Dere­cha vene­zo­la­na con­fie­sa a EEUU que no tie­ne capa­ci­dad de orga­ni­za­ción y movi­li­za­ción

La dere­cha vene­zo­la­na con­fir­mó su poca capa­ci­dad de orga­ni­za­ción y con­fe­só la uti­li­za­ción de estu­dian­tes para des­es­ta­bi­li­zar el pro­ce­so que enca­be­za Hugo Chá­vez

Resu­men Latinoamericano/​AVN - Dere­cha vene­zo­la­na con­fe­só a Esta­dos Uni­dos que no tie­ne capa­ci­dad de orga­ni­za­ción y, por ello, uti­li­za a estu­dian­tes como ficha en sus pla­nes con­tra el pre­si­den­te Hugo Chá­vez Frías, reve­ló un cable de su emba­ja­da en Cara­cas, publi­ca­do recien­te­men­te por Wiki­leaks.

«La opo­si­ción no es capaz de orga­ni­zar­se para pro­tes­tar for­mal­men­te por lo menos has­ta octu­bre, que es cuan­do los estu­dian­tes regre­san a las escue­las», reza tex­tual­men­te el repor­te cla­si­fi­ca­do bajo el códi­go 09CARACAS982, que fue envia­do por el encar­ga­do de nego­cios de Esta­dos Uni­dos en Vene­zue­la, John Caul­field.

Y es que, según Caul­field, el pro­pio sub­se­cre­ta­rio gene­ral de Copei, Ale­jan­dro Vivas, reco­no­cía que «la opo­si­ción no sería capaz de hacer mucho más que tomar nota» si el Gobierno Nacio­nal legis­la­ba en el perío­do de vaca­cio­nes esco­la­res.

Por esa razón, en la comu­ni­ca­ción fir­ma­da por Caul­field en junio de 2009, expre­sa­ba su «preo­cu­pa­ción» por la apro­ba­ción de leyes revo­lu­cio­na­rias duran­te el lap­so vaca­cio­nal.

Para el esta­dou­ni­den­se, las nor­mas supues­ta­men­te ser­vi­rían, entre otras cosas, para «debi­li­tar las garan­tías sobre la trans­pa­ren­cia elec­to­ral» y has­ta «expro­piar hoga­res».

Las men­ti­ras de Caul­field

El encar­ga­do de nego­cios quien, por el tono de sus ase­ve­ra­cio­nes, pare­cía no haber revi­sa­do de pri­me­ra mano las leyes que ase­gu­ra­ba debían «com­ba­tir­se», arre­me­tió en con­tra de nor­mas apro­ba­das por la Asam­blea Nacio­nal, toman­do como cer­te­zas las opi­nio­nes de voce­ros opo­si­to­res como Vivas y Luis Vicen­te León.

«La opo­si­ción debe hacer todo lo que pue­da para desa­fiar estas leyes a tra­vés de todos los medios a su dis­po­si­ción», recal­ca­ba Cauld­fiel en su infor­me.

«Esta ley pare­ce debi­li­tar las garan­tías ante­rio­res sobre la trans­pa­ren­cia del pro­ce­so elec­to­ral y el secre­to del voto, y dan ade­más una dis­cre­ción sin pre­ce­den­tes a Chá­vez, quien domi­na el Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral», escri­bió Cauld­fiel sobre la Ley Orgá­ni­ca de Pro­ce­sos Elec­to­ra­les (LOPE), nor­ma que con­tem­pla la rea­li­za­ción de 17 audi­to­rías a cada uno de los ele­men­tos que se uti­li­zan en un even­to comi­cial.

Caul­field pare­cía igno­rar que el ins­tru­men­to jurí­di­co que «debi­li­ta­ba las garan­tías» esta­ble­ce la par­ti­ci­pa­ción de todas las orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas en las audi­to­rías antes, duran­te y des­pués de cada pro­ce­so comi­cial.

De hecho, el supues­to carác­ter «dis­cre­cio­nal» que denun­cia­ba Cual­field fue reba­ti­do meses des­pués por la mis­ma opo­si­ción, que apro­bó cada una de las audi­to­rías al sis­te­ma elec­to­ral y par­ti­ci­pó en las elec­cio­nes par­la­men­ta­rias en sep­tiem­bre y en los comi­cios para gober­na­do­res y alcal­des, rea­li­za­dos el pasa­do 5 de diciem­bre, pro­ce­sos en los que el por­cen­ta­je de impug­na­cio­nes fue menor al 5%.

Por otra par­te, el repre­sen­tan­te de Washing­ton supo­nía que la Ley de Pro­pie­dad Social «le per­mi­ti­rá al gobierno expro­piar la pro­pie­dad indi­vi­dual como los hoga­res y las empre­sas».

Sin embar­go, las accio­nes del Gobierno Nacio­nal deja­ron sin asi­de­ro la irres­pon­sa­ble afir­ma­ción de Caul­field. Recien­te­men­te, sólo por citar un caso, el Esta­do apli­có diver­sas medi­das para garan­ti­zar la pro­pie­dad pri­va­da de vene­zo­la­nos que habían sido esta­fa­dos por cons­truc­to­ras pri­va­das.

Lo vene­zo­la­nos «no saben»

Otro de los aspec­tos que cons­ter­na­ba al encar­ga­do de nego­cios, ade­más de las «difi­cul­ta­des de la opo­si­ción para movi­li­zar sus tro­pas», era la «igno­ran­cia» de los vene­zo­la­nos.

«Los vene­zo­la­nos no son cons­cien­tes de la impor­tan­cia prác­ti­ca de la legis­la­ción», ase­ve­ró Caul­field, jui­cio con el cual deja­ba al des­cu­bier­to su com­ple­to des­co­no­ci­mien­to de la reali­dad vene­zo­la­na y su des­dén hacia la capa­ci­dad de orga­ni­za­ción y par­ti­ci­pa­ción del pue­blo en la toma de deci­sio­nes.

En Vene­zue­la, los pro­yec­tos de ley y los ins­tru­men­tos jurí­di­cos apro­ba­dos por la Asam­blea Nacio­nal se deba­ten en las comu­ni­da­des y muchas de las pro­pues­tas legis­la­ti­vas son ele­va­das al par­la­men­to median­te el poder popu­lar.

Inclu­so, duran­te la cam­pa­ña elec­to­ral por las legis­la­ti­vas, el lema del Par­ti­do Socia­lis­ta Uni­do de Vene­zue­la (Psuv), que enca­be­za el Pre­si­den­te Chá­vez, era «el pue­blo pa» la Asam­blea», idea sus­ten­ta­da en la par­ti­ci­pa­ción de las comu­ni­da­des en la ela­bo­ra­ción y eje­cu­ción de los ins­tru­men­tos jurí­di­cos.

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