Cada cual en su sitio- Flo­ren Aoiz

Es habi­tual que las fuer­zas polí­ti­cas inten­ten resi­tuar­se ante los nue­vos esce­na­rios polí­ti­cos. No todas saben hacer­lo con la mis­ma gra­cia, digá­mos­lo así y, cuan­do ade­más han que­da­do des­con­cer­ta­das por la evo­lu­ción de los acon­te­ci­mien­tos, algu­nas nos ofre­cen el espec­tácu­lo de sus ban­da­zos y su inca­pa­ci­dad para pisar tie­rra. En oca­sio­nes, uno tie­ne la sen­sa­ción de que giran sobre sí mis­mas, siguien­do una brú­ju­la que pare­ce haber­se vuel­to loca.

Los pasos dados por la izquier­da aber­tza­le y otros agen­tes, tan­to en Eus­kal Herria como a nivel inter­na­cio­nal, han sor­pren­di­do a mucha gen­te y han des­tro­za­do algu­nas agen­das. Cier­tos pla­nes y cálcu­los han ido, direc­ta­men­te, a la pape­le­ra. Otros son estu­dia­dos una y otra vez por diri­gen­tes que se resis­ten a aban­do­nar­los. Des­con­ten­tos con la reali­dad, se obs­ti­nan en un paté­ti­co esfuer­zo en exi­gir a los hechos que se some­tan a sus pre­vi­sio­nes.

¿Cómo enten­der que un par­ti­do, Ara­lar, que ha exi­gi­do a otro, EA, que rom­pa todo acuer­do con la izquier­da aber­tza­le pro­pon­ga a la izquier­da aber­tza­le un nue­vo acuer­do? ¿Cómo expli­car que el par­ti­do que sus­ten­ta al Gobierno de Madrid y su estra­te­gia neo­li­be­ral se nos pre­sen­te como ele­men­to cla­ve de una alian­za «pro­gre­sis­ta» en Nafa­rroa? ¿Cómo pue­de ser que adquie­ran seme­jan­te poder mediá­ti­co unos «inde­pen­dien­tes» que son menos de los que un ser­vi­dor ha con­ta­do en reunio­nes de la izquier­da aber­tza­le en pue­blos como Goi­zue­ta, de menos de 1.000 habi­tan­tes?

¿Cómo pue­de afir­mar Patxi Zaba­le­ta que Nabai es aho­ra más fuer­te que nun­ca mien­tras Uxue Bar­kos con­fie­sa que lle­gan tiem­pos duros para lo que que­da de esta coa­li­ción? Y ¿qué hace Ara­lar aca­pa­ran­do nom­bres y mar­cas cuan­do es obvio que le ate­rra la idea de con­cu­rrir en soli­ta­rio a las elec­cio­nes?

No es menos sor­pren­den­te que algu­nos quie­ran ven­der­nos la moto de que por fin la izquier­da aber­tza­le ha reco­no­ci­do sus erro­res estra­té­gi­cos y sigue los pasos de ETApm y/​o Ara­lar. O que Urku­llu, cuya pen­sión no corre peli­gro alguno pese a haber ava­la­do con los votos de su par­ti­do el empeo­ra­mien­to de las con­di­cio­nes de vida de millo­nes de per­so­nas, afir­me que la izquier­da aber­tza­le reco­no­ce el daño cau­sa­do.

La demos­tra­ción de fir­me­za, auda­cia e inte­li­gen­cia polí­ti­ca de la izquier­da aber­tza­le lo ha cam­bia­do todo. Y ha des­co­lo­ca­do a muchos. Pero tam­bién abre un nue­vo tiem­po en el que las acti­tu­des infa­mes ten­drán menos espa­cio. Lle­gan tiem­pos de mayor exi­gen­cia a los líde­res polí­ti­cos, de mayo­res com­pro­mi­sos, tiem­pos duros para los opor­tu­nis­tas.

Inten­ten reen­con­trar su lugar. Y sin duda, lo harán. Pero les va a cos­tar un poco más. Por­que aho­ra, cuan­do las excu­sas caen una tras otra, ya no vale cri­ti­car la Ley de Par­ti­dos mien­tras se pla­nea cómo bene­fi­ciar­se de una even­tual impo­si­bi­li­dad de que la base social de la izquier­da aber­tza­le vote legal­men­te.

Lle­gan malos tiem­pos para los dobles jue­gos. El deba­te va a resi­tuar­se y no podrán elu­dir la cues­tión de fon­do. Ya no va a bas­tar con unos cuan­tos ges­tos for­ma­les cara a la gale­ría.

Los tiem­pos se están ago­tan­do y los agen­tes deben deci­dir dón­de posi­cio­nar­se.

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