Amaia Izko, abo­ga­da de Por­tu y Sara­so­la, valo­ra la sen­ten­cia que con­de­na a la Guar­dia Civil por tor­tu­ras

Aun­que inci­de en la impor­tan­cia de que un tri­bu­nal reco­ja en una reso­lu­ción la exis­ten­cia de la tor­tu­ra, la abo­ga­da de Igor Por­tu y Mat­tin Sara­so­la se mues­tra crí­ti­ca con que deli­mi­te dos tiem­pos y nie­gue reali­dad al rela­to de Sara­so­la duran­te la inco­mu­ni­ca­ción, algo que para ella demues­tra «lo que hace la inco­mu­ni­ca­ción: crear un muro prác­ti­ca­men­te infran­quea­ble de impu­ni­dad».

Aun­que sea una valo­ra­ción de urgen­cia, ¿cómo ha reci­bi­do la sen­ten­cia con­de­na­to­ria?

Hay que des­ta­car su impor­tan­cia, por­que pone en una reso­lu­ción judi­cial la exis­ten­cia de la tor­tu­ra. Y, sobre todo, las cir­cuns­tan­cias de nega­ción sis­te­má­ti­ca del Esta­do de la exis­ten­cia de la tor­tu­ra. La mayor vir­tua­li­dad e impor­tan­cia que tie­ne la sen­ten­cia es que debe ser un paso en la erra­di­ca­ción de la tor­tu­ra.

¿Tam­bién con­tie­ne aspec­tos nega­ti­vos?

Lo que des­ta­ca­ría es que hace un esfuer­zo muy diri­gi­do a sepa­rar dos momen­tos en el rela­to de Igor y Mat­tin, que es el de la deten­ción, que es por lo que los con­de­na, y todo lo que ocu­rre a par­tir de su lle­ga­da al cuar­tel de Intxau­rron­do. Ahí hace un cor­te y nie­ga reali­dad a la segun­da par­te. Y lo expli­ca diri­gién­do­lo a que no sean cues­tio­na­das ni la decla­ra­ción poli­cial de Mat­tin ni la sen­ten­cia que les ha con­de­na­do a los dos en base a esa decla­ra­ción. Pero ese sal­to no se hace de for­ma razo­na­ble, lógi­ca y con apo­yo jurí­di­co sufi­cien­te. Otro ele­men­to nega­ti­vo es que las con­de­nas ‑aun­que muy impor­tan­tes- no se avie­nen a los rela­tos pro­ba­dos. Son míni­mas. Y creo que una socie­dad no pue­de admi­tir eso, ni que se con­de­ne mucho más gra­ve­men­te la que­ma de con­te­ne­do­res o caje­ros que la tor­tu­ra a per­so­nas. No es asu­mi­ble.

¿Cómo valo­ra que ambos estén pena­dos cen­trán­do­se en decla­ra­cio­nes poli­cia­les por la Audien­cia Nacio­nal, que fue pre­ci­sa­men­te quien deri­vó el caso de tor­tu­ras hacia Gipuz­koa?

Todo lo que ha ocu­rri­do en ese caso sólo se pue­de enten­der des­de una posi­ción de ampa­ro de la tor­tu­ra. En este caso ha habi­do evi­den­cias para que un tri­bu­nal con­de­ne, pero la Audien­cia Nacio­nal ha hecho cons­tan­te­men­te caso omi­so a esa reali­dad. Y lo hago exten­si­ble a otros muchos casos, por­que que aho­ra se haya podi­do pro­bar tor­tu­ras nun­ca nos pue­de lle­var a la con­clu­sión de que en los casos en los que no se han podi­do demos­trar no exis­tan, sino al con­tra­rio.

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