Mexi­co en gue­rra- Igna­cio Ramo­net

El 20 de noviem­bre pasa­do se cele­bró el cen­te­na­rio de la Revo­lu­ción Mexi­ca­na. La pri­me­ra gran revo­lu­ción social del siglo XX. Una ges­ta con­du­ci­da por dos legen­da­rios héroes popu­la­res, Emi­liano Zapa­ta y Pan­cho Villa, que con­quis­ta­ron para obre­ros y cam­pe­si­nos: dere­chos socia­les, refor­ma agra­ria, edu­ca­ción públi­ca, lai­ca y gra­tui­ta, y la segu­ri­dad social.

A cien años de dis­tan­cia, para­dó­ji­ca­men­te, la situa­ción de Méxi­co, «es aná­lo­ga, en muchos aspec­tos, a la que pre­va­le­cía a fina­les de 1910: con­cen­tra­ción de la rique­za a nive­les insul­tan­tes y ampli­tud de los atra­sos socia­les; dis­tor­sio­nes a la volun­tad popu­lar; vul­ne­ra­cio­nes a los dere­chos labo­ra­les y sin­di­ca­les; nega­ción de garan­tías bási­cas por la auto­ri­dad; clau­di­ca­ción de la sobe­ra­nía ante los capi­ta­les inter­na­cio­na­les y un ejer­ci­cio oli­gár­qui­co, patri­mo­nia­lis­ta, tec­no­crá­ti­co e insen­si­ble del poder polí­ti­co» (1).

A ese depri­men­te catá­lo­go se suma una gue­rra. O mejor dicho, tres gue­rras: la de los cár­te­les del nar­co­trá­fi­co entre sí por el con­trol de terri­to­rios; la de los gru­pos Zetas (orga­ni­za­cio­nes delic­ti­vas cons­ti­tui­das por ex mili­ta­res y ex poli­cías) que prac­ti­can el secues­tro y el robo con­tra la pobla­ción civil; y la de los mili­ta­res y fuer­zas espe­cia­les con­tra los pro­pios ciu­da­da­nos.

Des­de el 1 de diciem­bre de 2006, cuan­do, pre­sio­na­do por Washing­ton, el recién ele­gi­do Pre­si­den­te Feli­pe Cal­de­rón lan­zó su «ofen­si­va con­tra el nar­co­trá­fi­co», la ola de vio­len­cia ha deja­do en el país alre­de­dor de 30.000 muer­tos…

Méxi­co se ase­me­ja cada vez más a un «Esta­do falli­do» atra­pa­do en un cepo mor­tal. Por sus comar­cas cam­pean a sus anchas toda cla­se de mato­nes arma­dos: fuer­zas espe­cia­les del ejér­ci­to y coman­dos de eli­te de la poli­cía; ban­das de para­mi­li­ta­res y para­po­li­cías; cua­dri­llas de sica­rios «lega­les» y «libe­ra­dos»; agen­tes esta­dou­ni­den­ses de la CIA y de la DEA; y en fin los Zetas que se ensa­ñan en par­ti­cu­lar con­tra los migran­tes cen­tro y sura­mé­ri­ca en ruta hacia Esta­dos Uni­dos. Ellos son sin duda los auto­res del exe­cra­ble ase­si­na­to de 72 migran­tes des­cu­bier­to el pasa­do 24 de agos­to en el Esta­do de Tamau­li­pas.

Anual­men­te, unos 500.000 lati­no­ame­ri­ca­nos atra­vie­san Méxi­co rum­bo al Nor­te. En su tra­ve­sía, son víc­ti­mas de toda suer­te de abu­sos: arres­tos arbi­tra­rios, expo­lios, hur­tos, des­po­jos, vio­la­cio­nes… Ocho de cada diez muje­res migran­tes sufren abu­so sexual; muchas son escla­vi­za­das como sir­vien­tes de las ban­das cri­mi­na­les, o for­za­das a pros­ti­tuir­se. Cien­tos de niños son some­ti­dos a tra­ba­jos obli­ga­to­rios. Miles de migran­tes son obje­to de rap­tos. Los Zetas recla­man a las fami­lias (en el país de ori­gen o en Esta­dos Uni­dos) el pago de res­ca­tes. «Para el cri­men orga­ni­za­do es más facil secues­trar duran­te unos días a 50 des­co­no­ci­dos que paguen entre 300 y 1.500 dóla­res de res­ca­te cada uno, que rap­tar a un gran empre­sa­rio» (2). Si el secues­tra­do no tie­ne a nadie que com­pre su liber­tad, es ase­si­na­do. Cada célu­la Zeta posee su pro­pio «car­ni­ce­ro» encar­ga­do de deca­pi­tar y des­cuar­ti­zar a las víc­ti­mas y de que­mar los cadá­ve­res en un barril metá­li­co (3). En la últi­ma déca­da, unos sesen­ta mil indo­cu­men­ta­dos, cuyas fami­lias no pudie­ron pagar, fue­ron «des­apa­re­ci­dos»…

El Pre­si­den­te Feli­pe Cal­de­rón anun­cia regu­lar­men­te éxi­tos en el com­ba­te con­tra el nar­co­trá­fi­co, así como el arres­to de impor­tan­tes capos. Y se feli­ci­ta de haber recu­rri­do al ejér­ci­to. Una opi­nión que muchos ciu­da­da­nos no com­par­ten. Por­que los mili­ta­res, des­pro­vis­tos de expe­rien­cia en este tipo de inter­ven­ción, han mul­ti­pli­ca­do los «daños cola­te­ra­les» y eje­cu­ta­do por equi­vo­ca­ción a cen­te­na­res de civi­les…

¿Por equi­vo­ca­ción? Abel Barre­ra Her­nán­dez, que aca­ba de ganar el Pre­mio de Dere­chos Huma­nos Robert F. Ken­nedy, con­ce­di­do en Esta­dos Uni­dos, no lo cree. Con­si­de­ra que la gue­rra con­tra el nar­co se uti­li­za para cri­mi­na­li­zar la pro­tes­ta social: «Las víc­ti­mas de esta gue­rra ‑afir­ma- son la gen­te más vul­ne­ra­ble: los indí­ge­nas, las muje­res, los jóve­nes. Se usa el ejér­ci­to para inti­mi­dar, des­mo­vi­li­zar, cau­sar terror, aca­llar la pro­tes­ta social, des­ar­ti­cu­lar­la y cri­mi­na­li­zar a los que luchan» (4).

Por su par­te, en Washing­ton, la Admi­nis­tra­ción de Oba­ma esti­ma que el baño de san­gre que se vive en Méxi­co cons­ti­tu­ye un peli­gro para la segu­ri­dad de EEUU. La jefa de su diplo­ma­cia, Hillary Clin­ton, decla­ró: «La ame­na­za del nar­co­trá­fi­co se está trans­for­man­do y en algu­nos casos se aso­cia con la insur­gen­cia». Aña­dió que el Méxi­co actual «se pare­ce a la Colom­bia de los años 80».

En reali­dad, Esta­dos Uni­dos tie­ne enor­mes res­pon­sa­bi­li­da­des en esta gue­rra. Es el mayor opo­si­tor a la lega­li­za­ción de las dro­gas. Es el abas­te­ce­dor (al 90%) (5) de armas a todos los com­ba­tien­tes. Tan­to de los cár­te­les y de los Zetas, como del ejér­ci­to y de la poli­cía… Es, ade­más, la prin­ci­pal nar­co­po­ten­cia, masi­vo pro­duc­tor de marihua­na y pri­mer fabri­can­te de dro­gas quí­mi­cas (anfe­ta­mi­nas, éxta­sis, etc.).

Es, sobre todo, el pri­mer mer­ca­do de con­su­mo del mun­do con más de sie­te millo­nes de adic­tos a la cocaí­na… Y las mafias que ope­ran en su terri­to­rio son las que mayor ren­di­mien­to obtie­nen del trá­fi­co de estu­pe­fa­cien­tes: un 90% del bene­fi­cio total, o sea unos 45.000 millo­nes de euros por año… Cuan­do todos los cár­te­les de Amé­ri­ca Lati­na se repar­ten ape­nas el 10% res­tan­te…

En vez de dar a sus veci­nos (malos) con­se­jos, que han sumi­do a Méxi­co en una infer­nal gue­rra, Washing­ton debe­ría barrer su pro­pia casa.

Notas:

(1) La Jor­na­da , Méxi­co, 20 de noviem­bre de 2010.

(2) Léa­se el excep­cio­nal libro-tes­ti­mo­nio de Óscar Mar­tí­nez, Los migran­tes que no cuen­tan. En el camino con los cen­tro­ame­ri­ca­nos indo­cu­men­ta­dos en Méxi­co , Ica­ria, Bar­ce­lo­na, 2010.

(3) Pro­ce­so , Mexi­co, 29 de agos­to de 2010.

(4) La Jor­na­da , op. cit.

(5) El Nor­te , Mon­te­rrey, 9 de sep­tiem­bre de 2010.

Fuen­te: http://​www​.lemon​de​di​plo​ma​ti​que​.cl/​M​e​x​i​c​o​-​e​n​-​g​u​e​r​r​a​.​h​tml

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