Cri­sis irlan­de­sa, el fra­ca­so abso­lu­to del neo­li­be­ra­lis­mo – Eric Tous­sant

Des­de hace diez años los más fer­vien­tes pro­mo­to­res del capi­ta­lis­mo han pre­sen­ta­do a Irlan­da como el mode­lo a seguir. El «Tigre Cel­ta» osten­ta­ba una tasa de cre­ci­mien­to más alta que la media euro­pea. El impues­to de socie­da­des se redu­jo al 12,5%[1] y el impues­to que real­men­te paga­ban las nume­ro­sas mul­ti­na­cio­na­les domi­ci­lia­das en el país osci­la­ba entre el 3 y el 4%, ¡un sue­ño! Défi­cit pre­su­pues­ta­rio igual a cero en 2007. Tasa de des­em­pleo del 0% en 2008. Una autén­ti­ca mara­vi­lla: a todo el mun­do le salían las cuen­tas. Los tra­ba­ja­do­res tenían empleo (muy a menu­do pre­ca­rio, por cier­to), sus fami­lias con­su­mían ale­gre­men­te, dis­fru­ta­ban del efec­to rique­za y los capi­ta­lis­tas, tan­to nacio­na­les como extran­je­ros, con­se­guían resul­ta­dos fabu­lo­sos.

En octu­bre de 2008, dos o tres días antes de que el gobierno sal­va­se de la quie­bra a los gran­des ban­cos «bel­gas» (For­tis y Dexia), a expen­sas de los ciu­da­da­nos, Bruno Col­mant, direc­tor de la Bol­sa de Bru­se­las y pro­fe­sor de Eco­no­mía se expla­yó en una car­ta abier­ta en Le Soir, el dia­rio bel­ga fran­có­fono de refe­ren­cia, afir­man­do que Bél­gi­ca debe­ría seguir total­men­te el ejem­plo irlan­dés y des­re­gu­lar toda­vía un poco más su sis­te­ma finan­cie­ro. Según Bruno Col­mant, Bél­gi­ca debía modi­fi­car el mar­co ins­ti­tu­cio­nal y legal con el fin de con­ver­tir­se en una pla­ta­for­ma del capi­tal inter­na­cio­nal como era Irlan­da. Unas sema­nas des­pués el Tigre Cel­ta esta­ba derri­ba­do.

En Irlan­da la des­re­gu­la­ción finan­cie­ra impul­só una explo­sión de prés­ta­mos a los hoga­res (el endeu­da­mien­to fami­liar lle­ga­ba al 190% del PIB en vís­pe­ras de la cri­sis), espe­cial­men­te en el sec­tor inmo­bi­lia­rio, el motor de la eco­no­mía (indus­tria de la cons­truc­ción, acti­vi­da­des finan­cie­ras, etc.). El sec­tor ban­ca­rio se infló de for­ma expo­nen­cial con la ins­ta­la­ción de nume­ro­sas empre­sas extran­je­ras[2] y el cre­ci­mien­to de los acti­vos de los ban­cos irlan­de­ses. Se for­ma­ron las bur­bu­jas bur­sá­til e inmo­bi­lia­ria. El total de las capi­ta­li­za­cio­nes bur­sá­ti­les, las emi­sio­nes de obli­ga­cio­nes y de los acti­vos de los ban­cos supo­nían cator­ce veces el PIB del país.

Enton­ces, aque­llo que no podía lle­gar a ese mun­do mara­vi­llo­so, lle­gó: en sep­tiem­bre-octu­bre de 2008 el cas­ti­llo de nai­pes se hun­dió, las bur­bu­jas finan­cie­ras e inmo­bi­lia­rias explo­ta­ron. Las empre­sas cerra­ron o aban­do­na­ron el país, el des­em­pleo se dis­pa­ró (del 0% en 2008 sal­tó al 14% a prin­ci­pios de 2010). El núme­ro de fami­lias inca­pa­ces de pagar las deu­das cre­ció rápi­da­men­te. Todo el sis­te­ma ban­ca­rio irlan­dés esta­ba al bor­de de la quie­bra, y el gobierno com­ple­ta­men­te enlo­que­ci­do y cie­go garan­ti­zó el con­jun­to de los depó­si­tos ban­ca­rios, que lle­ga­ba a 480.000 millo­nes de euros (más del tri­ple del PIB irlan­dés, que se ele­va­ba a 168.000 millo­nes de euros). El gobierno nacio­na­li­zó el Allied Irish Banck, prin­ci­pal finan­cia­dor de la inmo­bi­lia­ria, inyec­tán­do­le 48.500 millo­nes de euros (alre­de­dor del 30% del PIB).

Las expor­ta­cio­nes se ralen­ti­za­ron. Los ingre­sos del Esta­do baja­ban. El défi­cit pre­su­pues­ta­rio sal­tó del 14% del PIB en 2009 al 32% en 2010 (del cual más de la mitad es atri­bui­ble al apo­yo masi­vo a los ban­cos: 46.000 millo­nes de apor­ta­ción a fon­dos pro­pios y 31.000 de com­pra de acti­vos de ries­go).

El plan euro­peo de ayu­da con la par­ti­ci­pa­ción del FMI de fina­les de 2010 se ele­va a 85.000 millo­nes de euros en prés­ta­mos (de los cua­les el FMI apor­ta 22.500) y ya está demos­tra­do que no será sufi­cien­te. A cam­bio, el reme­dio de caba­llo impues­to al Tigre Cel­ta en reali­dad es un plan de aus­te­ri­dad drás­ti­co que cae pesa­da­men­te sobre el poder adqui­si­ti­vo de las fami­lias, con la con­se­cuen­cia de una reduc­ción del con­su­mo, de los gas­tos públi­cos en el ámbi­to social, de los suel­dos de los tra­ba­ja­do­res públi­cos y en las infra­es­truc­tu­ras (en bene­fi­cio del reem­bol­so de la deu­da) y de los ingre­sos fis­ca­les. Las prin­ci­pa­les medi­das del plan de aus­te­ri­dad son terri­bles en el ámbi­to social:

- Supre­sión de 24.750 pues­tos de fun­cio­na­rios (8% del total, equi­va­len­te a 350.000 pues­tos supri­mi­dos en Fran­cia).

- Las nue­vas con­tra­ta­cio­nes se harán con un 10% menos de suel­do.

- Reduc­ción de las trans­fe­ren­cias socia­les con dis­mi­nu­ción de las pres­ta­cio­nes por des­em­pleo y fami­lia­res, baja­da impor­tan­te del pre­su­pues­to sani­ta­rio, con­ge­la­ción de las pen­sio­nes.

- Aumen­to de los impues­tos, a car­go prin­ci­pal­men­te de la mayo­ría de la pobla­ción víc­ti­ma de la cri­sis, espe­cial­men­te la subi­da del IVA del 21 al 23% en 2014; crea­ción de un impues­to inmo­bi­lia­rio (que afec­ta a la mitad de los hoga­res que ante­rior­men­te no coti­za­ban).

- Baja­da de 1 euro del sala­rio míni­mo por hora (de 8,65 a 7,65, es decir, el 11%).

Irlan­da debe pagar tipos de inte­rés ele­va­dos por los prés­ta­mos con­traí­dos: 5,7% para los prés­ta­mos del FMI y 6,05% para los prés­ta­mos euro­peos. Sin embar­go, ese dine­ro le ser­vi­rá al gobierno irlan­dés para pagar a los tene­do­res de títu­los de la deu­da irlan­de­sa, esen­cial­men­te ban­cos y otras socie­da­des finan­cie­ras que adquie­ren esos títu­los con prés­ta­mos del Ban­co Cen­tral Euro­peo, al 1% de inte­rés. O sea, otra autén­ti­ca gan­ga para los finan­cie­ros pri­va­dos. Según la AFP, «el Direc­tor Gene­ral del FMI, Domi­ni­que Strauss-Kahn, decla­ró: ‘Esto fun­cio­na­rá, pero por supues­to es difí­cil […] por­que es duro para la gen­te ‘que tie­ne que hacer sacri­fi­cios en nom­bre de la aus­te­ri­dad pre­su­pues­ta­ria’».

La opo­si­ción en la calle y en el Par­la­men­to ha sido muy fuer­te. El Dail, la Cáma­ra Baja, apro­bó el plan de ayu­da de 85.000 millo­nes de euros por sólo 81 votos con­tra 75. Lejos de aban­do­nar su orien­ta­ción neo­li­be­ral, el FMI ha seña­la­do que entre las prio­ri­da­des de Irlan­da está la adop­ción de refor­mas para supri­mir «los obs­tácu­los estruc­tu­ra­les para los nego­cios», con el fin de «man­te­ner la com­pe­ti­ti­vi­dad en los pró­xi­mos años». El socia­lis­ta Domi­ni­que Strauss-Kahn se decla­ra con­ven­ci­do de que la lle­ga­da de un nue­vo gobierno tras las elec­cio­nes pre­vis­tas a prin­ci­pios de 2011 no cam­bia­rá la situa­ción: “Estoy con­ven­ci­do de que da igual que los par­ti­dos de la opo­si­ción, el Fine Gael o el par­ti­do labo­ris­ta, cri­ti­quen al gobierno y el pro­gra­ma […] ellos com­pren­den la nece­si­dad de lle­var­lo a cabo.”

En resu­men, la libe­ra­li­za­ción eco­nó­mi­ca y finan­cie­ra que pre­ten­día atraer a cual­quier pre­cio las inver­sio­nes extran­je­ras y las empre­sas finan­cie­ras inter­na­cio­na­les, ha desem­bo­ca­do en un fra­ca­so total. Para aña­dir el insul­to a los daños sufri­dos por la pobla­ción víc­ti­ma de esta polí­ti­ca, el gobierno y el FMI no han encon­tra­do nada mejor que pro­fun­di­zar la orien­ta­ción neo­li­be­ral prac­ti­ca­da des­de hace 20 años e infli­gir a la pobla­ción, bajo la pre­sión de las finan­zas inter­na­cio­na­les, un pro­gra­ma de ajus­te estruc­tu­ral cal­ca­do de los que se impo­nen des­de hace tres dece­nios a los paí­ses del Ter­cer Mun­do. Por el con­tra­rio, esos tres dece­nios deben ser­vir de ejem­plo de lo que no se debe hacer. Por eso es urgen­te impo­ner una lógi­ca radi­cal­men­te dife­ren­te, en bene­fi­cio de los pue­blos y no de las finan­zas pri­va­das.

Este artícu­lo está amplia­men­te ins­pi­ra­do en un dia­po­ra­ma rea­li­za­do por Pas­cal Fran­chet («Actua­li­té de la det­te publi­que au Nord»,http://​www​.cadtm​.org/​I​M​G​/​p​p​t​/​A​c​t​u​a​l​i​t​e​_​d​e​_​l​a​_​d​e​t​t​e​_​p​u​b​l​i​q​u​e​_​d​a​n​s​_​l​e​s​_​p​a​y​s​.​ppt).

Fuen­te: http://​www​.cadtm​.org/​L​a​-​c​r​i​s​e​-​i​r​l​a​n​d​a​i​s​e​-​f​i​a​s​c​o​-​c​o​m​p​let

Tra­du­ci­do para Rebe­lión por Caty R.


[1] El impues­to de socie­da­des es del 39,5% en Japón, 39,2 en Gran Bre­ta­ña, 34,4% en Fran­cia y 28% en Esta­dos Uni­dos.

[2] Las difi­cul­ta­des del ale­mán Hypo Reale Esta­te (res­ca­ta­do en 2007 por el gobierno de Ange­la Mer­kel) y la quie­bra del ban­co de nego­cios esta­dou­ni­den­se Bear Sterns (res­ca­ta­do en mar­zo de 2008 por JP Mogan con la ayu­da del gobierno de Bush) pro­ce­den espe­cial­men­te de los pro­ble­mas de sus fon­dos espe­cu­la­ti­vos, cuya sede está en Dublín.

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