La masa­cre de Gaza y la lucha por la jus­ti­cia- Ali Abu­ni­mah

No fue sólo una masa­cre de cuer­pos huma­nos, sino tam­bién de la ver­dad y de la jus­ti­cia. Sólo nues­tras accio­nes pue­den con­tri­buir a que esto aca­be.

El Infor­me Golds­to­ne soli­ci­ta­do por la ONU docu­men­tó prue­bas de crí­me­nes de gue­rra y de crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad en un ata­que cuyo obje­ti­vo era las pro­pias “bases de la vida civil en Gaza”: las escue­las, la infra­es­truc­tu­ra indus­trial, el agua, el alcan­ta­ri­lla­do, los moli­nos de hari­na, las mez­qui­tas, las uni­ver­si­da­des, las comi­sa­rías de poli­cía, los minis­te­rios del gobierno, la agri­cul­tu­ra y miles de hoga­res. Sin embar­go, como muchas otras inves­ti­ga­cio­nes que docu­men­tan los crí­me­nes israe­líes, el Infor­me Golds­to­ne se cubre de pol­vo en un rin­cón mien­tras Esta­dos Uni­dos, la Auto­ri­dad Pales­ti­na y algu­nos gobier­nos ára­bes actúan en con­ni­ven­cia para garan­ti­zar que no se tra­duz­ca en acción.

Israel empren­dió el ata­que tras rom­per el alto el fue­go que había nego­cia­do con Hamás el ante­rior mes de junio bajo el fal­so pre­tex­to de dete­ner el lan­za­mien­to de cohe­tes des­de Gaza.

Duran­te aque­llas horri­pi­lan­tes sema­nas entre el 27 de diciem­bre de 2008 y y 18 de enero de 2009 los inmi­se­ri­cor­des bom­bar­deos de Israel ase­si­na­ron a 1.417 per­so­nas, según el Cen­tro Pales­tino para los Dere­chos Huma­nos de Gaza.

Entre los muer­tos hubo bebés, como Farah Ammar al-Helu, de un año, ase­si­na­do en al-Zay­toun. Hubo niños y niñas, como Islam Kha­lil Abu Amsha, de 12 años, de Sha­jai­yeh, Mah­moud Kha­led al-Mashha­ra­wi, de 13 años, de al-Daraj. Hubo ancia­nos, como Kam­la Ali al-Attar, de 82 años, de Beit Lahi­ya y Mada­llah Ahmed Abu Ruk­ba, de 81, de Jaba­li­ya. Hubo padres y mari­dos, como el Dr. Ehab Jasir al-Shaer. Hubo agen­tes de poli­cía, como You­nis Muham­mad al-Ghan­dour, de 24 años. hubo con­duc­to­res de ambu­lan­cia y tra­ba­ja­do­res de defen­sa civil. Hubo tra­ba­ja­do­res de la cons­truc­ción, maes­tros, agri­cul­to­res, tra­ba­ja­do­res sani­ta­rios y cons­truc­to­res. Y sí, algu­nos de ellos eran com­ba­tien­tes que lucha­ban como lo haría cual­quier per­so­na para defen­der a sus comu­ni­da­des con armas lige­ras y pri­mi­ti­vas con­tra la embes­ti­da de Israel en la que uti­li­zó las armas más sofis­ti­ca­das que podían sumi­nis­trar­le Esta­dos Uni­dos y la Unión Euro­pea.

Los nom­bres de los muer­tos lle­nan cien pági­nas, pero nada pue­de lle­nar el vacío deja­do en sus fami­lias y comu­ni­da­des («The Dead in the cour­se of the Israe­li recent mili­tary offen­si­ve on the Gaza strip bet­ween 27 Decem­ber 2008 and 18 January 2009», [PDF] Pales­ti­nian Cen­tre for Human Rights, 18 de mar­zo de 2009).

Estas per­so­nas no fue­ron las pri­me­ras que murie­ron en las masa­cres israe­líes ni ha sido las últi­mas. Des­de que aca­bó la Ope­ra­ción “Plo­mo fun­di­do” han muer­to dece­nas de per­so­nas, la últi­ma la sema­na pasa­da, Sala­meh Abu Hashish, un pas­tor de 20 años al que dis­pa­ra­ron las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes mien­tras cui­da­ba sus ani­ma­les en el nor­te de Gaza.

Pero la tra­ge­dia no aca­ba en aque­llas per­so­nas que murie­ron. Ade­más de quie­nes que­da­ron heri­dos de por vida está en incal­cu­la­ble cos­te psi­co­ló­gi­co de los niños que cre­cen sin sus padres, de padres que entie­rran a sus hijos y el trau­ma que la ofen­si­va de Israel y el blo­queo con­ti­nuo ha crea­do a casi todos los habi­tan­tes de Gaza. Están tam­bién las has­ta aho­ra des­co­no­ci­das con­se­cuen­cia de some­ter duran­te años y años a 700.000 niños de Gaza a un sumi­nis­tro tóxi­co de agua.

El blo­queo pri­va no sólo a un millón y medio de per­so­nas de pro­duc­tos bási­cos, de mate­ria­les para la recons­truc­ción (prác­ti­ca­men­te no se ha recons­trui­do nada en Gaza) y del acce­so a la aten­ción sani­ta­ria, sino tam­bién de dere­chos y liber­ta­des bási­cas, como los de tra­ba­jar, de estu­diar y de ser par­te del mun­do. Pri­va a pro­me­te­do­res jóve­nes de sus ambi­cio­nes y de su futu­ro. Pri­va a todo el pla­ne­ta de lo que ellos y ellas habrían podi­do crear y ofre­cer. Al ais­lar a Gaza del mun­do exte­rior Israel espe­ra hacer­nos olvi­dar que aque­llos que están den­tro de la Fran­ja son huma­nos.

Dos años des­pués del cri­men Gaza sigue sien­do una pri­sión gigan­te para una pobla­ción cuyo peca­do imper­do­na­ble a ojos de Israel y de sus alia­dos es ser refu­gia­dos de tie­rras de las que se apro­pió Israel por medio de una lim­pie­za étni­ca.

La vio­len­cia de Israel con­tra Gaza, como su vio­len­cia con­tra los pales­ti­nos de cual­quier par­te, es el resul­ta­do lógi­co del racis­mo que con­for­ma el cen­tro inse­pa­ra­ble de la ideo­lo­gía y la prác­ti­ca sio­nis­ta: los pales­ti­nos son mera­men­te un incor­dio, como la male­za o las rocas que hay que reti­rar en la impla­ca­ble con­quis­ta sio­nis­ta de la tie­rra. Esto es con­tra lo que están luchan­do todos los pales­ti­nos, como nos recuer­da hoy una car­ta abier­ta de dece­nas de orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad civil de Gaza:

“Noso­tros, pales­ti­nos de Gaza, que­re­mos vivir en liber­tad para reu­nir­nos con ami­gos o fami­lia­res pales­ti­nos de Tul­ka­rem, Jeru­sa­lén o Naza­reth; que­re­mos tener dere­cho a via­jar y a mover­nos libre­men­te. Que­re­mos vivir sin mie­do a otra cam­pa­ña de bom­bar­deos que deje a cien­tos de nues­tros hijos muer­tos y a muchos otros heri­dos o con cán­ce­res por la con­ta­mi­na­ción del fós­fo­ro blan­co y arma­men­to quí­mi­co israe­lí. Que­re­mos vivir sin las humi­lla­cio­nes en los check­points israe­líes o la indig­ni­dad de no poder satis­fa­cer las nece­si­da­des de nues­tras fami­lias debi­do a paro pro­vo­ca­do por el con­trol eco­nó­mi­co y el ase­dio ile­gal. Exi­gi­mos que aca­be el racis­mo sobre el que se sus­ten­ta toda esta opre­sión”*.

Aque­llos de noso­tros que vivi­mos fue­ra de Gaza pode­mos mirar a quie­nes viven ahí en bus­ca de ins­pi­ra­ción y for­ta­le­za: ni sique­ra des­pués de toda esta deli­be­ra­da cruel­dad se han ren­di­do. Pero no pode­mos espe­rar que ellos lle­ven este far­do solos o igno­rar el atroz cos­te que la impla­ca­ble per­se­cu­ción de Israel ha teni­do sobre las men­tes y cuer­pos de pue­blo de Gaza o sobre la pro­pia socie­dad. Noso­tros tam­bién tene­mos que hacer caso de sus lla­ma­mien­tos a la acción.

Hace un año me uní a mil per­so­nas pro­ce­den­tes de dece­nas de paí­ses en la Mar­cha de la Liber­tad de Gaza en un inten­to de lle­gar a la Fran­ja para con­me­mo­rar el pri­mer ani­ver­sa­rio de la masa­cre. Nos encon­tra­mos con el que el camino había sido blo­quea­do por el gobierno egip­cio, que sigue sien­do cóm­pli­ce, con el res­pal­do esta­dou­ni­den­se, del blo­queo israe­lí. Y aun­que noso­tros no lle­ga­mos a Gaza, antes y des­pués lle­ga­ron otros con­vo­yes, como Viva Pales­ti­na, sólo supe­rar las tras gra­ves obs­truc­cio­nes y limi­ta­cio­nes pues­tas por Egip­to.

Ayer el Mavi Mar­ma­ra vol­vió a Estam­bul don­de fue reci­bi­do en el puer­to por miles de per­so­nas. En mayo este bar­co for­ma­ba par­te de la Flo­ti­lla de la Liber­tad a Gaza que se creó para rom­per el blo­queo por mar y fue ata­ca­da y secues­tra­da en aguas inter­na­cio­na­les por coman­dos israe­líes que ase­si­na­ron a nue­ve per­so­nas e hirie­ron a dece­nas. Ni siquie­ra esta masa­cre ha disua­di­do a otras per­so­nas de tra­tar de rom­per el blo­queo: el Con­voy Asiá­ti­co a Gaza está en camino y se están pre­pa­ran­do otras cam­pa­ñas.

Pode­mos ver todas estas ini­cia­ti­vas y afir­mar que a pesar de su enor­me cos­te (inclu­yen­do en vidas huma­nas) el blo­queo per­ma­ne­ce intac­to ya que los gobier­nos del mun­do, la lla­ma­da “comu­ni­dad inter­na­cio­nal”, sigue garan­ti­zan­do la impu­ni­dad israe­lí. Dos años des­pués Gaza con­ti­núa redu­ci­da a escom­bros e Israel man­tie­ne a su pobla­ción al bor­de de una catás­tro­fe huma­ni­ta­ria deli­be­ra­da­men­te indu­ci­da mien­tras per­mi­te la entra­da de la can­ti­dad sufi­cien­te de artícu­los para cal­mar a la opi­nión públi­ca inter­na­cio­nal. Sería fácil estar des­ani­ma­do.

Con todo, debe­mos recor­dar que el pue­blo pales­tino en Gaza no es obje­ti­vo de una cau­sa huma­ni­ta­ria ais­la­da sino los com­pa­ñe­ros en la lucha por la jus­ti­cia y la liber­tad por toda Pales­ti­na. Rom­per el blo­queo a Gaza serían un hito en esta mar­cha.

Haneen Zoa­bi, dipu­tada del Par­la­men­to israe­lí y pasa­je­ra en el Mavi Mar­ma­ra, expli­ca­ba el pasa­do mes de octu­bre en una entre­vis­ta para The Elec­tro­nic Inti­fa­da que la socie­dad y el gobierno israe­lí no con­si­de­ra el con­flic­to con los pales­ti­nos como uno que se debe resol­ver pro­por­cio­nan­do jus­ti­cia e igual­dad a las víc­ti­mas, sino mera­men­te como un pro­ble­ma de “segu­ri­dad”. Zoa­bi obser­va­ba que la vas­ta mayo­ría de los israe­líes cree que Israel ha “resuel­to” con mucho el pro­ble­ma de segu­ri­dad: en Cis­jor­da­nia con el muro del apartheid y la “coor­di­na­ción de segu­ri­dad” entre las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes y la cola­bo­ra­cio­nis­ta Auto­ri­dad Pales­ti­na de Rama­la, y en Gaza con el blo­queo.

La socie­dad israe­lí, con­cluía Zoa­bi, “no sien­te la nece­si­dad de paz. No per­ci­be la ocu­pa­ción como un pro­ble­ma. No per­ci­be opri­mir a los pales­ti­nos como un pro­ble­ma y no paga el pre­cio de la ocu­pa­ción o el pre­cio del blo­queo [a Gaza]”.

Por lo tan­to, los con­vo­yes y flo­ti­llas son una par­te esen­cial del esfuer­zo para hacer que Israel com­pren­da que tie­ne un pro­ble­ma y que nun­ca se le podrá tra­tar como a un Esta­do nor­mal has­ta que aca­be con la opre­sión y ocu­pa­ción de los pales­ti­nos en Cis­jor­da­nia y Gaza, y res­pe­te com­ple­ta­men­te los dere­chos de los ciu­da­da­nos pales­ti­nos de Israel y de los refu­gia­dos pales­ti­nos. Y aun­que los Esta­dos sigan man­te­nién­do­se al mar­gen sin hacer nada, la socie­dad civil glo­bal está mos­tran­do el camino con estas cam­pa­ñas para rom­per el blo­queo y con la más amplia cam­pa­ña pales­ti­na de boi­cot, des­in­ver­sión y san­cio­nes (BDS).

En medio de todo el sufri­mien­to, los pales­ti­nos no han cele­bra­do muchas vic­to­rias en los dos años trans­cu­rri­dos des­de la masa­cre de Gaza, sin embar­go hay indi­cios de que las cosas se están movien­do en la bue­na direc­ción. Israel pide unas «nego­cia­cio­nes de paz» res­pal­da­das por Esta­dos Uni­dos pre­ci­sa­men­te por­que sabe que mien­tras el “pro­ce­so de paz” pro­por­cio­ne una cober­tu­ra a sus con­ti­nuos crí­me­nes nun­ca se le pedi­rá que ceda en nada o con­ce­da dere­cho alguno a los pales­ti­nos en este “pro­ce­so”.

Con todo, Israel está movi­li­zan­do todos sus recur­sos para luchar con­tra el movi­mien­to glo­bal por la jus­ti­cia, espe­cial­men­te con­tra la cam­pa­ña de BDS, que ha gana­do tan­ta fuer­za des­de la masa­cre de Gaza. No pue­de haber mejor con­fir­ma­ción de que este movi­mien­to hace que la jus­ti­cia esté a nues­tro alcan­ce. Nues­tro recuer­do a todas las víc­ti­mas no pue­de ser sim­ple­men­te una con­me­mo­ra­ción anual sino el tra­ba­jo que hace­mos cada día para hacer que crez­can las filas de este movi­mien­to.


* Tra­duc­ción al cas­te­llano http://​www​.rebe​lion​.org/​n​o​t​i​c​i​a​.​p​h​p​?​i​d​=​1​1​9​358.
Ali Abu­ni­mah es co-fun­da­dor de The Elec­tro­nic Inti­fa­da , autor de One Country: A Bold Pro­po­sal to End the Israe­li-Pales­ti­nian Impas­se y cola­bo­ra­dor con el The Golds­to­ne Report: The Legacy of the Land­mark Inves­ti­ga­tion of the Gaza Con­flict (Nation Books).
The Elec­tro­nic Inti­fa­da. Tra­du­ci­do del inglés para Rebe­lión por Bea­triz Mora­les Bas­tos

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