La deten­ción de un espía israe­lí en Egip­to sugie­re lo que se jue­gan Washing­ton y Tel Aviv – La Haine

Un vídeo ama­teur en el que se mues­tra la deten­ción en Egip­to de un supues­to espía per­te­ne­cien­te a la Uni­dad de Reco­no­ci­mien­to del Esta­do Mayor Israe­lí, el Saye­ret Mat­kal, indi­ca lo preo­cu­pa­do que está Tel Aviv por el tor­be­llino en el que está inmer­so el régi­men de Muba­rak y sugie­re que hay ya en mar­cha inten­tos de des­es­ta­bi­li­zar la revo­lu­ción popu­lar egip­cia por par­te de fuer­zas externas.

Mien­tras tan­to, el sabo­ta­je del prin­ci­pal gaso­duc­to egip­cio-israe­lí, lle­va­do a cabo en la madru­ga­da de hoy (sába­do) por ata­can­tes des­co­no­ci­dos en la ciu­dad de El Arish, situa­da al nor­te del Sinaí, podría ser el comien­zo de una cam­pa­ña para des­es­ta­bi­li­zar Egip­to y legi­ti­mar otra inter­ven­ción extran­je­ra en ese país, inter­ven­ción que favo­re­ce­ría los esfuer­zos israe­líes y esta­dou­ni­den­ses para sal­var al régi­men que tan leal­men­te ha ser­vi­do sus intere­ses y que aho­ra está esca­pan­do a su control.

El vídeo (1), que se ha trans­mi­ti­do por el canal ira­ní Press TV (2), mues­tra cómo el ejér­ci­to egip­cio se lle­va a un hom­bre no iden­ti­fi­ca­do en medio de los gri­tos de los mani­fes­tan­tes con­tra el gobierno. Hay infor­ma­cio­nes que advier­ten que fue­ron los mani­fes­tan­tes quie­nes ini­cial­men­te apre­sa­ron a dos israe­líes cuan­do via­ja­ban en un coche en medio de un esce­na­rio de vio­len­tos enfre­na­mien­tos en la capi­tal del país, El Cairo.

Esos inci­den­tes se pro­du­cen tras los recien­tes comu­ni­ca­dos del gobierno israe­lí en los que afir­ma que “sigue muy de cer­ca” el levan­ta­mien­to popu­lar en Egip­to, levan­ta­mien­to que, tras once días de mani­fes­ta­cio­nes en la calle desa­fian­do el toque de que­da por todo el país, ame­na­za con derro­car al régi­men de trein­ta años de dura­ción de Muba­rak, que ha con­ta­do con tan­to apo­yo de EEUU. A pesar de los inten­tos del régi­men para sacar a la gen­te de la calle a gol­pes, con pie­dras, cuchi­llos, armas y bom­bas de gaso­li­na, el movi­mien­to de pro­tes­ta sigue fir­me­men­te ade­lan­te negán­do­se a clau­di­car, de hecho es cada día más fuerte.

Sólo hace unos días se infor­ma­ba de que Israel había envia­do equi­pa­mien­to para dis­per­sar a las mul­ti­tu­des a la ase­dia­da dic­ta­du­ra de Muba­rak, con la que Tel Aviv y Washing­ton cuen­tan como “impor­tan­te aliado”.

Según el Midd­le East Moni­tor, fuen­tes del gobierno israe­lí dicen que el esta­do de Israel ha pues­to “todas sus capa­ci­da­des” a dis­po­si­ción del Gene­ral Omar Sulei­man, el recién desig­na­do vice­pre­si­den­te por Muba­rak y des­de hace mucho tiem­po cola­bo­ra­dor del Mos­sad, para “pro­te­ger al régi­men de Egip­to” (3). Los medios occi­den­ta­les están ven­dien­do a Sulei­man como el apa­ren­te here­de­ro desig­na­do por Washing­ton para un régi­men post-Mubarak.

Des­de una pers­pec­ti­va más amplia, que­da cla­ro que Tel Aviv, y sobre todo su patro­ci­na­dor de Washing­ton, están petri­fi­ca­dos por la ame­na­za que el levan­ta­mien­to egip­cio repre­sen­ta para todos sus intere­ses vita­les en Orien­te Medio, Áfri­ca del Nor­te y más allá. Esto expli­ca las febri­les comu­ni­ca­cio­nes mili­ta­res y diplo­má­ti­cas de la pasa­da sema­na entre esas dos capi­ta­les y El Cai­ro. Si pien­san en ello, las vehe­men­tes comu­ni­ca­cio­nes del pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se Oba­ma y todos los altos fun­cio­na­rios de su gobierno, las segu­ri­da­des de ayu­da mili­tar des­de Washing­ton y Tel Aviv, la des­ca­ra­da intro­mi­sión en los asun­tos de un esta­do supues­ta­men­te sobe­rano, y aho­ra, al pare­cer, la impli­ca­ción de agen­tes secre­tos, todo ello nos habla de una cosa: pánico.

Israel está vien­do cómo pier­de a un alia­do y cola­bo­ra­dor cla­ve –el Egip­to del apa­ra­to mili­tar de Muba­rak- para la eje­cu­ción de una gue­rra cri­mi­nal con­tra el pue­blo pales­tino y sus agre­sio­nes con­tra el Líbano, Siria e Irán. Sin su cóm­pli­ce egip­cio, la capa­ci­dad de Israel para empren­der gue­rras en la región se ve sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te debilitada.

Para Washing­ton, las apues­tas son inclu­so más altas. Tan­to Egip­to como Israel son pie­dras angu­la­res de las ambi­cio­nes impe­ria­les. Para el redil esta­dou­ni­den­se, la pér­di­da de Egip­to –con una pobla­ción de más de 80 millo­nes de habi­tan­tes, la mayor del mun­do ára­be- supon­dría la mis­ma cla­se de trau­ma del que Washing­ton está aún recu­pe­rán­do­se des­de que per­dió al Shah de Irán a cau­sa de la revo­lu­ción ira­ní de hace 32 años. Con la inmi­nen­te pér­di­da aña­di­da de Egip­to –un líder natu­ral para el mun­do ára­be cuyo papel posi­ti­vo ha sido dis­tor­sio­na­do y supri­mi­do por EEUU median­te su títe­re Mubarak‑, el trau­ma que se apo­de­ra­rá de los dise­ños geo­po­lí­ti­cos de EEUU será aún mayor.

Un Egip­to ver­da­de­ra­men­te inde­pen­dien­te y demo­crá­ti­co ases­ta­ría un gol­pe fatal a la inje­ren­cia y el beli­cis­mo impe­ria­lis­ta. Sin el régi­men de Muba­rak o de cual­quier otro que Washing­ton pue­da mane­jar, el efec­to domi­nó de un Egip­to libe­ra­do de la domi­na­ción esta­dou­ni­den­se envia­ría otro gol­pe fatal, menos for­mi­da­ble, que ayu­da­ría a que se vinie­ran aba­jo los regí­me­nes de la zona apo­ya­dos por EEUU.

Esto, des­de lue­go, serían bue­nas nue­vas para la región y más allá en aras al esta­ble­ci­mien­to de gobier­nos que sir­van a los intere­ses eco­nó­mi­cos de sus pue­blos en opo­si­ción a las peque­ñas eli­tes corrup­tas y a sus amos de Washing­ton. Podría tam­bién ser posi­ti­vo para una nue­va era de rela­cio­nes pací­fi­cas en una región aso­la­da por el con­flic­to don­de hay espe­cial­men­te un pue­blo, el pales­tino, que tan­to tiem­po lle­va luchan­do y espe­ran­do justicia.

Ser­vi­ría de inten­sa lec­ción para todos aque­llos que pue­dan pen­sar inge­nua­men­te de otra mane­ra. Washing­ton, con sus maqui­na­cio­nes y pre­va­ri­ca­cio­nes, está demos­tran­do que se opo­ne fir­me­men­te a todas las posi­bles vir­tu­des y resul­ta­dos que una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca en Egip­to podría aca­rrear. El enmas­ca­ra­do que tan­to tiem­po lle­va ator­men­tan­do a esta región está sien­do descubierto.

El pue­blo de Egip­to no sólo está derro­can­do a un tirano y su régi­men des­pó­ti­co. Está, por mor de la fuer­za de su lucha por la demo­cra­cia, reve­lan­do la bru­tal reali­dad de la impli­ca­ción del gobierno de Esta­dos Uni­dos en su país y en el mundo.

Por todas estas razo­nes, tene­mos que ase­gu­rar­nos de que el impe­rio no devuel­va arte­ra­men­te el gol­pe. Ade­más de la edul­co­ra­da diplo­ma­cia de ida y vuel­ta para ayu­dar a Egip­to en una “tran­si­ción orde­na­da” (lo que sig­ni­fi­ca res­tau­rar el orden en fun­ción de los intere­ses esta­dou­ni­den­ses), pode­mos tam­bién espe­rar más ope­ra­cio­nes secre­tas en ese país por par­te de las fuer­zas de con­tra­in­sur­gen­cia israe­líes y esta­dou­ni­den­ses que tra­ta­rán de hacer cuan­to esté en su mano para frus­trar que el pue­blo egip­cio con­si­ga sus dere­chos demo­crá­ti­cos. Si mira­mos hacia atrás, pode­mos ver por qué los ira­níes tuvie­ron, por nece­si­dad, que adop­tar una posi­ción hos­til hacia EEUU tras su revo­lu­ción. El eje israe­lo-esta­dou­ni­den­se es la fuer­za más des­es­ta­bi­li­za­do­ra y ame­na­zan­te para la paz en Orien­te Medio y en todo el mundo.

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