El Blo­queo de EEUU es un acto uni­la­te­ral que debe cesar uni­la­te­ral­men­te – Cuba­de­ba­te

Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en la Asamblea de las Naciones Unidas

Señor Pre­si­den­te:

Gra­ves e inmi­nen­tes peli­gros ame­na­zan la exis­ten­cia de nues­tra espe­cie. Para pre­ser­var la vida huma­na hay que pre­ser­var la paz. Sólo el empleo de una par­te ínfi­ma del enor­me arse­nal nuclear mun­dial impli­ca­ría el fin de la espe­cie. La úni­ca garan­tía de que las armas nuclea­res no pue­dan usar­se por Esta­dos ni por nadie, será su des­truc­ción, jun­to a la gene­ra­ción de armas con­ven­cio­na­les de casi simi­lar leta­li­dad desa­rro­lla­das en el perío­do recien­te. La úni­ca solu­ción es el desar­me.

Para sobre­vi­vir, es impres­cin­di­ble un sal­to en la con­cien­cia de la Huma­ni­dad, sólo posi­ble median­te la difu­sión de infor­ma­ción veraz sobre estos temas que la mayo­ría de los polí­ti­cos escon­den o igno­ran, la pren­sa no publi­ca y, que para la gen­te, son tan horro­ro­sos que pare­cen increí­bles.

Esta­mos en una nue­va épo­ca y, en nues­tra opi­nión, corres­pon­de a esta Asam­blea Gene­ral, con toda urgen­cia, como ince­san­te­men­te pide Fidel Cas­tro, lide­rar una movi­li­za­ción mun­dial para exi­gir el res­pe­to al dere­cho de los seres huma­nos y al dere­cho de los pue­blos a vivir.

Cons­tru­ya­mos otro orden mun­dial, fun­de­mos una éti­ca colec­ti­va basa­da en la soli­da­ri­dad huma­na y la jus­ti­cia, halle­mos solu­ción a los con­flic­tos median­te el diá­lo­go y la coope­ra­ción, cesen el egoís­mo y el des­po­jo que lle­van a la gue­rra y al uso de la fuer­za. Ante el serio peli­gro, apar­te­mos lo que nos enfren­ta o divi­de y uná­mo­nos para sal­var la paz, el pla­ne­ta y la vida de las futu­ras gene­ra­cio­nes.

Señor Pre­si­den­te:

Espe­cial­men­te en estas cir­cuns­tan­cias, la polí­ti­ca de los Esta­dos Uni­dos con­tra Cuba no tie­ne sus­ten­to éti­co o legal alguno, cre­di­bi­li­dad ni apo­yo. Así lo demues­tran los más de 180 votos en esta Asam­blea Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das que en los últi­mos años han recla­ma­do que se le pon­ga fin al blo­queo eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro.

En el Infor­me del Secre­ta­rio Gene­ral pues­to a nues­tra dis­po­si­ción, más de 180 paí­ses y agen­cias espe­cia­li­za­das del sis­te­ma de las Nacio­nes Uni­das docu­men­tan su opo­si­ción a esa polí­ti­ca.

El recha­zo de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be es enér­gi­co y uná­ni­me. La Cum­bre de la Uni­dad, cele­bra­da en Can­cún, en febre­ro del 2010, lo expre­só resuel­ta­men­te. Los líde­res de la región lo han comu­ni­ca­do direc­ta­men­te al actual Pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano. Pue­de ase­gu­rar­se que el repu­dio expre­so al blo­queo y a la Ley Helms-Bur­ton iden­ti­fi­ca, como pocos temas, al acer­vo polí­ti­co de la región.

Visio­nes igual­men­te ine­quí­vo­cas han sido refren­da­das por el Movi­mien­to de Paí­ses No Ali­nea­dos, por las Cum­bres Ibe­ro­ame­ri­ca­nas, por las Cum­bres de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be con la Unión Euro­pea, por la Unión Afri­ca­na, por las Cum­bres del Gru­po ACP y prác­ti­ca­men­te por cual­quier con­jun­to de nacio­nes que se haya pro­nun­cia­do a favor del Dere­cho Inter­na­cio­nal y el res­pe­to a los prin­ci­pios y pro­pó­si­tos de la Car­ta de la ONU.

Es amplio y cre­cien­te el con­sen­so en la socie­dad nor­te­ame­ri­ca­na y en la emi­gra­ción cuba­na en ese país con­tra el blo­queo y a favor del cam­bio de polí­ti­ca hacia Cuba. Encues­tas recien­tes demues­tran que el 71% de los esta­dou­ni­den­ses abo­gan por la nor­ma­li­za­ción de las rela­cio­nes entre Cuba y los Esta­dos Uni­dos, mien­tras que el 64% de ellos y simi­lar pro­por­ción de los cuba­nos resi­den­tes en el sur de Flo­ri­da, se opo­nen a la prohi­bi­ción de via­jar a Cuba que con­cul­ca sus dere­chos ciu­da­da­nos.

Señor Pre­si­den­te:

Como en otros temas, dos años des­pués de haber pro­cla­ma­do el Pre­si­den­te de los Esta­dos Uni­dos “un nue­vo comien­zo con Cuba”, los hechos con­fir­man que nada ha cam­bia­do, ni ha uti­li­za­do sus amplias pre­rro­ga­ti­vas para fle­xi­bi­li­zar el blo­queo.

Las san­cio­nes con­tra Cuba per­ma­ne­cen intac­tas y se apli­can con todo rigor.

En el año 2010, el cer­co eco­nó­mi­co se ha endu­re­ci­do y su impac­to coti­diano sigue sien­do visi­ble en todos los aspec­tos de la vida en Cuba. Tie­ne con­se­cuen­cias par­ti­cu­lar­men­te serias en esfe­ras tan sen­si­bles para la pobla­ción como la salud y la ali­men­ta­ción.

Los ser­vi­cios oftal­mo­ló­gi­cos cuba­nos no pue­den emplear la Tera­pia Tér­mi­ca Trans­pu­pi­lar, por medio del micros­co­pio qui­rúr­gi­co, en el tra­ta­mien­to a niños que pade­cen del tumor reti­no­blas­to­ma, es decir, cán­cer en la reti­na, por­que es impo­si­ble adqui­rir los equi­pos para este tra­ta­mien­to, que sólo pue­den ser com­pra­dos a la com­pa­ñía nor­te­ame­ri­ca­na Iris Medi­cal Ins­tru­ments. Sin esa tec­no­lo­gía, no es posi­ble tra­tar el tumor de la reti­na y con­ser­var el ojo afec­ta­do.

Los niños cuba­nos no pue­den dis­po­ner del medi­ca­men­to Sevo­fluo­ra­ne, el más avan­za­do agen­te anes­té­si­co gene­ral inha­la­to­rio, o sea anes­te­sia para ope­rar a los niños, por­que a su fabri­can­te, la com­pa­ñía nor­te­ame­ri­ca­na ABBOT, se le prohí­be la ven­ta a Cuba.

Tam­po­co se pue­de adqui­rir el Tomó­gra­fo de Cohe­ren­cia Ópti­ca (OCT) para estu­dios de reti­na y del ner­vio ópti­co de la fir­ma ale­ma­na Carl Zeiss por­que tie­ne com­po­nen­tes que apor­ta la com­pa­ñía nor­te­ame­ri­ca­na Humph­rey.

Las one­ro­sas y dis­cri­mi­na­to­rias con­di­cio­nes que pre­va­le­cen para las com­pras de ali­men­tos nor­te­ame­ri­ca­nos, que supues­ta­men­te se ampa­ran en una excep­ción huma­ni­ta­ria, mien­tras se vio­lan todas las nor­mas del comer­cio inter­na­cio­nal, han reper­cu­ti­do en la drás­ti­ca dis­mi­nu­ción de estas ope­ra­cio­nes en el últi­mo año. Esta reali­dad no sólo per­ju­di­ca a nues­tro pue­blo sino tam­bién a los agri­cul­to­res nor­te­ame­ri­ca­nos. Se esta­ría fal­tan­do a la ver­dad si alguien en esta sala vol­vie­ra a cali­fi­car de “socio comer­cial” a un país al que Cuba no pue­de ven­der­le ni una dosis de medi­ca­men­to, ni un gra­mo de níquel.

A pesar de que Washing­ton ha auto­ri­za­do muy selec­ti­va­men­te algu­nos inter­cam­bios cul­tu­ra­les, aca­dé­mi­cos y cien­tí­fi­cos, estos con­ti­núan suje­tos a seve­ras res­tric­cio­nes y múl­ti­ples pro­yec­tos de este tipo no pudie­ron rea­li­zar­se debi­do a las nega­ti­vas de licen­cias, visas y otras auto­ri­za­cio­nes. Es poco cono­ci­do que se prohí­be a los artis­tas cuba­nos reci­bir remu­ne­ra­ción por sus pre­sen­ta­cio­nes en este país.

Se ha recru­de­ci­do la per­se­cu­ción con­tra los bie­nes y acti­vos cuba­nos, y con­tra las trans­fe­ren­cias comer­cia­les y finan­cie­ras des­de y hacia Cuba o que invo­lu­cran ins­ti­tu­cio­nes e indi­vi­duos esta­ble­ci­dos en nues­tro país.

Las mul­tas de los Depar­ta­men­tos del Teso­ro y Jus­ti­cia con­tra enti­da­des de su país y de Euro­pa en este últi­mo año, por tran­sac­cio­nes rea­li­za­das con Cuba, entre otros Esta­dos, supe­ran en su con­jun­to los 800 millo­nes de dóla­res.

El gobierno nor­te­ame­ri­cano, en una esca­la­da evi­den­te, se ha apro­pia­do tam­bién de trans­fe­ren­cias en mone­das de ter­ce­ros paí­ses, como el euro. La con­fis­ca­ción de una trans­fe­ren­cia de más de 107 mil euros per­te­ne­cien­tes a la com­pa­ñía Cuba­na de Avia­ción y rea­li­za­da por medio del Ban­co Popu­lar Espa­ñol des­de Madrid a Mos­cú, cons­ti­tu­yó un robo.

El daño eco­nó­mi­co direc­to oca­sio­na­do al pue­blo cubano por la apli­ca­ción del blo­queo, supera en estos cin­cuen­ta años los 751 mil millo­nes de dóla­res, en el valor actual de esa mone­da.

Señor Pre­si­den­te:

A pesar del recha­zo uni­ver­sal a esta polí­ti­ca, altos fun­cio­na­rios de este gobierno han reite­ra­do que se man­ten­drá inva­ria­ble. El pasa­do 2 de sep­tiem­bre, el pro­pio pre­si­den­te Oba­ma rati­fi­có las san­cio­nes con­tra Cuba, alu­dien­do al supues­to “inte­rés nacio­nal” de los Esta­dos Uni­dos. Pero todos saben que la Casa Blan­ca sigue pres­tan­do mayor aten­ción a los “intere­ses espe­cia­les”, bien finan­cia­dos, de una exigua mino­ría que ha hecho de la polí­ti­ca con­tra Cuba un nego­cio muy lucra­ti­vo.

Es evi­den­te que los Esta­dos Uni­dos no tie­nen inten­ción algu­na de eli­mi­nar el blo­queo. Ni siquie­ra se vis­lum­bra la volun­tad de su gobierno para des­mon­tar los aspec­tos más irra­cio­na­les de lo que es ya el con­jun­to de san­cio­nes y medi­das eco­nó­mi­cas coer­ci­ti­vas más abar­ca­dor y pro­lon­ga­do que se haya apli­ca­do nun­ca, con­tra país alguno.

His­tó­ri­ca­men­te, cada vez que se des­plo­man los pre­tex­tos esgri­mi­dos como supues­tos obs­tácu­los al levan­ta­mien­to del blo­queo con­tra Cuba, se sus­ti­tu­yen por nue­vas excu­sas para jus­ti­fi­car la con­ti­nui­dad de una polí­ti­ca que es insos­te­ni­ble des­de todo pun­to de vis­ta.

Muy recien­te­men­te, el 19 de octu­bre, el pre­si­den­te Oba­ma cali­fi­có, según varias agen­cias de pren­sa, de insu­fi­cien­tes los pro­ce­sos que, a su jui­cio, ocu­rren hoy en Cuba y con­di­cio­nó cual­quier nue­vo paso a la rea­li­za­ción de los cam­bios inter­nos que qui­sie­ran ver en nues­tro país.

El Pre­si­den­te se equi­vo­ca al asu­mir que tie­ne dere­cho a inmis­cuir­se y a cali­fi­car los pro­ce­sos que hoy tie­nen lugar en Cuba. Es lamen­ta­ble que esté tan mal infor­ma­do y ase­so­ra­do.

Las trans­for­ma­cio­nes que hoy empren­de­mos los cuba­nos res­pon­den a los anhe­los de los cuba­nos y a deci­sio­nes sobe­ra­nas de nues­tro pue­blo. Van diri­gi­das a actua­li­zar y hacer efi­cien­te nues­tro mode­lo eco­nó­mi­co, per­fec­cio­nar nues­tra socie­dad, ahon­dar nues­tra cul­tu­ra y desa­rro­llar nues­tro socia­lis­mo. No se pro­po­nen com­pla­cer los deseos o satis­fa­cer los intere­ses del gobierno de los Esta­dos Uni­dos, has­ta hoy siem­pre opues­tos a los del pue­blo cubano.

Para la super­po­ten­cia, todo lo que no con­duz­ca al esta­ble­ci­mien­to de un régi­men que se subor­di­ne a sus intere­ses será insu­fi­cien­te, pero eso no va a ocu­rrir por­que muchas gene­ra­cio­nes de cuba­nos han dedi­ca­do y dedi­can lo mejor de sus vidas a defen­der la sobe­ra­nía y la inde­pen­den­cia de Cuba.

El gobierno nor­te­ame­ri­cano ha igno­ra­do, ade­más, las múl­ti­ples decla­ra­cio­nes y las pro­pues­tas pre­sen­ta­das por el gobierno de Cuba, en públi­co y en pri­va­do, que rati­fi­can nues­tra volun­tad de esta­ble­cer un diá­lo­go serio, cons­truc­ti­vo, en con­di­cio­nes de igual­dad y pleno res­pe­to a nues­tra inde­pen­den­cia.

No se ha res­pon­di­do sobre los nue­vos pro­yec­tos de coope­ra­ción pre­sen­ta­dos duran­te el año 2010 por el gobierno cubano, para avan­zar en temas de inte­rés común como el com­ba­te al nar­co­trá­fi­co y al terro­ris­mo, la pro­tec­ción del medio ambien­te, la pre­ven­ción de desas­tres natu­ra­les e inclu­so en el enfren­ta­mien­to a posi­bles acci­den­tes en la explo­ta­ción petro­le­ra en el Gol­fo de Méxi­co. Nue­va­men­te se eva­de la opor­tu­ni­dad de avan­zar en áreas que bene­fi­cia­rían a ambos pue­blos.

Por el con­tra­rio, dicho gobierno ha con­ti­nua­do la arbi­tra­ria prác­ti­ca de poner a Cuba en las espu­rias lis­tas, inclui­da la de Esta­dos que supues­ta­men­te patro­ci­nan el terro­ris­mo inter­na­cio­nal, que fabri­ca el Depar­ta­men­to de Esta­do para cali­fi­car el com­por­ta­mien­to de otras nacio­nes. Este país no tie­ne la auto­ri­dad moral para hacer tales lis­ta­dos, que como regla ten­dría que enca­be­zar, ni exis­te una sola razón para incluir a Cuba en nin­guno de ellos.

El gobierno nor­te­ame­ri­cano tam­bién man­tie­ne el injus­to cas­ti­go a los Cin­co cuba­nos lucha­do­res anti­te­rro­ris­tas que sufren pri­sión, hace más de doce años, en sus cár­ce­les, cuya cau­sa ha con­ci­ta­do la amplia soli­da­ri­dad de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal.

Cuba, que ha sido y es víc­ti­ma del terro­ris­mo de Esta­do, recla­ma a dicho gobierno que pon­ga fin al doble rase­ro y a la impu­ni­dad de que gozan en su terri­to­rio los auto­res con­fe­sos de actos de terro­ris­mo, que se ges­ta­ron al ampa­ro de la polí­ti­ca anti­cu­ba­na de ese país, con­ce­bi­da con fines de des­es­ta­bi­li­za­ción, en los años 60, y que inclu­yó el sabo­ta­je, el secues­tro, el ase­si­na­to y la agre­sión arma­da. Ello sería una ver­da­de­ra con­tri­bu­ción al com­ba­te inter­na­cio­nal con­tra ese fla­ge­lo.

Señor Pre­si­den­te:

Es indig­nan­te e insó­li­to que la polí­ti­ca de blo­queo y sub­ver­sión de los Esta­dos Uni­dos con­tra Cuba siga sien­do guia­da por la lógi­ca del memo­ran­do del sub­se­cre­ta­rio asis­ten­te de Esta­do Les­ter Mallory, escri­to el 6 de abril de 1960 y des­cla­si­fi­ca­do hace pocos años, cuyo tex­to cito:

“La mayo­ría de los cuba­nos apo­yan a Cas­tro […] No exis­te una opo­si­ción polí­ti­ca efec­ti­va […] El úni­co medio posi­ble para hacer­le per­der el apo­yo interno [al gobierno] es pro­vo­car el des­en­ga­ño y el des­alien­to median­te la insa­tis­fac­ción eco­nó­mi­ca y la penu­ria […] Hay que poner en prác­ti­ca rápi­da­men­te todos los medios posi­bles para debi­li­tar la vida eco­nó­mi­ca […] negán­do­le a Cuba dine­ro y sumi­nis­tros con el fin de redu­cir los sala­rios nomi­na­les y reales, con el obje­ti­vo de pro­vo­car ham­bre, deses­pe­ra­ción y el derro­ca­mien­to del gobierno”. Fin de la cita.

Se tra­ta de una polí­ti­ca de agre­sión, cruel y abso­lu­ta­men­te con­tra­ria al Dere­cho Inter­na­cio­nal, que este gobierno per­sis­te en man­te­ner a sabien­das de que cau­sa daños, pro­vo­ca sufri­mien­to y vio­la los dere­chos huma­nos de todo un pue­blo.

No es una cues­tión bila­te­ral, como sue­len repe­tir los repre­sen­tan­tes nor­te­ame­ri­ca­nos. Su mar­ca­do carác­ter extra­te­rri­to­rial está refren­da­do en las leyes y exis­ten sobra­dos ejem­plos de la apli­ca­ción de las medi­das coer­ci­ti­vas a ciu­da­da­nos y enti­da­des de ter­ce­ros paí­ses.

El blo­queo, por su natu­ra­le­za y su ampli­tud, cali­fi­ca como un acto de geno­ci­dio, en vir­tud del artícu­lo II de la Con­ven­ción de Gine­bra de 1948 para la Pre­ven­ción y la San­ción del Deli­to de Geno­ci­dio; y tam­bién como un acto de gue­rra eco­nó­mi­ca, de acuer­do con la Decla­ra­ción Rela­ti­va al Dere­cho de la Gue­rra Marí­ti­ma adop­ta­da en 1909.

Es un acto hos­til y uni­la­te­ral que debe cesar uni­la­te­ral­men­te.

Una vez más, a nom­bre del pue­blo de Cuba, soli­ci­to a los repre­sen­tan­tes de todos los paí­ses aquí reu­ni­dos votar a favor del pro­yec­to de reso­lu­ción que ten­go el honor de pre­sen­tar con el títu­lo “Nece­si­dad de poner fin al blo­queo eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro del Gobierno de los Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca con­tra Cuba”.

Señor Pre­si­den­te:

Los cuba­nos nos sen­ti­mos orgu­llo­sos de nues­tra obra. Si esta gue­rra eco­nó­mi­ca, aun­que pro­vo­ca pri­va­cio­nes, no cues­ta vidas huma­nas y no con­si­gue cau­sar un daño trau­má­ti­co y gene­ra­li­za­do a nues­tra pobla­ción, es gra­cias al esfuer­zo y sacri­fi­cio de los cuba­nos y a la volun­tad y el empe­ño de su Gobierno.

A pesar de que la per­se­cu­ción eco­nó­mi­ca cons­ti­tu­ye el obs­tácu­lo prin­ci­pal para el desa­rro­llo del país y para la ele­va­ción de los nive­les de vida del pue­blo, Cuba mues­tra resul­ta­dos inne­ga­bles en la eli­mi­na­ción de la pobre­za y el ham­bre, en índi­ces de salud y edu­ca­ción que son de refe­ren­cia mun­dial, en la pro­mo­ción de la igual­dad de géne­ro, en la liber­tad y el bien­es­tar equi­ta­ti­vo de los cuba­nos, en el con­sen­so social, en la par­ti­ci­pa­ción demo­crá­ti­ca de los ciu­da­da­nos en las deci­sio­nes del país, en la rever­sión del dete­rio­ro ambien­tal, y en el desa­rro­llo de la coope­ra­ción inter­na­cio­nal con un cen­te­nar de paí­ses del Ter­cer Mun­do.

Cuba pudo decla­rar aquí, hace pocas sema­nas, un ele­va­do y excep­cio­nal cum­pli­mien­to de los Obje­ti­vos de Desa­rro­llo del Mile­nio. Estos resul­ta­dos, alcan­za­dos por Cuba, aún son una uto­pía para una gran par­te de la pobla­ción del pla­ne­ta.

Los cuba­nos asu­mi­mos nues­tro des­tino his­tó­ri­co con opti­mis­mo, com­pro­mi­so y crea­ti­vi­dad. Nos ins­pi­ran los sen­ti­mien­tos de paz, jus­ti­cia y soli­da­ri­dad que carac­te­ri­zan a nues­tro pue­blo, y la amis­tad con que el mun­do se iden­ti­fi­ca con nues­tra isla libre y rebel­de.

Cuba segui­rá dis­pues­ta a enta­blar rela­cio­nes de paz y res­pe­to con los Esta­dos Uni­dos, como las que dis­fru­ta con la inmen­sa mayo­ría de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal y con todo el hemis­fe­rio.

Cuba no ceja­rá jamás en la denun­cia del blo­queo y no deja­rá de recla­mar el dere­cho legí­ti­mo de su pue­blo a vivir y tra­ba­jar por su desa­rro­llo socio­eco­nó­mi­co en con­di­cio­nes de igual­dad, en coope­ra­ción con el res­to de las nacio­nes, sin cer­co eco­nó­mi­co ni pre­sio­nes exter­nas.

Cuba agra­de­ce a la comu­ni­dad inter­na­cio­nal la fir­me soli­da­ri­dad con nues­tro pue­blo, segu­ra de que algún día se hará jus­ti­cia y no será nece­sa­ria ya esta reso­lu­ción.

Muchas gra­cias.

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