Evo Mora­les tenía un mal cálcu­lo polí­ti­co que rec­ti­fi­có y acer­tó – Emi­lio Marín

Des­de que en enero de 2006 empe­zó su pri­mer man­da­to, Evo Mora­les venía ganan­do todas las elec­cio­nes nacio­na­les. Por eso qui­sie­ron dar­le un gol­pe de Esta­do los terra­te­nien­tes, soje­ros y expor­ta­do­res de San­ta Cruz, Pan­do y Beni. El pico de esos pla­nes des­es­ta­bi­li­za­do­res se pro­du­jo en setiem­bre de 2008, cuan­do los pre­si­den­tes de Una­sur debie­ron reu­nir­se de urgen­cia en Chi­le para res­pal­dar­lo.

Des­de enton­ces esa dere­cha sepa­ra­tis­ta empe­zó a retro­ce­der. Algu­nos de sus líde­res, como el san­ta­cru­ce­ño Bran­co Marin­co­vich, se exi­lia­ron en Esta­dos Uni­dos. Y otros, como el ex pre­fec­to de Beni, Leo­pol­do Fer­nán­dez, están pre­sos lue­go de la masa­cre con­tra segui­do­res del pre­si­den­te.

La últi­ma vic­to­ria elec­to­ral de Evo, inau­gu­ran­do el car­go según la Cons­ti­tu­ción Polí­ti­ca del Esta­do plu­ri­na­cio­nal, fue en 2009 con el 63 por cien­to de los votos. Sus medi­das y pla­nes de gobierno con­tac­ta­ron con las nece­si­da­des bási­cas irre­suel­tas de bue­na par­te de los boli­via­nos, sin que esto supon­ga todo es jau­ja.

La pobre­za mues­tra por­cen­ta­jes que hablan por sí solos de los logros y de todo lo que res­ta para resol­ver­la. El minis­tro de Eco­no­mía, Luis Arce, basán­do­se en estu­dios de la CEPAL, indi­có la sema­na pasa­da que la pobre­za era en el 2000 del 51 por cien­to y en 2009 había des­cen­di­do al 35. En esto influ­ye­ron el bono “Jua­na Azur­duy” (materno-infan­til), el bono “Juan­ci­to Pin­to” (para los esco­la­res) y la “Ren­ta Dig­ni­dad” (adul­tos mayo­res). El con­su­mo de agua y ener­gía eléc­tri­ca tam­bién subie­ron en 2010, en una mejor cali­dad de vida.

La ima­gen del ayma­rá pre­si­den­te cre­ció tam­bién a nivel inter­na­cio­nal, con sus inter­ven­cio­nes en las Nacio­nes Uni­das y en las Cum­bres Cli­má­ti­cas de Copenha­gue, Cocha­bam­ba y Can­cún.

Inclu­so en asun­tos don­de había entra­do en cho­que fron­tal con Esta­dos Uni­dos, caso de la lucha con­tra el nar­co­trá­fi­co, los resul­ta­dos fue­ron ópti­mos. Evo expul­só a la DEA de su terri­to­rio y jun­to con ésta al emba­ja­dor “grin­go”, por lo que Geor­ge Bush san­cio­nó al país qui­tán­do­le algu­nos bene­fi­cios comer­cia­les y finan­cie­ros. Y resul­ta que el país sud­ame­ri­cano cerró 2010 con un nue­vo récord de cap­tu­ra de dro­ga: 29 tone­la­das de cocaí­na. Así lo infor­ma­ron ayer el minis­tro de Gobierno, Sacha Llo­ren­ti y el direc­tor de la Fuer­za Espe­cial de Lucha Con­tra el Nar­co­trá­fi­co (FELCN), coro­nel Gon­za­lo Que­za­da.

“Se le esca­pó la tor­tu­ga”

Qui­zás un poco marea­do por tan­tos éxi­tos, a Evo “se le esca­pó la tor­tu­ga”, para decir­lo en tér­mi­nos mara­do­nia­nos, al adop­tar una medi­da polí­ti­ca­men­te equi­vo­ca­da. Por medio de su vice­pre­si­den­te Alva­ro Gar­cía Line­ra, infor­mó a la pobla­ción el pasa­do 26 de diciem­bre que cesa­ban los sub­si­dios esta­ta­les a los com­bus­ti­bles y que el pre­cio de éstos subía has­ta un 83 por cien­to.

La fun­da­men­ta­ción de la nove­dad fue finan­cie­ra, pero con un sen­ti­do polí­ti­co supues­ta­men­te popu­lar: el fis­co gas­ta­ba al año casi 400 millo­nes de dóla­res en sub­si­diar com­bus­ti­bles com­pra­dos en el exte­rior, que se ven­dían en el mer­ca­do interno a pre­cios infe­rio­res. Y para col­mo, comen­tó el vice­pre­si­den­te, una par­te de ese dié­sel y esas naf­tas se con­tra­ban­dea­ban a paí­ses limí­tro­fes, lo que supo­nía un robo al Esta­do.

Has­ta allí una expli­ca­ción eco­nó­mi­ca. El ofi­cia­lis­mo del MAS pro­me­tía que de los millo­nes de dóla­res aho­rra­dos, 100 millo­nes irían a los depar­ta­men­tos y sus cen­te­na­res de muni­ci­pios, con más obras de rie­go y luz eléc­tri­ca. Otros 20 millo­nes engro­sa­rían el pre­su­pues­to de las uni­ver­si­da­des públi­cas.

Tales pla­nes a futu­ro no fue­ron con­si­de­ra­dos como posi­ti­vos por la pobla­ción que des­de el mis­mo día del infe­liz anun­cio debió pagar a los trans­por­tis­tas el doble por cada via­je. En for­ma ins­tan­tá­nea, los nego­cios pasa­ron a cobrar por el azú­car y el arroz un pre­cio supe­rior cer­cano al 100 por cien­to. Empe­zó el des­abas­te­ci­mien­to y ocul­ta­mien­to de la mer­ca­de­ría. Etc.

Los prin­ci­pa­les per­ju­di­ca­dos por ese bru­tal cam­bio de las reglas de jue­go fue­ron los tra­ba­ja­do­res y los sec­to­res más vul­ne­ra­bles de la pobla­ción. Se tra­ta de quie­nes más espe­ran­zas pusie­ron en el gobierno de Mora­les, quien les había pro­me­ti­do que man­da­ría “obe­de­cien­do al pue­blo”, una fra­se toma­da pres­ta­da del zapa­tis­ta sub­co­man­dan­te Mar­cos.

Y resul­ta que el pre­si­den­te man­da­ba al vice a infor­mar de ese paque­te por medio del decre­to 748, sin una ley con­sen­sua­da o al menos dis­cu­ti­da en el par­la­men­to.

Como era de espe­rar, des­de el 26 de diciem­bre has­ta el 31 hubo muchí­si­mas pro­tes­tas en casi todos los depar­ta­men­tos. El Alto, vecino a La Paz, baluar­te del MAS, vio par­tir en mani­fes­ta­ción a miles de indig­na­das per­so­nas que recla­ma­ban la anu­la­ción del “gaso­li­na­zo”, como se bau­ti­zó lo suce­di­do.

Sola­men­te la Con­fe­de­ra­ción Sin­di­cal Úni­ca de Tra­ba­ja­do­res Cam­pe­si­nos de Boli­via (Csutcb) deci­dió apo­yar al gobierno. La Con­fe­de­ra­ción Obre­ra Boli­via­na y la mayo­ría de las orga­ni­za­cio­nes socia­les y popu­la­res recla­ma­ron la anu­la­ción de la medi­da.

En dos con­fe­ren­cias de pren­sa el man­da­ta­rio inten­tó man­te­ner el decre­to, mejo­ran­do un 20 por cien­to el sala­rio míni­mo, aumen­tan­do en ese por­cen­ta­je los sala­rios de maes­tros, emplea­dos públi­cos y poli­cías, y subien­do 50 por cien­to el bono “Juan­ci­to Pin­to”. Fue en vano. La maca­na ya esta­ba hecha.

La dere­cha fes­te­ja­ba

Sobre el filo del ini­cio del nue­vo año, el pre­si­den­te infor­mó que había resuel­to anu­lar el 748, aún cre­yen­do en las bon­da­des de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca que el mis­mo resu­mía como aho­rro fis­cal e inver­sión en obje­ti­vos socia­les. Evo dijo haber escu­cha­do la voz del pue­blo y pidió que tras la cita­da anu­la­ción todos los pre­cios vol­vie­ran al esta­do ante­rior.

Su minis­tro de Gobierno, lamién­do­se las heri­das, remar­có el rol vio­len­to juga­do por la opo­si­ción en las pro­tes­tas, caso del Movi­mien­to Sin Mie­do del ex alcal­de de La Paz, Juan del Gra­na­do.

El vice­pre­si­den­te, por su par­te, apun­tó los caño­nes con­tra el ex can­di­da­to pre­si­den­cial de Uni­dad Nacio­nal, de dere­cha, el empre­sa­rio cemen­te­ro Samuel Doria. En un pro­gra­ma de TV éste dijo que era inmi­nen­te que el peso boli­viano se reva­lo­ri­za­ra fren­te al dólar, lo que moti­vó que depó­si­tos por 200 millo­nes de dóla­res fue­ran reti­ra­dos al día siguien­te de los ban­cos. Gar­cía Line­ra lo acu­só de hacer “terro­ris­mo finan­cie­ro”.

Era obvio que la dere­cha boli­via­na, aso­cia­da his­tó­ri­ca­men­te a los gol­pes de Esta­do, la depen­den­cia y la entre­ga del país, iba a apro­ve­char este mal paso del gobierno pro­gre­sis­ta del MAS. Los gurúes finan­cie­ros de La Paz afir­ma­ron que la recien­te cri­sis demos­tra­ba el fra­ca­so de la nacio­na­li­za­ción de hidro­car­bu­ros de Evo.

Esta últi­ma es una men­ti­ra monu­men­tal. No pue­de ser mal nego­cio para el Esta­do que ‑en vez de que­dar­se con el 18 por cien­to de esa ren­ta, con el 82 para los pri­va­dos, como era antes‑, sea suyo el 82 por cien­to y el 18 para los otros.

Al fis­co le ingre­san 1.600 millo­nes de dóla­res anua­les por aquel con­cep­to. Y no que­ría gas­tar 400 millo­nes en sub­si­dios, obje­ti­vo que tie­ne su lógi­ca, pero que lamen­ta­ble­men­te el gobierno no dis­cu­tió don­de debía hacer­lo y sobre todo no ganó a la pobla­ción para que lo hicie­ra suyo.

La dere­cha neo­li­be­ral está des­bo­ca­da tam­bién en Bue­nos Aires, don­de Car­los Pag­ni escri­bió ayer en “Gace­ta Gana­de­ra”: “no es un dato alea­to­rio que los repre­sen­tan­tes de la paleo­iz­quier­da hayan lle­ga­do al poder cuan­do sus paí­ses ‑Vene­zue­la, Argen­ti­na, Boli­via- eran agi­ta­dos por cri­sis socia­les. Chá­vez, Mora­les, los Kirch­ner han gober­na­do con un sen­ti­mien­to de páni­co. En Cara­cas, en La Paz, en Bue­nos Aires, comien­za a adver­tir­se que la son­ri­sa per­ma­nen­te escon­de un tru­co; comien­za a rom­per­se el hechi­zo de la fan­ta­sía dema­gó­gi­ca”.

Ese colum­nis­ta emplea el tér­mino “paleo­iz­quier­da” para refe­rir­se a Chá­vez, Evo y Cris­ti­na. Debe ser una peque­ña revan­cha con­tra Hora­cio Ver­bitsky, que la uti­li­za para denos­tar a un sec­tor de la izquier­da argen­ti­na.

Pag­ni ocul­ta que el decre­to 748 se com­ple­men­ta­ba con aumen­tos sala­ria­les y sub­si­dios a par­te de los afec­ta­dos. Tam­po­co reco­no­ce los avan­ces socia­les des­de 2006 a la fecha. Ni repa­ra en que esta vez no hubo dece­nas de muer­tos como con gobier­nos ante­rio­res. Y sobre todo, omi­te que Mora­les escu­chó los recla­mos y dio mar­cha atrás, lo que supo­ne gran­de­za lue­go de un error. Así pro­ce­den los “boli­va­ria­nos” que tan mal le caen a la “tri­bu­na de doc­tri­na” oli­gár­qui­ca que hoy, 4 de enero, cum­ple 141 años y tie­ne colum­nis­tas como Pag­ni, acu­sa­do de “coime­ro” en un video pasa­do por Canal 7 en octu­bre de 2009.

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