La Ley de Amnis­tía de 1977. El mono y la cade­na- Antxon Gomez, Lau Hai­ze­ta­ra Gogoan

El posi­cio­na­mien­to cla­ro y con­tun­den­te con res­pec­to a la lla­ma­da Ley de amnis­tía de 1977, ley de pun­to final para las res­pon­sa­bi­li­da­des de los cri­mi­na­les fran­quis­tas, es uno de los pila­res y mojo­nes nece­sa­rios para el rear­me ideo­ló­gi­co de la lucha por la recu­pe­ra­ción de la «memo­ria his­tó­ri­ca». Des­de la pla­ta­for­ma Lau Hai­ze­ta­ra Gogoan, que agru­pa al grue­so de gru­pos vas­cos que tra­ba­ja­mos por la con­se­cu­ción de la ver­dad, la jus­ti­cia y la repa­ra­ción (inclui­das las garan­tías de no repe­ti­ción) de las víc­ti­mas del geno­ci­dio fran­quis­ta y de déca­das de terro­ris­mo de esta­do, cons­ta­ta­mos que, excep­to hon­ro­sas excep­cio­nes, el movi­mien­to memo­ria­lis­ta de fue­ra del entorno de Eus­kal Herria se dedi­ca mayor­men­te y por des­gra­cia, a lo que las y los cuba­nos en otros sue­len deno­mi­nar «jugar con la cade­na del mono». Es decir, pue­des flir­tear todo lo que quie­ras con mi pare­ja (jue­ga con la cade­na), pero «al mono» no me lo tocas.

Su labor se cir­cuns­cri­be a lo mera­men­te «asis­ten­cial». Recu­pe­ra­ción de fosas y rea­li­za­ción de home­na­jes a las víc­ti­mas. Labo­res nece­sa­rias, pero a todas luces insu­fi­cien­tes si no van acom­pa­ña­das de una defi­ni­ción ideo­ló­gi­ca cla­ra de para qué y en qué cla­ve se rea­li­zan.

Por nues­tra par­te, tene­mos cla­ro que nues­tro obje­ti­vo prio­ri­ta­rio es atra­par al «mono» y rom­per de una vez por todas la mal­di­ta cade­na que no nos deja afron­tar con todas sus con­se­cuen­cias el Geno­ci­dio Fran­quis­ta, el Terro­ris­mo de Esta­do y sus deri­va­cio­nes pasa­das y actua­les.

Esto tie­ne su plas­ma­ción en la exi­gen­cia de supre­sión de la Ley de Amnis­tía del 77 y un obje­ti­vo meri­diano: la crea­ción de una comi­sión de la ver­dad de Eus­kal Herria que vehi­cu­li­ce los pasos hacia el nece­sa­rio jui­cio a los crí­me­nes fran­quis­tas.

Los que jue­gan con la blan­ca cade­na del «bue­nis­mo», de la com­pen­sa­ción a las víc­ti­mas des­de lo mera­men­te asis­ten­cial, como si se tra­ta­se de afec­ta­dos por una inun­da­ción, no difie­ren mucho de aque­llos «fran­quis­tas de buen cora­zón» que ali­via­ban el peso en sus con­cien­cias susu­rran­do a los fami­lia­res de las víc­ti­mas en qué cune­ta esta­ban los cuer­pos de sus fami­lia­res para que clan­des­ti­na­men­te les die­sen cris­tia­na sepul­tu­ra. Es como ese recien­te decre­to del Gobierno Anda­luz que pre­ten­de, con el repar­to de unos cuan­tos cien­tos de euros por cabe­za, «com­pen­sar» a las muje­res que fue­ron vio­la­das, tor­tu­ra­das, veja­das, su pelo rapa­do, pasea­das des­nu­das tras hacer­les tra­gar acei­te de ricino… Sin ofre­cer a estas muje­res eso a lo que tie­nen dere­cho: la ver­dad, a la jus­ti­cia y a la repa­ra­ción.

La ley de pun­to final de 1977 es el freno que impi­de ten­sar la cade­na, y por ello los que pre­ten­dan hacer algo sin supri­mir­la se limi­tan a enre­dar y dejar pasar el tiem­po mien­tras los ase­si­nos y cri­mi­na­les enve­je­cen en sus car­gos públi­cos, mili­ta­res, poli­cia­les, judi­cia­les y poli­cia­les o en sus dora­dos reti­ros de lea­les fun­cio­na­rios del Esta­do. Mien­tras, los tes­ti­gos mue­ren y las víc­ti­mas y sus fami­lia­res sufren en la igno­mi­nia, el des­pre­cio y el nin­gu­neo más abso­lu­to, eso sí, ade­re­za­do por espo­rá­di­cos «home­na­jes ins­ti­tu­cio­na­les a las víc­ti­mas del Fran­quis­mo» sin nin­gún con­te­ni­do real y enca­mi­na­dos según sus pro­mo­to­res a «cerrar pági­na» o a la «recon­ci­lia­ción» edi­fi­ca­da sobre la impu­ni­dad Fran­quis­ta.

La mal lla­ma­da Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca no ha supues­to sino alar­gar la cade­na al mono. Ese mono, o gori­la azul», que sim­bo­li­za el terror azul que can­ta Fer­mín Valen­cia sobre la trá­gi­ca vio­la­ción y ase­si­na­to de la niña Mara­vi­llas en Nafa­rroa a manos de guar­dias civi­les y falan­gis­tas.

El juez estre­lla Gar­zón jugó tam­bién con la cade­na del mono y el «gori­la azul» le dio en la cabe­za con ella. No se pue­de, como hacen el PSOE e Izquier­da Uni­da (y algu­nas aso­cia­cio­nes memo­ria­lis­tas del Esta­do), defen­der que Gar­zón no sea un pre­va­ri­ca­dor y a la vez man­te­ner la vigen­cia de la Ley de Amnis­tía del 77. Por­que si los crí­me­nes del fran­quis­mo no son crí­me­nes de geno­ci­dio, o en su caso de lesa huma­ni­dad (que lo son), Gar­zón es evi­den­te­men­te un pre­va­ri­ca­dor al inten­tar inves­ti­gar unos hechos que han sido amnis­tia­dos. Por el con­tra­rio, si los crí­me­nes del fran­quis­mo son de lesa huma­ni­dad y por lo tan­to no pres­cri­ben y no son amnis­tia­bles sin haber sido juz­ga­dos, el Esta­do espa­ñol, sus estruc­tu­ras, sus polí­ti­cos, sus jue­ces (inclui­do Gar­zón), mili­ta­res y poli­cías lle­van déca­das ampa­ran­do cons­cien­te­men­te a res­pon­sa­bles de un régi­men geno­ci­da, cuan­do no man­te­nién­do­les en pues­tos de honor y res­pon­sa­bi­li­dad. Con todo ello el Esta­do en su con­jun­to que­da­ría, por emplear un tér­mino muy al uso en medios judi­cia­les espa­ño­les, «con­ta­mi­na­do» como pro­lon­ga­ción direc­ta de un régi­men que come­tió de mane­ra masi­va crí­me­nes con­tra la huma­ni­dad, al no haber abor­da­do en su día la depu­ra­ción y el enjui­cia­mien­to de estos crí­me­nes.

Des­de Lau Hai­ze­ta­ra Gogoan, des­de la tabla de com­pro­mi­sos que pró­xi­ma­men­te empe­za­re­mos a plan­tear a todas las ins­ti­tu­cio­nes y a los agen­tes polí­ti­cos, socia­les y cul­tu­ra­les vas­cos, lucha­mos por con­se­guir de una vez por todas la arti­cu­la­ción de una comi­sión de La ver­dad en Eus­kal Herria, cuyo desa­rro­llo pleno pasa por dejar sin efec­to la Ley de Amnis­tía de octu­bre de 1977, ley de pun­to final para la impu­ni­dad de los cri­mi­na­les fran­quis­tas. Esta ley es en sí mis­ma el prin­ci­pal esco­llo con­tra de la recu­pe­ra­ción de la memo­ria his­tó­ri­ca y de la con­se­cu­ción de los prin­ci­pios de ver­dad, jus­ti­cia y repa­ra­ción. Por ello, quie­nes no asu­men una posi­ción acti­va en con­tra de la ley de pun­to final, son meros cóm­pli­ces de la impu­ni­dad fran­quis­ta. Enre­dan con la cade­na para seguir ganan­do tiem­po en aras de la impu­ni­dad del «gori­la azul», del que han ter­mi­na­do por for­mar par­te den­tro de ese «fran­quis­mo cons­ti­tu­cio­na­lis­ta» que devo­ra cual­quier atis­bo de rege­ne­ra­ción demo­crá­ti­ca del Esta­do espa­ñol.

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *