Migra­cio­nes y cri­sis mun­dial – Luiz Bas­se­gio y Lucia­ne Udo­vic

La actual cri­sis que vivi­mos es una cri­sis pro­fun­da. Es una cri­sis del capi­ta­lis­mo y está basa­da en el mode­lo de socie­dad que éste engen­dró. El capi­ta­lis­mo hizo que la gen­te pien­se que unos debían com­pe­tir con los otros para gene­rar el pro­gre­so, cada per­so­na bus­can­do sola­men­te sus intere­ses, su lucro, su poder. Esta mane­ra de vivir trans­for­mó todo en mer­can­cía para com­prar y ven­der, inclu­yen­do el tra­ba­jo, las ideas, los cono­ci­mien­tos, las tec­no­lo­gías. Inclu­so las per­so­nas son trans­for­ma­das en mer­can­cías, o sea, sir­ven en cuan­to pro­du­cen, des­pués son des­car­ta­bles.

Para ser­vir a los intere­ses del capi­ta­lis­mo, miles de per­so­nas son tras­la­da­dos de un sitio al otro, de un país a otro; los inmi­gran­tes son bien­ve­ni­dos has­ta el momen­to que son úti­les a los intere­ses de los capi­ta­lis­tas.

Más de 200 millo­nes de per­so­nas viven fue­ra de sus paí­ses de ori­gen, según las cifras de la Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal de las Migra­cio­nes (OIM). En 1960, las muje­res repre­sen­ta­ban 46,6 % del total de inmi­gran­tes inter­na­cio­na­les. Hoy, las muje­res cons­ti­tu­yen el 50,5% de los inmi­gran­tes pre­ce­den­tes de Amé­ri­ca Lati­na y Cari­be.

Más de 30 millo­nes de per­so­nas han migra­do den­tro y fue­ra de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be en las últi­mas dos déca­das, lo que cons­ti­tu­ye cer­ca del 5% del total de la pobla­ción de esta par­te del con­ti­nen­te. En algu­nos paí­ses como Boli­via, El Sal­va­dor, Hai­tí y Nica­ra­gua los y las emi­gran­tes supe­ran el 20% del total de la pobla­ción, mien­tras que en otros paí­ses como Ecua­dor, Gua­te­ma­la, Hon­du­ras, Perú y Uru­guay repre­sen­tan más del 10% del total de sus habi­tan­tes.

Alre­de­dor de 5 millo­nes de per­so­nas han sido des­pla­za­das den­tro de sus pro­pios paí­ses o soli­ci­ta­ron refu­gio en otros paí­ses por razo­nes de vio­len­cia polí­ti­ca o con­flic­tos arma­dos.

Fenó­meno com­ple­jo y con­tra­dic­to­rio, las migra­cio­nes son un hecho polí­ti­co por­que denun­cian el mode­lo de desa­rro­llo que no prio­ri­za las per­so­nas sino al capi­tal, prin­ci­pal­men­te el finan­cie­ro; cuan­do denun­cia la con­cen­tra­ción de la rique­za, de la tie­rra y del poder y denun­cia las res­tric­cio­nes que se ponen a las per­so­nas para migrar (muros, poli­cía, per­se­cu­cio­nes, leyes res­tric­ti­vas).

Los migran­tes se cons­ti­tu­yen en la inter­pe­la­ción más fuer­te y más evi­den­te del actual pro­ce­so de glo­ba­li­za­ción. Tal pro­ce­so tie­ne dos mar­cas que los migran­tes cues­tio­nan fuer­te­men­te: es con­cen­tra­dor y exclu­yen­te.

Las cau­sas tie­nen que ver con el empo­bre­ci­mien­to, la des­igual­dad social y las for­mas de exclu­sión pro­pias de un mode­lo eco­nó­mi­co falli­do; todo eso expli­ca la razón por la cual migrar no es una opción, sino una nece­si­dad que se asu­me de mane­ra for­za­da; las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas, socia­les y cul­tu­ra­les, base de la actual glo­ba­li­za­ción, impi­den un desa­rro­llo humano y sos­te­ni­ble des­de los pro­pios intere­ses y nece­si­da­des de todas las socie­da­des. La acción de las empre­sas mul­ti­na­cio­na­les, la deu­da exter­na, la pér­di­da de sobe­ra­nía ali­men­ta­ria, el comer­cio injus­to, la expo­lia­ción de los recur­sos natu­ra­les y los con­flic­tos arma­dos son cau­sas de que las per­so­nas se vean for­za­das a des­pla­zar­se y emi­grar, tan­to hacia el Nor­te como entre paí­ses del Sur. Hay diver­sas for­mas de per­se­cu­ción, que están obli­gan­do a millo­nes de per­so­nas a tener que salir de sus socie­da­des de ori­gen como la per­se­cu­ción por razo­nes de géne­ro, orien­ta­ción sexual, raza, reli­gión y la vul­ne­ra­ción de dere­chos.

La migra­ción es un pro­ce­so que tie­ne lugar, en este momen­to, en el mar­co de la glo­ba­li­za­ción y no pue­de ser ana­li­za­do fue­ra de ésta. No se debe, por tan­to, abor­dar como un tema exclu­si­va­men­te de fron­te­ras o de “puer­tas aden­tro”, sino que es un pro­ce­so eco­nó­mi­co, polí­ti­co, cul­tu­ral y social rela­cio­na­do direc­ta­men­te con los efec­tos que el mode­lo capi­ta­lis­ta neo­li­be­ral impues­to gene­ra mun­dial­men­te.

Hay que denun­ciar todas las ten­ta­ti­vas de impu­tar a los inmi­gran­tes la cul­pa de la cri­sis actual. Los migran­tes no son un pro­ble­ma, pro­ble­ma son las cau­sas que pro­vo­can las migra­cio­nes y no será con más de lo mis­mo que la cri­sis será supe­ra­da, no va a ser con menos dere­chos, sino con más dere­chos que la supe­ra­re­mos. Hay que pen­sar un nue­vo para­dig­ma de desa­rro­llo que res­pe­te la madre tie­rra y los dere­chos de las per­so­nas migran­tes.

- Luiz Bas­se­gio y Lucia­ne Udo­vic inte­gran la Coor­di­na­ción Con­ti­nen­tal del Gri­to de los Excluídos/​as.
Alai /​La Rebel­día de los Inmi­gran­tes

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