Cuba: cam­bios y más demo­cra­cia- La Jor­na­da

La Jor­na­da - El pro­ce­so nacio­nal de deba­te con­vo­ca­do en Cuba entre el 1 de diciem­bre de 2010 y el 28 de febre­ro de 2011 es el ver­da­de­ro ini­cio del VI Con­gre­so del Par­ti­do Comu­nis­ta de Cuba(PCC), con­ti­nui­dad de un par­la­men­to obre­ro, cam­pe­sino, estu­dian­til y popu­lar al que la Revo­lu­ción ha acu­di­do muchas veces des­de su lle­ga­da al poder. El docu­men­to abier­to a dis­cu­sión públi­ca es el “Pro­yec­to de Linea­mien­tos de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca y social”(www​.cuba​de​ba​te​.cu), ela­bo­ra­do por la Comi­sión de Polí­ti­ca Eco­nó­mi­ca del Con­gre­so, del cual cons­ti­tui­rá el tema prin­ci­pal y el pro­pó­si­to al deba­tir­lo con la ciu­da­da­nía es ase­gu­rar que de sus pro­pues­tas sal­ga el docu­men­to defi­ni­ti­vo que habrá de some­ter­se a la con­si­de­ra­ción del máxi­mo órgano de direc­ción del PCC, a cele­brar­se en abril de 2011.

El pro­yec­to fue pues­to hace días a dis­po­si­ción de la pobla­ción a la vez que el par­ti­do cele­bró un semi­na­rio nacio­nal para pre­pa­rar a los cua­dros y espe­cia­lis­tas de ese nivel que ten­drán la res­pon­sa­bi­li­dad de orga­ni­zar el deba­te en las pro­vin­cias.

En una de sus inter­ven­cio­nes en el semi­na­rio, que duró cua­tro días, el segun­do secre­ta­rio del PCC Raúl Cas­tro orien­tó: no se tra­ta de con­ven­cer sobre lo que está escri­to en el pro­yec­to sino de expli­car los asun­tos y reco­ger meticu­losa­men­te las opi­nio­nes por­que en este pro­ce­so el que va a deci­dir es el pue­blo(las cur­si­vas son mías). Antes había expre­sa­do que la diver­si­dad es fun­da­men­tal y que la vida se enri­que­ce con las dis­cre­pan­cias, lo que tie­ne que ser una máxi­ma den­tro del par­ti­do, idea que reite­ra con fre­cuen­cia. Por ello ‑sub­ra­yó- la par­ti­ci­pa­ción masi­va es car­di­nal para el éxi­to del Con­gre­so y pun­tua­li­zó que las ideas de Fidel están en cada uno de los linea­mien­tos pro­pues­tos.

¿Se quie­re un ejem­plo supe­rior de demo­cra­cia direc­ta y par­ti­ci­pa­ti­va, rai­gal­men­te socia­lis­ta? Los dos prin­ci­pa­les jefes de la úni­ca revo­lu­ción que ha lucha­do por el ideal y las rea­li­za­cio­nes socia­lis­tas más de cin­cuen­ta años ante el emba­te impla­ca­ble del impe­ria­lis­mo yan­qui some­ten a escru­ti­nio popu­lar las pro­pues­tas del par­ti­do, en cuya ela­bo­ra­ción han toma­do par­te per­so­nal­men­te. Una cui­da­do­sa lec­tu­ra del docu­men­to nos pone ante la pers­pec­ti­va de una impe­rio­sa e inelu­di­ble reno­va­ción radi­cal del sis­te­ma de direc­ción eco­nó­mi­ca, los meca­nis­mos de redis­tri­bu­ción social y los cri­te­rios de empleo de la fuer­za de tra­ba­jo pero sin ceder un ápi­ce en la pro­pie­dad social sobre los medios fun­da­men­ta­les de pro­duc­ción ni en la sobe­ra­nía nacio­nal sobre los recur­sos eco­nó­mi­cos y natu­ra­les. Sólo que aho­ra una par­te impor­tan­te de la pro­pie­dad social no sería esta­tal sino coope­ra­ti­va, en la agri­cul­tu­ra, los ser­vi­cios y otras acti­vi­da­des, y tan­to las coope­ra­ti­vas como las empre­sas esta­ta­les y los gobier­nos muni­ci­pa­les pasa­rían a dis­po­ner de cre­cien­tes pre­rro­ga­ti­vas, facul­ta­des y recur­sos que for­ta­le­ce­rían extra­or­di­na­ria­men­te la demo­cra­cia par­ti­ci­pa­ti­va, la fun­ción del Esta­do en la pla­ni­fi­ca­ción socia­lis­ta y las armas para luchar con­tra el buro­cra­tis­mo. A la vez un emer­gen­te sec­tor pri­va­do, debi­da­men­te regu­la­do, pasa­ría a hacer­se car­go de tareas que el Esta­do nun­ca pudo cum­plir. Los diri­gen­tes cuba­nos elu­den el tér­mino “refor­ma” y pre­fie­ren el de “actua­li­za­ción del mode­lo eco­nó­mi­co” pues­to que no se tra­ta de cam­biar la sus­tan­cia, el socia­lis­mo, sino de dar un gran sal­to en su per­fec­cio­na­mien­to, en la con­se­cu­ción de sus obje­ti­vos y en el paso a una eta­pa supe­rior del desa­rro­llo eco­nó­mi­co rea­li­zan­do los cam­bios que sean nece­sa­rios, rec­ti­fi­can­do erro­res y modi­fi­can­do reglas que en su momen­to pue­den haber sido indis­pen­sa­bles pero hoy cons­ti­tu­yen tra­bas a la cons­truc­ción socia­lis­ta. Se tra­ta tam­bién de ele­var la com­pe­ti­ti­vi­dad y el nivel de vida del país en las hos­ti­les e impre­vi­si­bles con­di­cio­nes de la cri­sis más catas­tró­fi­ca en la his­to­ria del capi­ta­lis­mo sin dejar a nadie des­am­pa­ra­do pues las redes socia­les se encar­ga­rán de evi­tar­lo.

El pro­ce­so de dis­cu­sión actual no es nue­vo y sus ante­ce­den­tes han sido deci­si­vos para lle­gar a estas fechas con la for­ma­ción de una base de con­sen­so popu­lar. Se ini­ció con el deba­te nacio­nal sobre el dis­cur­so de Raúl en Cama­güey del 26 de julio de 2007 cuan­do expre­só la nece­si­dad de intro­du­cir cam­bios estruc­tu­ra­les y de con­cep­to en la eco­no­mía cuba­na, ‑y evo­can­do a Fidel “cam­biar todo lo que haya de ser cam­bia­do” para, lo que lla­mó a abrir una dis­cu­sión públi­ca que lle­va ya tres años en cur­so y ha fomen­ta­do otro ciclo de par­la­men­ta­ris­mo de calle cuya cul­mi­na­ción será jus­ta­men­te el VI Con­gre­so del par­ti­do.

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