Gobierno Vas­co: impu­ni­dad, hipo­cre­sía y heren­cias del fran­quis­mo – Lau Hai­ze­ta­ra gogoan

El 19 de noviem­bre, la Direc­to­ra de Dere­chos Huma­nos del Gobierno Vas­co «acom­pa­ña­ba» a los fami­lia­res de los repre­sa­lia­dos en el cam­po de con­cen­tra­ción de Gurs en una visi­ta a Ger­ni­ka.

Le toca­ba a la con­se­je­ra de Jus­ti­cia, Idoia Men­dia, el día 25, mos­trar ante la pren­sa los sen­ti­mien­tos cari­ta­ti­vos del Gobierno Vas­co hacia las fami­lias de dos víc­ti­mas de la rebe­lión mili­tar de 1936, a la vez que se hacía entre­ga de los res­tos huma­nos encon­tra­dos en una fosa de la loca­li­dad ala­ve­sa de Ribe­ra Alta.

No pode­mos ocul­tar nues­tra indig­na­ción ante este tipo de actua­cio­nes hipó­cri­tas en la for­ma y el con­te­ni­do. En la for­ma, ya que aun sien­do un acto con el obje­ti­vo de dar relum­bre a la figu­ra de la con­se­je­ra, el Gobierno Vas­co, tan dado a pom­pa y oro­pel en otro tipo de even­tos, no se moles­tó ni en depo­si­tar los res­tos de los dos fusi­la­dos, Flo­ren­tino Gar­cía y Móni­ca Barrón, en una urna dis­pues­ta para tal fin, sino en una caja de plás­ti­co, de las de guar­dar ense­res case­ros. La entre­ga se esce­ni­fi­có entre bote­lli­nes de agua, vasos y ceni­ce­ros con cara­me­los. Una mues­tra más de la nula con­si­de­ra­ción huma­na, social y polí­ti­ca hacia la memo­ria de las víc­ti­mas del geno­ci­dio fran­quis­ta. ¿Se ima­gi­na alguien este mis­mo esce­na­rio para la entre­ga no ya de res­tos mor­ta­les, sino de una sim­ple meda­lla hono­rí­fi­ca a los fami­lia­res de cual­quie­ra de los home­na­jea­dos en el recien­te «día de la memo­ria»?

Los fami­lia­res arre­ba­ta­dos por los fran­quis­tas son uti­li­zar­los para lavar la ima­gen de unas ins­ti­tu­cio­nes que care­cen de una polí­ti­ca públi­ca inte­gral de memo­ria.

En cuan­to al con­te­ni­do, este Gobierno, al igual que hicie­ra el ante­rior tri­par­ti­to, sigue igno­ran­do la jus­ta exi­gen­cia de las aso­cia­cio­nes memo­ria­lis­tas de que sean las pro­pias ins­ti­tu­cio­nes públi­cas las que inves­ti­guen las res­pon­sa­bi­li­da­des pena­les por tales hechos, pre­sen­tán­do­se como acu­sa­ción e ins­tan­do a la fis­ca­lía para que abra dili­gen­cias sobre lo acon­te­ci­do a estos ciu­da­da­nos fusi­la­dos y des­apa­re­ci­dos. Se escu­dan en «la Ley de Amnis­tía de 1977 y la Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca de 2007» (nue­va ley de pun­to final) para rehuir sus res­pon­sa­bi­li­da­des e igno­rar las con­ven­cio­nes inter­na­cio­na­les. El Esta­do espa­ñol ha rati­fi­ca­do estas con­ven­cio­nes con­tra la pena muer­te, los ase­si­na­tos extra­ju­di­cia­les, la tor­tu­ra, las des­apa­ri­cio­nes for­za­das, etcé­te­ra. No las está cum­plien­do y ha sido amo­nes­ta­do reite­ra­da­men­te por los dife­ren­tes rela­to­res y altos comi­sio­na­dos de las Nacio­nes Uni­das.

El pró­xi­mo 23 de diciem­bre de 2010 entra­rá en vigor la Con­ven­ción Inter­na­cio­nal para la Pro­tec­ción de todas las Per­so­nas con­tra las Des­apa­ri­cio­nes For­za­das. Con­ven­ción rati­fi­ca­da por el Esta­do espa­ñol y que el Gobierno Vas­co está obli­ga­do a cum­plir. Los esta­dos fir­man­tes se com­pro­me­ten a inves­ti­gar los hechos y «pro­ce­sar a los res­pon­sa­bles» (art. 3). El artícu­lo 5 tipi­fi­ca estos hechos como crí­me­nes de lesa huma­ni­dad y por lo tan­to impres­crip­ti­bles a la luz de la «Con­ven­ción de las Nacio­nes Uni­das sobre impres­crip­ti­bi­li­dad de los crí­me­nes de gue­rra y de lesa huma­ni­dad» (reso­lu­ción 2.391, de 26/​11/​1968) y la «Con­ven­ción euro­pea sobre la impres­crip­ti­bi­li­dad de los crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad y los crí­me­nes de gue­rra» (Con­se­jo de Euro­pa de 25/​1/​1974).

Nada de esto se está res­pe­tan­do. El Gobierno Vas­co se ha nega­do a apro­bar pla­nes de acción ela­bo­ra­dos por las aso­cia­cio­nes de fami­lia­res siguien­do los cri­te­rios de los men­cio­na­dos con­ve­nios inter­na­cio­na­les, que son el mar­co legal en que se fun­da­men­ta nues­tra defen­sa de los dere­chos de las víc­ti­mas del fran­quis­mo.

Ésta es la reali­dad polí­ti­ca y jurí­di­ca. Un Gobierno que inten­ta ocul­tar sus res­pon­sa­bi­li­da­des y su fal­ta de volun­tad para res­pon­der posi­ti­va­men­te a los dere­chos de las víc­ti­mas. Acti­tud com­pa­ra­ble con aque­lla moral fran­quis­ta que qui­so con­ver­tir el Valle de los Caí­dos en sím­bo­lo de «todos» los que sufrie­ron en la gue­rra, mien­tras se seguía repri­mien­do, ase­si­nan­do, ile­ga­li­zan­do; o con la de Falan­ge Espa­ño­la que, a tra­vés del auxi­lio social, repar­tía cari­dad a los hijos de aque­llos a quie­nes el régi­men había fusi­la­do, hecho des­apa­re­cer o impo­nía cár­cel, exi­lio o mar­gi­na­ción social.

Aque­llos niños de la gue­rra, hijos de «rojos-sepa­ra­tis­tas», son hoy abue­los cuyas figu­ras son un recla­mo para los polí­ti­cos pro­fe­sio­na­les y con­ti­núan reci­bien­do el mis­mo tra­to que anta­ño por par­te de las actua­les ins­ti­tu­cio­nes. Pre­ten­den uti­li­zar­los, tal como lo hizo el régi­men fran­quis­ta, para mos­trar al mun­do, a tra­vés de sus apa­ra­tos de pro­pa­gan­da (la EITB de hoy cum­ple en este terreno la mis­ma fun­ción que ayer el NODO), la huma­ni­dad del régi­men y el sen­ti­do de jus­ti­cia demo­crá­ti­ca. Quie­nes siguen pre­ten­dien­do uti­li­zar los sen­ti­mien­tos de des­es­pe­ran­za de miles de fami­lias por la inexis­ten­cia de una polí­ti­ca públi­ca inte­gral de defen­sa de sus dere­chos siguen come­tien­do un acto, tal vez incons­cien­te, de cruel­dad extre­ma, ya que se basa en la men­ti­ra de que así se está hacien­do jus­ti­cia.

No se cum­plen las con­ven­cio­nes inter­na­cio­na­les sobre dere­chos huma­nos ni se toman en con­si­de­ra­ción las exi­gen­cias reite­ra­das que hemos rea­li­za­do las aso­cia­cio­nes de fami­lia­res. Se siguen rea­li­zan­do actos de pro­pa­gan­da, como ésta entre­ga de res­tos, pero sin la más míni­ma inten­ción de hacer nada para inves­ti­gar la ver­dad, pro­ce­sar a los res­pon­sa­bles de sus muer­tes, ni repa­rar los daños cau­sa­dos. Mien­tras siga esta situa­ción y no se anu­len las leyes de pun­to final y se pon­ga fin a la impu­ni­dad, segui­re­mos denun­cian­do estas prác­ti­cas y exi­gien­do el res­pe­to de nues­tro dere­cho a la ver­dad, la jus­ti­cia y la repa­ra­ción, inclui­das las garan­tías de no repe­ti­ción.

G. GARMENDIA, M. SAINZ, A. GÓMEZ Y A. TXASKO MIEMBROS DE LAU HAIZETARA GOGOAN.

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