma­la, a pesar de que incluían las fir­mas de orga­ni­za­cio­nes que se con­si­de­ra­ban a sí mis­mas mar­xis­tas (sí, esto es pura­men­te sin­to­má­ti­co y sim­bó­li­co, pero sig­ni­fi­ca­ti­vo del aban­dono de su deber de lle­var a cabo una mili­tan­cia ideológica).

Así dejó a la corrien­te reli­gio­sa la misión de cri­ti­car vigo­ro­sa­men­te a la direc­ción pales­ti­na. De esa mane­ra, Hamás se impu­so como alter­na­ti­va radi­cal a la direc­ción ara­fa­tia­na, mien­tras que la posi­ción de la izquier­da era titu­bean­te y osci­la­ba entre expre­sar la pro­fun­da irri­ta­ción con­tra la dere­cha ara­fa­tia­na y con­ver­tir­se en su ane­xo en nom­bre de “la uni­dad nacio­nal”. Esto aca­bó con la pujan­za que podía haber teni­do la izquier­da para con­ver­tir­se en una direc­ción alter­na­ti­va en la lucha pales­ti­na, y per­mi­tió al movi­mien­to Hamás pola­ri­zar en torno a él el recha­zo de las masas a la direc­ción de la OLP.

-Si pasa­mos a otro con­tex­to: ¿Cual es la posi­ción de la izquier­da ára­be actual res­pec­to al tema de “la cons­truc­ción del esta­do”? ¿No crees que esa no ha sido una prio­ri­dad para la izquier­da? ¿Y no es así ahora?

-La misión de la izquier­da no es par­ti­ci­par en la cons­truc­ción de los esta­dos de la tira­nía cla­sis­ta y gru­pis­ta exis­ten­tes en el ámbi­to ára­be; sino cons­truir esta­dos nue­vos basa­dos en la volun­tad de los pue­blos y las masas pro­le­ta­rias. Y el úni­co caso de este últi­mo tipo era el esta­do de Yemen del Sur a prin­ci­pios de los años setenta.

-¿Debe des­truir­lo todo o reformarlo?

-Dime: ¿Es posi­ble refor­mar­lo? ¿Hay algún esta­do en nues­tro mun­do ára­be al que refor­mar? Natu­ral­men­te yo hablo aquí del hori­zon­te estra­té­gi­co. Y la cues­tión es más sen­ci­lla y más pri­ma­ria que el tema de des­truir el esta­do bur­gués según el cono­ci­do pun­to de vis­ta mar­xis­ta. Los esta­dos de Euro­pa son esta­dos capi­ta­lis­tas, pero al menos son aptos para luchar por cam­biar­los pací­fi­ca­men­te a tra­vés de ins­ti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas. Mien­tras que en el mun­do ára­be, las dos úni­cas situa­cio­nes ára­bes en las que se encuen­tra hoy algún ámbi­to para la demo­cra­cia elec­to­ral son dos estruc­tu­ras sec­ta­rias: Líbano e Iraq. Esta es la situa­ción. Natu­ral­men­te la izquier­da debe obrar, en la medi­da que pue­da para ampliar el ámbi­to en el que pue­da des­en­vol­ver­se el movi­mien­to de masas, o sea, ampliar las liber­ta­des y la lucha por las deman­das del momen­to, sean demo­crá­ti­cas o socia­les, dado el nivel de vida catas­tró­fi­co de la gene­ra­li­dad del ámbi­to ára­be; ade­más de otros ámbi­tos fun­da­men­ta­les como el femi­nis­ta (pues­to que tene­mos de entre todas las regio­nes del mun­do el peor nivel de opre­sión sexual en gene­ral, y de las muje­res en par­ti­cu­lar). Todas estas luchas son luchas coti­dia­nas, y cual­quier fac­ción de izquier­da que lle­ve a cabo su deber de mili­tan­cia entre cues­tio­nes se enfren­ta­rá nece­sa­ria­men­te con las otras for­ma­cio­nes polí­ti­cas, reli­gio­sas y no religiosas.

-¿No se pue­de con­se­guir en el Líbano una ley elec­to­ral equi­li­bra­da y proporcional?

-Tú alu­des a una situa­ción excep­cio­nal en un país ára­be en el que exis­te un ámbi­to para la mili­tan­cia demo­crá­ti­ca. Pero ese ámbi­to es estre­cho o inexis­ten­te en todos los otros paí­ses ára­bes, de mane­ra que la deman­da de la demo­cra­cia en ellos adquie­re un carác­ter revo­lu­cio­na­rio. Líbano es otra cosa, por­que en él el esta­do es rela­ti­va­men­te débil, en par­te se ha con­ver­ti­do en una alian­za de sec­tas, pero es posi­ble luchar para cam­biar la ley elec­to­ral. No obs­tan­te, me pare­ce ilu­so­rio ima­gi­nar que se pue­da obte­ner el cam­bio elec­to­ral por refor­ma des­de las mis­mas ins­ti­tu­cio­nes del sis­te­ma. ¿Por qué? Por­que es un sis­te­ma cerra­do. La estruc­tu­ra sec­ta­ria actual no se abo­li­rá a sí mis­ma. El cam­bio sólo podrá venir de un movi­mien­to demo­crá­ti­co no sec­ta­rio de masas en la calle. Y lo que pue­de hacer­lo es un movi­mien­to fun­da­men­ta­do en los intere­ses de cla­se. Sólo tal movi­mien­to podría cam­biar la ley elec­to­ral y muchas otras cosas, el país entra­ría en una diná­mi­ca revo­lu­cio­na­ria. Digo esto, no para negar la impor­tan­cia de la lucha por el cam­bio de la ley elec­to­ral sino para adver­tir con­tra la ilu­sión de que pue­da cam­biar­se des­de la estruc­tu­ra vigen­te. Ese movi­mien­to debe­rá repre­sen­tar los intere­ses de las masas pro­le­ta­rias, e inevi­ta­ble­men­te tam­bién debe­rá ser lai­co, femi­nis­ta y ecologista…

-¿Qué es lo que la izquier­da ára­be debe cam­biar en las deman­das que ha hecho has­ta ahora?

-Creo que la rela­ción de la izquier­da ára­be con las deman­das men­cio­na­das ha sido raquítica.

-Al menos esta­ban pre­sen­tes en su literatura.

-En su lite­ra­tu­ra sí, pero en la mili­tan­cia efec­ti­va se fue­ron debi­li­tan­do con el paso del tiem­po, con­cre­ta­men­te en los temas femi­nis­ta y lai­cis­ta, cuya natu­ra­le­za sen­si­ble lle­vó a una com­ple­ta clau­di­ca­ción por par­te de la mayor par­te de la izquier­da en ambas cuestiones.

-Con el argu­men­to de no pro­vo­car a la sociedad…

-Sí. Pero si tra­ta­mos las dos cues­tio­nes demo­crá­ti­ca y social exclu­si­va­men­te, encon­tra­re­mos orga­ni­za­cio­nes den­tro de la nue­va izquier­da de los años seten­ta que las tra­ta­ron seria­men­te. Y a nivel del Orien­te Ára­be se pue­de men­cio­nar a la Orga­ni­za­ción de Acción Comu­nis­ta en el Líbano, pero que rápi­da­men­te se hun­dió en el pan­tano del “Movi­mien­to Nacio­nal Liba­nés” bajo la direc­ción ÿun­bla­tí y el man­da­to ara­fa­tiano. En cam­bio gran­des fac­cio­nes del movi­mien­to comu­nis­ta tra­di­cio­nal y la izquier­da pales­ti­na pro­ce­den­te del nacio­na­lis­mo tenían una rela­ción gene­ral­men­te ende­ble con los valo­res de la izquier­da, en ellas pre­do­mi­nó la con­di­ción de apén­di­ce de los gru­pos bur­gue­ses a los que con­si­de­ró “patrio­tas”. Bas­ta obser­var los casos de la izquier­da liba­ne­sa (repre­sen­ta­da por el Par­ti­do Comu­nis­ta y la Orga­ni­za­ción de Acción Comu­nis­ta) y la izquier­da pales­ti­na; en ambos casos, se daba la con­di­ción de apén­di­ce de las direc­cio­nes bur­gue­sas: una par­te de la izquier­da pales­ti­na como apén­di­ce de la direc­ción ara­fa­tia­na, otra inca­paz de hacer fren­te radi­cal­men­te a esa direc­ción; la izquier­da liba­ne­sa como apén­di­ce de la direc­ción ÿun­bla­tí (que era una direc­ción bur­gue­sa sec­ta­ria antes que otra cosa).

-La izquier­da ára­be está en el seno de una izquier­da mun­dial. Si que­re­mos hablar sobre una izquier­da mun­dial hoy, el movi­mien­to anti­glo­ba­li­za­ción actual posi­ble­men­te se desa­rro­lle a cos­ta del movi­mien­to obre­ro que ha retro­ce­di­do mucho; tam­bién vemos un movi­mien­to en Amé­ri­ca del Sur y que se ha con­ver­ti­do en un movi­mien­to que gobier­na en algu­nos paí­ses. ¿Pue­de cre­cer una izquier­da ára­be sin estar en el seno de una izquier­da mayor y más amplia?

-La izquier­da ára­be está en una pro­fun­da cri­sis, de mane­ra que nece­si­ta efec­ti­va­men­te de un mode­lo exte­rior que le dé con­fian­za en el pro­yec­to socia­lis­ta. Hoy en Amé­ri­ca Lati­na se desa­rro­llan expe­rien­cias de izquier­da de ver­dad y no engen­dros abe­rran­tes como los que hemos vis­to en nues­tro ámbi­to ára­be. Son movi­mien­tos basa­dos en una gran movi­li­za­ción popu­lar, movi­mien­tos com­pro­me­ti­dos con los mar­cos demo­crá­ti­cos, que inten­tan empu­jar sus socie­da­des hacia delan­te a tra­vés de cam­bios socia­les y otros; nos recuer­dan has­ta cier­to pun­to la radi­ca­li­za­ción nacio­na­lis­ta pan­ara­bis­ta que pre­do­mi­nó en nues­tro ámbi­to ára­be en los años cin­cuen­ta y sesen­ta, pero de for­ma cons­trui­da sobre una par­ti­ci­pa­ción popu­lar que inexis­ten­te entre noso­tros en el tiem­po del nase­ris­mo, don­de lo que exis­tía eran regí­me­nes nacio­na­lis­tas pan­ara­bis­tas muja­ba­rá­ti­cos (mien­tras que aho­ra hay muja­ba­ra­tis­mo a secas, sin ele­men­to nacio­na­lis­ta o popular).

Pero Amé­ri­ca Lati­na está lejos de noso­tros geo­grá­fi­ca y cul­tu­ral­men­te. La ver­dad es que esta­mos más influi­dos por lo que ocu­rre en Tur­quía e Irán, sin con­tar la influen­cia de lo que pasa en cada país ára­be y que influ­ye en los otros. Inclu­so esta­mos más influi­dos por Euro­pa que por Amé­ri­ca Lati­na, debi­do a la cer­ca­nía geo­grá­fi­ca y los múl­ti­ples víncu­los que nos vie­nen de la heren­cia colo­nial. Pero no hemos pre­sen­cia­do, ni segu­ra­men­te pre­sen­cia­re­mos a cor­to pla­zo, revo­lu­cio­nes como la rusa y la chi­na por lo que se refie­re a impor­tan­cia mun­dial, sino que pre­sen­cia­re­mos el cre­ci­mien­to de un nue­vo movi­mien­to mun­dial –que algu­nos han lla­ma­do “un inter­na­cio­na­lis­mo nue­vo”- en lugar de la vie­ja izquier­da que ago­ni­zó al final del siglo pasa­do. A prin­ci­pios del siglo XXI sur­ge el movi­mien­to con­tra la glo­ba­li­za­ción neo­li­be­ral, que tie­ne como eje los foros socia­les mun­dia­les perió­di­cos. Y efec­ti­va­men­te ha habi­do víncu­los ára­bes con ese movi­mien­to. Al prin­ci­pio la pre­sen­cia ára­be en él era casi inexis­ten­te, más tar­de limi­ta­da. La mayor par­te de ese movi­mien­to son orga­ni­za­cio­nes no guber­na­men­ta­les que no están vin­cu­la­das con movi­mien­tos polí­ti­cos mili­tan­tes. Esto indi­ca en mi opi­nión la con­ti­nui­dad de la men­ta­li­dad anti­gua en los res­tos de la izquier­da, mien­tras que los embrio­nes que hay son peque­ños pero tra­tan de par­ti­ci­par en la medi­da que pue­den hacerlo.

Pero la cues­tión prin­ci­pal ante la cons­truc­ción futu­ra de la izquier­da ára­be es, natu­ral­men­te, sus posi­cio­nes y sus prác­ti­cas en el ámbi­to su pro­pia socie­dad. Y el fenó­meno fun­da­men­tal que tie­ne ante sí la izquier­da des­de fina­les de los años seten­ta es que las corrien­tes sala­fis­tas reli­gio­sas han ocu­pa­do el espa­cio de la lucha patrió­ti­ca y la opo­si­ción popu­lar a los regí­me­nes. Este es el prin­ci­pal pro­ble­ma al que se enfren­ta la izquier­da ára­be. El pro­yec­to izquier­dis­ta en el mun­do ára­be coli­sio­na con ese muro en el terreno de la lucha popu­lar, antes inclu­so de coli­sio­nar con­tra los regímenes.

Por eso digo que la izquier­da debe, pri­me­ro, si quie­re recons­truir­se, ser com­ple­ta­men­te izquier­da. Cual­quier izquier­da que men­güe su iden­ti­dad y ocul­te algu­nos de sus valo­res en aras de cola­bo­rar o aliar­se con otras fuer­zas, reli­gio­sas o no reli­gio­sas, se encon­tra­rá con que esas fuer­zas la fago­ci­ta­rán. La izquier­da habrá de ser fiel a todos los valo­res de auto­li­be­ra­ción de mane­ra que la dis­tin­gan de sus com­pe­ti­do­res en lograr la sim­pa­tía de las masas. Eso no sig­ni­fi­ca no rela­cio­nar­se con otras fuer­zas, aun­que sean reli­gio­sas, en la lucha con­tra el sio­nis­mo y el impe­ria­lis­mo, o para enfren­tar­se a la repre­sión de los regí­me­nes, pero ello con las con­di­cio­nes que men­cio­né antes. En el Líbano, por ejem­plo, la izquier­da se encuen­tra del lado de Hiz­bu­llah con­tra la agre­sión israe­lí y la hege­mo­nía impe­ria­lis­ta, y eso es algo natu­ral. Pero la izquier­da liba­ne­sa no recons­trui­rá su fuer­za com­pi­tien­do con Hiz­bu­llah por quien es más en el ámbi­to patrió­ti­co, ni de mane­ra gene­ral en la lucha arma­da (sobre todo no tenien­do ya los comu­nis­tas las ayu­das o la finan­cia­ción que tenían antes de la URSS). La hege­mo­nía de Hiz­bu­llah en el terreno de la resis­ten­cia arma­da impi­de que la izquier­da pue­da eli­mi­nar la hege­mo­nía de Hiz­bu­llah en este aspec­to en un futu­ro visible.

Sin embar­go, en otros nume­ro­sos ámbi­tos la izquier­da pue­de dis­tin­guir­se de todas las otras fuer­zas, y el pri­me­ro de esos ámbi­tos es el de la lucha de cla­ses. Este cam­po fun­da­men­tal es con el que pue­de rom­per el muro sec­ta­rio con­fe­sio­na­lis­ta. Y natu­ral­men­te tam­bién la demo­cra­cia en su sen­ti­do pro­fun­do, que abar­ca el lai­cis­mo (no sólo “la supre­sión del sec­ta­ris­mo polí­ti­co”), ade­más de los terre­nos de la auto-libe­ra­ción social, muy espe­cial­men­te en la cues­tión del femi­nis­mo, como antes se ha men­cio­na­do. Todos ellos son cues­tio­nes en las que la izquier­da no tie­ne com­pe­ti­do­res, y es de sapien­cia estra­té­gi­ca evi­den­te por tan­to que la izquier­da se cons­tru­ya cen­trán­do­se en ellos.

-¿Qué posi­bi­li­da­des de éxi­to tie­ne esa misión?

-La misión, efec­ti­va­men­te, es difí­cil. He sido muy pesi­mis­ta en el últi­mo cuar­to de siglo, tras per­ca­tar­me del cie­rre del hori­zon­te ante la izquier­da ára­be des­de prin­ci­pios de los años ochen­ta. Me di cuen­ta de que el ascen­so de la corrien­te sala­fis­ta era con­se­cuen­cia del fra­ca­so his­tó­ri­co de la anti­gua izquier­da y de la inca­pa­ci­dad de nue­va izquier­da para impo­ner­se des­pués del año 1967, sabien­do ade­más que hay otros fac­to­res, como que los regí­me­nes uti­li­za­ron a las corrien­tes reli­gio­sas para gol­pear a la nue­va izquier­da. El fra­ca­so de la nue­va izquier­da dejó un espa­cio abier­to para la corrien­te reli­gio­sa por se esta el úni­co movi­mien­to que no se había pro­ba­do has­ta enton­ces. Las fuer­zas libe­ra­les habían mos­tra­do su negli­gen­cia fren­te al impe­ria­lis­mo y el sio­nis­mo des­de los años cua­ren­ta; los nacio­na­lis­tas fue­ron pro­ba­dos des­pués y per­die­ron su cre­di­bi­li­dad; la inca­pa­ci­dad his­tó­ri­ca de la izquier­da comu­nis­ta segui­do­ra de la Unión Sovié­ti­ca se con­fir­mó; la nue­va izquier­da, que apa­re­ció des­pués de la gue­rra de 1967, fra­ca­só. Mi valo­ra­ción des­de prin­ci­pios de los años ochen­ta fue que la olea­da sala­fis­ta no sería momen­tá­nea ni dura­ría tres o cua­tro años, sino que segui­ría sien­do hege­mó­ni­ca has­ta que se pro­du­je­ra una de estas dos cosas: la apa­ri­ción de una alter­na­ti­va dota­da de cre­di­bi­li­dad o su fra­ca­so por una cri­sis interna.

Y el caso es que nin­gu­na de esas dos cosas se ha pro­du­ci­do des­de los años ochen­ta. Sin embar­go, hoy veo sín­to­mas de que se están rea­li­zan­do las dos con­di­cio­nes simultáneamente:

Apa­re­cen sín­to­mas de cri­sis del movi­mien­to reli­gio­so en la expe­rien­cia de Gaza y el emi­ra­to hama­siano y sus con­tra­dic­cio­nes inter­nas. Y más impor­tan­te aún, cla­ro está: la cri­sis en Irán, que está en sus ini­cios, no sabe­mos como evo­lu­cio­na­rá, pero su pro­fun­di­za­ción no es des­car­ta­ble. E igual que la revo­lu­ción ira­ní el año 1979 dio una fuer­za enor­me de empu­je a las dis­tin­tas corrien­tes sala­fis­tas islá­mi­cas, la cri­sis de la expe­rien­cia ira­ní (si se con­fir­ma) con­tri­bui­rá a pro­vo­car la cri­sis del pro­yec­to sala­fis­ta en su tota­li­dad y a que pier­da credibilidad.

Pre­sen­cia­mos el comien­zo del ascen­so de una fuer­za alter­na­ti­va a nivel de masas, que se mani­fies­ta en el ascen­so de la lucha de cla­ses y de las luchas obre­ras en cier­to núme­ro de paí­ses ára­bes, des­de Marrue­cos has­ta Jor­da­nia e Iraq; en Egip­to prin­ci­pal­men­te, don­de se desa­rro­lla des­de hace tres años la mayor ola de luchas obre­ras des­de hace más de medio siglo. Este movi­mien­to de cla­se en Egip­to, por pri­me­ra vez des­de la épo­ca nase­ris­ta, ha lle­va­do a la crea­ción de un sin­di­ca­to inde­pen­dien­te, que es el el Sin­di­ca­to de Emplea­dos de los Impues­tos Inmo­bi­lia­rios, y hay inten­tos de repe­tir la expe­rien­cia en otros sec­to­res. Por lo que se refie­re a la corrien­te reli­gio­sa, está casi ausen­te en este ámbi­to, y los acti­vis­tas sin­di­ca­les son izquier­dis­tas en el sen­ti­do amplio, des­de nase­ris­tas radi­ca­les a marxistas.

-¿Esto son seña­les para el optimismo?

-Son sín­to­mas, no más, en el momen­to actual. Pero sufi­cien­te para hacer­me sen­tir algo de opti­mis­mo por pri­me­ra vez des­de hace más de un cuar­to de siglo, aun­que sea de mane­ra limi­ta­da y cau­te­lo­sa. Sien­to que esta­mos en el umbral de un giro his­tó­ri­co, ante el comien­zo del final de la épo­ca his­tó­ri­ca que siguió al des­va­ne­ci­mien­to del movi­mien­to nacio­na­lis­ta pan­ara­bis­ta, y qui­zás haya sín­to­mas de una nue­va ola. Si con­ti­núan y se pro­fun­di­zan los dos fenó­me­nos de los que he habla­do –la cri­sis de las corrien­tes reli­gio­sas y el ascen­so de la ola de cla­se- enton­ces será posi­ble que madu­ren cir­cuns­tan­cias favo­ra­bles para la cons­truc­ción del movi­mien­to izquier­dis­ta de nue­vo. Se per­dió la pri­me­ra opor­tu­ni­dad des­pués de la derro­ta de 1967, y la izquier­da ára­be no debe­ría per­der la oca­sión venidera.

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