[Ecua­dor] La sen­ten­cia a Texa­co y el ITT

Hace dos días se dio a cono­cer la sen­ten­cia emi­ti­da por el doc­tor Nico­lás Zam­brano, juez de la Cor­te de Nue­va Loja, median­te la cual se esta­ble­ce la cul­pa­bi­li­dad de la com­pa­ñía nor­te­ame­ri­ca­na Che­vron-Texa­co en la des­truc­ción ambien­tal y social pro­vo­ca­da a lo lar­go de 26 años de ope­ra­ción de esa empre­sa en la Ama­zo­nía ecua­to­ria­na. Varios estu­dios de exper­tos han mar­ca­do la mag­ni­tud del daño, com­pa­ra­ble tan solo con la explo­sión de la plan­ta nuclear de Cher­no­bil y muy supe­rior a otras gran­des des­truc­cio­nes liga­das con la explo­ta­ción petro­le­ra, como el derra­me del Exxon- Val­dez o el más recien­te de Bri­tish Petro­leum en el Gol­fo de Méxi­co.

El dic­ta­men del Juez obli­ga a pagar a Che­vron- Texa­co un valor total que está cer­cano a los 9.500 millo­nes de dóla­res, que se dupli­ca­ría si en 15 días no piden dis­cul­pas públi­cas a las víc­ti­mas uti­li­zan­do medios de Ecua­dor y de Esta­dos Uni­dos. El mon­to entra en dis­cu­sión, pues en últi­ma ins­tan­cia, se quie­ra o no, se está valo­ran­do la vida de la natu­ra­le­za y de las per­so­nas de la zona y exis­ten esti­ma­ti­vos, téc­ni­ca­men­te rea­li­za­dos, muy supe­rio­res a los plan­tea­dos por el juez, pero es un resul­ta­do ejem­plar que deja hue­llas en el mun­do.

La pri­me­ra lec­ción, está en que este triun­fo de una lucha por jus­ti­cia ambien­tal ha sido empu­ja­da por los sec­to­res popu­la­res, colo­nos y cin­co nacio­na­li­da­des indí­ge­nas, que se unie­ron, se orga­ni­za­ron alre­de­dor del Fren­te de Defen­sa de la Ama­zo­nía, for­ma­ron cua­dros polí­ti­cos y téc­ni­cos, usa­ron los cami­nos de lucha a su alcan­ce, supie­ron gene­rar alian­zas y tuvie­ron la cons­tan­cia de lle­var ade­lan­te este jui­cio des­de 1993, a pesar de las arti­ma­ñas de la empre­sa acu­sa­da. Bra­vo por ellos y su ejem­plo que no solo pesa en el Ecua­dor, sino que se con­vier­te en un ante­ce­den­te a esca­la mun­dial. Oja­lá su ejem­plo rápi­da­men­te se des­pa­rra­me por todos los paí­ses afec­ta­dos por las trans­na­cio­na­les.

Triun­fo de pue­blo orga­ni­za­do, enton­ces, y no de un Esta­do que no ha teni­do acción en defen­sa de sus ciu­da­da­nos, como no la ha teni­do en los pos­te­rio­res pro­ce­sos con­ta­mi­nan­tes de las otras empre­sas petro­le­ras y, entre ellas, de la esta­tal Petroe­cua­dor. Esta­do que acep­tó como vale­de­ra una “reme­dia­ción” que no fue más que “poner la basu­ra deba­jo de la alfom­bra” o, en este caso, tapar los hue­cos don­de depo­si­ta­ban petró­leo (lla­mar­los “pis­ci­nas” es exce­si­vo) para ocul­tar­los a la vis­ta, cum­plien­do el obje­ti­vo de Texa­co que fir­mó un con­tra­to lla­ma­do de “Eje­cu­ción de tra­ba­jos de repa­ra­ción medioam­bien­tal y libe­ra­ción de obli­ga­cio­nes, res­pon­sa­bi­li­da­des y deman­das.

En el dis­cur­so ofi­cial se dirá que “aho­ra es otro Esta­do”, pero la invo­lu­ción guber­na­men­tal hacia la dere­cha y la últi­ma rene­go­cia­ción de con­tra­tos petro­le­ros, a la que hay que sumar “el bobo aper­tu­ris­mo” a las tras­na­cio­na­les mine­ras, demues­tran que no es más que la dere­cha en el poder. Toda­vía más: muchas accio­nes de los lucha­do­res con­tra Texa­co y sus alia­dos soli­da­rios, en el gobierno actual podrían haber­se judi­cia­li­za­do como actos de “terro­ris­mo y sabo­ta­je”, acu­sa­ción basa­da en una Ley de la últi­ma dic­ta­du­ra, revi­vi­da en estos años con­tra los lucha­do­res popu­la­res.

Pero el caso Texa­co tie­ne rela­ción tam­bién con la pro­pues­ta de no extrac­ción de cru­do en el cam­po ITT, una de las pocas áreas no afec­ta­das del Par­que Yasu­ní. Esto, por­que el dis­cur­so que insis­te en que el Ecua­dor “se sacri­fi­ca” si se deja el petró­leo bajo sue­lo, que­da en con­di­ción, por lo menos, dudo­sa.

Con­tan­do des­de el ini­cio de la explo­ra­ción en la Penín­su­la San­ta Ele­na, el Ecua­dor cum­plió en este enero 100 años de acti­vi­dad petro­le­ra. Si el dis­cur­so extrac­ti­vis­ta fue­ra cier­to, ya debe­ría­mos tener un alto desa­rro­llo y estar en el lla­ma­do “pri­mer mun­do”, pero los hechos demues­tran que no es así.

En con­se­cuen­cia, el anun­cia­do “desa­rro­llo” tam­po­co ha lle­ga­do como resul­ta­do de la explo­ta­ción petro­le­ra des­de el Boom Petro­le­ro de los años 70. Por el con­tra­rio, es muy fácil ver lo que el Ecua­dor y la región Ama­zó­ni­ca ver­da­de­ra­men­te han sacri­fi­ca­do en estos lar­gos años:

- Dos pue­blos indí­ge­nas, los Tete­tes y los San­sahua­ris, jun­to a sus cul­tu­ras, des­apa­re­cie­ron de la faz del pla­ne­ta. ¿Qué pre­cio le ponen a ese acto que pue­de ser cali­fi­ca­do como geno­ci­dio? Si se explo­ta el ITT, una fac­ti­bi­li­dad muy cer­ca­na es la des­apa­ri­ción de dos pue­blos libres o no con­tac­ta­dos, los Tagae­ri y Tare­me­na­ni.

- La enor­me des­truc­ción ambien­tal y social, cuya repa­ra­ción inte­gral, según una par­te de los peri­tos ubi­ca en 27.500 millo­nes de dóla­res solo para el caso Texa­co. Si se suma de todas las empre­sas petro­le­ras: ¿A cuán­to lle­ga­rá la pér­di­da eco­nó­mi­ca? Hacien­do una suma y res­ta fren­te a todo lo que ha ingre­sa­do a la caja fis­ca debi­do al petró­leo en estos años, es muy pro­ba­ble que la cuen­ta a favor del petró­leo sea míni­ma o inclu­so nula. ¿Vale sacri­fi­car tan­to por tan poco?

- Las petro­le­ras uti­li­za­ron gigan­tes­cas can­ti­da­des de agua sin pagar por su uso y apro­ve­cha­mien­to por­que la Ley les per­mi­tía con­tar con el líqui­do vital.

- En el área de explo­ta­ción petro­le­ra, los casos de cán­cer lle­gan a un 31%, cuan­do el pro­me­dio nacio­nal es de 12,3%. ¿Cuál es el pre­cio de cada fami­lia afec­ta­da? ¿Que­re­mos más de lo mis­mo?

- Otras afec­cio­nes a la salud, espe­cial­men­te de piel, res­pi­ra­to­rias y gás­tri­cas se mul­ti­pli­can en la zona petro­le­ra.

- La vida social se vio afec­ta­da con la impo­si­ción de un modo de vida dis­tin­to al pro­pio de las cul­tu­ras indí­ge­nas, ade­más del impul­so de lacras como la vio­len­cia, pros­ti­tu­ción y alcoho­lis­mo, siem­pre liga­das a las acti­vi­da­des extrac­ti­vis­tas.

- Desa­rro­llo de acti­vi­da­des de lucro indi­vi­dual a par­tir de los daños ambien­ta­les, como son los derra­mes inten­cio­na­dos y pro­vo­ca­dos amplia­men­te mien­tras esta­ba vigen­te el sis­te­ma ter­ce­ri­za­do de reme­dia­ción ambien­tal, con bene­fi­cios a empre­sas pri­va­das.

- La explo­ta­ción petro­le­ra en el mar­co del mer­ca­do capi­ta­lis­ta y con gobier­nos de dere­cha, con­du­jo al país a una estra­te­gia de “desa­rro­llo” que impli­có depen­den­cia de un solo pro­duc­to y del mer­ca­do inter­na­cio­nal, freno al desa­rro­llo de otras áreas pro­duc­ti­vas, entre­ga de los recur­sos petro­le­ros a los gran­des oli­gar­cas (sucre­ti­za­ción de la deu­da exter­na pri­va­da, sub­si­dios a las gran­des empre­sas, sal­va­ta­je ban­ca­rio, entre otros), corrup­ción, inefi­cien­cia.

- El Esta­do dejó de actuar en la zona entre­gan­do la sobe­ra­nía a las empre­sas trans­na­cio­na­les que, median­te meca­nis­mos de “rela­cio­na­mien­to social”, entre­ga­ban espe­jos para extraer oro negro sin opo­si­ción comu­ni­ta­ria, a las cua­les divi­die­ron y lle­va­ron a pro­ce­sos de con­fron­ta­ción inter­na. Para col­mo, los can­to­nes de pro­duc­ción petro­le­ra se cuen­tan entre los de mayor pobre­za en el Ecua­dor de hoy.

Con estos datos, cabe pre­gun­tar­se con­si­de­ran­do el jui­cio a Texa­co: ¿no habría sido mejor dejar el cru­do en el sub­sue­lo? ¿No habría sido mejor haber defen­di­do la natu­ra­le­za y la vida de los ecua­to­ria­nos? O, en miras al futu­ro: ¿No será mejor no sacri­fi­car al país por la lógi­ca extrac­ti­vis­ta ya sea petro­le­ra, mine­ra o agrí­co­la de gran esca­la?

Por más tec­no­lo­gía de pun­ta que se anun­cie, nin­gu­na es ambien­tal­men­te segu­ra, tal y como se demues­tra en los últi­mos derra­mes de BP en el Gol­fo de Méxi­co o de OCP en Ecua­dor. Las acti­vi­da­des extrac­ti­vis­tas tie­nen un efec­to per­ju­di­cial que no pue­de ser lla­ma­do sim­ple­men­te como “exter­na­li­da­des” a la pro­duc­ción eco­nó­mi­ca.

Para que la his­to­ria no se repi­ta, para apren­der del pro­ce­so de enjui­cia­mien­to a Texa­co y del ejem­plo de los afec­ta­dos que lo ini­cia­ron y con­ti­núan, para defen­der nues­tra sobe­ra­nía, hay que impul­sar la pro­pues­ta de no extrac­ción de cru­do en el ITT. Esa será una más de las for­mas de demos­trar nues­tra soli­da­ri­dad con los lucha­do­res de la Ama­zo­nía, cuyo jus­to com­ba­te no ha ter­mi­na­do.

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