¿Gue­rra de divi­sas?, por supues­to – Imnuel Wallens­tein

Las divi­sas son un pro­ble­ma eco­nó­mi­co muy par­ti­cu­lar. Por­que las divi­sas son la ver­da­de­ra rela­ción don­de unos ganan y otros pier­den. Sean cua­les sean los méri­tos de la reva­lua­ción o deva­lua­ción de una divi­sa par­ti­cu­lar, estos méri­tos son ganan­cias sólo si otros pier­den. No pue­de todo mun­do deva­luar al mis­mo tiem­po. Es impo­si­ble lógi­ca­men­te y por tan­to care­ce de sen­ti­do en lo polí­ti­co.

La situa­ción mun­dial es bien cono­ci­da. Hemos esta­do vivien­do en un mun­do don­de el dólar esta­dou­ni­den­se ha sido la divi­sa mun­dial de reser­va. Esto, por supues­to, le ha dado a Esta­dos Uni­dos un pri­vi­le­gio que nin­gún otro país tie­ne. Pue­de impri­mir su divi­sa a volun­tad, siem­pre que pien­se que al hacer­lo resuel­ve algún pro­ble­ma eco­nó­mi­co inme­dia­to. Nin­gún otro país pue­de hacer esto; o más bien nin­gún otro país pue­de hacer­lo sin pena­li­za­ción mien­tras el dólar se man­ten­ga como la divi­sa de reser­va acep­ta­da.

Es tam­bién muy cono­ci­do que, por algún tiem­po ya, el dólar ha esta­do per­dien­do su valor en rela­ción con otras divi­sas. Pese a las fluc­tua­cio­nes con­ti­nuas, la cur­va ha sido des­cen­den­te tal vez duran­te 30 años por lo menos.

Los paí­ses del nores­te de Asia ‑Chi­na, Corea y Japón- han empren­di­do polí­ti­cas rela­ti­vas a las divi­sas que otros paí­ses han cri­ti­ca­do. De hecho éste es un asun­to que es el obje­to de una aten­ción cons­tan­te en los medios. Sin embar­go, para ser jus­tos, en este momen­to no es de nin­gún modo fácil esta­ble­cer la polí­ti­ca más sabia, aun des­de la pers­pec­ti­va egoís­ta de cada país.

Yo con­si­de­ro que el asun­to sub­ya­cen­te es más sim­ple que las enre­da­das expli­ca­cio­nes de la mayo­ría de los ana­lis­tas de polí­ti­ca. Comien­zo con algu­nos cuan­tos supues­tos. El esta­tus del dólar como divi­sa de reser­va del sis­te­ma-mun­do es la últi­ma ven­ta­ja impor­tan­te con que cuen­ta Esta­dos Uni­dos en el sis­te­ma-mun­do de hoy. Es por tan­to enten­di­ble que Esta­dos Uni­dos hará lo que pue­da para man­te­ner esta ven­ta­ja. Para hacer eso, requie­re de la volun­tad de otros paí­ses (inclui­dos, nota­ble­men­te, esos del nores­te de Asia) no sólo para que usen el dólar como modo de cal­cu­lar las trans­fe­ren­cias sino como algo en lo cual inver­tir sus exce­den­tes (par­ti­cu­lar­men­te en bonos del Teso­ro esta­dou­ni­den­se).

No obs­tan­te, la tasa de cam­bio del dólar ha ido des­li­zán­do­se cons­tan­te. Esto sig­ni­fi­ca que tales exce­den­tes inver­ti­dos en bonos del teso­ro valen menos con­for­me pasa el tiem­po. Lle­ga un pun­to en que las ven­ta­jas de tal inver­sión (sien­do la prin­ci­pal ven­ta­ja el sos­te­ner la capa­ci­dad de las empre­sas esta­dou­ni­den­ses y los con­su­mi­do­res indi­vi­dua­les para pagar por sus impor­ta­cio­nes) serán meno­res que la pér­di­da del valor real de las inver­sio­nes en bonos del Teso­ro. Ambas cur­vas se mue­ven en direc­cio­nes opues­tas.

El pro­ble­ma es uno que está pre­sen­te en cual­quier situa­ción de mer­ca­do. Si el valor de unas accio­nes está cayen­do, los due­ños que­rrán des­ha­cer­se de ellas antes de que cai­gan muy bajo. Pero si un accio­nis­ta gran­de se des­ha­ce de ellas muy rápi­do, esto pue­de impe­ler a que otros corran a ven­der, lo que oca­sio­na pér­di­das aún mayo­res. El jue­go es siem­pre encon­trar un momen­to elu­si­vo para des­ha­cer­se de las accio­nes, uno que no sea ni dema­sia­do tar­de ni dema­sia­do pron­to, ni dema­sia­do len­to, ni dema­sia­do apri­sa. Esto requie­re un sen­ti­do per­fec­to del tiem­po, y la bus­ca de esta sin­cro­nía per­fec­ta es el tipo de jui­cio que con fre­cuen­cia se tuer­ce.

Esto es lo que veo como retra­to bási­co de lo que está ocu­rrien­do y ocu­rri­rá con el dólar esta­dou­ni­den­se. No pue­de con­ti­nuar man­te­nien­do el gra­do de con­fian­za mun­dial de que algu­na vez gozó. Tar­de o tem­prano, la reali­dad eco­nó­mi­ca se le empa­ta­rá. Esto pue­de ocu­rrir en una con­mo­ción de cin­co minu­tos o en un pro­ce­so mucho más len­to. Pero cuan­do ocu­rra, la pre­gun­ta cla­ve es ¿qué ocu­rri­rá enton­ces?

No hay hoy otra divi­sa que ten­ga el equi­li­brio nece­sa­rio para rem­pla­zar al dólar como divi­sa de reser­va. Sien­do ese el caso, cuan­do el dólar cai­ga, no habrá divi­sa de reser­va. Esta­re­mos en un mun­do mul­ti­po­lar de divi­sas. Y un mun­do mul­ti­po­lar de divi­sas es un mun­do muy caó­ti­co, en el cual nadie se sien­te a gus­to por­que los cons­tan­tes vira­jes repen­ti­nos de las tasas de cam­bio hacen muy pre­ca­rias las míni­ma­men­te racio­na­les pre­dic­cio­nes eco­nó­mi­cas de cor­to pla­zo.

El direc­tor admi­nis­tra­ti­vo del Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal, Domi­ni­que Strauss-Kahn, en este momen­to advier­te públi­ca­men­te que el mun­do se está hun­dien­do en una gue­rra de divi­sas, cuyo resul­ta­do podría tener un impac­to nega­ti­vo y muy dañino en el más lar­go pla­zo.

Una posi­bi­li­dad real es que el mun­do pue­da rever­tir, a mí me pare­ce que ya lo está hacien­do, a acuer­dos de true­que de fac­to, una situa­ción que no es en reali­dad com­pa­ti­ble con el fun­cio­na­mien­to efec­ti­vo de la eco­no­mía-mun­do capi­ta­lis­ta. ¡Caveat emptor!, ¡com­pren a su pro­pio ries­go

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *