Reve­la­cio­nes sobre el ase­si­na­to de Rafik Hari­ri- Red Vol­tai­re

Mien­tras que la pren­sa comer­cial occi­den­tal anun­cia la inmi­nen­cia de una incul­pa­ción de los diri­gen­tes del Hez­bo­llah por el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano de la ONU, la revis­ta rusa Odna­ko pone en tela de jui­cio la inves­ti­ga­ción lle­va­da a cabo por las Nacio­nes Uni­das. Según el perio­dis­ta fran­cés Thierry Meys­san, el ex Pri­mer minis­tro liba­nés Rafiq Hari­ri habría sido ase­si­na­do con un nue­vo tipo de arma, arma pro­por­cio­na­da por Ale­ma­nia a los ase­si­nos. El anti­guo pro­cu­ra­dor ale­mán encar­ga­do y res­pon­sa­ble de lle­var la inves­ti­ga­ción de la ONU, es decir el Sr. Detlev Meh­lis, habría fal­si­fi­ca­do una pis­ta y otros indi­cios para ocul­tar la res­pon­sa­bi­li­dad de su país. Estas reve­la­cio­nes com­pro­me­ten al Tri­bu­nal y per­mi­te que al fin se vaya escla­re­cien­do la ver­dad.



29 de noviem­bre de 2010

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 Cent­Com : Con­trol del «Gran Medio Orien­te»

Los múl­ti­ples con­flic­tos que agi­tan el Medio Orien­te se cris­ta­li­zan actual­men­te alre­de­dor del Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano. La paz y la gue­rra depen­den de ese tri­bu­nal. Unos pien­san que debe per­mi­tir el des­man­te­la­mien­to del Hez­bo­llah, some­ter a la Resis­ten­cia e ins­tau­rar la Pax Ame­ri­ca­na. Otros esti­man que está piso­tean­do el dere­cho para garan­ti­zar el triun­fo de un nue­vo orden colo­nial en la región.

El Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano fue crea­do, el 30 de mayo de 2007, en vir­tud de la Reso­lu­ción 1757 del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU para juz­gar a los que supues­ta­men­te orde­na­ron el ase­si­na­to del ex pri­mer minis­tro liba­nés Rafik Hari­ri. En el con­tex­to de aque­lla épo­ca eso sig­ni­fi­ca­ba nada más y nada menos que juz­gar a los pre­si­den­tes en ejer­ci­cio de Siria y del Líbano, res­pec­ti­va­men­te Bachar el-Assad y Emi­le Lahoud, odia­dos por los neo­con­ser­va­do­res. Pero resul­tó que aque­lla pis­ta no repo­sa­ba en ele­men­tos con­cre­tos y que había sido fabri­ca­da median­te tes­ti­gos fal­sos. Al no tener a quién juz­gar, el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano hubie­se podi­do des­apa­re­cer en el lim­bo de la buro­cra­cia cuan­do un inci­den­te digno de una obra de tea­tro lo con­vir­tió nue­va­men­te en cen­tro de los con­flic­tos polí­ti­cos regio­na­les. El 23 de mayo de 2009, el perio­dis­ta atlan­tis­ta Erich Follath reve­ló en el sitio web Spie­gel Onli­ne que el fis­cal que se esta­ba pre­pa­ran­do para incul­par a un nue­vo gru­po de sos­pe­cho­sos: varios diri­gen­tes del ala mili­tar del Hez­bo­llah. Hace 18 meses que el secre­ta­rio gene­ral del Hez­bo­llah, Has­san Nas­ra­llah, vie­ne pro­cla­man­do la ino­cen­cia de ese movi­mien­to. Nas­ra­llah afir­ma que el obje­ti­vo de la acu­sa­ción no es otro que deca­pi­tar la Resis­ten­cia para dejar la región en manos del ejér­ci­to israe­lí. Por su par­te, la admi­nis­tra­ción esta­dou­ni­den­se adop­ta de pron­to poses de defen­so­ra del dere­cho y afir­ma que nadie pue­de sus­traer­se a la Jus­ti­cia inter­na­cio­nal.

En todo caso, la acu­sa­ción for­mal –que todos creen ya inmi­nen­te– con­tra los líde­res chií­tas por el ase­si­na­to de un líder sun­ni­ta es capaz de pro­vo­car la fit­na, o sea la gue­rra civil musul­ma­na, lo cual sumi­ría nue­va­men­te la región en una san­grien­ta con­fu­sión.

De visi­ta ofi­cial en Mos­cú, el 15 y el 16 de noviem­bre, Saad Hari­ri –actual pri­mer minis­tro del Líbano e hijo del difun­to Rafik Hari­ri– repi­tió que la poli­ti­za­ción del Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano pue­de pro­vo­car un nue­vo con­flic­to en su país. El pre­si­den­te ruso Med­ve­dev le res­pon­dió que Rusia desea que se impon­ga la jus­ti­cia y que con­de­na todo esfuer­zo ten­dien­te a des­acre­di­tar, debi­li­tar o retra­sar el tra­ba­jo del tri­bu­nal. Esta posi­ción de prin­ci­pio se basa en la con­fian­za que el Krem­lin depo­si­ta a prio­ri en el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano, con­fian­za que segu­ra­men­te se res­que­bra­ja­rá ante las reve­la­cio­nes publi­ca­das en Odna­ko.

Qui­si­mos, en efec­to, pasar en revis­ta los deta­lles del ase­si­na­to de Rafik Hari­ri. Y los ele­men­tos que hemos des­cu­bier­to seña­lan una nue­va pis­ta, ante la cual cabe pre­gun­tar­se por qué nun­ca se ha explo­ra­do en ese sen­ti­do. Duran­te nues­tra lar­ga inves­ti­ga­ción nos reuni­mos con nume­ro­sos pro­ta­go­nis­tas, sin duda dema­sia­dos, al extre­mo que se ha sabi­do que está­ba­mos inves­ti­gan­do, lo cual ha sem­bra­do inquie­tud entre quie­nes favo­re­cen la pis­ta que supues­ta­men­te con­du­ce a la Resis­ten­cia liba­ne­sa. En un esfuer­zo ten­dien­te a inti­mi­dar­nos, el Jeru­sa­lem Post lan­zó el 18 de octu­bre un ata­que pre­ven­ti­vo, bajo la for­ma de un lar­go artícu­lo dedi­ca­do a nues­tro tra­ba­jo. De mane­ra pura­men­te difa­ma­to­ria, dicho artícu­lo acu­sa al autor de este tra­ba­jo de haber reci­bi­do de Irán un millón de dóla­res como pago por exo­ne­rar al Hez­bo­llah.

Pase­mos aho­ra a los hechos. La cara­va­na de Rafik Hari­ri fue ata­ca­da en Bei­rut el 14 de febre­ro de 2005. El aten­ta­do dejó un sal­do de 23 muer­tos y un cen­te­nar de heri­dos. Un infor­me pre­li­mi­nar del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU sub­ra­ya las reac­cio­nes poco pro­fe­sio­na­les de los poli­cías y magis­tra­dos liba­ne­ses. Para reme­diar lo ante­rior, el Con­se­jo de Segu­ra comi­sio­na enton­ces a sus pro­pios inves­ti­ga­do­res, a los que pro­por­cio­na impor­tan­tes recur­sos que el Líbano no posee. Des­de el prin­ci­pio de dichas inves­ti­ga­cio­nes se da por sen­ta­do que el aten­ta­do era obra de un kami­ka­ze que con­du­cía una camio­ne­ta aba­rro­ta­da de explo­si­vos.

Ya que la comi­sión de la ONU había sido crea­da para apor­tar el pro­fe­sio­na­lis­mo del que care­cían los liba­ne­ses, era de espe­rar que dicha comi­sión siguie­ra escru­pu­lo­sa­men­te los pro­ce­di­mien­tos clá­si­cos de la cri­mi­na­lís­ti­ca. Pero no fue así. El aná­li­sis de la esce­na del cri­men, sobre la base de su topo­gra­fía –que se man­tie­ne intac­ta– y de las fotos y videos de aquel día, no se hizo deta­lla­da­men­te. Las víc­ti­mas no fue­ron exhu­ma­das ni se rea­li­za­ron autop­sias. Duran­te mucho tiem­po nada se hizo para con­fir­mar el modus ope­ran­di. Des­pués de des­car­tar la hipó­te­sis de una bom­ba pre­via­men­te ente­rra­da en el lugar de los hechos, los inves­ti­ga­do­res die­ron como cier­ta la ver­sión de la camio­ne­ta, sin veri­fi­car­la.

Se tra­ta, sin embar­go, de una ver­sión inad­mi­si­ble. Cual­quier obser­va­dor pue­de notar, en el lugar del cri­men, la exis­ten­cia de un pro­fun­do y amplio crá­ter que no pue­de ser resul­ta­do de una explo­sión super­fi­cial. Ante la insis­ten­cia de los exper­tos sui­zos, que se nie­gan a vali­dar la ver­sión ofi­cial, el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano pro­ce­dió a recons­truir los hechos, a puer­tas cerra­das, el pasa­do 19 de octu­bre. La recons­truc­ción no se hizo en el Líbano, ni siquie­ra en Holan­da, don­de tie­ne su sede el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano, sino en Fran­cia, uno de los Esta­dos que más apor­ta al finan­cia­mien­to del Tri­bu­nal. Allí se cons­tru­ye­ron edi­fi­ca­cio­nes simi­la­res a las de la esce­na del cri­men e inclu­so se lle­vó tie­rra de Bei­rut. Se con­for­mó una cara­va­na simi­lar [a la que acom­pa­ña­ba a Rafik Hari­ri], inclu­yen­do un auto­mó­vil blin­da­do. Se tra­ta­ba de demos­trar que la altu­ra de los inmue­bles de con­cre­to había crea­do un efec­to de con­fi­na­mien­to en el momen­to de la explo­sión, de mane­ra tal que la onda expan­si­va había podi­do pro­vo­car el crá­ter. Los resul­ta­dos de ese cos­to­so expe­ri­men­to no se han dado ha cono­cer.

Lo pri­me­ro que se nota en las fotos y videos toma­dos inme­dia­ta­men­te des­pués del aten­ta­do es el incen­dio. Autos en lla­mas y todo tipo de obje­tos incen­dia­dos se ven por todas par­tes. Se pue­de ver que los cuer­pos de las víc­ti­mas están car­bo­ni­za­dos por un lado e intac­tos por el otro. Esto es muy sor­pren­den­te y no tie­ne nada que ver con los efec­tos de los explo­si­vos clá­si­cos. La teo­ría sobre la exis­ten­cia en la camio­ne­ta de una mez­cla de RDX, PETN y TNT no expli­ca ese tipo de daños.

Si se ana­li­zan con dete­ni­mien­to las fotos del cadá­ver de Rafik Hari­ri, se notan deta­lles extra­ños: su lujo­so reloj de pul­se­ra de oro maci­zo se ha fun­di­do sobre la muñe­ca del cadá­ver, pero el deli­ca­do teji­do del cue­llo de su fina cami­sa per­ma­ne­ce intac­to alre­de­dor del cue­llo del cadá­ver.

¿Qué fue lo que pasó?

La explo­sión pro­du­jo una olea­da de calor excep­cio­nal­men­te inten­so y de una dura­ción excep­cio­nal­men­te bre­ve. Como resul­ta­do, la par­te del cuer­po direc­ta­men­te expues­ta a esa olea­da de calor que­dó ins­tan­tá­nea­men­te car­bo­ni­za­da mien­tras que el otro lado del cuer­po no se que­mó.

Los obje­tos de gran den­si­dad –como el reloj de oro– absor­bie­ron ese calor y fue­ron des­trui­dos. Por el con­tra­rio, los obje­tos poco den­sos –como el fino teji­do del cue­llo de la cami­sa– no tuvie­ron tiem­po de absor­ber el calor y, por lo tan­to, no se daña­ron.

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El cuer­po de Rafik Hari­ri.

En los videos se pue­de ver tam­bién que miem­bros de algu­nos cadá­ve­res fue­ron sec­cio­na­dos por la explo­sión. Extra­ña­men­te, los cor­tes son lim­pios, como si se tra­ta­ra de esta­tuas cal­cá­reas. No se ven hue­sos rotos ni hue­sos sobre­sa­lien­do de los cuer­pos, ni car­nes arran­ca­das. Esto se debe a que la explo­sión absor­bió el oxí­geno y des­hi­dra­tó los cuer­pos, hacién­do­los fria­bles. Duran­te las siguien­tes horas, varios tes­ti­gos pre­sen­tes cer­ca del aten­ta­do pre­sen­ta­ron, en efec­to, pro­ble­mas res­pi­ra­to­rios. Erró­nea­men­te, las auto­ri­da­des inter­pre­ta­ron ese tras­torno como un efec­to somá­ti­co del trau­ma sico­ló­gi­co sufri­do.

Estas obser­va­cio­nes son la par­te más ele­men­tal de cual­quier inves­ti­ga­ción cri­mi­na­lís­ti­ca. Aun­que los inves­ti­ga­do­res tenían que haber empe­za­do por ahí, esos datos no figu­ran en los infor­mes de los «pro­fe­sio­na­les» inves­ti­ga­do­res del Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU.

Cuan­do pre­gun­ta­mos a varios espe­cia­lis­tas mili­ta­res qué explo­si­vos podían pro­vo­car ese tipo de daños, men­cio­na­ron un nue­vo tipo de arma que ha sido obje­to de inves­ti­ga­cio­nes des­de hace algu­nas déca­das y de infor­mes publi­ca­dos en revis­tas cien­tí­fi­cas. La com­bi­na­ción de cono­ci­mien­tos nuclea­res y nano­tec­no­ló­gi­cos ha per­mi­ti­do crear un tipo de explo­sión cuya inten­si­dad se pue­de con­tro­lar con pre­ci­sión. Se pro­gra­ma el arma para que des­tru­ya todo lo que se encuen­tre den­tro de un perí­me­tro deter­mi­na­do, cal­cu­la­do con una pre­ci­sión de cen­tí­me­tros.

Según esos mis­mos espe­cia­lis­tas mili­ta­res, esa arma pro­vo­ca tam­bién daños de otro tipo: ejer­ce una fuer­te pre­sión sobre la zona de la explo­sión. Cuan­do ter­mi­na esa pre­sión, los obje­tos más pesa­dos resul­tan pro­yec­ta­dos hacia arri­ba. Así fue que varios autos se ele­va­ron por los aires.

Exis­te un deta­lle que no deja espa­cio a la equi­vo­ca­ción: esa arma uti­li­za una nano­can­ti­dad de ura­nio enri­que­ci­do cuyas radia­cio­nes pue­den ser detec­ta­das. Uno de los pasa­je­ros que via­ja­ban en el auto blin­da­do de Rafik Hari­ri sobre­vi­vió a la explo­sión. El ex minis­tro Bas­sel Fleyhan fue tras­la­da­do a un pres­ti­gio­so hos­pi­tal mili­tar fran­cés, don­de los médi­cos com­pro­ba­ron con asom­bro que el heri­do había esta­do en con­tac­to con ura­nio enri­que­ci­do. Nadie rela­cio­nó aque­llo con el aten­ta­do.

El arma des­cri­ta toma téc­ni­ca­men­te la for­ma de un peque­ño misil de varias dece­nas de cen­tí­me­tros de lar­go y debe dis­pa­rar­se des­de un avión sin pilo­to. Varios tes­ti­gos ase­gu­ra­ron, en efec­to, haber oído una aero­na­ve sobre­vo­lar el lugar del cri­men. Es por ello que los inves­ti­ga­do­res soli­ci­ta­ron a Esta­dos Uni­dos y a Israel, que dis­po­nen de saté­li­tes de obser­va­ción posi­cio­na­dos per­ma­nen­te­men­te sobre la región, la entre­ga de las vis­tas que tie­nen en su poder. Esta­dos Uni­dos inclu­so había des­ple­ga­do aquel día varios avio­nes AWACS sobre el Líbano. Aque­llos regis­tros debían per­mi­tir que se veri­fi­ca­ra la pre­sen­cia de un avión sin pilo­to y qui­zás per­mi­ti­rían inclu­so seguir su tra­yec­to­ria. Pero Washing­ton y Tel Aviv, que cons­tan­te­men­te exi­gen que todo el mun­do coope­re con el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano, se nega­ron a apor­tar las imá­ge­nes.

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El Hez­bo­llah inter­cep­tó y publi­có videos de los avio­nes israe­líes sin pilo­to que rea­li­za­ban misio­nes des­ti­na­das a deter­mi­nar los hábi­tos de Rafik Hari­ri y a explo­rar el lugar del cri­men.

El pasa­do 10 de agos­to, duran­te una con­fe­ren­cia de pren­sa, Has­san Nas­ra­llah pro­yec­tó videos cap­ta­dos, según él, por avio­nes israe­líes sin pilo­to e inter­cep­ta­dos por su orga­ni­za­ción. Afir­mó que esos apa­ra­tos habían obser­va­do duran­te meses los movi­mien­tos de Rafik Hari­ri, antes de con­cen­trar su vigi­lan­cia en la cur­va don­de final­men­te tuvo lugar el aten­ta­do. O sea, al pare­cer Tel Aviv reali­zó misio­nes de obser­va­ción y reco­no­ci­mien­to antes del ase­si­na­to. Lo cual, como sub­ra­ya el pro­pio Nas­ra­llah, no quie­re decir que lo haya per­pe­tra­do.

¿Quién dis­pa­ró el misil?

Aquí es don­de las cosas se com­pli­can. Según los exper­tos mili­ta­res, en 2005 sólo Ale­ma­nia había logra­do con­tro­lar esa nue­va tec­no­lo­gía. Por lo tan­to, ten­dría que haber sido Ber­lín quien pro­por­cio­nó y pro­gra­mó el arma del cri­men.

Lo ante­rior per­mi­te enten­der mejor por qué el ex fis­cal ale­mán Detlev Meh­lis –magis­tra­do muy con­tro­ver­ti­do entre sus cole­gas– puso tan­to empe­ño en pre­si­dir la Comi­sión Inves­ti­ga­do­ra de la ONU. Es de sobra cono­ci­do que Meh­lis está vin­cu­la­do a los ser­vi­cios secre­tos ale­ma­nes y esta­dou­ni­den­ses. En 1986, cuan­do estu­vo a car­go de la inves­ti­ga­ción del aten­ta­do come­ti­do en Ber­lín con­tra la dis­co­te­ca La Belle, Meh­lis no tuvo repa­ros en escon­der la impli­ca­ción de Israel y Esta­dos Uni­dos y en levan­tar fal­sas acu­sa­cio­nes con­tra Libia, jus­ti­fi­can­do así el bom­bar­deo de la fuer­za aérea de Esta­dos Uni­dos con­tra la resi­den­cia de Mua­mar el-Kha­da­fi. A prin­ci­pios de los años 2000, el señor Meh­lis fue gene­ro­sa­men­te remu­ne­ra­do como inves­ti­ga­dor, tan­to por el Washing­ton Ins­ti­tu­te for Near East Policy (el tan­que pen­san­te del gru­po de pre­sión prois­rae­lí AIPAC) como por la Rand Cor­po­ra­tion (el tan­que pen­san­te del com­ple­jo mili­ta­ro-indus­trial esta­dou­ni­den­se). Todos estos ante­ce­den­tes hacen dudar de la impar­cia­li­dad de Meh­lis en el caso Hari­ri y debe­rían haber bas­ta­do para que no se le con­fia­ra esa inves­ti­ga­ción.

Meh­lis tenía como asis­ten­te al comi­sa­rio Geh­rard Leh­mann, otro cono­ci­do agen­te de los ser­vi­cios secre­tos de Ale­ma­nia y Esta­dos Uni­dos. Un tes­ti­go reco­no­ció ofi­cial­men­te a Leh­mann como par­ti­ci­pan­te en el pro­gra­ma de secues­tros, encar­ce­la­mien­tos y tor­tu­ras apli­ca­do en Euro­pa por la admi­nis­tra­ción Bush. El nom­bre de Leh­mann apa­re­ce en el infor­me ad hoc del Con­se­jo de Euro­pa. Sin embar­go, Leh­mann logró esca­par a toda acción judi­cial gra­cias a la coar­ta­da, tan sóli­da como poco creí­ble, que le pro­por­cio­na­ron sus cole­gas de la poli­cía ale­ma­na.

Meh­lis y Leh­mann pro­mo­vie­ron la teo­ría del kami­ka­ze y de la camio­ne­ta aba­rro­ta­da de explo­si­vos para evi­tar toda inves­ti­ga­ción sobre el arma ale­ma­na uti­li­za­da para come­ter el cri­men.

Se reco­gie­ron mues­tras de tie­rra de la esce­na del cri­men. Des­pués de mez­clar­las, esas mues­tras se divi­die­ron en tres reci­pien­tes que fue­ron envia­dos a tres labo­ra­to­rios dife­ren­tes. Los dos pri­me­ros aná­li­sis no mos­tra­ron res­tos de explo­si­vos. Meh­lis y Leh­mann recu­pe­ra­ron el ter­cer reci­pien­te, que lle­gó, a tra­vés de ellos, al ter­cer labo­ra­to­rio. Este últi­mo encon­tró los res­tos de explo­si­vos que bus­ca­ban. En prin­ci­pio, cuan­do se recu­rre a tres exper­tos es por­que, en caso de des­acuer­do entre ellos, se adop­ta­rá la opi­nión mayo­ri­ta­ria. ¡Nada de eso! Meh­lis y Leh­mann vio­la­ron los pro­to­co­los. Esti­ma­ron que el úni­co reci­pien­te con­fia­ble era el de ellos y lle­va­ron al Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU hacia una pis­ta fal­sa.

El carác­ter pro­fun­da­men­te des­ho­nes­to de las inves­ti­ga­cio­nes del dúo Meh­lis-Leh­mann ni siquie­ra exi­ge demos­tra­ción. Sus suce­so­res lo han reco­no­ci­do, a medias, y han anu­la­do par­tes com­ple­tas de la inves­ti­ga­ción que hicie­ron.

La más céle­bre de las mani­pu­la­cio­nes que rea­li­za­ron Meh­lis y Leh­mann es la de los fal­sos tes­ti­gos. Cin­co indi­vi­duos pre­ten­die­ron haber sido tes­ti­gos de la pre­pa­ra­ción del aten­ta­do y acu­sa­ron a los pre­si­den­tes Bachar el-Assad y Emi­le Lahoud. Cuan­do aque­llas acu­sa­cio­nes empe­za­ron a calen­tar la olla de la gue­rra, los abo­ga­dos demos­tra­ron que esta­ban min­tien­do y las acu­sa­cio­nes se des­in­fla­ron.

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El pre­si­den­te de la Comi­sión Inves­ti­ga­do­ra de la ONU, Detlev Meh­lis, vio­ló las nor­mas de pro­ce­di­mien­to penal, fabri­có prue­bas fal­sas y uti­li­zó tes­ti­mo­nios fal­sos para exo­ne­rar a Ale­ma­nia y acu­sar a Siria.

Basán­do­se en los fal­sos tes­ti­mo­nios, Detlev Meh­lis arres­tó, en nom­bre de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, a 4 gene­ra­les liba­ne­ses y los man­tu­vo en pri­sión duran­te 4 años. Al irrum­pir con sus cow­boys en el domi­ci­lio de cada uno de aque­llos mili­ta­res liba­ne­ses, sin man­da­to legal de la jus­ti­cia liba­ne­sa, inte­rro­gó tam­bién a los miem­bros de sus fami­lias. Acom­pa­ña­do de sus asis­ten­tes, que se comu­ni­can entre sí en hebreo, Meh­lis tra­tó de mani­pu­lar a las fami­lias. Al hacer­lo, tam­bién en nom­bre de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, pre­sen­tó fotos tru­ca­das a la espo­sa de uno de los gene­ra­les para con­ven­cer­la no sólo de que su mari­do le ocul­ta­ba su impli­ca­ción en el ase­si­na­to sino tam­bién de que tenía una aman­te. Simul­tá­nea­men­te, tra­tó de hacer lo mis­mo con el hijo del «sos­pe­cho­so» para hacer­le creer que su pro­pia madre era una mujer fácil y que su padre, deses­pe­ra­do, se había sumi­do en una espe­cia de locu­ra ase­si­na. El obje­ti­vo era pro­vo­car un cri­men de honor en el seno de la fami­lia y man­char así la ima­gen de per­so­nas res­pe­ta­bles y res­pe­ta­das.

Más incon­ce­bi­ble aún, Leh­mann le pro­pu­so a uno de los cua­tro gene­ra­les encar­ce­la­dos poner­lo en liber­tad si acep­ta­ba levan­tar un fal­so tes­ti­mo­nio con­tra un diri­gen­te sirio.

Por otro lado, un perio­dis­ta ale­mán, Jur­gen Cain Kul­bel, seña­ló un deta­lle per­tur­ba­dor: era impo­si­ble pro­vo­car la explo­sión por con­trol remo­to o uti­li­zar un sis­te­ma de guía sobre el blan­co sin des­ac­ti­var el pode­ro­so sis­te­ma de con­tra­me­di­das elec­tró­ni­cas del que dis­po­nía la cara­va­na de Rafik Hari­ri. Uno de los sis­te­mas más sofis­ti­ca­dos del mun­do, fabri­ca­do… en Israel.

El pro­fe­sor Dudin, cono­ci­do como mili­tan­te pro­pa­les­tino, se había pues­to en con­tac­to con Kul­bel con el pre­tex­to de pro­mo­ver la ven­ta del libro de este perio­dis­ta ale­mán. Pero lo que en reali­dad hizo Dudin fue dedi­car­se a hacer decla­ra­cio­nes des­ca­be­lla­das para sabo­tear el libro. Kul­bel, ex ofi­cial de la poli­cial cri­mi­na­lís­ti­ca de la anti­gua RDA, no tar­dó en des­cu­brir que Dudin era cono­ci­do des­de hacía tiem­po como agen­te de la CIA infil­tra­do en la izquier­da ale­ma­na. Kul­bel publi­có enton­ces anti­guos infor­mes de la RDA que así lo demos­tra­ban, por lo que fue con­de­na­do por divul­ga­ción ile­gal de docu­men­tos y bre­ve­men­te encar­ce­la­do, mien­tras que Dudin se ins­ta­la­ba en la emba­ja­da de Ale­ma­nia en Bei­rut y tra­ta­ba de infil­trar­se en las fami­lias de los cua­tro gene­ra­les.

Es nece­sa­rio sub­ra­yar el papel de Ale­ma­nia en el Medio Orien­te, que has­ta aho­ra había pasa­do inad­ver­ti­do. La can­ci­ller Ange­la Mer­kel envió un impor­tan­te con­tin­gen­te para par­ti­ci­par en la Fuer­za Inte­ri­na de Nacio­nes Uni­das en el Líbano (FINUL), des­pués de la gue­rra que Israel des­ató con­tra el país del cedro, duran­te el verano de 2006. Los 2 400 sol­da­dos ale­ma­nes con­tro­lan el dis­po­si­ti­vo marí­ti­mo para impe­dir que la Resis­ten­cia reci­ba armas a tra­vés del Medi­te­rrá­neo. La seño­ra Mer­kel decla­ró enton­ces que la misión del ejér­ci­to ale­mán era defen­der Israel. Sus pala­bras pro­vo­ca­ron una reac­ción de pro­tes­ta entre los ofi­cia­les. Cien­tos de ellos le escri­bie­ron recor­dán­do­le que se habían enro­la­do para defen­der su pro­pia patria, no un Esta­do extran­je­ro, así sea un Esta­do alia­do.

En un hecho sin pre­ce­den­tes, el 17 de mar­zo de 2008 –en Jeru­sa­lén– y el 18 de enero de 2010 –en Ber­lín– los gobier­nos de Ale­ma­nia e Israel rea­li­za­ron un con­se­jo de minis­tros con­jun­to. Adop­ta­ron enton­ces diver­sas medi­das, esen­cial­men­te en cues­tio­nes de defen­sa. En la actual situa­ción, no exis­ten ya muchos secre­tos entre las fuer­zas arma­das de Israel y de Ale­ma­nia.

La inves­ti­ga­ción de Detlev Meh­lis no sólo se cubrió de ridícu­lo por cau­sa de los fal­sos tes­ti­gos, sino que tam­bién se sumió en la ile­ga­li­dad, debi­do al arres­to de los cua­tro gene­ra­les liba­ne­ses. Al extre­mo que el Gru­po de Tra­ba­jo sobre Deten­cio­nes Arbi­tra­rias del Con­se­jo de Dere­chos Huma­nos de la ONU con­de­nó fir­me­men­te aquel abu­so de poder.

El des­cré­di­to que ha caí­do sobre el tra­ba­jo de Meh­lis no debe man­char al Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano, que no es en lo abso­lu­to res­pon­sa­ble de sus manio­bras. En este pun­to, sin embar­go, las cosas vuel­ven a com­pli­car­se. La cre­di­bi­li­dad del Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano depen­de de su capa­ci­dad para cas­ti­gar, en pri­mer lugar, a todos los que han tra­ta­do de escon­der la ver­dad y de levan­tar fal­sas acu­sa­cio­nes con­tra los pre­si­den­tes Bachar el-Assad y Emi­le Lahoud con inten­cio­nes de pro­vo­car una gue­rra. Pero el Tri­bu­nal se nie­ga a juz­gar a los fal­sos tes­ti­gos, dan­do así la impre­sión de que está cubrien­do las mani­pu­la­cio­nes del perio­do de Meh­lis y de que per­si­gue obje­ti­vos polí­ti­cos simi­la­res (aho­ra con­tra el Hez­bo­llah, y qui­zás con­tra otros en el futu­ro). Peor aún, el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano se nie­ga a entre­gar a Jamil Say­yed (uno de los cua­tro gene­ra­les ile­gal­men­te encar­ce­la­dos) las actas de las audien­cias de las per­so­nas que lo acu­sa­ron, impi­dién­do­le así exi­gir repa­ra­cio­nes y dan­do la impre­sión de que­rer jus­ti­fi­car cua­tro años de deten­ción arbi­tra­ria.

Dicho de for­ma más pro­sai­ca, el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano está rehu­yen­do sus res­pon­sa­bi­li­da­des. Por un lado, el Tri­bu­nal está en la obli­ga­ción de juz­gar a los tes­ti­gos fal­sos para así evi­tar nue­vas mani­pu­la­cio­nes y demos­trar su pro­pia impar­cia­li­dad pero, por otro lado, no quie­re lan­zar­se en una ope­ra­ción «manos lim­pias» que lo obli­ga­ría pro­ba­ble­men­te a arres­tar al fis­cal Detlev Meh­lis. Esa estra­te­gia se hace, sin embar­go, insos­te­ni­ble debi­do a las reve­la­cio­nes de Odna­ko sobre la pis­ta ale­ma­na. Sobre todo cuan­do ya es, por demás, dema­sia­do tar­de en la medi­da en que el gene­ral liba­nés Jamil Say­yed pre­sen­tó una denun­cia en Siria y un juez de ins­truc­ción ya incul­pó al fis­cal Detlev Meh­lis, al comi­sa­rio Gerhard Lehe­mann y a los cin­co fal­sos tes­ti­gos. Es de ima­gi­nar la con­fu­sión que ha de ins­tau­rar­se en el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano si Siria recu­rre a Inter­pol para que arres­te a esos per­so­na­jes.

Si se supo­ne que la comi­sión Meh­lis debía apor­tar el pro­fe­sio­na­lis­mo del que care­cían las fuer­zas del orden liba­ne­sas, el Tri­bu­nal Espe­cial sobre el Líbano debe­ría apor­tar la impar­cia­li­dad que pudie­ra fal­tar en el seno de las juris­dic­cio­nes liba­ne­sas. Pero está lejos de haber­lo hecho, lo cual plan­tea una seria inte­rro­gan­te en cuan­to a la legi­ti­mi­dad de esa ins­ti­tu­ción.

Kofi Annan no que­ría que el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano fue­ra una juris­dic­ción inter­na­cio­nal, sino que fue­ra un tri­bu­nal nacio­nal liba­nés con carác­ter inter­na­cio­nal, regi­do por el dere­cho liba­nés y con­for­ma­do, en un 50%, por jue­ces inter­na­cio­na­les. Pero eso no fue posi­ble por­que la nego­cia­ción sufrió un brus­co cam­bio de direc­ción. Mejor dicho, se lle­gó a un acuer­do con el gobierno liba­nés de aquel enton­ces, diri­gi­do por el pri­mer minis­tro Fouad Sinio­ra, el anti­guo apo­de­ra­do de las empre­sas Hari­ri, acuer­do que no fue sin embar­go rati­fi­ca­do ni por el par­la­men­to liba­nés ni por el pre­si­den­te de la Repú­bli­ca. Resul­tó enton­ces que aquel acuer­do fue ava­la­do uni­la­te­ral­men­te por el Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU (Reso­lu­ción 1757 del 30 de mayo de 2007). El Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano es, por lo tan­to, una enti­dad híbri­da y frá­gil.

Como ha seña­la­do Kofi Annan, ese tri­bu­nal no es com­pa­ra­ble con nin­gún otro de los tri­bu­na­les que las Nacio­nes Uni­das habían crea­do has­ta aho­ra, «No es un órgano sub­si­dia­rio de la ONU, ni un ele­men­to del apa­ra­to judi­cial liba­nés», se tra­ta úni­ca­men­te de «un órgano resul­tan­te de un con­ve­nio» entre el eje­cu­ti­vo de las Nacio­nes Uni­das y el gobierno liba­nés. Si toma­mos como refe­ren­te la exi­gen­cia inter­na­cio­nal de que debe exis­tir una sepa­ra­ción de pode­res y de que la Jus­ti­cia debe gozar de inde­pen­den­cia con res­pec­to al poder eje­cu­ti­vo, no se pue­de con­si­de­rar al Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano como un ver­da­de­ro tri­bu­nal sino úni­ca­men­te como una comi­sión dis­ci­pli­na­ria con­jun­ta de los eje­cu­ti­vos líbano-onu­sia­nos. Cua­les­quie­ra que sean sus deci­sio­nes, esta­rán suje­tas a la sos­pe­cha.

Peor aún, cual­quier gobierno liba­nés pue­de poner­le fin en cual­quier momen­to ya que, como nun­ca fue rati­fi­ca­do, el acuer­do [que creó el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano] com­pro­me­te úni­ca­men­te al anti­guo gobierno. Como resul­ta­do de ello, el actual gobierno liba­nés de coa­li­ción nacio­nal se ha con­ver­ti­do en un cam­po de bata­lla entre par­ti­da­rios y adver­sa­rios del tri­bu­nal. Para tra­tar de pre­ser­var la esta­bi­li­dad del gobierno, el [actual] pre­si­den­te de la Repú­bli­ca, Michel Slei­ma­ne, tie­ne que con­ven­cer sema­nal­men­te al Con­se­jo de minis­tros para que los temas vin­cu­la­dos con el Tri­bu­nal Espe­cial no se some­tan a voto. Esa barre­ra no se pue­de man­te­ner eter­na­men­te.

Como las malas noti­cias nun­ca vie­nen solas, las sos­pe­chas recaen aho­ra sobre el pre­si­den­te del Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano, Anto­nio Cas­se­se. Este reco­no­ci­do espe­cia­lis­ta en dere­cho inter­na­cio­nal fue pre­si­den­te del Tri­bu­nal Penal para la ex Yugos­la­via. Pero resul­ta que el señor Cas­se­se es un fer­vien­te par­ti­da­rio de la colo­ni­za­ción judía en Pales­ti­na. Ami­go per­so­nal de Elie Wie­sel, Cas­se­se inclu­so reci­bió y acep­tó un pre­mio hono­rí­fi­co de manos de Wie­sel. Cas­se­se tenía por lo tan­to que haber­se decla­ra­do incom­pe­ten­te y haber pre­sen­ta­do su renun­cia cuan­do Has­san Nas­ra­llah reve­ló que avio­nes israe­líes sin pilo­to habían esta­do vigi­lan­do duran­te meses los des­pla­za­mien­tos habi­tua­les de la víc­ti­ma y rea­li­zan­do misio­nes de reco­no­ci­mien­to sobre el lugar del cri­men.

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Según el pre­si­den­te del Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano, Anto­nio Cas­se­se, la Resis­ten­cia arma­da en Pales­ti­na, Líbano, Irak y Afga­nis­tán debe ser some­ti­da a jui­cio por «terro­ris­mo».

Más gra­ve aún, el juez Cas­se­se repre­sen­ta una con­cep­ción del dere­cho inter­na­cio­nal que está divi­dien­do el Medio Orien­te. Aun­que fue algo que eli­mi­nó de su curri­cu­lum, Cas­se­se par­ti­ci­pó en 2005 en las nego­cia­cio­nes entre los Esta­dos miem­bros de la Unión Euro­pea y los Esta­dos del Medi­te­rrá­neo (el lla­ma­do «Pro­ce­so de Bar­ce­lo­na»). Su defi­ni­ción del terro­ris­mo pro­vo­có enton­ces que se blo­quea­ran las dis­cu­sio­nes. Según Cas­se­se, el terro­ris­mo es úni­ca y exclu­si­va­men­te una cues­tión de indi­vi­duos o de gru­pos pri­va­dos, nun­ca de Esta­dos. Ello impli­ca que la lucha con­tra un ejér­ci­to de ocu­pa­ción no pue­de con­si­de­rar­se «resis­ten­cia» sino «terro­ris­mo». En el con­tex­to local, esa posi­ción jurí­di­ca tie­ne un matiz colo­nial y des­ca­li­fi­ca al Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano.

Los méto­dos del Tri­bu­nal Espe­cial no difie­ren de los que uti­li­zó la Comi­sión Meh­lis. Sus inves­ti­ga­do­res se han apo­de­ra­do de enor­mes fiche­ros: sobre los estu­dian­tes liba­ne­ses, los bene­fi­cia­rios de la Segu­ri­dad Social, los clien­tes de la empre­sa Elec­tri­ci­té du Liban y del Offi­ce des Eaux [La empre­sa liba­ne­sa de dis­tri­bu­ción de agua. NdT.]. El 27 de octu­bre inclu­so tra­ta­ron, sin que estu­vie­ra pre­sen­te nin­gún fun­cio­na­rio liba­nés, de apo­de­rar­se por la fuer­za de los expe­dien­tes médi­cos de una clí­ni­ca gine­co­ló­gi­ca a la asis­ten las espo­sas de miem­bros del Hez­bo­llah. Es evi­den­te que esas inves­ti­ga­cio­nes nada tie­nen que ver con el ase­si­na­to de Rafik Hari­ri. Para los liba­ne­ses, todo indi­ca que esas infor­ma­cio­nes están des­ti­na­das a Israel, por lo que con­si­de­ran que el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano no es más que un sim­ple ins­tru­men­to de Israel.

En 2007, anti­ci­pan­do per­fec­ta­men­te todos estos pro­ble­mas, el enton­ces pre­si­den­te ruso Vla­di­mir Putin pro­pu­so una redac­ción dife­ren­te de la reso­lu­ción que ins­ti­tuía el Tri­bu­nal Espe­cial para el Líbano. El emba­ja­dor ruso Vitaly Chur­kin había denun­cia­do las «lagu­nas jurí­di­cas» del sis­te­ma. Expre­só su indig­na­ción por el hecho de que el Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU ame­na­za­ra con recu­rrir a la fuer­za (Capí­tu­lo VII) para crear uni­la­te­ral­men­te este «órgano con­ven­cio­nal» [o sea, supues­ta­men­te resul­ta­do de un con­ve­nio]. Sub­ra­yó enton­ces que el Tri­bu­nal debía tra­ba­jar en pro de la recon­ci­lia­ción entre los liba­ne­ses, pero que esta­ba con­ce­bi­do de mane­ra tal que acen­tua­ría aún más las opo­si­cio­nes. Final­men­te, Rusia –al igual que Chi­na– se negó a apro­bar la Reso­lu­ción 1757.

En defi­ni­ti­va, la ver­dad va emer­gien­do poco a poco. Los videos cap­ta­dos por los avio­nes israe­líes sin pilo­to, inter­cep­ta­dos y dados a cono­cer públi­ca­men­te por el Hez­bo­llah, mues­tran una pre­pa­ra­ción del cri­men por par­te de Israel. Los hechos que ha reve­la­do Odna­ko mues­tran el uso un arma ale­ma­na alta­men­te sofis­ti­ca­da. El rom­pe­ca­be­zas está casi com­ple­to.

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