Era evi­den­te- Jon Ima­nol Rodri­guez

Era evi­den­te. Que la lucha arma­da prac­ti­ca­da por la orga­ni­za­ción ETA no es el “pro­ble­ma” del Esta­do espa­ñol, ya lo sabía­mos des­de hacía mucho tiem­po. Des­de los albo­res de la Refor­ma, los apa­ra­tos ideo­ló­gi­cos del Esta­do, se han empe­ña­do en ins­tau­rar la fal­sa idea de que en “demo­cra­cia” y sin vio­len­cia, todos los pro­yec­tos polí­ti­cos pue­den ser defen­di­dos, inclui­dos la inde­pen­den­cia de Eus­kal Herria y el socia­lis­mo. Y lo tris­te es que hubo dema­sia­dos que has­ta se lo cre­ye­ron.

Pero el posi­cio­na­mien­to del Esta­do espa­ñol fren­te a SORTU, deja bien a las cla­ras que la lucha arma­da no es el pro­ble­ma. Ya no vale con recha­zar la lucha arma­da como medio para con­se­guir obje­ti­vos polí­ti­cos por­que, en reali­dad, el pro­ble­ma y la obse­sión del Esta­do espa­ñol es la exis­ten­cia de un Blo­que de fuer­zas polí­ti­cas y socia­les de izquier­das y aber­tza­le, que no ha podi­do ser doble­ga­da a pesar de la inten­sa ofen­si­va ideo­ló­gi­ca, polí­ti­ca y repre­si­va, desa­rro­lla­da en estas déca­das.

Cuan­do en 2000, la Izquier­da Aber­tza­le cose­cha en Eus­kal Herria 220.000 votos en las elec­cio­nes muni­ci­pa­les, en pleno pro­ce­so de Liza­rra-Gara­zi, el Esta­do espa­ñol y sus apén­di­ces vas­co-nava­rros, fue­ron cons­cien­tes del peli­gro que entra­ña­ba una Izquier­da Aber­tza­le con un pro­yec­to de cons­truc­ción nacio­nal y social alter­na­ti­vo. En unos pocos años, el Esta­do espa­ñol y el nacio­na­lis­mo reac­cio­na­rio repre­sen­ta­do por el PNV, desa­rro­llan una estra­te­gia de recru­de­ci­mien­to de la ofen­si­va repre­si­va y de cer­co polí­ti­co e ideo­ló­gi­co sobre la Izquier­da Aber­tza­le. Ile­ga­li­za­cio­nes, más repre­sión, cri­mi­na­li­za­ción de las ideas… pero suce­de algo que qui­zás no tenían pre­vis­to: La Izquier­da Aber­tza­le resis­te… y no satis­fe­cha con resis­tir, reto­ma la ini­cia­ti­va polí­ti­ca, y así sur­ge ZUTIK EUSKAL HERRIA. Como estra­te­gia de reso­lu­ción del con­flic­to y de cons­truc­ción nacio­nal, con una nue­va polí­ti­ca de alian­zas y de acu­mu­la­ción de fuer­zas de Izquier­das y aber­tza­les, que rom­pe con cual­quier estra­te­gia ante­rior de alian­za con el nacio­na­lis­mo reac­cio­na­rio repre­sen­ta­do por el PNV.

La Izquier­da Aber­tza­le, jun­to con Eus­ko Alkar­ta­su­na, Alter­na­ti­ba, y otras orga­ni­za­cio­nes pro­gre­sis­tas y aber­tza­les de Eus­kal Herria, se encuen­tran en con­di­cio­nes de for­zar un vuel­co en el sis­te­ma de corre­la­cio­nes de fuer­zas exis­ten­te has­ta la fecha. No sólo eso, si des­de las ins­ti­tu­cio­nes muni­ci­pa­les, se es capaz de arti­cu­lar una diná­mi­ca de movi­li­za­ción, par­ti­ci­pa­ción y refor­za­mien­to del Movi­mien­to Popu­lar, el poten­cial de trans­for­ma­ción social en Eus­kal Herria, pue­de alcan­zar nive­les que nun­ca hubié­ra­mos podi­do ima­gi­nar.

La demo­cra­cia y la auto­de­ter­mi­na­ción son posi­bles, el socia­lis­mo es nece­sa­rio, Eus­kal Herria se encuen­tra ante una encru­ci­ja­da… uno de esos momen­tos his­tó­ri­cos en los que los pue­blos deben estar a la altu­ra de las cir­cuns­tan­cias.

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