Que sepas que tene­mos a tu hijo- Car­me­lo Sua­rez

Este es uno de los men­sa­jes típi­cos de las gue­rras tri­ba­les, en las que los más malos recu­rren a argu­cias mise­ra­bles ‑como la de secues­trar al hijo del jefe de la tri­bu enemiga‑, para ganar la ven­ta­ja que en jus­ta lucha direc­ta no son capa­ces de con­se­guir.

Y esa es la ima­gen que se vie­ne a la cabe­za al cono­cer la noti­cia de la deten­ción de Iker Moreno, acom­pa­ña­da de la foto de su padre, puño en alto y gri­tan­do. Era la expre­sión de quien tra­ta de enviar a su hijo toda la fuer­za nece­sa­ria para resis­tir esa deten­ción de la Guar­dia Civil y sus méto­dos.

La con­clu­sión polí­ti­ca no pue­de ser más ele­men­tal. Esas son las con­di­cio­nes que pone el esta­do para la ges­tión del pro­ce­so abier­to en Eus­kal Herría, “si no te avie­nes a nues­tras con­di­cio­nes, pues que sepas que tene­mos a tu hijo”. Y siem­pre, en estas situa­cio­nes, las soli­da­ri­da­des se colo­ca­ron del lado del padre, aho­ra tam­bién.

El actual gobierno de la oli­gar­quía tie­ne deci­di­da su línea de actua­ción, des­de hace tiem­po. Aho­ra que se sien­ten fuer­tes su vic­to­ria tie­ne que ser total y con humi­lla­ción. Se tra­ta de ren­dir al pue­blo vas­co. ¿Aca­so algu­na vez hicie­ron algo dis­tin­to? Nun­ca.

Por eso, en la actual situa­ción, la lucha no ha cam­bia­do. Solo que el fin de una eta­pa pone de mani­fies­to otros aspec­tos, que en la ante­rior se man­te­nían ocul­tos. Aho­ra vuel­ve a mani­fes­tar­se con más cla­ri­dad el com­po­nen­te de cla­se y, qui­zás, cier­tas urgen­cias de las cla­ses domi­nan­tes en resol­ver el con­flic­to garan­ti­zan­do su con­trol den­tro de los lími­tes pre­es­ta­ble­ci­dos.

La ines­ta­bi­li­dad pro­du­ci­da por la cri­sis estruc­tu­ral de su sis­te­ma les lle­va a extre­mar su vio­len­cia, a todos los nive­les; y ellos en esta mate­ria no cono­cen lími­tes. Si a eso se suman incer­ti­dum­bres sobre posi­bles pro­tes­tas des­con­tro­la­das por el ham­bre del pue­blo, o las preo­cu­pa­cio­nes por el futu­ro del anciano Jefe del Esta­do, todas las ten­sio­nes se agu­di­zan. Saben que lo que se dispu­ta es que el futu­ro sean ellos o sea­mos noso­tros y noso­tras.

Por eso la cosa no aca­ba aquí. Tam­bién pode­mos ir a por tu com­pa­ñe­ra, y a por tus padres… como lo hemos hecho tan­tas veces.

En un esce­na­rio don­de todo apun­ta a una agu­di­za­ción de la lucha, el pue­blo tie­ne que orga­ni­zar su estra­te­gia en un pro­yec­to fuer­te. La lucha por los dere­chos de los pue­blos se resol­ve­rá en un con­tex­to de ascen­so de la lucha obre­ra y popu­lar por otro pro­yec­to de socie­dad, libre ya del domi­nio de la oli­gar­quía que ejer­ce su dic­ta­du­ra como herra­mien­ta impres­cin­di­ble de su anti­so­cial acu­mu­la­ción. En ese pro­ce­so impa­ra­ble gana la cla­se obre­ra y ganan los pue­blos, cons­tru­yen un futu­ro de liber­tad con jus­ti­cia social.

Como dice Fidel “el ver­da­de­ro ser humano no pre­gun­ta de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”. Con Fidel, con tan­to pue­blo que pien­sa como él, y aho­ra con más razón, tene­mos que colo­car­nos del lado del deber. Y el deber es unir todas las fuer­zas por la liber­tad y la jus­ti­cia social, para los pue­blos y para la cla­se obre­ra.

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