La Refor­ma de las pen­sio­nes es tam­bien vio­len­cia de géne­ro- Ele­na Mar­ti­nez

A pesar de todo lo que se ha escri­to sobre la cri­sis eco­nó­mi­ca en mar­cha y la con­tra­rre­for­ma que se nos vie­ne enci­ma, muy pocas refle­xio­nes se han hecho des­de la pers­pec­ti­va de géne­ro, es decir sobre sus reper­cu­sio­nes espe­cí­fi­cas sobre las muje­res

Es nece­sa­rio refle­xio­nar, des­de una mira­da femi­nis­ta, sobre noso­tras, sobre cómo nos afec­ta en con­cre­to esa refor­ma.

Y una vez más, esta medi­da agra­va el sis­te­ma de domi­na­ción patriar­cal, pro­fun­di­za en la vio­len­cia sexis­ta que todas las muje­res vivi­mos. Da por sen­ta­do el “con­tra­to sexual”, esa explo­ta­ción de sexo/​género, uno de los pila­res en los que se basa el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, y lo repro­du­ce.

Esta­mos en un con­tex­to de cri­sis estruc­tu­ral eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca, social e ins­ti­tu­cio­nal. Como par­te de ella, se están implan­tan­do un con­jun­to de medi­das, que no son una mera suce­sión de recor­tes, de agu­di­zar la pre­ca­rie­dad, sino que supo­nen un pla­ni­fi­ca­do cam­bio de mode­lo, una dife­ren­cia­ción cua­li­ta­ti­va en todos los aspec­tos de la vida.

Este cam­bio de mode­lo afec­ta a lo eco­nó­mi­co (pri­va­ti­za­cio­nes, refor­ma labo­ral, refor­ma de la nego­cia­ción colec­ti­va…), pero tam­bién a lo social y lo polí­ti­co. Y den­tro de esto, el papel y la con­cep­ción de la mujer en la socie­dad, las con­quis­tas logra­das median­te la lucha, es uno de los ámbi­tos afec­ta­dos. Pode­mos afir­mar que hay tam­bién un recru­de­ci­mien­to del mode­lo patriar­cal, una nue­va vuel­ta de tuer­ca.

La evi­ta­ble refor­ma de las pen­sio­nes refuer­za el dete­rio­ro de las con­di­cio­nes de vida de las muje­res. La refor­ma no es inevi­ta­ble, no es cier­to que el sis­te­ma públi­co de pen­sio­nes no sea sos­te­ni­ble. Lo pri­me­ro que habría que plan­tear­se es la siguien­te cues­tión, al igual que para el con­jun­to de medi­das toma­das has­ta aho­ra, ¿estas refor­mas pueden/​quieren solu­cio­nar la cri­sis o nos hun­den de modo mucho más pro­fun­do en ella? lo úni­co a lo que nos con­du­cen es a impul­sar ese cam­bio de mode­lo

Las pen­sio­nes, como el res­to de pri­va­ti­za­cio­nes y en gene­ral el recor­te en el gas­to públi­co social, tie­ne como úni­co obje­ti­vo abrir al mer­ca­do capi­ta­lis­ta, al capi­tal finan­cie­ro, todo el espec­tro de las nece­si­da­des bási­cas, de ele­men­tos fun­da­men­ta­les para una vida en dig­ni­dad.

Tan­to el recor­te del gas­to públi­co social como la refor­ma de las pen­sio­nes afec­tan en mayor modo y de una for­ma espe­cí­fi­ca a las muje­res. Vea­mos por qué.

2.

La afir­ma­ción gene­ral de esa pre­ca­ri­za­ción de la vida es nece­sa­ria apli­car­la a la reali­dad, a toda una serie de par­ti­cu­la­ris­mos, que siem­pre hemos de aña­dir a modo de gafas con que mirar la reali­dad, y que son la cla­se social, la cues­tión nacio­nal y el géne­ro.

Así por ejem­plo, ¿se tie­ne una mis­ma espe­ran­za y cali­dad de vida inde­pen­dien­te­men­te de la cla­se social a la que se per­te­nez­ca?

¿Afec­ta igual la fal­ta de tra­ba­jo a un tra­ba­ja­dor de Madrid que a un cas­te­llano de otra ciu­dad o pue­blo que está avo­ca­do a la emi­gra­ción? ¿Por qué y sobre quién se ejer­cen las reda­das racis­tas?

¿Tie­nen la mis­ma rela­ción con el mer­ca­do labo­ral las muje­res que los varo­nes?

3.

Pero el gran ele­men­to faci­li­ta­dor de las vio­len­cias de géne­ro hoy en día es la nega­ción de su exis­ten­cia como prác­ti­ca nor­ma­li­za­da y el reco­no­ci­mien­to social sólo de sus face­tas más des­ca­ra­das y san­grien­tas (…la reduc­ción de las vio­len­cias de gene­ro a la vio­len­cia domes­ti­ca, su excep­cio­na­li­za­ción…)

La vio­len­cia de géne­ro es inhe­ren­te a nues­tra orga­ni­za­ción social.

…Para la des­ar­ti­cu­la­ción de las vio­len­cias de géne­ro se hace fun­da­men­tal des­pla­zar nues­tra crí­ti­ca des­de la vio­len­cia en sí hacia la estruc­tu­ra­ción gene­ri­za­da, jerár­qui­ca y dis­cri­mi­na­to­ria de la socie­dad en que vivi­mos”

Esta­do de Won­der­bra, Bar­ba­ra Biglia y Con­chi San Mar­tín

Enten­de­mos así por vio­len­cia de géne­ro esa vio­len­cia coti­dia­na, cons­tan­te y apli­ca­da sobre el con­jun­to de muje­res por el hecho de ser muje­res. Enten­de­mos por vio­len­cia de géne­ro el sis­te­ma de domi­na­ción patriar­cal que es base y jus­ti­fi­ca­ción de todas las expre­sio­nes de vio­len­cia de géne­ro, refor­za­das por la opre­sión capi­ta­lis­ta y nacio­nal.

Des­de esa base de vio­len­cia estruc­tu­ral, la refor­ma de las pen­sio­nes exa­cer­ba la des­igual­dad, es vio­len­cia de géne­ro:

- Por­que no par­te de la des­igual reali­dad.

No inte­gra un aná­li­sis femi­nis­ta que seña­le la exis­ten­cia de roles sexis­tas, obvia que hay un des­igual repar­to y jerar­qui­za­ción del mun­do pro­duc­ti­vo y el repro­duc­ti­vo, y no atien­de a las dife­ren­cias entre hom­bres y muje­res den­tro del mun­do pro­duc­ti­vo.

Par­te de la asen­ta­da con­cep­ción patriar­cal del mun­do y del tra­ba­jo, enten­dien­do a éste exclu­si­va­men­te como una de sus for­mas: el empleo, y dejan­do fue­ra todo otra serie de tra­ba­jos, como son los cui­da­dos.

- Por­que es así una ley de y para el “hom­bre blan­co rico”.

Es una legis­la­ción andro­cén­tri­ca, que toma al varón como mode­lo uni­ver­sal y refuer­za la fic­ción de igual­dad, hacien­do creer que es indis­tin­to hablar de hom­bres y muje­res, ocul­tan­do que unas y otros no vivi­mos una idén­ti­ca reali­dad.

Los par­ti­cu­la­ris­mos son nece­sa­rios, es indis­pen­sa­ble hablar de las con­di­cio­nes de vida de las muje­res, y den­tro de estas habría que seña­lar las dife­ren­cias entre las de la cla­se domi­nan­te, las jóve­nes, las inmi­gran­tes, las que viven en hoga­res mono-maren­ta­les… o las mayo­res y las del mun­do rural, con un peso impor­tan­te en Cas­ti­lla.

-Por­que tene­mos que recor­dar las carac­te­rís­ti­cas de des­igual­dad de la mujer en rela­ción al tra­ba­jo, ocul­tar­lo, como lo hace la refor­ma, es hacer­se cóm­pli­ce de la situa­ción:

1. Pre­ca­rie­dad

2. Menos tra­ba­ja­do­ras asa­la­ria­das que varo­nes

3. Más tem­po­ra­li­dad

4. Dis­cri­mi­na­ción sala­rial

5. Más tra­ba­jo infor­mal

6. Recae sobre noso­tras el tra­ba­jo domés­ti­co no remu­ne­ra­do

7. Gene­ri­za­ción del mer­ca­do labo­ral, exis­ten­cia de empleos-sec­to­res femi­ni­za­dos (como la lim­pie­za, la aten­ción de per­so­nas mayo­res…)

Menor sala­rio, más tem­po­ra­li­dad, per­mi­sos, exce­den­cias, por mater­ni­dad u otros cui­da­dos, inser­ción más tar­día al mer­ca­do labo­ral en un ran­go de edad de muje­res, tra­ba­jos sumergidos….afectan de modo direc­to al tiem­po de coti­za­ción, a una menor cuan­tía de la pen­sión.

Actual­men­te los hom­bres jubi­la­dos ganan casi el doble que las muje­res, dife­ren­cia que se expli­ca por esa des­igual­dad sexis­ta en la vida (inclui­do el mer­ca­do de tra­ba­jo). La pen­sión con­tri­bu­ti­va media del hom­bre es de 959 euros, fren­te a los 565 de la mujer.

- Men­ción espe­cí­fi­ca requie­re tam­bién otro de los aspec­tos de la refor­ma y es el pun­to de la eli­mi­na­ción o mer­ma de las pen­sio­nes de viu­de­dad, que de nue­vo, tie­ne un com­po­nen­te de géne­ro cla­ve.

Este com­po­nen­te cla­ve se halla en los datos obje­ti­vos, las cifras de muje­res que cobran una pen­sión de viu­de­dad (y no todas las viu­das cobran pen­sión) es en torno al tri­ple que el nume­ro de varo­nes que la per­ci­ben. Esto está tam­bién con­di­cio­na­do por la mayor espe­ran­za de vida de las muje­res.

Otro dato a tener cuen­ta es que den­tro de ese gru­po menor de viu­dos, muchos de ellos ten­drán tam­bién un sala­rio o una pen­sión con­tri­bu­ti­va ade­más de la de viu­de­dad. Sin embar­go, ni la mitad de las muje­res que actual­men­te per­ci­ben una pen­sión de viu­de­dad, reci­ben tam­bién una pen­sión con­tri­bu­ti­va o un sala­rio apar­te.

Y esto no es anec­dó­ti­co, ya que actual­men­te tan­to las pen­sio­nes no con­tri­bu­ti­vas como la mayo­ría de las de viu­de­dad están ya – sin que haya entra­do la refor­ma- por deba­jo de la línea de la pobre­za, son muy infe­rio­res al pre­ca­rio sala­rio míni­mo inter­pro­fe­sio­nal, esta­mos hablan­do de que algu­nas giran en torno a casi 400 euros, otras poco más de 500 euros. Esto es, esta­mos hablan­do de una de las caras de eso que se lla­ma femi­ni­za­ción de la pobre­za.

Pero, apar­te de estos datos, hay otro que se rela­cio­na con una vio­len­cia de géne­ro pre­via, estruc­tu­ral. En el caso de las muje­res, la pen­sión media de viu­de­dad es prác­ti­ca­men­te igual a la pen­sión media de jubi­la­ción con­tri­bu­ti­va.

Esto es, des­pués de rea­li­zar las cuen­tas, pode­mos hallar que “para muchas muje­res casa­das las coti­za­cio­nes de toda una vida pue­den no valer mucho más que su con­di­ción de espo­sas; y en muchos casos valen menos. Así, algu­nas muje­res (sobre todo en los tra­mos de bajos sala­rios) se ven incen­ti­va­das a per­ma­ne­cer en la eco­no­mía sumer­gi­da o en el hogar, con­fian­do su futu­ro a las coti­za­cio­nes de su mari­do” y esto según un infor­me del Ins­ti­tu­to de Estu­dios Fis­ca­les, órgano depen­dien­te del Minis­te­rio de Eco­no­mía, que nos advier­te que la refor­ma en las pen­sio­nes va a ampliar la bre­cha de géne­ro que ya exis­te en el sis­te­ma.

¿Qué con­cep­ción de mujer sub­ya­ce a todo esto?

¿Se pre­mia la per­ma­nen­cia de las muje­res en el hogar? Pero, ¿se pue­de vivir actual­men­te siguien­do el mode­lo tra­di­cio­nal de fami­lia, con sólo el varón tra­ba­jan­do asa­la­ria­da­men­te?

¿Se está empu­jan­do a las muje­res a la eco­no­mía sumer­gi­da? ¿No nos sitúa esto en una situa­ción de pre­ca­rie­dad bru­tal? ¿No nos sitúa en una rela­ción de depen­den­cia que en nada ayu­da a supe­rar las situa­cio­nes de mal­tra­to sexis­ta, sea físi­co o/​y psi­co­ló­gi­co? ¿No cola­bo­ra a empe­que­ñe­cer nues­tra auto­es­ti­ma y minar nues­tra inde­pen­den­cia?

Algu­nos defien­den, que pre­ci­sa­men­te qui­tar las pen­sio­nes de viu­de­dad ani­ma­ría a las muje­res a tra­ba­jar asa­la­ria­da­men­te. Podría pen­sar­se enton­ces, que actual­men­te hay para­das por gus­to. Y el tema cen­tral que­da des­via­do de la aten­ción, reti­rar las pen­sio­nes de viu­de­dad y el con­jun­to de la refor­ma de las pen­sio­nes: ¿mejo­ra en algo las pre­ca­rias con­di­cio­nes labo­ra­les de las muje­res, incre­men­ta la cuan­tía media de la pen­sión a reci­bir? ¿Se tie­ne en cuen­ta todo un tra­ba­jo que las muje­res muy ani­ma­da­men­te desem­pe­ña­mos, el de cui­da­dos?

- (Y es tam­bién vio­len­cia de géne­ro) Por­que la refor­ma de las pen­sio­nes es una par­te más del cam­bio de mode­lo, y es por tan­to nece­sa­rio conec­tar­lo con otras de las medi­das toma­das, en espe­cial las pri­va­ti­za­cio­nes –de edu­ca­ción, sani­dad, equi­pa­mien­tos muni­ci­pa­les como poli­de­por­ti­vos…- y del recor­te en gene­ral de gas­to públi­co social, como el tije­re­ta­zo a la ley de depen­den­cia, que nun­ca lle­gó a arran­car.

Todo esto recru­de­ce el papel sexis­ta que se tie­ne asig­na­do sobre las muje­res, ya que sobre ellas recae todo lo que res­pec­ta a cui­da­dos ([email protected], per­so­nas depen­dien­tes…)

Sobre­car­gan­do así a las muje­res –físi­ca y men­tal­men­te- con todo un tra­ba­jo, que ade­más no va ser reco­no­ci­do.

Por un lado, esto se invi­si­bi­li­za, por otro se hace que sean las muje­res las que lo desem­pe­ñen, no se tie­ne en cuen­ta para las pen­sio­nes, ni cómo afec­ta indi­rec­ta­men­te sobre ellas, ¿o es que van a hacer una refor­ma sobre la can­ti­dad de horas que ten­gan los días de las muje­res?

Para poder cobrar una pen­sión a par­tir de aho­ra nece­si­ta­re­mos más años coti­za­dos, pero si sobre la muje­res van a con­ti­nuar reca­yen­do y de un modo mayor todo el tra­ba­jo de cui­da­dos, ¿cómo se evi­ta­rá la toma de permisos/​licencias, los tra­ba­jos even­tua­les o a tiem­po par­cial que defi­nen el empleo de la mujer? ¿No está el sis­te­ma poten­cian­do un com­por­ta­mien­to y al mis­mo tiem­po des­pués lo cas­ti­ga?

Y ade­más, ¿con la refor­ma labo­ral no se ha poten­cia­do el tra­ba­jo a tiem­po par­cial, “fle­xi­ble”, sin hora­rios deter­mi­na­dos?, ¿no ha deci­di­do tam­bién el gobierno “por moti­vos pre­su­pues­ta­rios” el recor­te sobre el per­mi­so de pater­ni­dad que ayu­da­ría al repar­to del tra­ba­jo de cui­da­dos?

Un argu­men­to con el que pre­ten­den jus­ti­fi­car la refor­ma de las pen­sio­nes es la tasa de enve­je­ci­mien­to. Esto impli­ca tam­bién una mayor tasa de depen­dien­tes, de per­so­nas nece­si­ta­das de cui­da­dos. ¿Qué apor­ta la refor­ma de las pen­sio­nes a esta cues­tión que nos pre­sen­tan como su razón de ser?

Si una sali­da sería reju­ve­ne­cer la tasa de pobla­ción, ¿en qué ayu­da el que las muje­res ten­ga­mos la pre­sión de tener que tra­ba­jar asa­la­ria­da­men­te más, al tiem­po que ten­dre­mos que hacer fren­te a más tra­ba­jo repro­duc­ti­vo? Por no nom­brar el nivel de endeu­da­mien­to de las fami­lias, las pri­va­ti­za­cio­nes, el impa­ra­ble aumen­to de luz, gas, etc., jun­to con el pro­ble­ma del paro, cues­tio­nes que tam­po­co ayu­dan nada a esti­mu­lar la nata­li­dad.

-Hay una con­se­cuen­cia ade­más de todo esto, que mere­ce la pena ser plan­tea­da, por per­mi­tir la repro­duc­ción de todo este sis­te­ma de domi­na­ción patriar­cal y su ideo­lo­gía.

Si las muje­res vamos a tener que desem­pe­ñar mayo­res nive­les de tra­ba­jo, tan­to en lo repro­duc­ti­vo, como en lo pro­duc­ti­vo, ¿qué tiem­po y salud vital nos va a que­dar para auto orga­ni­zar­nos y cam­biar esa situa­ción?

4.

Pare­ce que vamos a tener que tra­ba­jar más y cobrar menos, si lle­ga­mos a cobrar algo.

¿Que se pre­ten­de ver­da­de­ra­men­te con todas estas refor­mas? Salir de la cri­sis es obvio que no, refor­zar la vio­len­cia sobre muje­res, pue­blos y tra­ba­ja­do­res para garan­ti­zar los bene­fi­cios para unos pocos pare­ce ser más bien su obje­ti­vo.

La ofen­si­va patriar­cal con­tra las muje­res vie­ne de muy atrás, con la cri­sis ésta adquie­re nue­vos mati­ces y poten­cias, y da la mano a la con­cep­ción de mujer como obje­to, su sexua­li­dad como mer­can­cía para la com­pra y ven­ta, las agre­sio­nes de los gru­pos anti-elec­ción sobre el dere­cho al abor­to, los ase­si­na­tos sexis­tas, etc.

Y ante esto, ¿qué hacer?

La nece­si­dad de la pre­sen­cia de las muje­res en la lucha, tan­to en orga­ni­za­cio­nes pro­pias como en las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, socia­les, sindicales…es una tarea impres­cin­di­ble.

Inser­tar el dis­cur­so femi­nis­ta en toda prác­ti­ca trans­for­ma­do­ra es cla­ve.

Como bien resu­me la fra­se: la revo­lu­ción será (tam­bién) femi­nis­ta o no será.

Las muje­res tene­mos que desem­pe­ñar un papel en toda esta lucha con­tra la refor­ma de las pen­sio­nes, con­tra el cam­bio de mode­lo y por una sali­da polí­ti­ca a la cri­sis, tene­mos mucho que apor­tar en la cons­truc­ción de los movi­mien­tos popu­la­res.

¡No a la refor­ma de las pen­sio­nes! ¡Acu­da­mos a las movi­li­za­cio­nes con­tra ella!

¡Que viva la lucha de las muje­res!

¡La cri­sis que la paguen los capi­ta­lis­tas!

¡Ade­lan­te el movi­mien­to popu­lar cas­te­llano! ¡Ade­lan­te [email protected] del sXXI !

Ele­na Mar­tí­nez López, mili­tan­te de Izquier­da Cas­te­lla­na.

Madrid (Cas­ti­lla) 20 de enero de 2011

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