En los EEUU tene­mos una eco­no­mía a pun­to de asfi­xiar­se. Entre­vis­ta – Sin permiso

Entre­vis­ta con Den­nis Kuci­nich, exdipu­tado de la Cáma­ra de repre­sen­tan­tes, uno de los jefes de fila de los demó­cra­tas pro­gre­sis­tas. Se ha reu­ni­do con l’Hu­ma­ni­té unos días antes del escru­ti­nio de este mar­tes mien­tras hacía cam­pa­ña en su cir­cuns­crip­ción de la peri­fe­ria de Cleveland.

¿Cual es el ambien­te en el que van a votar los habi­tan­tes de Cle­ve­land este mar­tes para las elec­cio­nes de mitad de man­da­to? ¿Cual es el impac­to de la cri­sis en la ciudad?

Den­nis Kuci­nich. Cle­ve­land es el epi­cen­tro del seís­mo de los embar­gos inmo­bi­lia­rios. En algu­nos luga­res, una de cada tres o cua­tro vivien­das ha sido embar­ga­da. Con fre­cuen­cia estas vivien­das se dejan lue­go aban­do­na­das y enton­ces, lo que ocu­rre es sim­ple, el barrio a su alre­de­dor se muere.

El ori­gen de todo esto ha sido la posi­bi­li­dad de que los ban­cos pudie­ran ven­der cré­di­tos hipo­te­ca­rios sin nin­gu­na regu­la­ción de la Reser­va Fede­ral. Ade­más, el pro­ce­so de titu­la­ri­za­ción de estas deu­das ha per­mi­ti­do una exten­sión feno­me­nal del casino de Wall Street.

No había nin­gu­na pro­tec­ción dig­na de este nom­bre para los subs­crip­to­res. Con fre­cuen­cia, per­so­nas modes­tas o de cla­se media, que pen­sa­ban poder acce­der de este modo a unos recur­sos que les per­mi­ti­rían aumen­tar su nivel de vida, cosa que nun­ca podrían haber hecho con sus ingre­sos sala­ria­les que se estan­ca­ban des­de hacia años.

Esto ha fun­cio­na­do, bien que mal, duran­te todo un perío­do en que los pre­cios de las casas no cesa­ban de apre­ciar­se. Has­ta el día en que el valor de las vivien­das, en base al cual esta­ban inde­xa­dos los prés­ta­mos, se hun­dió con el esta­lli­do de la bur­bu­ja inmo­bi­lia­ria. Miles y miles de per­so­nas se encon­tra­ron en la impo­si­bi­li­dad de pagar sus obli­ga­cio­nes con­trac­tua­les y fue­ron lite­ral­men­te echa­das a la calle, mien­tras los ban­cos con­fis­ca­ban la casa en la que habían vivi­do, a veces duran­te años. Ima­gi­ne­mos el gra­do de sufri­mien­to que esto significa.

Des­de hace algu­nas sema­nas un «for­clo­su­re­ga­te» (escán­da­lo de eje­cu­cio­nes inmo­bi­lia­rias) sacu­de la actua­li­dad des­pués de las reve­la­cio­nes sobre los erro­res mons­truo­sos come­ti­dos por los ban­cos para ace­le­rar los pro­ce­di­mien­tos de eje­cu­ción. Y hoy ha irrum­pi­do un deba­te sobre si tie­ne o no fun­da­men­to el con­ge­lar estas eje­cu­cio­nes ¿Cual es su posición?

Den­nis Kuci­nich. Cla­ro que hay que con­ge­lar las eje­cu­cio­nes. En pri­mer lugar para impe­dir que la gen­te sea echa­da a la calle. Esto es lo primero.

Tam­bién es en inte­rés de la eco­no­mía, pues­to que si pre­ci­pi­tas en difi­cul­ta­des a miles y miles de per­so­nas estás redu­cien­do las salidas.

Pero el Secre­ta­rio del Teso­ro, Tim Geith­ner, se ha com­pro­me­ti­do fuer­te­men­te con­tra cual­quier mora­to­ria de las eje­cu­cio­nes, adu­cien­do que ello retar­da­ría el res­ta­ble­ci­mien­to del mer­ca­do inmo­bi­lia­rio, cru­cial, según él, para la recuperación.

Den­nis Kuci­nich. Creo que no hay que dejar­se lle­var por los esta­dos de áni­mo. Si los ban­cos coope­ran y acep­tan hacer la luz sobre los pro­ce­di­mien­tos que han uti­li­za­do, muy bien. Pero si lo recha­zan no hay alter­na­ti­va: hay que con­ge­lar los pro­ce­di­mien­tos. Tim Geith­ner debe ser capaz de com­pren­der­lo. Tan­to más cuan­do ha sabi­do reac­cio­nar posi­ti­va­men­te al deci­dir crear un fon­do espe­cial de varios millo­nes de dóla­res para ayu­dar a los millo­nes de per­so­nas afec­ta­das por las eje­cu­cio­nes, pro­por­cio­nán­do­les los medios para cono­cer todos sus recur­sos o con­se­jos en mate­ria de rene­go­cia­ción de préstamos.

Estos esfuer­zos son úti­les, pero haría fal­ta una inter­ven­ción de un carác­ter total­men­te dis­tin­to. El tra­ba­jo de la admi­nis­tra­ción con­sis­te tam­bién en acep­tar res­pon­sa­bi­li­da­des y esta­ble­cer reglas para pro­te­ger a las personas.

En este país hay quin­ce millo­nes de per­so­nas en el paro. Otros doce millo­nes están sub­em­plea­dos. Tene­mos una eco­no­mía que se está asfi­xian­do debi­do a nues­tros gigan­tes­cos défi­cits comer­cia­les. El éxi­to de la recu­pe­ra­ción no pue­de con­ti­nuar midién­do­se úni­ca­men­te en tér­mi­nos del retorno a los ren­di­mien­tos finan­cie­ros de Wall Street.

Las tran­sac­cio­nes en papel no son pro­duc­ti­vas. Crean valo­res pero son valo­res de papel. No son valo­res que gene­ren empleo, per­mi­tan acce­der a una vivien­da, hagan aumen­tar el bien­es­tar o faci­li­ten la vida a los ciudadanos.

Hay otro escán­da­lo que afec­ta al Pen­tá­gono y que, aquí, lle­na las cró­ni­cas, es el asun­to Wiki­Leaks. ¿Pien­sa Ud. que estas reve­la­cio­nes pue­den hacer pro­gre­sar la ver­dad sobre la ver­da­de­ra cara de la gue­rra en Irak?

Den­nis Kuci­nich. Me he com­pro­me­ti­do mucho, des­de el prin­ci­pio, con­tra esta gue­rra de la admi­nis­tra­ción Bush. Y he ini­cia­do muchas inves­ti­ga­cio­nes par­la­men­ta­rias res­pec­to a la mis­ma. Mi esti­ma­ción es que ha habi­do cer­ca de un millón de víc­ti­mas civi­les debi­do a la inva­sión de Irak. Se han movi­li­za­do miles de millo­nes de dóla­res en esta gue­rra – lo que, a su vez, pesa actual­men­te sobre la situa­ción eco­nó­mi­ca. Y todo se ha des­en­ca­de­na­do a raíz de una men­ti­ra a pro­pó­si­to de unas armas de des­truc­ción masi­va inexistentes.

Este asun­to Wiki­leaks con­fir­ma cosas terri­bles res­pec­to a la natu­ra­le­za de esta gue­rra. ¿Por qué nos han envia­do allá aba­jo? El pue­blo ame­ri­cano tie­ne dere­cho a saber la ver­dad sobre todo lo que ha pasa­do. De lo con­tra­rio, ello va a ace­char lar­go tiem­po a esta nación.

Otra gue­rra, la que se está lle­van­do a cabo actual­men­te con­tra Afga­nis­tán ¿es más útil o más justa?

Den­nis Kuci­nich. No, en abso­lu­to. Esta­dos Uni­dos tenían dere­cho a res­pon­der al 11 Sep­tiem­bre. 3·000 per­so­nas fue­ron víc­ti­mas de estos ata­ques. Hacía fal­ta demos­trar al mun­do que no deja­ría­mos impu­nes estos crí­me­nes. Podría­mos haber gol­pea­do los cam­pos de entre­na­mien­to de los terro­ris­tas, téc­ni­ca­men­te ello habría sido per­fec­ta­men­te posi­ble. Pero una inva­sión no era la res­pues­ta apro­pia­da. Y una ocu­pa­ción, toda­vía menos.

No había nin­gu­na razón estra­té­gi­ca que pudie­ra con­du­cir­nos a esta opción. Se igno­ra­ron las lec­cio­nes de la his­to­ria. Se igno­ró la expe­rien­cia rusa. Debe­mos reti­rar­nos de Afga­nis­tán. No tene­mos dere­cho a ser una nación por enci­ma de las nacio­nes. Debe­mos ser una nación entre las naciones.

Debe­mos tra­ba­jar con la comu­ni­dad inter­na­cio­nal para refor­zar la segu­ri­dad de la huma­ni­dad. ¿Por qué no ima­gi­nar una fuer­za mili­tar aérea glo­bal, encar­ga­da de vigi­lar, pre­ve­nir y even­tual­men­te com­ba­tir al terro­ris­mo con un obje­ti­vo cla­ro? La gue­rra no es la res­pues­ta a este desa­fío. Por el con­tra­rio, lo que hace es ali­men­tar al terro­ris­mo que pre­ten­de combatir.

¿Exis­te un peli­gro de retorno de los neo­con­ser­va­do­res? Si es así ¿por qué, si la Admi­nis­tra­ción Bush tie­ne un enor­me descrédito?

Den­nis Kuci­nich. Des­de lue­go exis­te el peli­gro. Los neo­con­ser­va­do­res con­ti­núan tenien­do una gran influen­cia sobre la polí­ti­ca nor­te­ame­ri­ca­na. Por supues­to, el hecho de que Geor­ge Bush y Dick Che­ney no hayan teni­do toda­vía que ren­dir cuen­tas por una gue­rra des­en­ca­de­na­da a par­tir de una men­ti­ra cons­ti­tu­ye ya en si mis­mo una ilus­tra­ción de ello.

Un peque­ño gru­po for­mu­ló el pro­yec­to «nue­vo siglo ame­ri­cano» y ello des­em­bo­có en la inva­sión de Irak y en un pro­gra­ma para la hege­mo­nía glo­bal. Esto está anti­cua­do. Corres­pon­de a visio­nes estra­té­gi­cas del siglo XVIII o XIX que se basan en la fuer­za y en nin­gún caso en los desa­fíos del siglo XXI.

Pero esto exis­te y per­sis­te. Por lo tan­to hay que afron­tar­lo, mos­trar que debe­mos ir en otra direc­ción, la úni­ca posi­ble, la del res­pe­to de todos los pue­blos. La huma­ni­dad es un hecho. Estas gue­rras nie­gan esta reali­dad cuan­do cada vez es más evi­den­te que en este pla­ne­ta todos somos uno.

El prin­ci­pal ries­go para los demó­cra­tas en las elec­cio­nes de mitad de man­da­to ¿no resi­de qui­zás en la decep­ción de quie­nes ayu­da­ron a Oba­ma a lle­gar al poder?

Den­nis Kuci­nich. Com­pren­do las frus­tra­cio­nes pero la gen­te tam­bién debe­ría tener en cuen­ta que podría ser mucho peor (risas). Y en una elec­ción como ésta, si la abs­ten­ción per­mi­te que gane la opo­si­ción, se pasa­rá de un tiem­po en que se podía tener cier­ta espe­ran­za a otro en que habrá menos.

¿Con­fía usted en su reelección?

Den­nis Kuci­nich. Aquí, qui­zás toda­vía más que en otros luga­res, la gen­te lucha para sobre­vi­vir, para encon­trar un empleo, para con­ser­var su vivien­da, para ali­men­tar a su fami­lia. Pero con estas difi­cul­ta­des ten­go una rela­ción toda­vía más fuer­te con ellos. Saben que pue­den con­fiar en mí. Espe­cial­men­te res­pec­to a este asun­to tan sen­si­ble de las eje­cu­cio­nes inmobiliarias.

Lo que hoy se vive aquí no es la ima­gen que segu­ra­men­te se tie­ne toda­vía en Euro­pa de la vida en los Esta­dos Uni­dos. Es una Amé­ri­ca con enor­mes sufri­mien­tos, una Amé­ri­ca don­de millo­nes de per­so­nas que ante­rior­men­te habían per­te­ne­ci­do a las cla­ses medias se encuen­tran empo­bre­ci­das, por no decir arruinadas.

¿Se ha eva­po­ra­do el sue­ño americano?

Den­nis Kuci­nich. No sé si se ha eva­po­ra­do. Pero para muchos la vida se ha vuel­to muy dura. No hay sufi­cien­te demo­cra­cia en la esfe­ra eco­nó­mi­ca. Y una demo­cra­cia eco­nó­mi­ca es la pre­con­di­ción de una ver­da­de­ra demo­cra­cia polí­ti­ca. Cuan­ta menos gen­te tie­ne tra­ba­jo, mas se con­cen­tran el poder y las rique­zas en las manos de una mino­ría y se hace más difí­cil pre­ser­var el fun­cio­na­mien­to de un sis­te­ma demo­crá­ti­co. Esto abre la puer­ta a los mie­dos, a la pues­ta en entre­di­cho de los dere­chos civi­les, refuer­za el papel de los cuer­pos de man­te­ni­mien­to del orden, de la policía…

¿Es tam­bién la cau­sa del éxi­to del Tea Party?

Den­nis Kuci­nich. Sí, los neo­con­ser­va­do­res o la gen­te del Tea Party explo­tan mie­dos, sufri­mien­tos y desa­zón de for­ma dema­gó­gi­ca, cuan­do son ellos mis­mos los máxi­mos res­pon­sa­bles de la situa­ción en la que nos encontramos.

La gen­te tie­ne toda la razón de enco­le­ri­zar­se. Pero se equi­vo­can cuan­do pien­san que van a poder cam­biar las cosas sim­ple­men­te cas­ti­gan­do al gobierno salien­te, pen­san­do que es sufi­cien­te con cam­biar el equi­po en Washing­ton. Es todo un sis­te­ma el que está en entre­di­cho. El desa­fío actual es mucho más amplio.

Dicho esto, este gobierno debe­ría haber crea­do más empleos, hacer lo que anta­ño hizo Fran­klin Delano Roo­se­velt para relan­zar la eco­no­mía, dan­do nue­vos dere­chos socia­les a la pobla­ción e invir­tien­do masi­va­men­te en las infra­es­truc­tu­ras y los ser­vi­cios públi­cos, de lo que hay gran nece­si­dad actualmente.

¿Cual es su opi­nión de lo que está pasan­do en Fran­cia actual­men­te para defen­der la jubi­la­ción a los 60 años?

Den­nis Kuci­nich. La gen­te tie­ne razón de luchar con­tra las agre­sio­nes a los dere­chos socia­les adqui­ri­dos. ¿Sabe usted? en Esta­dos Uni­dos hay un deba­te para­le­lo Des­pués de nues­tra entre­vis­ta debo ir a un inter­view para una cade­na de tele­vi­sión nacio­nal sobre la refor­ma pre­vis­ta de la Segu­ri­dad Social (nom­bre que se da en Esta­dos Uni­dos a la pen­sión bási­ca garan­ti­za­da por un sis­te­ma de repar­to – NDLR). Se ha lan­za­do un deba­te, en nom­bre del rigor pre­su­pues­ta­rio, sobre la nece­si­dad de ele­var la edad de la jubi­la­ción a los 70 años y de recor­tar las pen­sio­nes. Esto no tie­ne nin­gún sen­ti­do eco­nó­mi­co. Al con­tra­rio, habría que bajar la edad de jubi­la­ción. Para crear empleos para los jóve­nes y tener jubi­la­dos jóve­nes dis­po­ni­bles para la for­ma­ción, para acti­vi­da­des socia­les para­le­las útiles.

Algu­nos recla­man inclu­so a gran­des voces con Wall Street, una pri­va­ti­za­ción de la segu­ri­dad social. Hace algu­nos años Bush ya había inten­ta­do hacer­lo. Por suer­te fra­ca­só. Pero ima­gi­ne­mos lo que habría pasa­do si hubie­ra teni­do éxito.…Después del desas­tre de las gue­rras y del crac finan­cie­ro, las pen­sio­nes de la gen­te se habrían eva­po­ra­do total­men­te. Actual­men­te han per­di­do en muchos casos una par­te de sus aho­rros, pues­to que las apues­tas bur­sá­ti­les, que se han juga­do con el dine­ro que ellos habían colo­ca­do en sus pen­sio­nes com­ple­men­ta­rias, han ido mal. Pero si la segu­ri­dad social se hubie­ra pri­va­ti­za­do lo habrían per­di­do todo.

Den­nis Kuci­nich ha sido con­gre­sis­ta y fue can­di­da­to a las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les esta­dou­ni­den­ses. Es el repre­sen­tan­te aca­so más intere­san­te del ala izquier­da del Par­ti­do Demócrata.

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