El retra­so obli­ga­to­rio de la edad de jubi­la­ción-Rebe­lión.

Se aca­ba de publi­car un infor­me en EE.UU. que es espe­cial­men­te rele­van­te para Espa­ña. El títu­lo es “Beyond Nor­mal: Rai­sing the Reti­re­ment Age is the Wrong approach for Social Secu­rity” (El retra­so obli­ga­to­rio de la edad de jubi­la­ción es la medi­da erró­nea para sal­var la Segu­ri­dad Social) y ana­li­za la expe­rien­cia que supo­ne para el sis­te­ma de pen­sio­nes públi­cas en EE.UU. la medi­da apro­ba­da por el Con­gre­so de EE.UU. de retra­sar la edad de jubi­la­ción en aquel país de 65 a 67 años. La auto­ría del tra­ba­jo es de uno de los cen­tros de inves­ti­ga­ción eco­nó­mi­ca y social más impor­tan­tes de EE.UU., el Eco­no­mic Policy Ins­ti­tu­te (EPI).

La tesis de tal infor­me, docu­men­ta­da con gran evi­den­cia cien­tí­fi­ca, es que tal medi­da, ade­más de dañar el bien­es­tar social de las cla­ses popu­la­res, tie­ne un impac­to en la via­bi­li­dad del sis­te­ma públi­co de pen­sio­nes menor que otras medi­das que debe­rían haber­se toma­do si las refor­mas se hubie­ran cen­tra­do más en el capí­tu­lo de ingre­sos a la Segu­ri­dad Social que en el de gas­tos. Seña­la por ejem­plo, que, los ingre­sos al sis­te­ma de pen­sio­nes públi­cas en EEUU han ido dis­mi­nu­yen­do (en tér­mi­nos pro­por­cio­na­les) como con­se­cuen­cia de la cre­cien­te pola­ri­za­ción de las ren­tas, pola­ri­za­ción que ha ido ocu­rrien­do en la socie­dad esta­dou­ni­den­se como resul­ta­do de las polí­ti­cas públi­cas que se han ido desa­rro­llan­do por el gobierno fede­ral duran­te los últi­mos trein­ta años, medi­das que, aún no sien­do las úni­cas, han teni­do un papel deter­mi­nan­te en la pola­ri­za­ción de las ren­tas en aquel país. Los datos empí­ri­cos que apo­yan tal tesis son con­tun­den­tes. Las ren­tas del capi­tal han cre­ci­do mucho más rápi­da­men­te que las ren­tas del tra­ba­jo. Y den­tro de estas últi­mas, ha habi­do una enor­me des­igual­dad de cre­ci­mien­to, con un incre­men­to muy nota­ble de los sala­rios de los pro­fe­sio­na­les de ele­va­do nivel de ren­ta, y un estan­ca­mien­to e inclu­so des­cen­so de los sala­rios de la mayo­ría de la pobla­ción tra­ba­ja­do­ra (con un aumen­to, muy ele­va­do por cier­to, del tra­ba­jo sub­te­rrá­neo o tra­ba­jo negro).

El docu­men­to mues­tra como tal pola­ri­za­ción de las ren­tas ha afec­ta­do nega­ti­va­men­te los ingre­sos al sis­te­ma de pen­sio­nes. Pues­to que en EEUU (tal y como ocu­rre en todos los paí­ses en que las pen­sio­nes públi­cas se finan­cian a base de las coti­za­cio­nes basa­das en el tra­ba­jo) los ingre­sos a la Segu­ri­dad Social deri­van de las ren­tas del tra­ba­jo, nos encon­tra­mos que cuan­to meno­res sean las ren­tas del tra­ba­jo como por­cen­ta­je de la ren­ta total, meno­res son los ingre­sos a la Segu­ri­dad Social. Y a meno­res sala­rios y menor por­ción del sala­rio que coti­za, meno­res son los ingre­sos a la Segu­ri­dad Social. El pro­ble­ma, pues, para la Segu­ri­dad Social es que, a no ser que la gran mayo­ría de los sala­rios suban, los ingre­sos a la Segu­ri­dad Social no suben. No es sufi­cien­te con que el gru­po mino­ri­ta­rio de sala­rios altos suba, pues una par­te con­si­de­ra­ble de los sala­rios altos que­dan exclui­dos de coti­zar a la Segu­ri­dad Social (una situa­ción seme­jan­te ocu­rre en Espa­ña don­de uno de los ban­que­ros más ricos de Espa­ña, el Sr. Emi­lio Botín, paga a la Segu­ri­dad Social un por­cen­ta­je de su sala­rio mucho, mucho más bajo que el de un mero emplea­do de su ban­co).

Si la con­tri­bu­ción a la Segu­ri­dad Social, sin embar­go, fue­ra pro­gre­si­va, en lugar de regre­si­va (como lo es aho­ra) y si los fon­dos del Esta­do a la Segu­ri­dad Social fue­ran supe­rio­res (un 18%) a los exis­ten­tes aho­ra, tales ingre­sos serían equi­va­len­tes a los aho­rros que quie­ren obte­ner­se a base de dis­mi­nuir los bene­fi­cios, retra­san­do la edad de jubi­la­ción dos años. Estas obser­va­cio­nes son apli­ca­bles a Espa­ña, pues nues­tro país es uno de los más des­igua­les exis­ten­tes en la UE-15, como mues­tran los estu­dios de la Luxem­bourg Study Groups (pero no los que se basan en los datos de la OCDE que, al estar basa­dos en las decla­ra­cio­nes de ren­ta dan una visión muy opti­mis­ta y poco real de la dis­tri­bu­ción de la ren­ta en Espa­ña).

Otra obser­va­ción que hace el infor­me del EPI es que el cam­bio demo­grá­fi­co es sen­si­ble a inter­ven­cio­nes públi­cas. El des­cen­so tan nota­ble de la nata­li­dad del Sur de Euro­pa se debe al poco poder que la mujer tie­ne en la socie­dad, con esca­so desa­rro­llo de los ser­vi­cios de ayu­da a las fami­lias (como escue­las de infan­cia y ser­vi­cios de ayu­da a las per­so­nas con depen­den­cia) que per­mi­tan a las muje­res com­pa­gi­nar las res­pon­sa­bi­li­da­des fami­lia­res (que debie­ran com­par­tir­se con el varón) con su pro­yec­to pro­fe­sio­nal. El hecho de que la nata­li­dad en el nor­te de Euro­pa es mucho mayor que en el Sur se debe a las mejo­res con­di­cio­nes labo­ra­les y socia­les en los paí­ses del nor­te que del sur de la UE. Como dice el infor­me del EPI el pro­ble­ma de la gene­ra­ción del baby boom no es el boom (la explo­sión), sino el bust (el des­cen­so). Una medi­da que faci­li­ta­ría la sol­ven­cia de las pen­sio­nes futu­ras sería faci­li­tar que las fami­lias espa­ño­las tuvie­ran el núme­ro de hijos que desean, es decir 2 niños. Pero, como bien seña­la el infor­me del EPI, el impac­to de la jubi­la­ción del baby boom se está exa­ge­ran­do, pues es tran­si­to­rio y sig­ni­fi­ca­ría sólo un ascen­so del gas­to rela­ti­va­men­te menor (0.6% del PIB). Lo que debie­ra hacer­se es faci­li­tar la inte­gra­ción de la mujer al mer­ca­do de tra­ba­jo exi­gien­do ade­más que se pague a la mujer como al hom­bre, (impi­dien­do el cre­ci­mien­to de las des­igual­da­des que están empo­bre­cien­do a la Segu­ri­dad Social) y ase­gu­rar­se que el cre­ci­mien­to de la pro­duc­ti­vi­dad se tra­duz­ca en un incre­men­to sala­rial en lugar del cre­ci­mien­to de las ren­tas del capi­tal. El cre­ci­mien­to sala­rial deter­mi­na­ría el cre­ci­mien­to de las con­tri­bu­cio­nes de la Segu­ri­dad Social.

Pero otra obser­va­ción que hace el infor­me del EPI es la injus­ti­cia que supo­ne para muchos tra­ba­ja­do­res que se les exi­ge que tra­ba­jen dos años más. En reali­dad, seña­la que el 40% de la gen­te que tuvo que jubi­lar­se antes de lo que desea­ban era por cau­sas de enfer­me­dad, o por tener que cui­dar a otra per­so­na o fami­liar, o por haber per­di­do su tra­ba­jo. Sus ingre­sos baja­ron en pica­do. Es más, la enor­me dis­cri­mi­na­ción que exis­te en EE.UU. (y en Espa­ña) hacia los ancia­nos, hace muy difí­cil que pue­dan con­se­guir tra­ba­jo de nue­vo. En cuan­to a los que con­ti­núan tra­ba­jan­do, el 45% de tra­ba­ja­do­res con 65 años tra­ba­jan en tra­ba­jos físi­ca­men­te exi­gen­tes, que con­si­de­ran estre­san­tes. Tal y como he seña­la­do en otro tex­to, un gran error (con un cos­te humano ele­va­do) es asu­mir que el incre­men­to de la lon­ge­vi­dad sig­ni­fi­ca un retra­so en el pro­ce­so de enve­je­ci­mien­to. En reali­dad, para muchas per­so­nas de las cla­ses popu­la­res, a la edad de 67 años, tie­nen aho­ra menos años de vida salu­da­ble que hace vein­te años (ver mi artícu­lo: “Fal­se­da­des sobre las pensiones”.Público, 13.01.11). He ahí que el infor­me del EPI seña­le lo pro­fun­da­men­te injus­ta que es esta medi­da de retra­sar obli­ga­to­ria­men­te la edad de jubi­la­ción al apli­car­se por igual a todas las cla­ses socia­les.

Vice­nç Nava­rro

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