Lo que fal­ta­ba a las muje­res: la refor­ma de pen­sio­nes.

Este 8 de mar­zo, una vez más, nos toca salir a la calle a denun­ciar que los recor­tes de dere­chos socia­les, en este caso la refor­ma de las pen­sio­nes, nos afec­tan más a las muje­res. Por lo de siem­pre, por la des­igual­dad entre hom­bres y muje­res.

El con­tex­to de cri­sis eco­nó­mi­ca está sir­vien­do para que el poder eco­nó­mi­co y polí­ti­co con­ti­núe con su estra­te­gia neo­li­be­ral, aumen­tan­do los bene­fi­cios de unos pocos a cam­bio de recor­tar los dere­chos de muchas per­so­nas, man­te­nien­do la actual estruc­tu­ra hete­ro­pa­triar­cal de des­igual­dad entre hom­bres y muje­res.

Tras los miles de millo­nes rega­la­dos a la Ban­ca, lo pri­me­ro que hizo el Gobierno fue des­ti­nar una par­ti­da impor­tan­te de dine­ro para fomen­tar el empleo, eso sí, en sec­to­res mas­cu­li­ni­za­dos como la cons­truc­ción y para cor­to perio­do de tiem­po, para un empleo que se sabía que no tenía con­ti­nui­dad. ¿No se podía haber opta­do por crear empleo estruc­tu­ral que faci­li­ta­ra el desa­rro­llo de la Ley de Depen­den­cia, crean­do los ser­vi­cios públi­cos nece­sa­rios para aten­der la gran deman­da exis­ten­te de aten­ción a las per­so­nas con algún gra­do de depen­den­cia? ¿O haber apos­ta­do por la crea­ción de guar­de­rías y pla­zas en edu­ca­ción de 0 a 3 años?

Des­pués lle­ga­ron los recor­tes en mate­ria social y de avan­ce hacia la igual­dad, que­dan­do rele­ga­das ayu­das a la «con­ci­lia­ción» y «cui­da­do de las per­so­nas» y pos­ter­gan­do la amplia­ción del per­mi­so de pater­ni­dad que por ley ten­dría que haber entra­do en vigor en 2011; la supre­sión del minis­te­rio de igual­dad, etc.

Entre tan­to, nos ha lle­ga­do la refor­ma labo­ral, aba­ra­tan­do el des­pi­do, fle­xi­bi­li­zan­do las jor­na­das y poten­cian­do el empleo a jor­na­da incom­ple­ta, medi­das todas ellas que, per­ju­di­can­do al con­jun­to de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, tie­nen en sí mis­mas un com­po­nen­te espe­cial­men­te gra­vo­so para las muje­res.

¡Y lo que nos fal­ta­ba! Aho­ra, a tra­vés de la refor­ma de las pen­sio­nes, y de la mano de CCOO y UGT, nos han alar­ga­do la vida labo­ral has­ta los 67 años, nece­si­tan­do 37 para cobrar el 100% y amplian­do a 25 años el pla­zo para rea­li­zar el cálcu­lo sobre el que se esta­ble­ce la cuan­tía de la pen­sión, medi­das que supo­nen aba­ra­tar nues­tras pen­sio­nes de aquí en ade­lan­te.

En el caso de las muje­res, dadas nues­tras carre­ras labo­ra­les ines­ta­bles y con sala­rios meno­res, el impac­to de la reduc­ción de las pen­sio­nes futu­ras será mucho más inten­so que entre los hom­bres, y para ello sólo hay que ver cuál es la situa­ción actual pre­via a la refor­ma:

-Las muje­res cobran un 27,7% de sala­rio y un 30,8% de pen­sión menos que los hom­bres.

-Una de cada cua­tro per­so­nas jubi­la­das anti­ci­pa­da­men­te entre los 60 y los 64 años es mujer.

-De las per­so­nas que hoy se jubi­lan con 65 años, la media de las muje­res es de 30 años coti­za­dos, mien­tras que la media de los hom­bres es de 41 años.

Tan­to la amplia­ción de la edad de jubi­la­ción como la de ampliar los años para el cálcu­lo de ésta sin haber supe­ra­do las des­igual­da­des que exis­ten en el mer­ca­do labo­ral supo­nen una pena­li­za­ción aún mayor para las muje­res.

Lejos que­dan las bue­nas inten­cio­nes de tra­ba­jar por una igual­dad real entre hom­bres y muje­res. Pare­ce que la igual­dad es un capri­cho, sólo se pue­de prac­ti­car cuan­do la situa­ción eco­nó­mi­ca lo per­mi­te; en tiem­po de cri­sis es un «lujo/​adorno» pres­cin­di­ble.

Supe­rar la dife­ren­cia sala­rial exis­ten­te, aca­bar con los empleos femi­ni­za­dos y pre­ca­ri­za­dos, la crea­ción de ser­vi­cios socia­les públi­cos de cali­dad que per­mi­tan la ple­na incor­po­ra­ción en igual­dad de con­di­cio­nes a las muje­res en el mer­ca­do labo­ral es un camino que no intere­sa ni al poder eco­nó­mi­co ni al poder polí­ti­co que ha demos­tra­do estar más al ser­vi­cio del capi­tal que de las per­so­nas y que des­pre­cia al 50% de la pobla­ción, que somos muje­res.

Este 8 de mar­zo luchar con­tra la refor­ma de las pen­sio­nes es luchar por la igual­dad.

Diga­mos no al recor­te de nues­tras pen­sio­nes.

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