Mas alla de las elec­cio­nes de medio man­da­to- Txen­te Rekon­do

El mar­tes se cele­bran las elec­cio­nes de medio man­da­to en Esta­do Uni­dos, don­de se ele­gi­rán a los nue­vos con­gre­sis­tas (435 esca­ños) y a 36 de los cien sena­do­res, así como a 37 de los 50 gober­na­do­res y otras elec­cio­nes de ámbi­to esta­tal y local. Pero más allá de esa cita con­cre­ta muchos afron­tan esta cita elec­to­ral como una espe­cie de refe­rén­dum sobre el actual pre­si­den­te Barack Oba­ma.

La mayo­ría de los son­deos coin­ci­den en remar­car unos datos bas­tan­te preo­cu­pan­tes para los intere­ses del par­ti­do Demó­cra­ta, a pesar de que algu­nos de sus diri­gen­tes con­fían toda­vía en rever­tir esas pro­yec­cio­nes en los últi­mos días y que los esfuer­zo del pro­pio Oba­ma por atraer nue­va­men­te a las bases que le aupa­ron al triun­fo hace dos años (jóve­nes, muje­res, mino­rías?) aca­ben dan­do sus fru­tos.

Duran­te estos días se han suce­di­do los dife­ren­tes cali­fi­ca­ti­vos ante el esce­na­rio que se pue­de ave­ci­nar, y todos con una evi­den­te car­ga peyo­ra­ti­va hacia los demó­cra­tas. Un tsu­na­mi, la tor­men­ta per­fec­ta o el Apo­ca­lip­sis demó­cra­ta son algu­nos ejem­plos. Y de ese pesi­mis­mo tam­bién pare­cen haber­se con­ta­gia­do los pro­pios polí­ti­cos del Par­ti­do Demó­cra­ta que hablan de un ?peli­gro­so hura­cán? para sus intere­ses, pero que la ?cues­tión es saber si será de fuer­za tres o cin­co?.

La situa­ción que atra­vie­sa el país tam­bién jue­ga con­tra el Par­ti­do Demó­cra­ta. Hace aho­ra dos años los demó­cra­tas supie­ron apro­ve­char­se y bene­fi­ciar­se del recha­zo popu­lar hacia las polí­ti­cas repu­bli­ca­nas, y pare­ce que aho­ra éstos pue­den devol­ver­les la pelo­ta. Esta­dos Uni­dos pre­sen­ta hoy en día una eco­no­mía en cri­sis y muy debi­li­ta­da, con Oba­ma reco­gien­do los pero­res índi­ces de popu­la­ri­dad des­de su lle­ga­da a la Casa Blan­ca, un auge del sen­ti­mien­to popu­lis­ta con­tra ?la polí­ti­ca? y con­tra ?Washing­ton?, con millo­nes de dóla­res que lle­gan las arcas repu­bli­ca­nas (y tam­bién a las demó­cra­tas) por par­te de gru­pos de intere­ses, así como movi­mien­tos (Tea Party) que han sabi­do movi­li­zar nue­va­men­te a las bases de un mori­bun­do Par­ti­do Repu­bli­cano.

Los diri­gen­tes demó­cra­tas creen que toda­vía pue­den, sino ganar, sí por lo menos redu­cir el mar­gen de la derro­ta. Para ello se basan en que toda­vía mucha gen­te recha­za a los repu­bli­ca­nos, pero para su pesar, pare­ce que los votan­tes se mues­tran toda­vía más des­en­can­ta­dos con los meses del man­da­to de Oba­ma.

El reco­rri­do de estos dos años es vis­to de for­ma dife­ren­te por par­te de los dis­tin­tos sec­to­res que apo­ya­ron al pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se, aun­que todos coin­ci­den en mos­trar su recha­zo. Los más pro­gre­sis­tas han vis­to cómo Oba­ma no ha sido capaz de rom­per con los gran­des pode­res fác­ti­cos del país, y ade­más en polí­ti­ca exte­rior se ha mos­tra­do en la línea de su pre­de­ce­sor: Para las pos­tu­ras más cen­tris­tas, el actual pre­si­den­te no ha sabi­do afron­tar debi­da­men­te la cri­sis eco­nó­mi­ca, des­con­fian­do de las medi­das adop­ta­das has­ta la fecha. Y por su par­te, los sec­to­res jóve­nes han per­di­do bue­na par­te de su ilu­sión ini­cial, la mino­ría his­pa­na ve con temor que la anun­cia­da refor­ma sobre migra­ción no se mate­ria­li­ce, e inclu­so entre el sec­tor feme­nino son cada vez más las voces que se mues­tran dis­pues­tas a poyar a un can­di­da­to repu­bli­cano.

Final­men­te, aque­llos que se afe­rran a la his­to­ria, bus­can­do para­le­lis­mos con la derro­ta demó­cra­ta de 1994 y la pos­te­rior vic­to­ria de Bill Clin­ton en 1996, debe­rían reco­no­cer que la situa­ción y la coyun­tu­ra son muy dife­ren­tes, y pro­ba­ble­men­te no se repi­ta la mis­ma pelí­cu­la.

El Par­ti­do Repu­bli­cano espe­ra su momen­to para la ven­gan­za. Si final­men­te se con­fir­man los datos de los son­deos, los repu­bli­ca­nos se lan­za­rán sin des­can­so con­tra los dos años de pre­si­den­cia demó­cra­ta que res­tan. Tras la vic­to­ria de Oba­ma en 2008, muchos escri­bie­ron dema­sia­do pron­to el epi­ta­fio del Vie­jo y Gran Par­ti­do (GOP en inglés) y que es una anti­gua deno­mi­na­ción del Par­ti­do Repu­bli­cano muy uti­li­za­da en la pren­sa del país.

A su favor tie­nen una espe­cie de his­to­ria cícli­ca que se repi­te en la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se (y en otras), don­de la des­ilu­sión hacia los gana­do­res no tar­ta en apa­re­cer y sue­le aca­bar arrin­co­nan­do la eufo­ria de los pri­me­ros meses tras la vic­to­ria elec­to­ral. Y eso pare­ce que con­cuer­da con la situa­ción que atra­vie­sa el man­da­to de Oba­ma.

Es evi­den­te que los repu­bli­ca­nos toda­vía tie­nen muchos retos ante sí. Debe­rán supe­rar la des­con­fian­za o recha­zo de par­te del elec­to­ra­do, las divi­sio­nes inter­nas en torno al lide­raz­go del par­ti­do, o sobre el dis­cur­so que debe adop­tar, e inclu­so debe­rá afron­tar el pul­so entre las éli­tes del par­ti­do y el emer­gen­te movi­mien­to del Tea Party.

Fren­te a aque­llos que hace algu­nos meses augu­ra­ban un serio pro­ble­ma para las inten­cio­nes repu­bli­ca­nas, a la vis­ta de aumen­to del movi­mien­to cita­do, pare­ce que final­men­te los peo­res augu­rios no se han con­fir­ma­do, y por el con­tra­rio el Tea party pue­de ser un impor­tan­te impul­so de cara a un éxi­to elec­to­ral.

El Tea Party pue­de ser una de las cla­ves si final­men­te ven­cen los repu­bli­ca­nos. La capa­ci­dad movi­li­za­do­ra de las bases de ese movi­mien­to, el saber atraer a nue­vos votan­tes y reco­ger a bue­na par­te de la? Amé­ri­ca des­con­ten­ta? cobra espe­cial rele­van­cia ante unas elec­cio­nes como las de medio man­da­to, don­de por regla gene­ral la par­ti­ci­pa­ción sue­le ser más baja que en las pre­si­den­cia­les (ya de por sí baja tam­bién). Su deci­sión de no cons­ti­tuir­se como el ?ter­cer par­ti­do? ha con­tri­bui­do a cerrar las dudas en torno al Par­ti­do Repu­bli­cano, y su futu­ro aco­mo­do den­tro de la fami­lia repu­bli­ca­na es algo que pro­ba­ble­men­te suce­da tras las elec­cio­nes.

Los datos demues­tran que en las elec­cio­nes pre­vias de estas elec­cio­nes ha par­ti­ci­pa­do más gen­te en torno al par­ti­do repu­bli­cano que entre los demó­cra­tas, lo que pue­de anti­ci­par tam­bién que ese fenó­meno se repe­ti­rá el mar­tes. Toda­vía es dema­sia­do pron­to para hacer un cálcu­lo defi­ni­ti­vo en torno a ese fenó­meno, dada su hete­ro­gé­nea orga­ni­za­ción y su arti­cu­la­ción en dife­ren­tes gru­pos por todo el país, sin embar­go en los pró­xi­mos meses juga­rán sus bazas para inser­tar bue­na par­te de su dis­cur­so popu­lis­ta y reac­cio­na­rio en los ejes cen­tra­les del pró­xi­mo pro­yec­to repu­bli­cano, que bus­ca vol­ver a recu­pe­rar la pre­si­den­cia de EEUU.

La polí­ti­ca y el dine­ro van de la mano en Esta­dos Uni­dos (y en otros paí­ses), y ese es otro aspec­to intere­san­te de estas elec­cio­nes, que refuer­za ade­más una idea bas­tan­te peli­gro­sa para todos aque­llos que dicen defen­der el actual sis­te­ma como la pana­cea de la demo­cra­cia. Recien­te­men­te un ana­lis­ta esta­dou­ni­den­se se plan­tea­ba la siguien­te pre­gun­ta, ?Ima­gi­ne una elec­ción en un país del Ter­cer Mun­do, don­de un peque­ño núme­ro de millo­na­rios y mul­ti­mi­llo­na­rios han gas­ta­do sumas enor­mes para impul­sar los resul­ta­dos en su direc­ción pre­fe­ri­da. ¿Cuan­ta gen­te des­de aquí lo pre­sen­ta­ría como un país «poco desa­rro­lla­dos» sin sen­ti­do de la demo­cra­cia su insu­fi­cien­te sis­te­ma polí­ti­co??.

Y esa es la reali­dad que se repi­te en EEUU (y en otros luga­res), don­de las dona­cio­nes anó­ni­mas o no, a polí­ti­cos es el gran con­di­cio­nan­te de las cam­pa­ñas y en bue­na medi­da de los resul­ta­dos, ya que esas ?dona­cio­nes? bus­can que pos­te­rior­men­te sus recep­to­res devuel­van con cre­ces los favo­res pres­ta­dos. Ese mis­mo ana­lis­ta aña­de que ?las dona­cio­nes son muy peli­gro­sas, ya que va uni­do a la corrup­ción y es la antí­te­sis de la trans­pa­ren­cia que toda demo­cra­cia reque­ri­ría ?, sin olvi­dar que a más ?apor­ta­cio­nes? más ?influen­cias?.

Tras estas elec­cio­nes la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se, si se con­fir­man los malos resul­ta­dos para los demó­cra­tas, dará un nue­vo giro hacia la dere­cha. Bien por la ofen­si­va repu­bli­ca­na, bien por la pos­tu­ra que adop­te el pro­pio Oba­ma, teme­ro­so de que esa ola con­ser­va­do­ra se aca­be con­vir­tien­do en una ola que le impi­da reedi­tar den­tro de dos años su pre­si­den­cia. En con­se­cuen­cia el dis­cur­so demó­cra­ta bus­ca­rá una modu­la­ción que vuel­va a atraer a los ver­da­de­ros pode­res del país para bus­car nue­vos apo­yos eco­nó­mi­cos, y en defi­ni­ti­va abrir un hori­zon­te que les per­mi­ta afron­tar la pró­xi­ma cam­pa­ña pre­si­den­cia en con­di­cio­nes.

A par­tir del pró­xi­mo miér­co­les los prin­ci­pa­les par­ti­dos polí­ti­cos esta­dou­ni­den­ses pon­drán en mar­cha sus maqui­na­rias en vis­ta a las pri­ma­rias y pos­te­rior­men­te a las elec­cio­nes que en 2012 ele­gi­rán al futu­ro pre­si­den­te de EEUU.

TXENTE REKONDO.- Gabi­ne­te Vas­co de Aná­li­sis Inter­na­cio­nal (GAIN)

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